BauFaustino/EL PARQUE DE GETAFE Y “EL PENSAMIENTO”

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

TEMAS ESCOLAPIOS (1900 – 1904)
Tema anterior

BauFaustino/EL PARQUE DE GETAFE Y “EL PENSAMIENTO”
Índice

EL PADRE MIGUEZ, ESCRITOR. (1904)
Siguiente tema


EL PARQUE DE GETAFE Y “EL PENSAMIENTO”

El Padre Míguez, reflexivo y estudioso toda su vida, no fue nunca un retardatario, sino un avanzado; miró adelante como un vidente; proyectó su acción hacia el futuro, alcanzándolo unas veces, quedando otras a distancia de los acontecimientos a pesar de su extrema longevidad. Trabajó contra el alfabetismo femenino, y hoy tenemos en gran estima la cultura de la mujer. Trabajó contra el independentismo regalista y vio caer el Vicariato independiente. La finalidad de sus empresas se lanzaba siempre en el pensamiento y en la obra al más allá.

En Pedagogía, como pedagogo médico, amó la naturaleza y presagió el desarrollo de los deportes al aire libre y la liberación frecuente del encarcelamiento internados y colegios.

En lo político no hizo jamás manifestación alguna, al menos que haya llegado hasta nosotros; pero obró como si le impulsase un pesimismo político de medio siglo de antelación. Calculó y previó las cosas para el caso ya entonces textualmente consignado de que triunfase el Comunismo, aunque él no llegase ya a verlo, no se hizo mucho de esperar.

Estas consideraciones más o menos generales hacen falta para comprender y valorar en todos sus detalles el regalo máximo que el P. Míguez ofrendó a su querido Colegio escolapio de Getafe en 1904.

Desde el principio de lo que podríamos llamar su vida pública en Sanlúcar, al pedir al P. Manuel Pérez el permiso para invertir en la obra encomendada por el Cardenal Ceferino el producto de sus Específicos y recibir la respuesta de que no podrían emplearse en cosa mejor, formuló su plan de dividir los dichos emolumentos en tres lotes – son sus palabras - : Uno para Misas por las benditas Animas; otro para elaboración de dichos Específicos; y el tercero en beneficio de la referida Congregación y en otras obras de caridad y de beneficencia.

“Así lo vine haciendo hasta fines de año anterior (1904), que supe trataba alguno de comprar las eras contiguas a la huerta de este Colegio de Getafe, desde las cuales se fiscalizaría cuanto se hiciera en él, y como el Colegio no quería o no podía comprarlas, determinó por ello comprarlas con verja, cediendo por escritura pública su uso perpetuo a esta Comunidad”.

El espíritu de contradicción hizo que un escolapio tan eminente como el P. Carlos Lasalde, autor de tantos libros de letras y pedagogía calasancias se opusiera rudamente a la aceptación de tan interesante oferta. Pero el Rector P. Hipólito y la Comunidad en masa aceptaron agradecidos el obsequio, y resolvieron la discusión con el veredicto de la votación que dio 16 votos a favor contra uno solo en contra. Túvose aquella interesante reunión de Comunidad el 24 de octubre de 1904, como consta en el Libro de Secretaría del Colegio de Getafe.

Dícese que el P. Lasalde no dio su brazo a torcer y en adelante, malhumorado, jamás quiso pisar ni usufructuar el parque.

Tenía ya la casa por el lado dicho alguna parcela y aun alguna casita en propiedad. Con la adquisición del P. Míguez se unificaba todo y se constituía un amplio solar, que fácilmente se convirtió en hermoso parque de esparcimiento y recreo, donde la Comunidad y sobre todo los Colegiales encuentran no solo la estética y la higiene de los jardines, presididos más tarde por la estatua del traductor de Biblia, el célebre P. Felipe Scío, sino el campo adecuado para los deportes en gran escala, elementos indispensable de la actual Pedagogía.

Por todo ello la donación del P. Faustino al Colegio de Getafe es ahora cuando más se agradece y cuando se percibe más limpiamente no tanto la corazonada de su generosidad sino el alcance largo y lejano de su mirada hacia el porvenir.

La oposición del P. Lasalde se fundaba sin duda en una objeción que todavía nos acucia hoy - ¿Por qué ceder solamente el uso perpetuo y no también el usufructo y aun el dominio radical?

Contestemos que precisamente por esa que podíamos llamar longitud más bien que alteza de miras .Porque el Padre miraba a lo lejos y el horizonte político se avistaba ya entonces altamente desconsolador. El pesimismo del 98 no se había traducido en examen y propósito, sino en reniego y apelación a lo extraño, en transferencia de las luchas dinásticas al campo social, y la inserción en él de un laicismo y un ateísmo, fruto natural del liberalismo. Sagasta y Canalejas, Moret y Montero Ríos, Romanones, Pablo Iglesias, Blanco Ibáñez y tantos otros nombres ya lejanos acentuaban liberalismos, republicanismos y socialismos que amalgamados darían de sí el comunismo, con depredaciones que naturalmente empezarían por los bienes de las entidades religiosas.

Por ello el Padre se aferró a la idea de no inscribir los terrenos como propiedades eclesiásticas y buscó que la Ley dejase para esquivar la posible usurpación. Se acordaba del peligro pasado con los Cantonales de Sanlúcar en la primera república.

Pero dejemos que nos lo cuente él mismo, en contestación al P. Homs que en 1992 le hizo desde Roma la misma pregunta:

“Antes de inscribir a mi nombre lo del parque de este Colegio y las casas y huerta de las Hijas de la Divina Pastora, consulté con Letrados y Registradores muy competentes sobre el mejor medio de evitarles la usurpación de dichas fincas.

“Después de pensarlo mucho y de proponerme algunos medios, convinieron en que el menos expuesto era el de inscribir la finca a nombre de una persona de mucha conciencia y confianza; pero que este recurso, a su ver, presentaba la dificultad de encontrar quien reuniese esas condiciones, y caso de hallarle la de que las tuviesen igualmente los herederos.

“Que lo más seguro era hacerlo en mi nombre con unas condiciones que nunca mis lejanos herederos perdiesen el derecho de reversión, ni pudiesen recabarla mientras subsistiesen la Comunidad de Escolapios y de la Congregación de la Divina Pastora; pero sí , en el momento que el Gobierno pretendiese usurpar dichas fincas , a no venir el reinado del Comunismo.

“Que por lo tanto, si quería asegurar al Colegio y a las Pastoras lo que tanto me había costado, ya que no había de aprovecharlo para mí ni para mis legítimos herederos, debía asirme a ese cabo suelto que dejó la Ley; porque así solo en el caso de que triunfase el Comunismo despojarían a los usuarios de lo que se les concediese.

“Objetado por mí que yo en conciencia no podía figurar como propietario, se me repuso que yo en todo rigor no sería más que una pantalla para evitar un despojo injusto el día menos pensado. Fuera de que si ante la Ley civil y para los fines que se persiguen aparecía como propietario, porque no conviene descubrir el objeto verdadero; no lo sería en realidad por la cesión inmediata a dichas entidades jurídicas del uso perpetuo de las referidas fincas, que sería un verdadero dominio, si para el fin que proponía, no lo hiciese con esas condiciones que la ley permite.

“Oponiendo yo el “Non sunt facienda mala ut eveniant bona” me replicaron: Que no hacía mal alguno , sino que los prevenía y grandes para el futuro , y que además, siendo el dinero de las religiosas por serlo los Específicos de que procede, aunque lleven mi nombre, no hay propiedad más que aparente y ante la ley civil que lo autoriza, y que de no hacerlo así, tendría la Congregación de las Pastoras que figurar como propietaria con peligro mediata o inmediatamente probable de que todo se lo enajenen, o valerse de otra persona , como se ha dicho y con todas las consecuencias.

“Así las cosas y urgiendo la necesidad de aprovechar la ocasión que no volvería a presentarse, hice las Escrituras de acuerdo con dicho parecer, y apenas las inscribí en el Registro de la Propiedad, cedí el uso perpetuo, con las condiciones que impiden la prescripción, a las Entidades jurídicas consabidas, por documento público, que también inscribí, entregando a aquellas las respectivas copias literales y legales.

“Presentada la de este Colegio, que parece no estaba yo seguro de lo que tanto había deseado, a un eminente letrado, éste después de leerla y releerla, me dijo: Que estaba todo perfectísimamente claveteado; que la comunidad podía hacer todo lo que quisiese del Parque, excepto venderlo; en fin, que estaba en toda forma conforme a la ley.

“Que el medio adoptado produzca los efectos que se persiguen, acaba de verse en la Dirección Provincial de Hacienda, donde el Abogado del Estado, vistas las Escrituras de Propiedad y de cesión de uso, informó: “No haber lugar a incluir las fincas de referencia entre las de personas jurídicas”.

Como se ve por esta larga epístola, no solo el Padre había comprado en aquella ocasión las parcelas o eras con que se formó el Parque y se redondeó la materialidad del Colegio de Getafe, sino que al propio tiempo adquirió casa y huerta contigua para formalizar la fundación de sus Hijas de la Divina Pastora que no tenían allí más que residencia provisional desde 1898. Entorpecía la fundación definitiva de Getafe el propio Sr. Obispo de Madrid – Alcalá que pretendía se establecieran en la propia capital de España. Mas por entonces les convenía más la fundación de Getafe, para la cual vino por fin el permiso diocesano.

Tantas vueltas dio el Padre en su cabeza a esta definitiva fundación, que al adquirir para ella el solar le llamó “El Pensamiento” .En ella organizó la elaboración de medicamentos de un modo perfecto. Escogió una Religiosa a quien confió por escrito todos los secretos y fórmulas por él descubiertas. Ella se encargaba de preparar los extractos. Otras se le asociaban para envasar y presentar los específicos ya elaborados.

En cuanto al patrocinador titulado, exigido por la Ley, para asumir toda responsabilidad, le ocurrió al Padre un hecho curioso aquel año 1905. Notaba que las medicinas no surtían todo el efecto de los tiempos anteriores. Encontraba fallos lamentables en la marcha de sus enfermos. Se devanaba los sesos pensando en la causa, hasta que por último dio en el clavo. El Farmacéutico anterior con quien había hecho las estipulaciones de que él le proporcionaría el extracto ya hecho, de que la farmacia pondría los excipientes y los envases y de que ella vendería los frascos, repartiendo entre todos el extracto recibido para un número determinado. Él vendía y cobraba íntegro el exceso de frascos presentados; pero los enfermos no experimentaban los beneficiosos efectos esperados, y los Específicos sufrían un inmerecido desprestigio con el dolor e indignación consiguiente de su autor, cuando descubrió la patraña.

Cambió, pues, de sistema, encomendando la elaboración y envase total a sus monjas; y concertó con otro Farmacéutico de Getafe D. José Acero, la protección legal y la venta al público. Así duró hasta la muerte del Sr. Acero, y se repitió contrato en forma similar con el Licenciado Diego G. Ávila, también de Getafe .Por último la Congregación tuvo ya Religiosas tituladas en Química y Farmacia; registraron los Específicos en la Inspección General de Sanidad con sus números respectivos; y Sor Sagrario Martín o Sor Rosario García elaboran y expanden con toda legalidad y garantía los preparados Míguez, de los que singularmente el Antidiabético es un éxito continuado.

Para prueba final de la rectitud y delicadeza de conciencia con que obraba el Padre en todos estos serios y delicados asuntos consignemos que una vez terminado el Parque con su verja y obras indispensables, escribió al General, Rmo. P. Aldolfo Bráttina en 17 julio de 1905, refiriéndole todo el asunto, y terminado con estas palabras: “A mi juicio y según mi intención no obré mal; pero tal vez no sean todos del mismo parecer, y decirme al mismo tiempo si puedo seguir, o no , haciendo uso del permiso que me dio el Rmo. P. Vicario General” (Manuel Pérez).

En carta posterior del 3 de agosto del mismo año leemos este encabezamiento: “Mil gracias por su laudo a mi gestión sobre el Parque”. No nos queda más que añadir.

Notas