BauFaustino/GRACIAS Y FAVORES POSTERIORES A LA MUERTE DEL PADRE.

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CURACIONES Y HECHOS NOTABLES EN LA VIDA DEL PADRE FAUSTINO
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BauFaustino/GRACIAS Y FAVORES POSTERIORES A LA MUERTE DEL PADRE.
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FUENTES Y BIBLIOGRAFIA
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GRACIAS Y FAVORES POSTERIORES A LA MUERTE DEL PADRE.

1.Doña Joaquina Pinilla, persona riquísima de Daimiel, hacía años que vivía alejada de las cosas de Dios, como era público en el pueblo. Cae gravemente enferma y rechaza las sugerencias de los parientes y Arcipreste, para que reciba los auxilios espirituales. El párroco, sintiendo el escándalo que sería para el vecindario el que una persona tan señalada muriera sin Sacramentos, se encomienda al P. Faustino , ya difunto ,para que aquel corazón de piedra se convierta y se salve .Vuelve al día siguiente y la encuentra completamente cambiada. Lo que Vd. quiera y cuando Vd. quiera – le dice la enfermera .Y muere, después de recibir todos los Sacramentos con gran dolor y edificación.
2.Angelines Vergara Serrano, de Getafe, estaba con grandes dolores de apendicitis, temiéndose la tuviera que operar. Su piadosa madre reza un Padrenuestro pidiendo al Señor por intercesión del Padre Faustino, que no sea precisa la operación siempre temida .Apenas terminada la breve oración, cesan repentinamente los dolores. Viene el médico, la ve, vuelve otras dos veces, y la da de alta.
3.Madre Presentación Ceballos, cuya vocación religiosa ya previno el Padre desde pequeña, tuvo, ya después de la muerte del mismo, un rabioso dolor de muelas. Se aplicó un pedazo de una carta autógrafa del Padre y le calmó por completo el dolor.
4.Del Noviciado de Sanlúcar de Barrameda la Madre Maestra de Novicias Sor María Amada cuenta casos con gran profusión. Unas aspirantes estaban mal del pecho y temiendo no ser admitidas por ello en la Congregación, se encomiendan al P. Faustino diciéndole: Cúranos, amado Padre; queremos ser Hijas tuyas, Pastoras Calasancias, para llevar muchas ovejitas al redil del Buen Pastor. Curaron, fueron admitidas y hoy ejercen todas ellas nuestro ministerio.
5.Una Aspirante, Encarnación Alonso Rodríguez estaba apenada con una herida en la pierna, que al ingresar tenía bastante profundidad. Al cumplir los seis meses de Postulantado, temiendo ser rechazada, acuda al Padre Faustino, poniendo sobre la herida una estampa retrato del Padre envuelta en la venda y haciéndole en privado una novena. Al terminarla, se quita la venda y ve con asombro que la herida ha cicatrizado totalmente sin dejar huella ni señal alguna.
6.Una Novicia padecía desde varios días de muy agudos dolores de oído .Se pasó por él un pedacito de pañuelo usado por el Padre y le calmó el dolor. Repetida la fricción con el mismo trocito de pañuelo salió al exterior todo el pus, y quedó el oído totalmente sano.
7.Se encontraba en Sanlúcar de Barrameda una niña de dos años hija de Manuel Canto Ricardi, con una afección a la vista durante dos meses y sin verla el médico, por carecer de recursos la familia .Vieron sus padres que una noche iba la niña con la manitas a tientas, como quien no ve nada a pesar del relativo resplandor .Empezaron a observarla y pudieron convencerse durante veinte días de que padecía ceguera nocturna, como les dijo un oculista de beneficencia. Si se abandonaba pasaría la cosa a mayores. Recétole unas gotas y unas inyecciones, mas como no las había en la farmacia, hubo que esperar .Entretanto , el padre que trabajaba en el Colegio de la Divina Pastora, cuenta el caso a la Superiora y recibe de ella una reliquia del Fundador. La pasa con fe por los ojos de la niña y a los dos días la niña veía perfectamente bien con ojos más claros y hermosos que nunca.
8.De Puente – Orense y 18 de noviembre de 19149 es el siguiente relato: Encontrábase la niña Concepción Saíz, de diez años, gravemente enferma, a consecuencia de nefritis aguda con meningitismo y estado coma toso periódico acompañado de delirio, albuminuria y cilindruria, según diagnóstico facultativo. Viéndome en tan gran apuro y temiendo un fatal desenlace, a causa de la gravedad extrema, tomé una fotografía de nuestro Fundador y se la puso debajo de la cabecera de la niña, que se encontraba sin conocimiento, rogando a la Santísima Trinidad me concediese su curación por intercesión del P. Faustino y haciendo, al mismo tiempo, igual ruego a las Religiosas y alumnas del Colegio. Después de seis horas de continuos ataques, de los cuales nadie esperábamos ver salir, volvió en sí tranquilamente, llamando a su mamá, que se encontraba ausente y que había sido llamada en vista de la gravedad. Esa misma noche se confesó, por temor de que, repitiéndole los ataques, no llegara a la mañana. Pero, afortunadamente, la mejoría fue rápida y asombrosa, tanto para el médico que la asistía como para cuantas personas la habíamos visto. Esto fue el día 16, y el 19 la niña se encontraba perfectamente bien. Nuevos análisis confirmaron el estado de salud de que goza en la actualidad.
9.Dª. Josefa Rodríguez Gumá, desde Pontevedra nos relata la curación de su hija Dolores Iglesias Rodríguez. Era sobre el año 1944 cuando tenía a mi hija Dolores cojita del todo desde hacía catorce meses, por la enfermedad del muslo, que le supuraba sin cesar. Los Médicos le hicieron dos operaciones quirúrgicas. Hacía cuatro meses que la habían practicado la segunda operación, y seguía supurando. Los médicos me decían que quedaría coja. Uno de los que la curaba era el Doctor Enrique Mariscot, de gran fama en Pontevedra. Por insinuación de las Madres Pastoras Calasancias, que tanto me la querían, Patrocinio Medina y Dolores Romero, se hizo una novena en privado, al Padre Faustino, para que mi hija se curara. A los tres o cuatro días se le curó la pierna del todo, tan del todo, que la llaga desapareció para siempre. Hoy mi hija sigue perfectamente bien.
10.Terminemos con el relato o certificado que nos ha entregado Dr. Julio García Pérez, médico cirujano del Hospital Provincial de Orense, respecto de la curación de la Religiosa Pastora Calasancia Sor Francisca Calero, habida en Orense en 1927. Dice así:

CERTIFICO: Que, en el año 1927, he asistido en el Asilo para niñas huérfanas, fundado por la Excma. Sra. Marquesa de la Atalaya Bermeja, a una Religiosa de la Comunidad de las Pastoras Rectora de dicho Establecimiento llamada sor Francisca Calero.

Dicha Religiosa padecía una úlcera de estómago, cuya dolencia, por causa de la absoluta intolerancia para todo alimento, había obligado a la necesidad de prohibir a la paciente la ingestión de alimento por vía bucal, teniéndose que recurrir a la aplicación de sueros fisiológicos para retardar, en lo posible, la consunción que amenazaba a la vida de la enferma.

El estado de anemia y atrofia de los tejidos celular, subcutáneo y muscular llegó a tal extremo que el ligerísimo esfuerzo que había de efectuar para levantar la cabeza dela almohada, a fin de mojar con agua la mucosa de la boca, le producía lipotimias o síncopes, de los que, en algunos casos, solo con tónicos cardíacos se lograba recobrar.

No se operó la enferma porque cuando el que suscribe la empezaba a tratar el grado de inferioridad orgánica era tal, que la menor operación quirúrgica hubiera sido una imprudencia.

Certifico igualmente que un día he visto a la enferma en este estado preagónico, habiéndosele momentos antes, aplicado la Extremaunción, limitándose el que suscribe a aplicarle una inyección de aceite alcanforado, y saliendo con el convencimiento de que el fallecimiento sería inmediatamente, ya que el pulso arterial no era perceptible .

Por último Certifico que , a los pocos días, fui llamado por la Madre Superiora de la Comunidad, y al llegar al dormitorio de la Religiosa enferma , me he quedado profundamente sorprendido, ya que la propia enferma , dando apariencias de perfecta salud , abrió la puerta y me invitó a entrar. Examinada, nada pude apreciar de aquella debilidad extrema ni de la terrible extenuación que, días antes, había apreciado.

En días posteriores, la Religiosa que interesa fue recobrando fuerzas, y se alimentaba sin más precauciones que las que, por motivos fáciles de comprender, el que suscribe le aconsejaba.

El que suscribe, médico de cabecera de la Religiosa Sor Francisca Calero, no ha visto en ella estigmas de histerismo ni de ninguna otra alteración psíquica. Su carácter, apacible y resignado, no parece lo más a propósito para reacciones aparatosas ni violentas, y por ello, y por el insólito contraste observado en le enfermera en el trascurso de muy pocos días, durante los cuales no se es posible lógicamente explicarse el recobro de elementos activos, en la necesaria proporción para dar lugar al establecimiento de la normalidad perfectamente recobrada, cree que lo acaecido a la Religiosa Sor Francisca Calero no puede explicarse por la acción de los elementos naturales y sí solo por el concurso de alguna causa ajena a nuestra determinación .A instancia de la Comunidad de Religiosas de la Divina Pastora del Asilo del Santo Ángel de esta ciudad , expido el presente certificado en Orense , 21 – III – 41. Firmado: Julio García Pérez.

Plácenos dar por terminado nuestro trabajillo con un certificado médico, que de seguro hubiera complacido igualmente las aficiones científicas que acompañaron siempre a los anhelos de propia santificación y a las ansias de apostolado entre los niños y niñas de todo el mundo, y que en acorde maridaje constituyeron la compleja personalidad del P. Faustino Míguez de la Encarnación, sacerdote escolapio Fundador de las Hijas de la Divina Pastora.

Notas