BauFaustino/SEGUNDA SUPERIORA GENERAL (1907 – 1923)

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EL PADRE MIGUEZ, ESCRITOR. (1904)
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ANCIANIDAD Y MUERTE DICHOSA DEL P. MÍGUEZ. (1925)
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SEGUNDA SUPERIORA GENERAL (1907 – 1923)

La Reverenda Madre Ángeles González León, cofundadora con el P. Míguez del Instituto de la Divina Pastora y primera General del mismo, perseveró en su cargo hasta el segundo Capítulo General que tuvo lugar en Sanlúcar el año 1907. Recayó la elección en la M. Julia Requena y empezó la segunda etapa de la vida de la Congregación.

Tres Colegios dejó la Madre Ángeles, pero téngase en cuenta que empezar es lo más difícil y que el mérito de los comienzos con escasas vocaciones y enormes dificultades económicas la hacen realmente la figura indiscutible de los tiempos heroicos, la primera en vestir, la primera en profesar de simples y de perpetuos, la primera en promover las primeras fundaciones y la primera en llenar el primer sexenio entre los dos primeros Capítulos Generales de la Corporación. Luego siguió tan humilde en los cargos que le asignó la Obediencia, y perseveró hasta el fin en la más edificante ejemplaridad .Rindámosle además el tributo de gratitud por habernos consignado en sus últimos años algo de los primeros recuerdos de la veda de la Congregación. Sin sus apuntes, aunque escasos, hubiera sido imposible pergeñar apenas nada de esta pequeña historia, ya que la Guerra de Liberación española presenció la destrucción de los nacientes archivos que empezaban a formarse en las casas que tanto sufrieron , y es casi imposible sin datos escritos recomponer cuanto ya va perdiendo los testigos presidenciales. Murió en 1945, después de pasado el Movimiento Nacional.

Apenas comenzó el gobierno de Madre Julia Requena tuvo lugar un acontecimiento de trascendencia. El Padre Míguez, ya casi octogenario, mantenía muy buenas relaciones con la Curia General escolapia de Roma. Encargó al P. Calasanz Homs, Procurador General, que procurase agenciar para la Congregación de las Pastoras la aprobación pontificia de Pío X, con lo cual dejaría de ser congregación de derecho diocesano y pasaría a derecho pontificio, independiente de los Obispos diocesanos. El P. Homs trabajó con actividad y el 6 de diciembre de 1910 se lograba la deseada aprobación, como si dijéramos la mayoría de edad en el seno de la Iglesia.

Véase la acción de gracias que le escribe emocionado el P. Míguez: “Mi muy venerado Padre: ¡Dios y la Santísima Virgen le paguen lo que por las Pastorcitas ha hecho y está haciendo, y lo colmen de tantas gracias y bendiciones como de corazón les piden para su Paternidad aquellas religiosas y este su inútil hijo de Jesucristo, que no de otro modo pueden corresponder a tan señalados beneficios! ¡Dios se los premie de gloria, le conceda Felices Pascuas, salidas y entradas de año, y por los que le convengan y al Señor plazcan, para hacer tanto bien! .Mil y mil gracias por todo le da en nombre de todas las Religiosas y en el propio, este su humilde hijo en Ch. F. Míguez de la Encarnación. Diciembre 21, 1910.”

A propósito de Pío X, no debemos preterir una declaración de Sor Consuelo Miranda, que dice haber recogido de labios del P. Director. “El Padre tenía correspondencia con Su Santidad Pío X lo cual – me decía el Padre – es para mí de mucho consuelo; porque el infierno está contra mí, pero el Cielo me ayuda en todo. Creen muchos que hago mi voluntad, pero no muevo un pie sin permiso del representante de Dios. Hoy mismo he tenido carta de él. Me escribe con frecuencia.” Lástima no se haya podido conservar ninguna de las augustas misivas.

Y puesto ya el Padre en contacto con el P. Homs en abril de 1912 y con el P. Manuel Sánchez, Prepósito General, removió la cuestión del Parque de Getafe y del “Pensamiento” de las Pastoras, para dejar bien atados los cabos, para el día que fuere de su fallecimiento .El padre relató todo su proceder y sus consultas con letrados. Y al final añadía: “¿Es precisa subsanación? .Tenga la bondad de pedirla en mi nombre. ¿Es necesario rectificar o modificar algo por testamento de otro modo? Sírvase obtenerme licencia para hacerlo, que yo no alcanzo más. Lo dejo todo en manos de Dios que ve mi corazón y buena voluntad, y en las de su Paternidad que, como padre, no puede por menos de desear el bien y tranquilidad de este su indigno hijo en Ch.”

Y esa fue la solución del asendereado asunto. Entre las propiedades del Colegio de Getafe dejó de consignarse “el uso del Parque” para entenderse el dominio radical del mismo, asegurado con la subsanación y el testamento autorizado por la Santa Sede todo a la vez.

Entre tanto la R.M. Julia Requena se lanzaba a la expansión del Instituto. Tres Colegios había recibido; crearía seis para legar nueve en total a su sucesora. En 1917 Martos; y en 1923 el salto al Atlántico hasta Santiago de Chile.

Digamos algo siquiera de su primera y de la última fundación. Una Señora costeó la fundación de Monóvar en la provincia de Alicante. Ante lo ventajoso de las condiciones el Padre Director aceptó el compromiso. Adelantáronse dos de las seis que habían de integrar la nueva Comunidad. Cuando lo tuvieron todo dispuesto llamaron a las restantes y se inauguró la casa. Había intervenido en la elección de Congregación a fundar el Capuchino Fray Policarpo de Sevilla que conocía y estimaba mucho a las Madres .El problema del idioma fue el primero que se les presentó. Las Religiosas tuvieron que vencer serias dificultades para amoldarse al valenciano. Pero a su vez la población prefería que a sus hijas les enseñasen en Castellano, lo que facilitaba no poco su labor. Al principio de esta fundación y puesto que las Reglas preveían el caso, no hubo inconvenientes en que las Religiosas asistieran a enfermos. Dábanles las medicinas del Padre, y ello trajo disgustos pues no poco éxitos no se sabía si atribuirlos a los específicos Míguez o a las recetas de los facultativos de la población. Se acabó por prohibir terminantemente las medicinas del Padre. La misión de enfermeras les deparó la alegría de algunas conversiones de hombres alejados de la Iglesia. Se vio que las más de las veces la resistencia procedía de la ignorancia en el modo de recibir los Sacramentos. Muchos quedaron altamente reconocidos a los desvelos en instruirlos discretamente. El Rdo. Padre fue varias veces a aquella fundación a presidir los exámenes, y quedaba de ella muy complacido. Fue muy acertada y lucida la erección de esta casa de Mónovar.

La introducción de las Hijas de la Divina Pastora en América se debió al celo de un escolapio, el P. Adolfo Echearte. Era Rector del Colegio escolapio Hispano Americano de Santiago de Chile, y emprendía viaje a España en 1922, cuando la Colonia Española de Santiago le encomendó la misión de buscar una Comunidad Religiosa que se encargara del “Hogar Infantil Español”, sociedad benéfica fundada por las Damas Españolas de la Capital de Chile. Dióle amplios poderes para firmar contratos al efecto, de modo que a su regreso trajera la Comunidad de un modo efectivo.

Ya en España el P. Echarte fue a Madrid y a Getafe a proponer personalmente al P. Faustino que frisaba ya en los 92 años como San José de Calasanz, el proyecto de fundación chilena que tal vez resultara grato a las Hijas de la Divina Pastora. La alegría del anciano Fundador fue inmensa. Abrir el mundo americano a su Congregación era el honor de incorporarla a las más altas empresas y brindarle las posibilidades de una fecunda expansión. El reflujo americano ha sido siempre beneficioso para la vieja Europa, y Dios además bendice el sacrificio de los grandes desplazamientos compensándolo con inyecciones de más intensa vitalidad.

El Padre aconsejó en ese sentido a la Rda. M. Julia y a su Consejo General y en 1923 era un hecho el viaje de la Comunidad fundadora compuesta inicialmente por cinco religiosas y su Superiora la M. Natividad Vázquez, que embarcaron hacia la República Argentina. Hospedáronse las seis en el Convento del Buen Pastor, en el barrio Caballito Norte de la gran ciudad de Buenos Aires, recibidas con liberal y cristiana hospitalidad por aquellas religiosas conocidas del P. Echarte; y desde allí emprendieron la marcha por la Pampa para cruzar los Andes y entrar en la Capital de Chile que les esperaba con los brazos abiertos. Tomaron posesión inmediatamente del Establecimiento del Hogar Infantil y la plantita del Instituto trasportada a América comenzó a arraigar, dispuesta a proliferar.

Todas las fundaciones intermedias entre las de Monóvar y la de Santiago de Chile, es decir, la de Daimiel (Ciudad Real), Monforte (Lugo), Beas de Segura y Martos (Jaén), el Padre Faustino quiso todavía visitarlas , animándolas con su presencia y perfumándolas con su recuerdo. Sus visitas a Daimiel, particularmente, añudaron su entrañable amistad con el Rdo. D. Tiburcio Ruiz de la Hermosa, uno de sus más fervientes admiradores.

Creada aquella media docena de nuevos Colegios, la M. Julia Requena descansó en el Señor en 1923.

Para el Padre su muerte fue un golpe terrible .Pronto él la seguiría hacia las riberas de la eternidad.

Notas