BauFaustino/TEMAS ESCOLAPIOS (1900 – 1904)

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PROFESIÓN PERPETUA Y ATRACCIÓN DE GETAFE (1898 – 1902)
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EL PARQUE DE GETAFE Y “EL PENSAMIENTO”
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TEMAS ESCOLAPIOS (1900 – 1904)

Recordemos que cuando en 1869 el Padre Faustino terminó su año de estancia en el Colegio de Celanova, cerca de su patria Acebedo, quedó con el sabor amargo de unas soluciones autoritarias, impuestas por el Capítulo Provincial y el del Vicario General, a unas dificultades que él creía tendrían más amplia discusión y que no se resolverían sin oír a las partes.

En resquemor, extensivo a todo el sistema de Superioratos vigentes entonces en España, se concretaba en una íntima aversión a la institución de la Vicaría Española .Y no era esto cuestión de menor patriotismo, porque por ejemplo en materia de Dicasterio el Padre prefería la Rota Española a las Congregaciones romanas.

El nervio de la cuestión estaba en que la Vicaría era fruto de las regalías y herencia del despotismo ilustrado de los Borbones del S XVIII, y aquella desvinculación de los Superiores hispanos respecto de la autoridad de los Prepósitos romanos, aunque sancionada, diríamos que a la fuerza, por los Romanos Pontífices, no tenía razón de ser y rasgaba sin necesidad ninguna la túnica inconsútil de la unidad de la Orden.

Agregábanse a ello los cambios continuos de sistemas de elección para los cargos subalternos, el tema eterno de las candidaciones siempre fluctuante, como si de todos los posibles fuera siempre el peor el vigente.

Y sumábase la circunstancia de que no pocos canonistas estimaban nulos actos como el de erección o traslados de los noviciados sin contar con Roma, con la consiguiente nulidad de profesiones, dimisorias y ordenaciones subsiguientes.

Cuando crecía la marea se apelaba a la súplica de sanaciones en raíz, de los defectos que hubiera; pero lo que había era malestar e incertidumbre y relajación de los vínculos jurídicos que debían mantener sólidos y compactos los Institutos religiosos.

Precisamente al año siguiente al Capítulo de los disgustos de Celanova, es decir el año 1870, el grandioso Concilio Vaticano en medio de las convulsiones italianas proclamaba la verdad ecuménica de la infalibilidad pontificia y la Iglesia se apretaba más densamente en torno al Vicario de Cristo. ¿Y la Escuela Pía española iba a seguir independiente de su General romano?

El Padre Faustino Míguez era por todo ello partidario decidido de la supresión de la Vicaría independiente española. Y no lo era él solo; muchos escolapios pensaban en este punto como él. Pero naturalmente el respeto a la jerarquía constituida paralizaba todo conato de acción.

Viene todo a cuento de que cuando en 1890 tuvo el P. Míguez el encontronazo de la Carta del P. Marcelino Ortiz su Provincial , y tropezó con los oídos sordos del Vicario General P. Manuel Pérez, se decidió como ya dijimos a recurrir en última instancia al Prepósito General romano, el sapientísimo P. Mauro Ricci de San Leopoldo. Pero no dijimos que antes de remitirle su recurso o apelación, le había escrito una breve carta interesantísima, en la que se le ofrecía nada menos que a darle pie y a ponerse decididamente con otros varios a su lado, para la gran obra de desbancar y suprimir el Vicariato independiente. Ese es únicamente el sentido de la cartita del P. Faustino Míguez al Rmo. P. Mauro Ricci de 16 de diciembre de 1890.

“Cosa nueva y extraña parecerá a Vuestra Paternidad que un hijo desconocido entre tantos, le haga llegar una carta; pero no tardará en comprender que voy más allá de cuanto ahora me propongo.

“Para conseguirlo a su tiempo, aprovecho ahora la ocasión de una cuestión personal, que quisiera saber si, llevada a la jurisdicción de V. O., tendría a bien resolverla.

“Tengo la audacia de ser el primero en plantearla; luego me seguirán otros. Estoy dispuesto a todo lo justo: mandad y os seguiré en todo”.

Así, con ese ardor y esa clarividencia, trataba de poner fin a la Vicaría nuestro P. Míguez, en 1890.

A los diez años justos, en 1900, lo que no consiguió el P. Míguez, lo empezó y llevó a cabo desde arriba la Santa Iglesia con su lentitud y prudencia características, y al P. Faustino le fue dado presenciarlo con íntima satisfacción y gozo.

A la muerte del P. Ricci , asumió el cargo el primer Asistente ,pero solo por un mes; la Iglesia tenía ya preparado al P. Alfonso María Mistrángelo, consagrado Obispo de Pontrémoli y recién posesionado de la arquidiócesis de Florencia.

Nombróle ahora General y Visitador de la propia Orden Calasancia, y él empezó inmediatamente la visita a España, con audiencia de la Reina Madre que estaba en las mejores relaciones con León XIII, con fiestas llamativas en Peralta de la Sal, y con diplomáticas reuniones de Superiores en Zaragoza. Pasaron pronto los cuatro años de Preparación previstos por la Santa Sede, y precisamente cuando se cumplía el siglo justo de la Bula “Inter graviores” creadora del Vicariato independiente, emanaba el Motu Proprio “Singuláritas regiminis” (1804-1904), y quedaba abolida la famosa institución, de años después un decreto de la Sagrada Congregación de Religiosas de 1929 le acaba de quitar la pocas preeminencias que le quedaban y por fin en 1947, pasó como archivo en custodia al dominio de la historia muerta.

Todos aquellos acontecimientos internos de comienzos del presente siglo plugieron por tanto extraordinariamente al P. Faustino como cumplimiento inexorable de sus presagios e íntimos deseos. Y apenas liquidado todo con el fallecimiento del P. Llanas, último Vicario General independiente, el P. Faustino entabló cariñosísimas relaciones con el nuevo Propósito General romano, P. Adolfo Bráttina, y sobre todo con el bondadosísimo P. Calasanz Homs, Procurador General hasta los tiempos del P. Viñas.

Entre tanto la venta de Específicos seguía y el Padre, a los dos años de la compra de “El Picacho” en Sanlúcar, podía pensar en otra operación de mayor volumen.

Notas