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Getafe: padre, maestro y profesor
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Sanlúcar de Barrameda: “Consagrado a la enseñanza”
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Celanova: su tierra natal nos desvela su horizonte educativo

Nueva fundación que se gesta ante la petición realizada por el Alcalde del pueblo el 3 de noviembre de 1867: “Solicitud y comunicación del Sr. Alcalde del Ayuntamiento de Celanova, pidiendo fundación de un colegio nuestro en el edificio, que fue monasterio de los PP. Benedictinos. Se comisionó al P. Francisco Pérez para formular las bases”[Notas 1]. Así consta en el libro de actas de la Congregación Provincial. Y en el de Registro de la Secretaría Provincial, aparece: “Con fecha 3 de agosto de 1868 se firmaron obediencias para el nuevo Colegio de Celanova al P. Faustino Míguez de la Encarnación procedente de Getafe”[Notas 2].

De nuevo hay que salir. Ahora, a terreno conocido, añorado quizás en ocasiones. A tierra querida, llena de recuerdos, de experiencias vividas, de cariño. Al divisar su tierra natal seguro que se agolparon en él muchos y diferentes sentimientos.

“¡Cuántos recuerdos de mi infancia, pasada en parte bajo estas bóvedas sagradas, se agolpan a mi imaginación y excitan en mi pecho las más fuertes emociones!”[Notas 3].

Era el primer regreso después de la definitiva partida. ¡Cuántos lugares había recorrido desde entonces! Ha experimentado la cualidad del itinerante.

La nueva comunidad se asienta en el monasterio de San Rosendo, un marco inigualable por su majestuosidad y belleza. Ahora se encuentra bastante deteriorado y por eso la primera tarea que realizan es la de acondicionarlo lo mejor posible.

La inauguración del colegio tuvo lugar el día 15 de agosto. El acta de este acontecimiento la redacta el P. Faustino que fue nombrado secretario de la Comunidad. En ella se resalta, entre otros datos, cómo es el primer centro escolapio que se establece en el reino de Galicia. El discurso inaugural estuvo a cargo del P. Rector, Pedro Álvarez, que sustituyó al P. Francisco Pérez por haber presentado su renuncia a dicho cargo[Notas 4].

El primero de septiembre se pusieron en marcha las dos clases de enseñanza primaria y el día quince se abrió el internado. La entrega y dedicación mostrada por el P. Faustino en el internado de Getafe, motiva el que nuevamente se le ponga al frente de una de las dos secciones del mismo.

El pueblo de Celanova capta pronto la entrega y dedicación de esta Comunidad, y les hace merecedores del nombre de “padres”: “nada más natural que el que haya nacido de aquí reconocimiento grande y un cariño interno por parte del pueblo hacia los PP. que el quince de agosto del sesenta y ocho, que será siempre para este País día memorable, inauguraron un colegio del que en verdad les corresponde el nombre de padres”[Notas 5].

En Celanova, Faustino Míguez nos muestra, sin pretenderlo, su alma de educador. Su tiempo, su ser, todas sus energías están al servicio de la educación. Y como buen amante de la “divina misión” está siempre con sus ojos abiertos para “captar y descubrir” todo aquello que contribuya a mejorar la calidad educativa.

El colegio depende a nivel académico del Instituto de Orense. El P. Faustino conoce, muy de cerca, las ventajas del reconocimiento oficial que ya desde 1865 tenía el colegio de Getafe. Y su deseo por lograr la misma situación para el de Celanova se hace más intenso a raíz de la publicación del decreto de 25 de octubre de 1868, por el Gobierno provisional de la Gloriosa, sobre libertad de enseñanza.

El contenido de este decreto se explicitó con el del 14 de enero de 1869. No sólo las Diputaciones Provinciales, sino también los Municipios podían fundar toda clase de centros de enseñanza libre con facultad para conferir títulos. La ocasión es la propicia para la amplitud de miras y horizonte de este hombre. Pero aún no es tiempo...

Llegan los exámenes de fin de curso. Los alumnos del colegio obtienen brillantes resultados. El rector de la Universidad de Santiago, que pronuncia el discurso final, ante la calidad educativa y académica del centro afirma que “colegios tan prestigiosos como aquel debían vivir independientes de todas las trabas oficiales”[Notas 6]. Es una insistencia más para lo que está muy claro en la mente del P. Faustino, que ratificó públicamente estas palabras de la citada personalidad académica. Lo que al parecer no fue del agrado de alguno de sus hermanos, por las repercusiones que pudiera tener ante las Autoridades Locales[Notas 7].

Sin duda que el rector hacía referencia con sus palabras a la contribución del P. Faustino al prestigio del colegio. El pueblo de Celanova lo deja patente en agosto de 1869 al rogar una vez conocida la noticia de su partida, que: “se revoque la salida de los PP. Míguez y Blanco, porque la enseñanza en la parte de que ellos depende se ha desarrollado de tal modo que ha producido tan buenos resultados que ha logrado en tan corto período fijar la atención de las cuatro Provincias de Galicia en el colegio de San Rosendo hasta el punto de reconocérsele ya como el establecimiento más importante de Segunda Enseñanza entre todos los que públicos y privados existen en aquella rica comarca”[Notas 8].

El 23 de junio concurre la circunstancia de que el P. Pedro Álvarez sale para Madrid con el fin de asistir al Capítulo General. Queda al frente, como vicerrector, el P. Faustino. En reunión comunitaria, celebrada a los pocos días, se acuerda iniciar los trámites para conseguir el reconocimiento oficial del colegio. Es el encargado de hacer las diligencias necesarias: “En el día 28 de junio de 1869 reunida la Comunidad de este Colegio, se acordó, por unanimidad de votos, el hacer todo lo posible a fin de emancipar el Colegio del Instituto de Orense y habilitarle para que pueda hacer los exámenes de Prueba de Curso y de Grados...quedando el P. Faustino Míguez de la Encarnación encargado de dar todos los pasos conducentes a dicho objeto”[Notas 9].

El 29 de julio se recibía el decreto oficial. El sueño educativo anhelado por el P. Faustino era ya realidad. Creemos que para la celebración de este acontecimiento tan importante para el colegio, y que tanto había deseado el P. Faustino, es cuando sale de sus manos un bello “discurso pedagógico”.

Y es que “el hogar”, la tierra que nos ha visto nacer, es siempre el lugar preferido, -por lo que tiene de entrañable, de acogida, de afecto-, para expresar las más profundas convicciones, y anhelos. En el “hogar” aflora, sin esfuerzo, lo mejor de lo que uno lleva dentro.

En su tierra natal nos desvela el P. Faustino su ideal educativo. Junto al “hogar” entona un bello canto al niño,

“que encierra en sus pocos años el porvenir de la familia y la sociedad entera, representa al género humano que renace, a la patria que se perpetúa y a la flor de la humanidad que se renueva..., es todo el linaje humano, es toda la Humanidad, es todo el hombre con derecho a los cuidados de todas las Autoridades y a la acción y beneficio de todos los poderes...”

y a la educación:

“la obra más noble, la más grande y la más sublime del mundo porque abraza a todo el hombre... Es la obra divina...es la creación continuada, es la altísima misión de la Escuela Pía; misión del mayor interés y de la importancia más decisiva así para la dignidad y dicha del individuo y de la familia como de la misma sociedad entera”.

Junto al “hogar” con expresiones sencillas, pero llenas de contenido, nos define la educación como:

“sacar de dentro hacia fuera”, “despertar facultades dormidas”, “dar vida, movimiento y acción a una existencia imperfecta todavía”.

Junto al “hogar” se nos muestra profundamente atraído por el niño, que es el centro de su quehacer educativo. Sólo de un corazón en el que los niños tienen la preferencia pueden salir estas palabras:

“Ni el oro de Ofir... ni las sedas de la China...ni las vistosas pieles de Siberia...y las bellezas todas de las Artes, tienen para la Escuela Pía los atractivos de la infancia, cuyo excelente corazón y elevado espíritu y sus bellos rasgos le encantan”[Notas 10]

Faustino Míguez es un educador nato. Como a José de Calasanz los niños le han robado el corazón y es un convencido de que el mejor camino para renovar la sociedad y hacer la felicidad humana es la educación. Son reveladoras las palabras de uno de sus alumnos: “además de las horas de clase que tenía con él, nos daba la merienda y compartía, igualmente jovial y alegre, nuestros recreos en el patio...Como pedagogo era incomparable. Sabía adaptarse a nuestra capacidad y hacía las clases tan amenas que no había lugar a pérdidas de tiempo. Amábamos las asignaturas del P. Míguez y las asimilábamos con una gran facilidad”[Notas 11].

Educador por vocación con un gran amor al niño, al joven, al hombre entero. Amor que se convierte en servicio y entrega desde su ministerio educativo y su ministerio sacerdotal.

Aquí en Celanova es intensa su labor como sacerdote ya que la iglesia conventual es parroquia. Dedica parte de su tiempo al confesonario, desde donde contribuye a la salud del espíritu, y acoge amorosamente al que se acerca necesitado de perdón y guía. El 25 de enero de 1869, en la Congregación Provincial de Castilla, se firman para el P. Faustino licencias para confesar con facultad de absolver los pecados reservados, en toda la provincia escolapia.

En su tierra natal pronunció varios sermones: sobre el Descendimiento, para la predicación de Semana Santa; de Desagravios, para el 13 de junio, festividad del Sagrado Corazón; y a Nuestra Señora de La Encarnación, que predicó el día 8 de agosto, en la ermita que lleva este nombre, y que se encuentra a la salida de Celanova.

En el sermón del Descendimiento manifiesta su amor a Cristo Crucificado, uno de los rasgos de su espiritualidad escolapia. En él define la cruz como “el tesoro del mortal” y presenta a Cristo Crucificado como “el trofeo del amor que un Dios profesa al hombre”[Notas 12].

Un acontecimiento que vive el P. Faustino en este año 1869 es la celebración de los Capítulos Provincial y Vicarial. Las Constituciones señalan como paso previo el Capítulo Local. Y el P. Faustino va a exigir de nuevo su cumplimiento en fidelidad al grito de su conciencia que le lleva a oponerse a todo aquello que suponga una lesión jurídica. Va a defender y pedir que se actúe conforme a lo establecido en el Derecho para tal circunstancia. En este caso cuenta con el apoyo del P. Ramón Cabeza, destinado en la Comunidad de Alcalá de Henares. Escribe al presidente del Capítulo Vicarial, avalando la postura del P. Faustino.

Ha transcurrido ya aproximadamente un año desde la llegada a Celanova. Ha sido un tiempo de intensa actividad, de compromiso y entrega sin medida. El P. Faustino, una vez finalizado el curso, recibe un nuevo traslado. Debe marchar hasta Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz, a pesar de que en julio de 1869 la Congregación Provincial le había propuesto para el cargo de rector de la casa.

El pueblo de Celanova, al enterarse de la marcha de los Padres Faustino y Blanco, envía un escrito al P. Provincial pidiendo se revoque la salida de ambos. Firman el documento 57 señores en nombre propio y en expresión de los deseos de la población, rogando: “se digne disponer que los expresados PP. Míguez y Blanco... continúen ocupando en este Colegio los puestos que de un principio se les ha señalado y en los que tan dignos se han hecho a la consideración, respeto y cariño de todos los que están interesados en la prosperidad de este naciente y ya notable establecimiento de enseñanza”[Notas 13].

Pero ya no hay vuelta atrás. Su entrega es ahora necesaria en otro lugar, Sanlúcar de Barrameda, fundación que inicia sus primeros pasos. Por parte del P. Faustino ni una palabra en contra de esta decisión. No se planteó el porqué. Se lo dejó a Dios. Él no tiene otra guía más que su Voluntad[Notas 14], y “presenta la suya siempre dispuesta y rendida así en lo próspero como en lo adverso”[Notas 15]. Experimenta la paz que Él da a los que le sirven[Notas 16], y viven en conformidad con su querer[Notas 17].

Notas

  1. PSV, pág. 47
  2. Ibid., pág. 56
  3. HPF, pág. 48
  4. PSV, pp. 61-62
  5. Ibid., pág. 92
  6. Del Álamo, Anselmo: Biografía del Siervo de Dios, Madrid, 1975, pág. 72
  7. Ibid., pág. 72
  8. PSV, pág. 52
  9. Ibid., pág. 51
  10. HPF, pp. 48-55
  11. PSV, pág. 515
  12. HPF, pág. 62
  13. PSV, pág. 52
  14. Ep. nº 760
  15. Ep. Nº 728
  16. HPF, pág. 158
  17. Ep. nº 495