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El Escorial: anhelos de perfección

De Sevilla a Madrid, probablemente al colegio de San Fernando, a esperar el nuevo destino, la nueva tarea. La obediencia llega el 23 de septiembre de 1873. Debe ir al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Un año antes, en octubre de 1872, la reina Mª Victoria, consorte de Amadeo de Saboya, entrega el Monasterio de El Escorial con su colegio, iglesia y biblioteca al uso y administración de los PP. Escolapios, a instancias del ministro Ruiz Zorrilla, primo hermano del P. Juan Manuel Zorrilla.

El Gobierno se compromete al sustento y necesidades de los religiosos y permite establecer el noviciado en el Monasterio. Además se hace cargo de las reparaciones, sueldo de los profesores y manutención de los niños gratuitos.

Los Escolapios se comprometen a impartir las asignaturas de 1ª y 2ª Enseñanza, abriendo dos clases gratuitas para los niños de la población.

La comunidad se instala allí en enero de 1873. La inauguración oficial se hizo el 19 del mismo mes. Fue nombrado rector el P. Julián Viñas, que era Superior Provincial de Castilla. Se trasladó allí el noviciado y juniorato de la Provincia.

Al P. Faustino se le asignan las clases de Física, Química e Historia Natural. El personal religioso es insuficiente para atender todo el trabajo que hay en la incipiente obra. Así lo expresa el Vicario General: “la casa de El Escorial necesita un personal doble y aún triple del que hoy cuenta, y que no podemos aumentar en muchos años. Se necesitan allí personas inteligentes y que posean algunos idiomas por lo menos, para colocarlos en sus célebres bibliotecas”[Notas 1].

En las bases fundacionales se había estipulado que la conservación y custodia de la Biblioteca estaría a cargo y cuidado de la comunidad, que la tendría abierta al público todos los días. En el cuadro de profesores del Colegio de Escuelas Pías de S. Lorenzo, existente en el Archivo Provincial, figura: “P. Faustino Míguez: Física, Francés, con el cargo de bibliotecario”[Notas 2].

Concurrían, por tanto, en el P. Faustino algunas de las exigencias que señalaba el P. Vicario para el personal necesario en El Escorial: amplio saber, conocimiento de algunos idiomas - al menos, latín, griego, francés, más tarde demostrará también conocimiento del inglés-, amor por la ciencia...

El 15 de mayo de 1874 se le nombra bibliotecario. Para ejercer este mismo cargo fue nombrado también el P. Vicente Alonso Salgado. Después de convivir otra vez con el P. Faustino y conocer su entrega y dedicación a cualquier tarea que se le encomendaba, dijo de él que era “un yunque en el trabajo”. En el año 1894 fue nombrado Obispo de Astorga y más tarde de la diócesis de Murcia-Cartagena. Mantuvieron siempre una buena y cordial relación. Mientras permaneció en la diócesis murciana, envió jóvenes con deseos de ser religiosas al Instituto de Hijas de la Divina Pastora.

El Escorial es, en la vida del P. Faustino, el lugar donde se ponen claramente de manifiesto sus deseos de perfección y radicalidad. El 22 de febrero de 1874, escribe una carta al P. General, en los siguientes términos:

“Al saber con verdadera fruición por alguna carta que, en la República Argentina, se observa nuestra Regla primitiva; no puedo menos de suplicar a Vd. se digne manifestarme, si es cierta dicha reforma y darme en tal caso licencia, órdenes y bendición para incorporarme a dicha naciente Provincia Argentina”[Notas 3].

Expone su deseo, pero sabe que la decisión es de los Superiores. De momento no llega la respuesta ni el permiso. Continúa entregado a su tarea educativa y dedicando tiempo al estudio y la investigación, actividades favorecidas ahora por su oficio de bibliotecario.

Llama la atención que la fecha de este escrito, sea un día posterior a la que lleva el documento en el que se confirma, con carácter provisional, la continuidad de los Escolapios en el Escorial, que había sido solicitada al instaurarse la 1ª República[Notas 4]. ¿Quizás no estuvo de acuerdo, por las condiciones que se habían estipulado en la fundación?

De hecho, la permanencia en El Escorial, fue corta. La 1ª República cayó pronto y en diciembre de 1874, fue entronizado Alfonso XII. El Rey, en abril de 1875, hace saber a los Escolapios que tiene un destino diferente para El Escorial. Días después se les comunica desde la Intendencia que Su Majestad se desliga de todo compromiso y con tiempo les avisa.

En el mes de julio de 1875, después de haber celebrado el Capítulo Local durante el mes de junio, la Congregación Provincial determina la retirada de la comunidad del Monasterio. Decisión que es sancionada por el decreto de 5 de agosto. La argumentación empleada en dicho documentos es que la permanencia de los religiosos dependía de un contrato con el gobierno de turno; al cambiar éste, cesa “ipso facto” el compromiso.

Ante estos hechos, el P. Faustino se confirmaría en la necesidad imperiosa de defender la independencia económica y pedagógica para los centros. Algo por lo que él tanto había luchado.

Se acababa así la estancia de los Escolapios en El Escorial. También la del P. Faustino que dirige sus pasos hacia Monforte de Lemos, donde fue nombrado rector de la Comunidad.

En los últimos meses de estancia en el Monasterio, fue nombrado rector de la Comunidad el P. Eugenio Caldeiro, que llegó a tener un gran aprecio por el P. Faustino, por su ciencia y su virtud. Desempeñó el cargo de Superior Provincial de 1878 a 1887. Fue el que le autorizó para llevar adelante la fundación del Instituto Calasancio de Hijas de la Divina Pastora.

Notas

  1. PSV, pág. 71
  2. Ibid., pág. 71
  3. Ibid., pp. 78-79
  4. Ibid., pág. 74