BuscandoLaVoluntad/El análisis de los manantiales de Sanlúcar de Barrameda

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

Su vocación científica.
Tema anterior

BuscandoLaVoluntad/El análisis de los manantiales de Sanlúcar de Barrameda
Índice

El “Laboratorio Míguez”
Siguiente tema


El análisis de los manantiales de Sanlúcar de Barrameda

A la abundancia y variedad de pozos existentes en la ciudad, se debe el que “entre la poco numerosa bibliografía que existe sobre Sanlúcar, gran parte de ella está dedicada a sus aguas minerales. La primera obrita que sobre ello se escribió fue la titulada “Noticia de las aguas minerales de Sanlúcar de Barrameda” publicada en junio de 1845 por su autor D. Pedro Castelló. A esta siguió la del P. Míguez, impresa en Sevilla en el año 1872; y por último, D. Ramón Elises Blanco escribió y fue impresa en 1896 sus “Memorias de un viajero”, dedicadas a las aguas minerales de nuestra población. La más interesante de estas obras fue la del Padre Faustino Míguez”[Notas 1]

En Sanlúcar de Barrameda, se nos revela como un hombre con mirada atenta a la realidad en la que vive, encarnado en ella y tratando de responder a sus necesidades. Sus palabras nos lo ponen de manifiesto:

“Desde los primeros momentos de mi llegada a Sanlúcar oí encarecer la variedad y virtudes medicinales de sus aguas no sólo a sus vecinos, sino que eran fervorosamente encomiadas por la multitud de forasteros que anualmente acuden a tomarlas; y desde entonces concebí el proyecto de su análisis que no emprendí inmediatamente por carecer de los medios que exigen procedimientos, tan delicados como reiterados, que son indispensables para conseguirlo”[Notas 2].

Por tanto, él mismo ha concebido recién llegado a la ciudad la posibilidad de realizar el análisis de las aguas de sus manantiales, lo que “mira como una de las mayores necesidades populares[Notas 3]. Además recibe instancias de personas respetables que fomentan sus deseos frente a esta empresa. Entre ellas se encuentran el arcipreste de Sanlúcar, Francisco Rubio y Contreras, y Joaquín Hontoria, -hermano del alcalde de la ciudad, José Hontoria-, que fue Diputado y gestor Provincial de Sanlúcar[Notas 4].

El primero, por ser sacerdote, era patrono perpetuo de la Fundación “D. Francisco Jiménez de Paula” y participaba en la administración de los fondos de la misma. Son los señores patronos de ésta institución, los que proveen al P. Faustino de los instrumentos y medios necesarios para llevar a cabo la obra[Notas 5].

El 16 de abril de 1872, cuando el P. Faustino lleva ya en Sanlúcar casi tres años, recibe un oficio del Ayuntamiento en el que le solicita la realización de dicho análisis, por acuerdo tomado en la Sesión Ordinaria del día cinco del mismo mes y año. En ella “el Sr. Presidente expuso, que existiendo en esta población diferentes clases de aguas medicinales cuyas propiedades se desconocen por no haberse analizado por personas competentes, y teniendo noticias que entre los señores Padres Escolapios del Colegio de San Francisco hay uno que está reconocido por ser excelente químico, creía llegada la ocasión de aprovechar esta oportunidad para hacer el análisis de todas las aguas que hay en la población”[Notas 6].

La respuesta, por su parte, a esta propuesta del Municipio es afirmativa:

“Repetidas preguntas y consultas sobre las virtudes medicinales de algunas aguas me decidieron a emprender el arduo y para mí osado estudio de su acción terapéutica, por amor a mi patria y en bien del pueblo en que resido. Consagrado a la enseñanza del pueblo, no he podido tener otro objeto que su bien”[Notas 7].

El P. Faustino entiende que es una tarea de carácter humanitario que redundará en bien para la población, ya que con los resultados del análisis será posible paliar, en parte, algunas enfermedades. Lo hace como un servicio al pueblo, al que como escolapio se siente consagrado[Notas 8].

Analizó las propiedades medicinales de las aguas de cuarenta y cuatro pozos de la ciudad. Por un procedimiento propio pudo encontrar lo que buscaba: detectar las sustancias y elementos disueltos en el agua, conocer sus combinaciones y cuantificarlos. Fue un trabajo que le exigió gran dedicación y le reportó “difíciles cálculos y minuciosas comprobaciones”[Notas 9]. Nos lo relata él mismo, en la introducción del libro que escribió con los resultados:

“Hechos los primeros ensayos en aguas transportadas con esmero, pasé a repetirlos en su origen con especial cuidado, diferentes veces y en distintas ocasiones. Después de muchos días y repetidos ensayos, por un procedimiento que me pertenece, pude encontrar lo que buscaba, y señalándolo con el dedo, exclamar con gozo, ¡aquí está! Por mi parte confieso ingenuamente que además de emplear lo más perfecto que en el día se conoce; de haber preparado por mí mismo, no sólo los reactivos, sino también hasta las sustancias de que se componen, las he repetido varias veces y en varias ocasiones he procurado que las reprodujesen otras personas inteligentes y hasta mis alumnos, ocultándoles siempre mis resultados”[Notas 10]

Sin embargo y a pesar de todo, el P. Faustino reconoce ante la población su incompetencia en materia tan delicada. Por eso, una vez finalizado el trabajo pide al Ayuntamiento que una comisión de médicos revise las indicaciones terapéuticas que ha señalado para cada una de las aguas de los diferentes pozos y que emita un informe. A través de este gesto descubrimos que en él, ciencia y humildad caminan unidas. Se nos manifiesta como un fiel hijo de José de Calasanz que invita a los religiosos a que aprendan junto con las letras la humildad, sin la cual las letras más perjudican que ayudan.

Nombrada una comisión médica, emite su informe en agosto de 1872 en los siguientes términos: “Los que suscriben, hecho cargo con el debido detenimiento de las indicaciones terapéuticas que de las aguas de esta ciudad, en los diferentes manantiales que atesora, ha consignado el ilustrado Escolapio Padre Faustino Míguez en la memoria que del análisis químico que de las mismas ha practicado, no sólo las encuentran ajustadas a los principios de la ciencia, sino a las aplicaciones que por tradición venía haciéndose de ellas de una manera empírica cuando no eran científicamente conocidas sus propiedades medicinales”[Notas 11].

Los resultados del trabajo fueron publicados en el libro “Análisis de las aguas públicas de Sanlúcar de Barrameda con indicación de sus virtudes medicinales”, en el que revela sus dotes científicas. El prólogo del mismo es de D. Manuel Pizarro y Jiménez, Dr. en Medicina y Cirugía, Catedrático de Higiene de la Escuela de Medicina de Sevilla y socio de varias corporaciones científicas y literarias nacionales y extranjeras. En él dice que “entre los Presbíteros Escolapios, que se desvelan por el aprovechamiento de sus alumnos, se cuenta el autor de la presente obra, tan modesto como entendido en las ramas físico-químicas de las ciencia naturales, las que cultiva con lucimiento notable; pero con tan escasas pretensiones que a no ser obedeciendo instancias de personas de altas prendas, cuyas indicaciones casi eran para él preceptos, nunca se hubiera atrevido a emprender y mucho menos a publicar el resultado de sus concienzudos trabajos sobre la composición y cualidades de las aguas públicas de Sanlúcar de Barrameda”[Notas 12]

El libro fue editado por el Ayuntamiento. En sesión del 24 de enero de 1873 decide enviarle mil ejemplares, pagarle los gastos que el análisis le ha ocasionado y expresarle el reconocimiento a su delicada consideración de haber realizado este trabajo que no sólo le acredita de químico ilustre, sino de amante de esta población que en adelante le considerará como uno de sus mejores hijos. En febrero de 1873, el P. Faustino agradece estos detalles a la Corporación Municipal, y escribe que

“No puedo consentir, en las difíciles circunstancias, que atraviesa la Corporación Municipal, que se imponga nuevos sacrificios, cuando yo inspirado en el deseo de ser útil a esta población, por la que tan realmente me intereso, siempre fue mi propósito costearlo de mi pobre y exhausto bolsillo. Con haberme dispensado el Ayuntamiento de su digna Presidencia un honor que ciertamente no merezco y contarme, a su decir altamente lisonjero para mí, esta ciudad en el número de sus buenos hijos, he alcanzado una recompensa muy superior a mis merecimientos, que no esperaba y que me indemniza con usura de las amarguras de siete meses de ímprobos tareas, consagrado al ingrato y oscuro trabajo de análisis”[Notas 13].

A través de esta tarea el P. Faustino pone su ciencia al servicio del pueblo. Se deja interpelar una vez más por el necesitado, que ahora es el que sufre bajo el peso del dolor físico, y llevado del amor quiere contribuir a aliviar su enfermedad:

“Así me lo prueba el estudio teórico-práctico que sobre sus efectos curativos me obligó a emprender, tanto como el amor a la ciencia el que profeso a la humanidad doliente, para cuya enseñanza consigno estos resultados; pues si a ejemplo de mi Divino Maestro debo mirar en primer término por la salud del alma, también estoy en la obligación de atender, según mis fuerzas, a la del cuerpo”[Notas 14].

Su experiencia personal más profunda, en este hecho, es que el Señor se sirve de instrumentos sencillos para empresas grandes[Notas 15]:

“El vecindario de Sanlúcar me ha impulsado a publicarla, no sin vencer los poderosos obstáculos que, al pensar efectuarlo, se presentaban a mi mente, en la íntima convicción de mi escaso valer para empresa de tamaña transcendencia”[Notas 16].

Notas

  1. Barbadillo Delgado, Pedro: Historia de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, reproducción facsímil completa de la primera edición de 1942, nº 1160, pág. 591
  2. Míguez, Faustino: Análisis de las aguas públicas de Sanlúcar de Barrameda, Sevilla 1872, pág. 11
  3. Ibid. Pág. 13
  4. Barbadillo Delgado, Pedro, o.c., pp. 952 y 961.
  5. Del Álamo, Anselmo: Biografía del Siervo de Dios, Madrid 1975, pág. 87
  6. Actas Sesiones del Ayuntamiento de Sanlúcar. Copia en el Archivo General del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora. Madrid
  7. Míguez, Faustino, o.c.,pp. 14, 15 y 91-92
  8. Ibid., pp. 91-92
  9. Carta al Ayuntamiento con fecha 6 de febrero de 1873; Vilá Palá, Claudio: Documentos presentados para la Positio Super Virtutibus (PSV), Roma 1984, pág. 78.
  10. Míguez, Faustino, o.c. pp.12 y 14
  11. Ibid., pág. 95
  12. Ibid., pág. 2
  13. PSV, pág. 77
  14. Míguez, Faustino, o.c., pág. 48
  15. Pigretti, Mª Celia:Cartas del Siervo de Dios Faustino Enero (Ep), Madrid 1985, nº 131
  16. Míguez, Faustino, o.c., pág. 17