BuscandoLaVoluntad/Faustino Míguez: movido por el Espíritu

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La Asociación de Hijas de la Divina Pastora.
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Faustino Míguez: movido por el Espíritu

En mayo de 1884 Catalina y Francisca envían un documento firmado solamente por ellas dos, al Arzobispado de Sevilla, en el que expresan su deseo de ser religiosas y solicitan la aprobación de una Congregación. Acompañan a la solicitud el Prospecto de la Asociación de Hijas de la Divina Pastora en el que se recoge: “Las Hijas de la Divina Pastora se consagran a buscar almas y a encaminarlas a Dios, ejercitándose al efecto en toda obra de caridad y con toda clase de personas. Todas de Dios, se le consagran por los tres votos comunes a toda Congregación religiosa y por el suyo peculiar”[Notas 1].

Desde el Arzobispado se les responde, en el mes de julio, indicándoles que las “congregadas continúen como hasta aquí, probando su vocación”[Notas 2].

El P. Faustino sigue cercano a esta sencilla obra, alentando a las encargadas y ofreciendo su ayuda. Pero en lo más profundo de él está surgiendo una inspiración... “Un día, hablando sobre el asunto con estas señoras, les dijo que parecía ser de Dios la idea que sentía de fundar una Congregación de religiosas para que formando el corazón de las niñas fuesen aptas para el porvenir y llevar así muchas almas a Dios”[Notas 3].

En octubre de 1884 tiene lugar un acontecimiento importante porque va a suponer para él la confirmación de lo que, hace tiempo, siente como llamada dentro de sí. El cardenal Fray Ceferino González, Arzobispo de Sevilla, visita pastoralmente la ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Era dominico y fue una de las principales figuras del tomismo reencontrado, que suscitó un grupo de discípulos interesantes, dominicos y seglares, entre ellos Pidal y Mon[Notas 4]. Ocupó la sede arzobispal en junio de 1883. Dos años más tarde, en marzo, es promovido a la Primada de Toledo[Notas 5].

Cuando iba a Sanlúcar tenía, por costumbre, hospedarse en el colegio de los PP. Escolapios. Esta circunstancia favoreció el encuentro con el P. Faustino. Hablaron sobre la escuelita, aún desconocida para muchos, sobre la solicitud presentada por Catalina y Francisca. Fray Ceferino González intuye que esta humilde obra en la que ya colabora el P. Faustino, puede ser el germen de un don del Espíritu a la Iglesia. Y le anima a tomarla en sus manos, como respuesta a una nueva llamada que Dios le hace.

Pasados escasamente quince días de esta visita, Faustino Míguez, presenta al Arzobispado de Sevilla las Bases de la nueva Asociación, e indica algo importante:

“Con la premura que sus importunas ocupaciones le imponen siempre, ha pergeñado hoy la solicitud y Bases que acompaña, suplicando a V.E. se digne dispensarle la demora y muchas faltas bien ajenas del que, cual nadie, desea cumplir sus órdenes con la puntualidad que tanto gusta a V.E. y al humilde capellán e inútil servidor”[Notas 6].

En una carta de 1889 a Madre Ángeles, primera religiosa del Instituto, le dice:

“No quiero que en la reseña que ponga el Sr. Romero, me nombre a mí para nada, sino que lo presente como la realización de un ideal del Cardenal Fray Ceferino González, que sugirió y aprobó sus Bases”[Notas 7].

La Voluntad de Dios se le manifiesta, con claridad, a través de las mediaciones humanas. ¡Es la señal definitiva! El camino se presenta duro y difícil. Pero como siempre, por su parte ni un solo obstáculo. La respuesta: sí, Señor, aquí tienes mi vida. Se pone en camino, con la certeza y confianza de que Dios proveerá.

No olvida que, como religioso escolapio, necesita de la autorización y permiso de sus Superiores,

“Le representé que no me lo permitían mis obligaciones ni podía hacerlo sin permiso de mis superiores; a lo que repuso: pídaselo Vd., que así lo hice. El Padre Vicario General delegó en el Padre Provincial y este me autorizó”[Notas 8].

El P. Faustino urgido por el Espíritu se ha hecho el encontradizo con el marginado de su tiempo y, como Calasanz en Roma, no va a pasar de largo.

La gran intuición de este hombre es saber contemplar en las niñas de su tiempo “las esposas y madres del mañana y por consiguiente las familias y el Sanlúcar del siglo XX”[Notas 9]. Se convierte en un auténtico defensor de la importancia del papel de la mujer en el hogar.

“Qué beneficios no podréis prestar a la sociedad compuesta de familias que son, generalmente, lo que las madres de ayer y las madres de mañana, lo que las niñas de hoy; figuraos lo mucho o poco, bien o mal, que vuestra conducta puede influir en la sociedad futura”[Notas 10]

El P. Faustino al mirar a las niñas descubre en ellas:

Al “apóstol de la familia”. “La prosperidad de la Religión ha estado siempre en razón directa de la virtud del sexo femenino, de esas almas elevadas, de esas heroínas que tan bien se forman en el hogar doméstico cuando la madre es lo que debe ser y desempeña en aquél las funciones de apóstol que le corresponden”[Notas 11].
La “parte más interesante de la sociedad”. “Instruirlas en cuanto pueda hacerlas buenas cristianas, buenas hijas, buenas esposas, buenas madres y miembros útiles de la sociedad de que deben formar un día la parte más interesante”[Notas 12].
La portadora de paz. “Vuestras familias ya os miran como ángeles de paz que atraeréis sobre ellas las bendiciones del cielo y se recrean desde ahora al divisar en lontananza la felicidad de las que debéis formar con vuestras virtudes, cuando lleguéis a formar estado”[Notas 13].
El “alma de la familia”. “Comprendan que deben huir de cuanto pueda hacerlas menos dignas del alto destino que tal vez les espera, de alma de la familia y decoro de la sociedad, de la que han de formar la parte más interesante”[Notas 14].

Desde su experiencia carismática intuye la necesidad que tiene la niñez femenina de alguien que le guíe por el camino de la promoción humano-cristiana, para que pueda cumplir el papel que le corresponde en la sociedad. Y se entrega saliendo en su busca para formar su corazón y conducirla hacia Dios.

Como educador nato, desde su ser escolapio, está convencido que sólo una educación integral puede posibilitar a la mujer desempeñar su misión y prepararle para todas las circunstancias de la vida. Las niñas necesitan de la educación,

“Para que sean almas dóciles, nobles y agradecidas, hijas de bendición, fieles esposas, madres cristianas y celosos apóstoles en su familia”[Notas 15].

Es un convencido de que la niñez femenina debe ser liberada de las tinieblas de la ignorancia, y acompañada desde el amor y la cercanía hasta Dios que es la “Verdad”. Por eso, urgido por el Espíritu está dispuesto a responder a este clamor.

Y su respuesta hace presente el Reino entre los marginados, con un nuevo proyecto de fundación, la Congregación de Hijas de la Divina Pastora, cuyo fin es:

“Formar el corazón e ilustrar la inteligencia del bello sexo, para hacerlo culto y civilizado según el espíritu de Jesucristo, a fin de que sea un día el alma de la familia y la salvación de la sociedad”[Notas 16]

Notas

  1. PSV pág. 263
  2. Ibid. pág. 266
  3. Memorias Madre Ángeles, mecanografiadas, (MMA), pág. 1
  4. García-Villaoslada, Ricardo: Historia de la Iglesia en España, tomo V, Madrid 1979, pág. 405
  5. PSV, pág. 242, nota 8
  6. Oficio que acompaña a las Bases de la Asociación. Copia en el Archivo General del Instituto Calasancio de Hijas de la Divina Pastora. Madrid.
  7. Pigretti, Celia: Cartas del Siervo de Dios Faustino Míguez (Ep.), Madrid 1985, nº 114
  8. Summarium Proc.-ord. Matriten (Summarium), pág. 259
  9. Ep. nº 201
  10. Testamento espiritual de nuestro Padre Fundador y otros contenidos (TE),Madrid 1979, pág. 18
  11. Pláticas espirituales del Padre Faustino (PE), Madrid 1985, pág. 194
  12. Míguez, Faustino: Reglas de las Hijas de la Divina Pastora, Madrid 1906, pp. 196-197, nº XIII
  13. PE, pág. 194
  14. Míguez, Faustino: Reglas de las Hijas de la Divina Pastora, Madrid 1906, pág. 211, nº III
  15. Ibid., pág. 203, nº II
  16. Reglamento del Colegio Divina Pastora de Sanlúcar de Barrameda. Copia en el Archivo General del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora. Madrid