BuscandoLaVoluntad/Su formación escolapia

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

2. UNA RESPUESTA A DIOS DESDE LA ENTREGA AL NIÑO Y AL JOVEN: SACERDOTE - ESCOLAPIO
Tema anterior

BuscandoLaVoluntad/Su formación escolapia
Índice

Cuba: primer destino. Su “atalaya”
Siguiente tema


Su formación escolapia

No sabemos con exactitud, la fecha en la que Manuel sale de casa rumbo a Madrid, para ingresar en el Noviciado de las Escuelas Pías de la Provincia de Castilla. Sí sabemos que vistió el hábito escolapio el 5 de diciembre de 1850, y que fue admitido para clérigo el 26 de enero de 1851. Está decidido y por eso una vez terminados sus estudios en el Santuario no ha querido esperar más.

En el momento de empezar el Noviciado, Manuel, aquel niño de Acebedo del Río, toma el nombre de Faustino de la Encarnación. Nunca nos ha desvelado qué razones le indujeron a la elección de este nuevo nombre. Pero a nuestra mente llega el recuerdo de dos datos que quizás tengan alguna significación: fue bautizado un 25 de marzo, festividad de la Encarnación, y a la salida de Celanova hay una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Encarnación. Dada la cercanía a su aldea quizás de niño rezó más de una vez en ella. Dieciocho años más tarde, un 15 de agosto, predicará en esa misma ermita un sermón sobre nuestra Señora de la Encarnación.

Hace el Noviciado en el colegio de San Fernando, de Madrid, junto con otros 17 compañeros, entre ellos: José Benítez Rodríguez, Marcelino Ortiz, con quien se vuelve a encontrar en Getafe en 1862, Antonio Miguel Escolano, con el que convive pasados los años en Sanlúcar de Barrameda, y Luciano González Solís, que fue destinado también a Guanabacoa[Notas 1]. Su maestro de novicios fue el P. Pedro Álvarez; con él volverá a coincidir, más adelante, en las Comunidades de Cuba, Celanova y El Escorial, lugar donde ejercía el cargo de maestro de juniores[Notas 2]. El rector del Colegio es el P. Inocente Palacios, escolapio insigne en Piedad y Letras, que trabajó mucho por el engrandecimiento del centro[Notas 3].

Faustino inicia esta nueva etapa feliz, con ilusión. Se hace notar por su responsabilidad en el estudio y por sus deseos de caminar siempre al aire de Dios.

Durante el Noviciado, los jóvenes se dedicaban al aprendizaje del Latín y Humanidades, aunque el tiempo empleado en ello dependía de la instrucción previa con que se presentasen los aspirantes. Como Faustino había realizado la segunda enseñanza elemental en el Santuario, ya en este mismo año 1851 comenzó los estudios de Filosofía. Hizo el examen de Latinidad el 3 de enero de 1851. Esta prueba era previa al inicio de la carrera formal. Los formandos en el tiempo de noviciado no se dedicaban a la docencia, lo que había sido común hasta el año 1847[Notas 4].

Cuando el P. Faustino llega al colegio de San Fernando, en 1850, se encuentra allí cursando sus estudios teológicos el joven profeso, P. Ramón Cabeza. A partir de 1853, una vez finalizados éstos, es nombrado ayudante del maestro de novicios, y profesor de los mismos. Cinco años más tarde es designado para este cargo, con dispensa de edad[Notas 5]. Con él entabló el P. Faustino una estrecha relación, probablemente desde estos años, que va a perdurar a lo largo del tiempo. Por ello, nos parece importante recoger algunas pinceladas de la personalidad del P. Cabeza desde la descripción que se hace de él en el siguiente texto: “Su alimento era siempre el mismo y jamás se permitió el menor exceso. Se levantaba muy de mañana y se acostaba tarde; de modo que venía a tener diariamente poco más de cuatro horas de sueño. Sus costumbres eran austeras, gustaba poco de tertulias, aunque era amable en su trato y no le faltaba gracejo con que sazonaba su conversación. Jamás visitaba a nadie, ni recibía visitas como no fuera para tratar de algún asunto de interés”[Notas 6]. Sin duda que estamos ante un hombre que quiso responder a su vocación escolapia desde la radicalidad y austeridad, rasgos que van a ser característicos también en la vida del P. Faustino. Estuvo en los inicios de las Escuelas Pías americanas, hecho al que en otro momento nos referiremos.

Después de los dos años de duración de esta primera etapa formativa es admitido a la Profesión Solemne, que tiene lugar el día 16 de enero de 1853. La recibe el P. Inocente Palacios, en nombre del P. Comisario Apostólico de las Escuelas Pías de España, Jacinto Felíu. Hace la renuncia de sus bienes el día 12 de enero de 1853; es éste un requisito necesario para todos aquellos que van a emitir sus votos solemnes.

Faustino no tiene la dicha de contar con la presencia de sus padres en el día de su Profesión, pero los sabe gozosos y cercanos en el corazón a pesar de la distancia física. No olvida que les debe gran parte de la alegría que experimenta en estos momentos.

Profesa según la fórmula de Profesión redactada por José de Calasanz. Se consagra a las tres Personas de la Trinidad y a la Virgen María. Hace como era común promesa formal de no ambicionar jamás prelaturas ni dignidades eclesiásticas.

Continúa con los estudios de Teología durante el Juniorato, una vez realizada su Profesión Solemne. Sigue el plan diseñado por el P. Jacinto Felíu, Comisario Apostólico de la Orden, que se preocupó mucho de la formación de los jóvenes escolapios, pues sabía que “de la sólida y siempre recta dirección religiosa y literaria de nuestros jóvenes profesos pende el honor y la vida misma de nuestra Corporación”[Notas 7].

Era un plan a base de Filosofía, Teología, Matemáticas, con una duración de ocho semestres. En esta etapa y en algunos casos, los estudiantes se ejercitaban con los alumnos pequeños de los colegios en las clases de lectura. Pudo ser, por tanto, para Faustino el primer contacto más directo con la escuela[Notas 8]. Quizás es ya, en este momento y a través de estos estudios, cuando comienza a desvelarse, poco a poco, su vocación científica. Sobre este punto volveremos en los capítulos siguientes.

Vive este tiempo de formación como un don que está recibiendo gratuitamente y de cuyos resultados, como escolapio, ha de hacer partícipes a los demás por medio de la enseñanza. Así lo manifiesta en la carta que escribe a su hermano Antonio, el 29 de abril de 1855:

“En cuanto a los estudios me falta el Derecho Canónico, que con la Química y la Historia Natural, que ya me hallo estudiando, presto lo concluiré. A este paso van los estudios, hermano mío, y no de cualquier manera sino para enseñar a toda hora cuanto se aprende; bien lo conoces”[Notas 9].

Transcribimos ahora la relación de asignaturas cursadas por Faustino durante su carrera sacerdotal, y las fechas de los exámenes de las mismas[Notas 10]:

Fecha Denominación asignatura en el Plan Felíu

03/01/51 Latinidad y Humanidades

04/07/51 Aritmética

10/07/51 Lógica y metafísica

18/12/51 Religión y Moral (Filosofía moral) y Metafísica

23/03/52 Parte y Conclusión del Álgebra

30/06/52 Religión y Moral; Teología dogmática

05/10/52 Geometría

15/12/52 Teología dogmática

17/03/53 Trigonometría y Geometría práctica

27/06/53 Teología dogmática

06/08/53 Geometría analítica

22/12/53 Teología dogmática y Cálculos diferencial e integral

10/06/54 Mecánica

03/07/54 Teología moral

19/04/55 Física

16/07/55 Teología moral

20/09/55 Química e Historia Natural

22/09/55 Moral y Cánones

Dado que los estudios teológicos de moral tenían un espacio temporal y académico algo menor, se establecieron las Conferencias de Moral, que daban los jóvenes estudiantes y así se suplía en parte esa carencia. Ha llegado hasta nosotros la que probablemente con tal motivo pronunció el joven Faustino. El P. Anselmo del Álamo al presentarla en el libro “Habla el P: Fundador”, dice que “da la impresión de que corresponde a los primeros años de su vida sacerdotal, por la grafía”[Notas 11].

Como libros de texto utilizó los manuales de Guevara para Lógica, Balmes para Metafísica, Jacquier para Ética, y Perrone para los tratados de Teología Moral. En Matemáticas tuvo el redactado por el mismo P. Felíu. El manual de Mecánica fue el del maestro de éste, José Mariano Vallejo. Para el estudio de los Cánones, se seguía a Devoti[Notas 12].

Al terminar su formación en septiembre de 1855 es destinado a la Comunidad de San Fernando en calidad de maestro de escribir, en la segunda escuela de Primaria, por su habilidad en la escritura de la letra española o escolapia.

El final de su preparación sacerdotal coincide a nivel político con el llamado “bienio progresista”, 1854-1856. Espartero está en el poder. Es un período trágico para la Iglesia. Tiene lugar la expulsión del Nuncio y los jesuitas, y se llevan a cabo vejaciones de institutos docentes, cierre de Seminarios. La situación es tal que al P. Faustino se le adelantan algunas órdenes menores,

“Y por lo tanto lo fui de Menores el 23 de diciembre de 54, y de Subdiácono el 24 del mismo. No te lo participé, lo mismo que a nuestros amados padres y hermanos, a causa del poco gusto que nos acompañaba”[Notas 13]

Pero nada de esto le detiene en sus ideales de entrega. Está dispuesto a ofrecer su vida a Dios “cueste lo que cueste”.

Fue ordenado diácono en 1855 por el Señor Cardenal de Toledo, y Presbítero el 8 de marzo de 1856 en la parroquia de San Marcos de Madrid por el Obispo de Burgo de Osma. Su gozo queda patente en la carta que escribe a sus padres por estas fechas:

“Amados padres míos, no puedo menos de sentir con ustedes el gozo en que rebosarán sus corazones por ver a dos hijos suyos ministros del Altísimo”[Notas 14].

La primera misa solemne la celebró en la iglesia del Colegio de San Fernando el 19 de marzo de 1856, festividad de San José.

Notas

  1. Catálogo de RR. Existentes en la Provincia de Castilla. Año 1851. Archivo Provincial Tercera Demarcación. Caja 13 Madrid
  2. Diccionario Enciclopédico Escolapio (DENES), Salamanca 1983, vol. II, pág. 49
  3. Ibid., pág. 415
  4. Cfr. Alonso Marañón, Pedro Manuel: Escuelas Pías en España y en América. Formación del profesorado y expansión educativa, Guadalajara 1996, pp. 184-185
  5. DENES, vol. II, pp. 116-117
  6. Vilá Palá, Claudio: Calasanz Casanovas, Salamanca 1970, pp. 364-365
  7. Cueva, Dionisio: “El P. Jacinto Felíu en Zaragoza y su plan de estudios para los juniores escolapios”, Analecta Calasanctiana, 54 (1985), pág.447
  8. Ibid., pág. 451
  9. Pigretti, Mª Celia: Cartas del Siervo de Dios Faustino Míguez (Ep.), Madrid 1985, nº 2
  10. Alonso Marañón: o.c., pp. 545-546
  11. Del Álamo, Anselmo: Habla el Padre Fundador (HPF), Madrid 1984, pág. 19
  12. Alonso Marañón: o.c., pp.190-192
  13. Ep. nº 2
  14. Ep. nº 3