DelAlamoBiografia/CAPITULO V: ESTANCIA POR SEGUNDA VEZ EN EL COLEGIO DE SAN FERNANDO

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CAPITULO V: ESTANCIA POR SEGUNDA VEZ EN EL COLEGIO DE SAN FERNANDO

(Treinta y un años de edad del P. Míguez)

La permanencia del joven Míguez en el colegio de San Fernando, por segunda vez, y su actuación pormenorizada nos puede ser ahora bastante conocida, a pesar de la pérdida de los libros y biblioteca del colegio en la revolución del año 1936, debido al hallazgo de una serie de documentos relativos a la estancia, durante un año, después de su llegada de Cuba, en el famoso colegio de la calle de Embajadores.

Estos documentos han sido últimamente exhumados por nosotros del archivo de la Vicaría, existente entonces (1967) en el colegio de San Antón, para incorporarlos al proceso de Roma en forma de apéndice. Ellos nos presentan al joven Míguez en una de sus facetas más características y para algunos también más desconcertantes. [Notas 1]

Hora es ya de que hagamos un estudio, siquiera sea somero, de su carácter para poder comprender con mayor profundidad y realismo sus reacciones y comportamiento. De lo contrario nos exponemos a caminar a ciegas en el conocimiento de su personalidad y sus reacciones.

Vamos a consignar en primer término el análisis grafotécnico de sus facultades, realizado a mi requerimiento sobre los sobre los escritos autógrafos del padre por un especialista de fama.[Notas 2]

“Facultades intelectuales: asombrosa asimilación intelectual, lógica irreprochable, agudísimo don de observación.

Facultades morales: Temperamento sensual, sensible, sentimental hasta rayar en apasionado, incluso celoso; intransigencia consigo mismo, aún más que con los demás; austeridad absoluta, rectitud y conciencia escrupulosa, que se atormenta por causas nimias. Tendencia a la codicia, espíritu cohibido, que le hace a veces tímido; combates contra un excesivo amor propio, que raya en susceptibilidad. Genio reservado, callado, silencioso, estudioso, metódico, ordenado, cuidadoso en los detalles; no le gusta dejar cabos sueltos ni tareas sin concluir.

Gran actividad, deseos de perfección, tendencia, superada en lo posible, a la melancolía”. .

A estas pinceladas, casi científicas de una experta de talla, queremos añadir, para completar una visión más uniforme de su persona unos cuantos testimonios, de los muchos que poseemos, de personas que le conocieron y trataron durante bastantes años.

Ya el padre José Cerdeiriña, que convivió con él durante algún tiempo y escribió la primera reseña bibliográfica, nos dice: “Que era reservado hasta la exageración, este hombre que sólo se franqueaba con contadas personas. “Después de una serie de ditirambos sobre su personalidad y comportamiento, concluye: “he ahí por qué no hay razón en absoluto en toda su vida un solo hecho que pueda empañar su fama de religioso macizo y profundamente espiritual. La religiosidad era su idiosincrasia, la piedad era su característica y el cumplimiento de sus deberes era el marchamo de todas sus acciones”[Notas 3] . Y más adelante nos insiste en que a los”. Ojos de todos aparecía como la rectitud y la gravedad en marcha.”[Notas 4].

Añadamos los testimonios de algunas religiosas que lo conocieron con alguna intimidad. Su carácter era fuerte y muy recto. Una vez le enseñó una religiosa un retrato del Padre. Él le dijo: “Dámelo”, y ella no quiso dárselo. Entonces para perdonarla le impuso una serie de mortificaciones, como pedirle varias veces perdón de rodillas”[Notas 5].

“El Padre era serio, a la vez que bondadoso, atento, acogedor, caritativo en extremo; no consentía la menos falta de caridad. No tenía acepción de personas. Si notaba alguna falta de caridad no volvía en varios días y había que ir a buscarlo”.[Notas 6]

“Su carácter era, al parecer, fuerte: no así al tenerlo que hablar. Era cariñoso y acogedor, pero rectísimo en sus órdenes, que le gustaba fuésemos cumplidoras de las Reglas.[Notas 7]

“Su carácter era de pocas palabras, muy austero, pero de espíritu afable y recto en el cumplimiento del deber. Era de carácter enérgico, serio, pero se vencía mucho”[Notas 8]. He aquí expuesta la razón de gran parte de su virtud en vencer un carácter enérgico y rebelde por naturaleza. Esa fue la gran forja de su heroísmo.

Aunque pudiéramos añadir otros innumerables testimonios en la misma línea, nos conformamos con dos más, provenientes de miembros de la Corporación: “Era enérgico de suyo, pero suave y afable en el trato y sobre todo confidencialmente. Agradecía la compañía que se le hacía, sobre todo cuando tenía que permanecer casi siempre en su habitación” (se refería a los últimos años de su vida)[Notas 9]. “Su carácter era austero, severo, pero de mucha bondad”. [Notas 10]

Su actuación y comportamiento durante este año de 1860- 61, resulta un tanto vidrioso y delicado, si perdemos de vista su carácter y temperamento. Por eso hemos adelantado estos elementos determinantes para formarse un criterio realista y objetivo de los sucesos que vamos a relatar sucintamente. Hallábase nuestro padre en el ápice de su vitalidad (veintinueve o treinta años), sin haber limado las aristas de sus defectos temperamentales y constitutivos, que muchas veces podían traicionarle, aunque quedara a salvo su buena fe y rectitud de intención.

No podemos olvidar que acababa de llegar de su experiencia ultramarina y, por tanto algo soliviantado e imbuido por las corrientes de libertad y autonomía que se respiraban en el Nuevo Mundo. Se sentía muy celoso, por consiguiente, para señalar defectos en las personas e instituciones, acertados y verdaderos frecuentemente, pero extralimitados y desenfocados en su planteamiento.

En primer lugar promueve un incidente con la Curia de Toledo, por la cuestión de las licencias de confesar y predicar, donde cree ver un menoscabo de la personalidad y una restricción muy limitada de la exención de los religiosos. El secretario del cardenal tiene que llamar la atención de los Superiores sobre la audacia del Padre, que”. Se atreve a discrepar de la costumbre en la limitación de dichas licencias”[Notas 11].

Tiene roces con el Superior de su colegio, P. Domingo Sierra, porque éste admite misas cantadas, “fuera y contra lo que, a su entender, mandan y regulan las Constituciones”, y luego obligan a pechar a los padres jóvenes con esas cargas extraordinarias. El clima de tensión se hace violento y salta la chispa en alguna sesión de “quiete“, con intemperancias verbales por ambas partes. El joven Míguez se siente herido en su fama y reputación y exige al padre Rector que haga una retractación de los conceptos vertidos, a su juicio injuriosos y falsos. Acuden ambos al Superior Mayor, provincial y vicario general, y con este motivo se cruzan algunas cartas. Por parte del P. Faustino, un INFORME JUSTIFICATIVO de ocho folios, en los que hace alarde de sus facultades nativas de abogado en ciernes con despliegue muy notable de conocimiento profundo de las Constituciones, Santos Padres y Sagrada Escritura[Notas 12]

Sin embargo, salta a la vista una serie no pequeña de defectos no combatidos ni desarraigados. Muéstrase hombre de carácter duro e imperturbable, defiende con tesón y pertinacia sus opiniones, presta demasiada atención a cosas nimias, tiene un concepto exagerado de la personalidad y fama, combate con insolencia lo que considera abusos tolerados, no acata las costumbres y tradiciones transmitidas y somete el espíritu con demasía a la materialidad de la LEY.

Esto no obsta para que aparezca inflamado de celo sincero, que defienda con apasionamiento la intangibilidad de la ley y de las Reglas, que pretenda el imperio de la honestidad y buen comportamiento de todos, superiores y súbditos, y, por tanto, exige con vehemencia la reparación de su fama y conducta, apelando a la conciencia de los que le conocen y amenazando con el recurso a los tribunales que hacen justicia sin acepción de personas, si no se le atiende en su demanda…

De todos estos rasgos caracterológicos que hemos estudiado, y de sus repercusiones en el comportamiento de su vida, se deduce que nos encontramos ante un carácter integrado en el grupo (nE-A -S), según la clasificación de R. le Senne y André le Gall, que es lo que comúnmente se llama FLEMATICOS, sin concretar las matizaciones diferenciales de los especialistas, con un índice algo elevado de EMOTIVIDAD y una fuerte y acusada RESONANCIA o SECUNDARIEDAD.

Las señales más visibles que señalan los expertos a estos caracteres son los siguientes: “Escasa comunicación y expansión; son los más exactos y puntuales de todos; tienen manía del orden extrema limpieza, que puede llevar a una especie de manía cuando se convierte en minuciosidad excesiva. El signo más visible de este carácter es su frialdad y excepcional calma. A fortiori son muy poco sensibles a la camaradería; poco habladores, limitan su conversación a lo esencial. Son, sin embargo, bastante francos. Son sencillos y naturales, y si se les empuja practican a veces el “humor en frío”. Tampoco tienen deseo de poder. Están hechos para trabajar solos en compañía de su seriedad, de la regla, del sentido del orden y del trabajo perfectamente cumplido”. [Notas 13]

Hemos querido representar estas determinantes tan características porque en nuestro padre se puede comprobar perfectamente en las diversas contingencias de su vida, pudiéndole considerar sin desdoro dentro del cuadro caracterológico en el que quedan enmarcados hombres tan famosos como Montaigne, Kant, Dalembert, Condordet, Leibnit, etc., y de manera especial su Santo Padre Fundador, San José de Calasanz.

Esta descripción proporciona como resultante un diagrama psíquico con estos índices determinantes: El Padre era un hombre muy regular en su vida y actividad, extremadamente respetuoso con los principios, defensor inflexible de la autenticidad, poco afectivo y sentimental, venerador constante de la LEY y del cumplimiento del deber, Extremadamente calmoso, ponderado y cerrado. Parco en el hablar, de manera lenta, reposada y sin ademanes. Limpio y digno en sus modales y manera de vestir. Siempre ocupado e incansable; fiel a las amistades contraídas y muy aficionado a la paz y vida de su habitación y retiro. Todas sus tendencias, en si legítimas y enraizadas en la naturaleza, pueden tener sus “Riesgos “o su “sublimación”, y pueden y deben modelarse por la educación el autodominio y las convicciones religiosas, dirigidas por motivaciones sobrenaturales del único motor válido: el amor.

Así aparece en la vida del P. C, de manera especial desde la edad madura, con esfuerzos constantes en el dominio de sus impulsos, y una vida de unión con Dios sublimada por el trabajo y las prácticas piadosas. Añádase a estola posesión de una armonía y equilibrio interior por la conformidad absoluta con el divino beneplácito, sosiego y descanso amoroso en los brazos de la Divina Providencia, que plasmaba como suyo el lema de su Santo Padre José de Calasanz: “Dejemos obrar a Dios”; a lo que nuestro Padre, como una glosa confiada y convincente en la Providencia, añadía: “Para mejor será”.

He leído estos rasgos caracterológicos del P. Míguez a algunas personas que le trataron y convivieron con él, durante algún tiempo, y me han asegurado que forman un “retrato impresionante de su personalidad y comportamiento”.

Creemos que no es difícil disimular si no podemos justificar, éstos brotes temperamentales, no reprimidos entonces, si no perdemos de vista su rectitud de intención y el celo innato y arrebatado que sentía por la verdad y autenticidad. Consideremos aquellas consoladoras palabras dirigidas por Nuestro Señor a una de sus más famosas y bienamadas confidentes, Santa Gertrudis la Magna, a quién manifestaba en una de sus manifestaciones íntimas: “Si quieres también ofrecerme perfume, que según dice la Escritura derramó esta piadosa mujer sobre mi cabeza (era el día de Santa María Magdalena), rompiendo el vaso que lo contenía, por lo que sucedió que se llenó toda la casa del olor de su perfume, DEBES AMAR LA VERDAD. En efecto, el que por amor a la verdad y por defender ésta se expone a perder a sus amigos y se granjea sufrimientos o emprende voluntariamente grandes trabajos, éste tal rompe realmente el vaso de alabastro y derrama sobre mi cabeza un perfume precioso, el cual llena toda la casa de su delicioso olor. Este tal da verdaderamente buen ejemplo, y mientras se esfuerza en corregir a los demás, se enmienda él mismo de todos sus vicios, pues evita el de otros y por el mismo buen ejemplo que él mismo da, esparce por todas partes el olor de la virtud. Si en su amor por la VERDAD llega a cometer alguna falta, bien al corregir al prójimo con excesivo celo y con palabras duras, bien mostrándose negligente o demasiado riguroso, Yo lo excusaré delante de Dios Padre, y de todos los moradores del Cielo, como excusé también en otro tiempo a María. Más aún: Yo mismo satisfaré por todas sus faltas”. .[Notas 14] (14).

Debido a todas estas incidencias con los Superiores, se cursó al P. Míguez obediencia para el colegio de Getafe, a donde llegó el día 29 de septiembre de 1861, cuando contaba treinta años de edad cumplidos.

Notas

  1. Me parece de interés adelantar, ademas de las cualidades del estudio grafotécnico, estas complementarias: “Vamos ahora al temperamento, que tan importante papel juega en la naturaleza humana. Los Santos son criaturas humanas y su superioridad no consiste en carecer de defectos, sino en saberlos dominar . Estos grafismos revelan no solo el temperamento sensual, sino además sensible y sentimental hasta rayar en apasionado e incluso celoso; pero esta amalgama puede transformarse bajo el dominio de la voluntad y de la Fe en misticismo que transforma el dominio de la carne. Deduzco de todo ello que para llegar a la santidad (si es que ha llegado) ha debido sostener grandes luchas contra sí mismo” Análisis Grafotécnico 26 de noviembre de 1966_ Matilde Ras. Consúltese los documentos hallados por nosotros en la Vicaría y enviados a Roma para el proceso del Padre, titulados: ACLARACIONES SOBRE LA VIDA Y VIRTUDES DEL SIERVO DE DIOS, P. F. MÍGUEZ (folleto de 129 págs.mecanografiados) y en especial sus relaciones con el P. Rector, Domingo Sierra.
  2. Se trata de Doña Matilde Ras. Responsable durante muchos años de la sección grafológica de la prestigiosa Revista de Madrid “Blanco y Negro”. Perteneció a la SOCIETE GRAPHOLOGIE DE PARIS con diplom de la SOCIETE THECHNIQUE DES EXPERTS EN ECRITURES, y ha sido considerada hasta la muerte como una de las maestras de esta difícil técnica. Su estudio es mucho más completo qye las pequeñas muestras que hemos presentado a nuestros lectores.
  3. El P. Míguez de las Escuelas Pías, por el P. Cerdeiriña. Orense. Imprenta de la región, 1925, págs 8 y 17. “Los placeres espirituales, los goces del descubrimiento eran los que le atraían… he aquí la clave que explica el apartamiento definitivo de los cargos del P. Míguez.
  4. En la misma obra ( pág. 27 ), a lo que podemos añadir: “Hombre metódico y dedicado al estudio, tenía para ello el pleno goce de la salud” (pág 46, idem)
  5. Testimonio de M. Fernanda de Jesús (N° 2 del informe).
  6. Testimonio de M. Lourdes Morote Marín de Sanlúcar de Barrameda. (num 3). Nació en Cieza en 1895, conoció al P. en Getafe en 1915 y le impuso la talma y gozó de sus frecuentes muestras de prediección; sobre el P. nos manifiesta que: “ fue un alma que vivió en la presencia del Señor y que no intentaba mas que darle Gloria”.
  7. Testimonios de M. Antonia Amor de Jesús . (N° 8 del Informe).
  8. Testimonio de Sor Catalina García de Jesús (N° 5 del Informe).
  9. Testimonio del P. Leonardo Rodríguez .(N°10 del Informe)10).
  10. Testimonio del Hno. Indalecio Baña, Sevilla. (N°11 del Informe).
  11. Son dos comunicaciones de la Secretaría de Cámara del Arzobispado de Toledo. (Téngase presente que entonces no existía la diócesis de Madrid-Alcalá). La 1ª firmada por el mismo cardenal de Toledo el 21 de mayo de 1860 y la 2ª por el secretario de éste, D. Pablo Yurre, el 23 de Mayo del mismo año.
  12. Con motivo de este incidente se cruzaron algunas cartas entre el P Rector del Colegio de San Fernando, P. Domingo Sierra, y el P. Provincial, Inocente Palacios al Provincial P. Inocencio Palacios, exponiéndole, según su criterio, la actitud del P. Míguez, con expresiones bastante fuertes. Entonces, el P. para justificarse, escribió al P. Provincial una Exposición informativa de 8 Folios, sin esperanza de tener resolución favorable por la malicia de los tiempos y la rigidez de las estructuras, pero suficiente para tranquilizar su conciencia y dejar un testimonio a la posteridad.
  13. Caracteriología de la Infancia y Adolescencia, por el Dr. A. Le Gall. Barcelona 1957. págs.. 302,306,308,315. Queremos recalcar con acentuación especial por realizarse en nuestro biografiado al pie de la letra estas reveladoras manifestaciones: “Hemos comprobado que algunos alumnos de este tipo son generalmente excelentes historiadores o filósofos, matemáticos que no se encierran en las matemáticas y mejor aún: EXCELENTES FÍSICOS, NATURALISTAS O MÉDICOS”. (El subrayado es nuestro). Estamos perfectamente de acuerdo con la aseveración del P. Adolfo García Durán de que también S. José de Calasanz está dentro del perfil caracterilógico (nE-A_S) contra la opinión sostenida por el P. Angel Sapa en su psicología de San José de Calasanz (Rev Calasancia, núm extraordinario, 1957). Compúlsese la aseveración del P. García Durán en su itinerario espiritual de San José de Calasanz”, Cap II, pág 25. Muy pronto nos dimos cuenta de la similitud caracteriológica de ambos venerables varones dentro de alguna diferenciacion de matiz. Así nos parece que el P. Míguez tiene una resonancia secundaria mucho más acentuada.
  14. Cf. Revelaciones de Santa Gertrudis . Libro IV, Cap XLVI. págs..524-5. Edit. Balmes. Barcelona 1945.