DelAlamoBiografia/CAPITULO VII: FUNDACION DEL COLEGIO DE CELANOVA (1867-1868)

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CAPITULO VII: FUNDACION DEL COLEGIO DE CELANOVA (1867-1868)

(Treinta y seis – Treinta y siete años del P. Míguez)

En las Actas de la Congragación Provincial de 3 de septiembre de 1867 podemos leer estas palabras: “Solicitud y comunicación del Sr. Alcalde del Ayuntamiento de Celanova, pidiendo la fundación de un Colegio nuestro en el edificio que fue Monasterio de los PP. Benedictinos. Se comisionó al P. Francisco Pérez para formular las Bases tomando por modelo, en lo que pudiese ser, las que sirvieron para la fundación de Yecla”. [Notas 1]

En la sesión de la Congregación Provincial del día 5 del mismo mes dicho Padre Francisco Pérez[Notas 2] presentó a la consideración las Bases para la nueva fundación que sustancialmente estaban calcadas de las que se ofrecieron para el Colegio de Yecla, y después también sirvieron para Sanlúcar de Barrameda.

El 12 de julio de 1868 se determinó en la sesión de la Junta Provincial el nombramiento del primer Superior de Celanova, como Vice – Rector in cápite, a favor del P. Francisco Pérez de la Concepción. Por renuncia de éste, que no juzgó procedente la aceptación del encargo, se nombró posteriormente al P. Pedro Álvarez del Espíritu Santo (3-8-68) que, como sabemos, había sido Maestro de Novicios del joven Míguez y después compañero durante algún tiempo de la experiencia ultramarina de nuestro Padre en Cuba.

En el antiguo Cenobio benedictino, llamado de San Rosendo, considerado con toda justicia como uno de los monumentos más notables de la región gallega, se establecieron nuestros PP: con el propósito de ejercer nuestra misión educativa y de servir al mismo tiempo como trampolín para ulteriores expansiones de nuestro Instituto por toda la región.[Notas 3]

Allí enviaron nuestros Superiores al P. Míguez para prestigiar la fundación con su talento, experiencia y celo pastoral, que alcanzaba como hemos visto en el Capítulo anterior el cenit de su trayectoria y prestigio personal. Próximo a su patria chica, con los arrestos juveniles de sus treinta y siete años, formación sólida en los saberes científicos, reputación profesional extraordinaria, solidez espiritual reconocida y prestigiada, con ofrecimientos tan halagüeños como una Mitra… Todo presagiaba un porvenir brillante, una permanencia duradera, una labor de subidos quilates apostólicos, que le hubieran promocionado a las más altas dignidades dentro y fuera de la Orden… Pero los caminos de Dios son muy diversos de las deficientes miras y especulaciones humanas.

Un año escolar duró solamente su presencia en esta Colegio, contra toda previsión.

A grandes rasgos estos son los acontecimientos más salientes de su vida y actuación en Celanova, que con plena justificación podía considerar como su patria chica, ya que el lugar de su nacimiento se hallaba a menos de 5 kilómetros de distancia.

El día 3 de agosto de 1868 aparece ya firmada por la Congregación Provincial la obediencia de nuestro Padre para la nueva fundación. El día 25 de enero del 69 se le conceden al P. Míguez licencias para confesar y absolver hasta reservados a los Religiosos de la Provincia; el día 5 de agosto del mismo año se le confiere el título de CANDIDACION, por el que se le faculta para poder ser nombrado Superior, una vez cumplido satisfactoriamente el “PENSUM “ de Ejercicio Escolar, establecido por nuestras Leyes; y por fin el 18 de agosto de 1869 se le destina al Colegio de Sanlúcar de Barrameda, en el extremo sur de la Península.

Sin embargo, dentro de este breve lapso de tiempo de permanencia en Celanova, no quedaron minusvaloradas y defraudadas las esperanzas que hacían prever el empuje y despliegue de sus talentos y facultades múltiples[Notas 4] .

De su puño y letra se conserva, actuando como Secretario de la CASA, la Redacción del ACTA DE FUNDACION del Colegio, una muestra más de su pericia y habitual maestría caligráfica[Notas 5].

A los escasos días de su llegada a la nueva Residencia tuvo lugar la apertura del Colegio y Curso, ante las Autoridades Académicas y las Jerarquías tanto eclesiásticas como Civiles. Y nuestro Padre Faustino fue el encargado de pronunciar el Discurso de Apertura Inaugural. Versó el tema de su discurso sobre” LA MISION DELA E.P. en la educación de la niñez y la regeneración de la SOCIEDAD HUMANA por medio de la INSTRUCCIÓN DE LA JUVENTUD”. Todo el auditorio prodigó grandes elogios a la exposición magistral del orador en un grandilocuente discurso propio de la época. Al cabo de muchos años todavía resonaba el eco de la impresión que había producido en el auditorio. Creo haber encontrado el manuscrito de esta peroración en un cuadernillo de 18 páginas, hallado en la Biblioteca de nuestro Colegio de Getafe con otras varias muestras oratorias de nuestro P. Míguez, absolutamente desconocidas hasta ahora, y que presentan una nueva faceta de las múltiples facultades y talentos de que estaba adornado el Siervo de Dios. Entre este elenco de sermones y panegíricos se hallan dos o tres de circunstancias, correspondientes a este año de su permanencia entre sus paisanos. Uno de ellos muy curioso y delicado, auténtico florilegio de las GLORIAS DE MARIA, e índice de su gran amor y devoción, predicado en su pueblo natal de Acebedo, con motivo de la festividad del Nacimiento de la Santísima Virgen María, 8 de septiembre, ante el requerimiento de la Asociación local de las Hijas de María.

Durante este corto tiempo de permanencia en su tierra natal, además de sus trabajos y entusiasmos, ya proverbiales, en la formación literaria y espiritual de los educandos, se dedicó con fervor y notables provechos espirituales al apostolado del confesonario entre sus paisanos. Igualmente señala la tradición el ejercicio y una habilidad especial para atraer al buen camino a los extraviados y ayudar a preparar a los moribundos para salvar el último trance. Así lo consigna la necrología oficial en su desesperante laconismo, que nos ha privado de innumerables noticias de varón tan excelso: “ab hoc temporis momento magis incubuit sacramentalibus fidelium confesionibus”. No podemos olvidar, para comprender esta faceta de su apostolado la singular devoción profesada por nuestro venerado Padre a las almas del Purgatorio, que quedó bien patentizada en la Consagración a Dios mediante la SANTA ESCLAVITUD de María y el ACTO HEROICO DE CARIDAD, llamado Voto de Animas, que proclama bien a las claras su espíritu de sacrificio y desprendimiento en favor de las almas más olvidadas.

Esta devoción le exigí en vivir en comunión permanente con las necesidades expiatorias de las almas del purgatorio; espoleaba, por lo tanto, el celo por su rescate y ambientaba su vida continuamente, impregnándola del pensamiento de ultratumba y de las verdades eternas, acuciándole a preparar a las almas de los pecadores para comparecer ante el DIVINO TRIBUNAL.

Muy singulares eran sus prestigios científicos y literarios para que no llamaran poderosamente la atención en el Colegio de Celanova. Así ocurrió en efecto .Con ocasión de los exámenes de los alumnos del Centro ante el Tribunal que presidía el Excmo. Rector de la Universidad ante la preparación y conocimientos de que hacían gala los alumnos presentados, se atrevió a decir: “Que colegios tan prestigiosos como aquel debían vivir independientes de todas las trabas oficiales”. Opinión que siempre había compartido el P. Faustino Míguez y que en esta ocasión hizo suya públicamente. No parece que agradaron mucho a los Superiores estas manifestaciones del Padre, por las repercusiones desfavorables que podían tener ante las Autoridades Civiles, y a este motivo achaca el P. Cerdeiriña el traslado de nuestro Padre del Colegio de Celanova[Notas 6].

Me permito discrepar de esta suposición, como vamos a ver inmediatamente en la relación sucinta de unos incidentes desagradables, pero en cierta manera comprensible, habida cuenta de su carácter, que tuvieron lugar por aquellas calendas. No solo estos intentos y las actuaciones de la Comunidad, ausente el Superior, sino las acusaciones directas ante la Junta Provincial y demás determinaciones que obligaron a exonerar del cargo al P. Pedro Álvarez, son las que directamente influyen en la tramitación de su obediencia. La Congregación Provincial, en la sesión del 15 de febrero de1869, trató de una comunicación firmada por los PP. Faustino Míguez y Francisco Blanco en la que denunciaban a los Superiores ciertas irregularidades del Rector de la Casa, P. Pedro Álvarez.

Después de algunas aclaraciones sobre el particular parece que las Jerarquías de Madrid echaron tierra encima e hicieron caso omiso de las reclamaciones, por lo que en el Capítulo Local se negaron dichos PP. a firmar las Actas. La comunidad la formaban solamente cinco PP. y cuatro Hermanos.

Posteriormente en el Capítulo Provincial, el P. Emeterio Rubio de la V. del Carmen, vocal y representante del Colegio de Alcalá de Henares, se hizo eco de una carta de protesta, al no tener vocal propio, sobre ciertas irregularidades que se habían observado en los Capítulos de algunos Colegios, concretamente de Celanova y Granada.

Todavía en el Capítulo General, tercero de España, habido en Madrid en el Colegio de S. Antón el 13 de julio de 1868 bajo la presidencia del Rvdmo. P. Ramón del Valle, se ventila el asunto de Celanova y después de largas disquisiciones determinó la Asamblea”. Que se unieran estas exposiciones a las Actas para que se vea en Roma y obtenga de la Santa Sede, la subsanación in radice de cualquier defecto que se hubiera podido cometer en los Capítulos locales, Provinciales y General “[Notas 7].

Sin duda que nuestro Padre Faustino, dada su idiosincrasia particular, su celo por la verdad y la justicia, quiso una vez más poner en práctica lo que había leído y meditado muchas veces en las Obras de S. Alfonso Ma. de Ligorio : “ Cuando S. Andrés Corsini veía que se traspasaba la observancia de alguna regla, con gran valor dirigía sus amonestaciones, no solamente los demás religiosos sus compañeros, sino también a sus Superiores”.

“Esto mismo practicó con gran celo Sor María Teresa Espinelli… la cual viendo ciertos abusos que principiaban a introducirse en su Comunidad, muchas veces se opuso a ello con mayor fortaleza, no teniendo miramiento político humano a ningún alto personaje por elevado que fuese, pero si teniendo delante de sus ojos el honor de Dios solamente, habiendo tenido que sufrir por su grande celo muchas amarguras y disgustos. Téngase presente que cuando se trata de evitar evidentes abusos y relajaciones de observancia religiosa no debe tenerse por acto de soberbia o temeridad, sino de virtud o celo de Dios, el clamar e impedir los desórdenes, aun cuando para ello tengamos que pendenciar con los mismos Superiores.[Notas 8]

A estas incidencias y a otras motivaciones que reseñaremos en las notas, se debió, según mi modesto criterio, la salida del P. Míguez del Colegio de Celanova, mediante obediencia firmada el día 18 de agosto de aquel mismo año con destino a Sanlúcar de Barrameda[Notas 9].

Empezaba a sentir en su propia carne las consecuencias de su celo por la verdad, de su horror a la doblez y su repugnancia a la adulación, que haya tantos favoritos en los espíritus enclenques y faltos de personalidad. Prefiere verse relegado de su patria chica y parentela a tener que soportar el reproche de la conciencia que le puede increpar con el remoquete de la Sgda. Escritura de”. Perro mudo” (Isai.56, 10)

“Por lo que hace a su desprendimiento de la casa paterna, hablando yo con un sacerdote anciano hermano suyo (d. Antonio, párroco de Santabaya de la Bola), deduje que, o rarísimas veces o casi nunca había vuelto a visitar a los suyos después de religioso. Salvo acaso el tiempo que vivió de Comunidad en Celanova, a cuya villa estaba bastante próximo su pueblo natal “[Notas 10] (10). Muy posiblemente y ya Fundador y muy anciano acudió a la inauguración del Colegio de las Religiosas de la Divina Pastora, en Monforte, el año 1915, no volvió a visitar a los suyos en su casa natal. Entonces la Rvdma. M. Julia Requena le obligó en cierta manera a recorrer las tierras y campos de su niñez. Todavía recuerdan algunos de sus familiares vivos, la impresión que les ocasionó el ancianito fundador y con fama de santidad, que volvió a su casa paterna al cabo de tantísimos años de ausencia. En estos tiempos de muelle fragilidad y relajación paliada de la mortificación no parecerá a algunos un modelo que imitar en este comportamiento. Pero no faltarán almas cimeras que reconocerán algún grado de heroísmo, donde tantos claudican lastimosamente, haciendo de su vida de consagración una gestoría de afectos y colocaciones para sus familiares y amigos. Admiremos, o cuando menos respetemos, si a tanto no llega nuestro desprendimiento, que el P. Míguez entendiera al pie de la letra el “olvídate de tu casa y parentela y así el Rey de los Cielos codiciará tu hermosura” (Salmo. 44, 11)[Notas 11] .

Notas

  1. Como dato curioso queremos consignar las estipulaciones concertadas en la fundación del colegio de Yecla, que aquí se pone como modelo. Ellas nos hablan con lenguaje elocuente de la austeridad y género de vida que llevaban nuestros religiosos en aquella época (1859). Menaje que se estipula para cada religioso: “catre o tablado de cama,-un jergón de paja: un conlchón; dos almohadas de lana; cuatro sábanas de lienzao;; cuatro fundas, dos mantas… una colcha, vaso de cama o de noche; un sillón de brazos;seis silla, estante; mesa con cajones y tapete;escribanía de tres piezas;velón y despabiladeras; aceitera y aguamanil; jarra y jofaina; tres toallas de hilo;cubierto de metal blanco; tres servilletas.” Como puede colegisrse de la relación, que sirvió de modelo a otras varias estipulaciones, sin duda por parecer bastante ventajosa, los escolapios de entonces podían muy bien parangonarse con los cartujos o trapenses en las exigencias de su ajuar personal.
  2. El P. Francisco Pérez fue un religioso competente que hizo durante muchos años de secretario de la Congregación Provincial y eraa muy hábil para concertar capitulaciones con las Corporaciones civiles. No le agradó mucho esta designación, porque le desplazaba de Madrid y del medio ambiente que había vivido.Por esto se descolgó del nombramiento tan pronto como estuvo a su alcance. “por renuncia de éste se nombró posteriormente al P. Pedro Alvarez del Espíritu Santo” (sesión 3 de agosto de 1868). He aquí la descripción que hace del Colegio de Celanova su P. Rector, P. Pedro ALvarez al Rvdmo P. General Casanovas: “ El edificio es antiguo, parecido bastante al Escorial y capaz de contener desahogadamente unos 200 internos, pero eso mismo dificulta su sostenimiento sin grandes fondos, y sobre todo repararlo y acomodarlo a nuestros usos exige sumas inmensas que ni osotros ni el municipio tiene ni hay de donde salir: La Revolución paralizó en frio todos los grandes proyectos y eso que gracias a Dios nos hemos podido captar la simpatía de toda la villa sin distinciones de opiniones y partidos “ (Madrid , 29 –VI 1869. Gen B. 242)
  3. Los PP. que formaban la Comunidad, además del Vice- Rector in capite P. Pedro Alvarez del Espiritu Santo, eran: P. Faustino Míguez, Felipe Fernadez, Francisco Blanco y José María Argüelles, y los Hnos. Op. Juan López y Eustasio Sánchez. Los acontecimientos de mayor relieve están consignados en el Libro de Secretaría Los que atañen de alguna manera a nuestro Padre son en extracto los siguientes: 1° El día 15 de Septiembre, se abrió el Seminario y fueron nombrados directores el P. Faustino Míguez , y Francisco Blanco. El día 3 y 4 de octubre (sic)… se personó en el colegio la Junta revolucionaria ofreciendo toda seguridad y protección. (Fue la revolución llamada “Gloriosa”, que destronó a Isabel II). El 21 de noviembre se leyó en publica Comunidad el oficio que por el Ministerio de Gracia y Justicia se pasó a nuestro Rvdmo P. Vicario general, en el que se exceptueba den de la supresión general de Monasterios y Casas Religiosas, decretada el 18 de octubre, los Colegios de PP. Escolapios. El 28 de diciembre se leyó una circular de nuestro Rvdmo P. Vic. General transmitiendo otra impresa que le remitió desde Roma el Rvdmo P. General José Casanovas, su elección para el generalato hecha por su santidad (1868). José Arguelles, Secrio.
  4. Cf. El P. Faustino Míguez de las E.P. . por el P. Cerdeiriña, pág, 36 2° Edc. Madrid 1970. El 3 de agosto, según el Registro de la Secretaría Provincial de 1868, se tramitó la obediencia de Getafe a Celanova, pág 135). El 25 de enero de 1869 se firmaron las licencias a favor del P. Faustino Míguez de confesar y absolver hasta Reservados a los Religiosos de la Provincia (pág 14) El 5 de agosto de 1869 se le confirió el título de candidación (pág. 142) y el 18 de agosto del mismo año se le tramitó la obediencia para el colegio de Sanlúcar de Barrameda.
  5. En la Villa de Celanova a 15 de agosto de 1868, reunidos a las diez de la mañana en el ex monasterio de los Benedictinos, el Excmo e Ilmo Sr. D. José Cuesta, Obispo de Orense y presidente honorario; el Ilmo. SR. D. Lucas García Quiñones, Gobernador Civil de la Provincia y Director del Acto; el ilustre Ayuntamiento de dicha villa, presidido por su Alcalde 1º , D. Manuel Valcárcel; el Sr. Diputado a cortes por este Distrito, D. Cesáreo Fernández de Losasa; Rvdmo. P. Ramón Valle del Corazón de Jesús, Vic. General de las Escuelas Pías de Españ; el P. Rector de la Comunidad de RR. PP. Escolapios; el Sr. Juez de 1ª instancia del Partido; varios sres Diputados Provnciales… se leyó el real Decreto de diciembre último comunicando a su Ex. Ilma. por el exmo Sr. Ministro de Gracia y Justicia por el que se autoriza la creación canónica y legal de un colegio de RR. PP. Escolapios en dicho ex Monasterio y según las Bases estipuladas al efecto y Real Orden expedida por el Ministerio de Fomento de 19 de febrero último. Enseguida el Sr. Gobernador Civil, en nombre de su Majestad la Reina (q.d.g), declaró legalmente instalado y abiertas las aulas de Instrucción primaria y las cátedras del 1er periodo de 2º enseñanza para el curso académico 1868-69), bosquejó con discretas pinceladas los beneficios que las comunidades religiosas prestaron en todos los tiempos a las Letras y a las Ciencias, a las Artes y a la sociedad entera, y lo que Celanova y toda la provincia se prometen del 1º colegio Escolapio que se establece en el Reino de galicia, terminanado con un entusiasta Viva a nuestra Augusta Soberana Dª Isabel II, repetido por todos los presentes.” (Libro de Secretaría de Celanova, 1868 – 1912).
  6. El P. Rector parece que cometio iregularidades en la administración de los bienes de la Casa, como recibir y administrar estipendios y cargas de Misa, etc. Sobre estas cuestiones y repercusión podemos leer en el Libro de Actas de la Congregación Provincial lo siguiente:“El 15 de febrero se trató en la sesión sobre una carta firmada por los Pp.Faustino Míguez y Francisco Blanco, en la que denunciaban al P. Pedro Alvarez Superiordel nuevo Colegio de Celanova, como infractor de nuestras Constituciones, Decretos Apostólicos, de formación religiosa, etc., por administrar por sí los intereses del coelgio. Se les contestó que reflexionen su demanda; que si había abusos se corregirían, quedando por este medio corregido el objetivo de los demandadntes, puesto que no era de creer se abrigasen deseos o miras de que fuese castigado su mismo Superior.” (Fol. 104-r y 105 –a). En la sesión del 5 de mayo de 1869 se consigna de nuevo “Visto un oficio de los PP: Faustino y Francisco de Celanova preguntando si era auténtico el Oficio que el 13 de marzo, les había pasado el Secretario, se deternminó que el P. Provincial les contestase afirmativamente” (Folio 106 a. ídem). No debieron quedar muy satisfechos los antedichos padres con estas resoluciones de la Congregación Provincial, porque al llegar al Capítulo de la Casa el Secretario de ella consigna lo siguiente: “certifico que habiendo presentado a los PP del colegio anterior atestado (se refiere a las actas del Capítulo) los PP Faustino Míguez de la Encarnación y Francisco Blanco de los Dolores (sic) no se han prestado a firmarlo por razones que se reservan. José María Arguellles, Secretario”. Y en las mismas actas del Capítulo local que se celebró en julio del mismo año, amb os Padres estampan lo siguiente:”Por deferencia a la muy Rvda Congregación Provincial, y salvo nuestros derechos, firmamos el presente atestado, protestando por tanto contra todos los actos que supone la celebración del Capítulo local que no se tuvo en esta casa, y reclamamos al presente dicho atestado para que lo firmemos. Celanova, 8 de julio de 1869. El día 23 de junio de 1869 se despidió para Madrid el R. P. Vicerrector “in capite” al Cap general anuncado. Después el Srio (con un tipo de letra especial llamatic) continúa:”En el día 28 de junio de 1869, reunida la Comunidad de este colegio a toque de campana, se acordó por unanimidad de Votos el hacer todo lo posible a fin de emanciparal colegio del Instituto de Orense y habilitarle para que pueda hacer los exámenes de Prueba de Cursos y de Grados, en vista de las dificultades que han surgido por parte del Instituto de Orense y retraerse por ello muchos interesados en traer sus niños al colegio, quedando el P. Faustino Míguez de la Encarnación encargado de dar todos los pasos conduncentes a dicho onjeto. En cumplimiento del acuerdo anterior, este Ilmo Ayuntamiento formuló el competente expediente que en el día de la fecha se certificó por el Correo a la Autoridad competente. 6-VII-1869. El 29 de julio se recibió el decreto de emancipación del Colegio con fecha del del 26, según se pidió en el acuerdo del día 28 de junio del presente año, quedando por tanto evacuada a satisfacción la Comisión dada al P. Faustino Míguez y José Argüelles Secretario” . De todo lo transcrito se desprende que toda la Comunidad apoya y se cree representada por la opinión y actitud del P. Míguez.
  7. Todavía hay una serie de medidas para acometer obras de urgencia y adaptar aquel destartalado edificio a la finalidad educativa, donde apoyan todos los planes y dinamismo del P. Míguez. Notemos otra consignación del día 30 de junio: reunida la comunicad por el P. Faustino Míguez, como Superior accidental, y expuestas las necesidades de algunas obras y reparación en el seminario, se acordó por unanimidad… (se refiere a picar paredes, poner vidrieras, pintar, poner lavatorios de piedra con 5 grifos para los dormitorios y otras varias habitaciones). Quedando el P. Faustino encargado de su cumplimiento. Se remataron las obras en la cantidad de 5.500 reales, según consta de la obligación y pliegfo de condiciones que existe en el archivo. El día 20 de agosto se reunió la comunidad a toque de campanadespués de la misa vespertina a fin de arreglar otro dormitorio para los colegiales y fue aprobado. José Ma Arguelles, Secretario.” (con otro tipo de letra que parece de otro secretario continúa la crónica: “el día 3 de septiembre salió de este Colegio con obediencia para el de Sanlúcar de Barrameda (sic) el P. Faustino Míguez de la Encarnación …,y el 28 el P. Francisco Blanco salió con obediencia para Úbeda…” , y firma otro Secretario, José María Rodriguez.)
  8. Cf. Verdadera Esposa de Cristo o la Monja Santa. Cap 7.,párr. 4, número 9.
  9. “ En el último tercio del S. XIX era un castigo muy frecuente en la E.P. de Castilla el traslado de un individuo de un Colegio a otro remoto; y a esto fue debido que le trasladasen al P. Faustino de Celanova a Sanlúcar, porque no quiso firmar unas Actas, sabiendo que no se habían cumplido las cargas de Misas a que dichas Actas se referían.” (Test. Proc. Diocesano P. José Olea Montes, pág. 378 – a)
  10. Testimonio del Proceso Diocesano. P. Marcelino Rodriguez, pág, 435.
  11. Aclaramos con mayor precisión las incidencias provocadas por los PP de Granada y Celanovacon esta referencia del Cap. General habido en Madrid en julio de 1869: “en el mismo día 15, en la sesión de la tarde (a las 5 horas) por el P. Emeterio Rubio del V del Carmen, Vocal del colegio de Alcalá se leyeron dos proposiciones en las cuales intentó probar la nullidadde las Actas del Capítulo porque el, P. Rector de Granada y el Vicerector de neustro colegio de Celanova fueron admitidos momo miembros del Capítulo Provincial de Castilla,. Según la mente del exponente el 1º no debió ser admitido, porque el estado del colegio de Granada apareció protestado por casi todos los sacerdotes de aquella comunidad, porque aquel superior había pasado por alto nuestr Regla según la cual cada año debe haber renuncia y Confirmación de nuevo Procurador. Pero ni nuestras Reglas, ni la bula de Clemente VIII de refor. regulan, arts. 12,a 15, imponen la privación de voz activa y pasiva para los incursos. Por lo tanto fue rechazada por el Cap General esa proposición. También rechazó el P. Emeterio al P. Rector del colegio de Celanova porque en los estados de aquella Casa y especialmente en las declaraciones de misas y sufragios faltaba la firma de los sacerdotes. Se abstuvieron de firmar no porque allaron defecto o falta en la computación de las misas, sino porque creyeron equivocada la actuación del Rector en la recolección de Misas hecha por el mismo en aquel colegio, aunque después cada mes entregara las limosnas, al procurador porque no se había nombrado Depositario desde el principio de la fundación. Pero oidas las razones del Superior, que no nombró este cargo hasta que no tuviera una caja disponible para recibir esos dineros y que pudiera ser cerrada por 3 llaves. También rechazó esta acusación el Cap. General. Aunque determinó que estas exposiciones del P. Emeterio se unieran a las actas del Capítulo para que se vea en Roma y se obtenga de la Santa Sede la subsanación “in radice” de cualquier defecto que se hubiere podido cometer en los Capítulos Locales, Provonciales y Generales. (Actas del Cap. General celebrado en Marid , tercero de España, en el Colegio de S. Antón, el 13 de julio de 1869, bajo la Presidencia del Rvdmo. P. Ramón del Valle. Folio 2°).