DelAlamoBiografia/CAPITULO XI: SEGUNDA ESTANCIA DEL PADRE EN SANLUCAR (1879-1886)

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CAPITULO XI: SEGUNDA ESTANCIA DEL PADRE EN SANLUCAR (1879-1886)

(Cuarenta y ocho-cincuenta y siete años del P Míguez)

Sin buscar sensacionalismos morbosos, sino amor a la verdad y sinceridad, hemos de consignar que en el Colegio de Sanlúcar no fue bien recibido Ntro. Padre con complacencia por algunos religiosos a su llegada de Monforte. ¿Por qué motivos? En su primera estancia en el Colegio había dejado el P. Míguez entre la población una fama bien cimentada, como hombre de ciencia y celo apostólico, que se salía de la vulgaridad. En todas partes existen espíritus mezquinos que se turban ante la presencia del que puede hacerles sombra o desdibujar su actividad personal. Dentro de la vida de Comunidad, como en toda sociedad, hay individuos que se mueven y triunfan con móviles soterrados de mando, vanagloria, otros que intentan adular a los Superiores para medrar a su sombra, y no faltan los quejumbrosos y criticones de todo lo que se aparta de su mundo de intereses y de sus ideas y manera de actuar.

Pero el P. Míguez, por su temperamento e idiosincrasia, era todo lo contrario. Siente profunda aversión y repugnancia a figurar, a moverse entre bambalinas, a vivir de apariencias. ¡Cómo resuenan y restallan trágicamente aquellas violentas palabras que un día escribió al Rvdmo. P. General P. Calasanz Casanovas! :

“que no me ha traído la Virgen a un teatro de… ni para alternar con ellos, sino para trabajar en su grey predilecta y salvar mi alma que quiero salvar a toda costa”[Notas 1].

No tiene nada de particular que su llegada a Sanlúcar despertara recelos para los que en lontananza veían cernerse una censura a su vida disipada o una réplica muda a su falta de celo espiritual y ramplonería científica.

La realidad es que pocos meses después de su llegada se elevan a los Superiores, contra nuestro Padre, quejas y reclamaciones de algunos religiosos de aquella Comunidad.

No consta cuáles fueron esas quejas ni que fundamento tenían. No debió ser muy seria la consistencia de tales reclamaciones, cuando no hallaron resonancia en el ánimo de los Superiores[Notas 2]. Por el contrario, poco tiempo después (mayo de 1882) fue propuesto por estos para el RECTORADO DE ARCHIDONA, al que renunció. Igualmente figuró en la terna para Maestro de Novicios de Ntra. Provincia, junto con los PP. Carlos Lasalde y Luciano González Solís. (Agosto del año 1882)[Notas 3].

Es de suponer que los Superiores sabían discernir entre el celo indiscreto de los acusadores y la virtud escondida y sin relumbrón de la persona maciza y solvente que era nuestro Padre, de quién testifica el P. Cerdeiriña que “jamás descuidó la piedad y la virtud, que fueron el sólido fundamento de su vida, eminentemente científica y perfectamente religiosa,… los placeres espirituales, los goces del descubrimiento eran los que le atraían… he aquí la clave que explica el apartamiento definitivo de los cargos del P. Faustino“ [Notas 4]. A la llegada de nuestro Padre, por segunda vez, a Sanlúcar, gobernaba nuestra Provincia de Castilla el M.R.P. Eugenio Caldeiro. El Colegio sanluqueño seguía bajo la dirección del P. Ángel Miguel Escolano de Sta. Teresa, desde 1877. Este Padre había sido connovicio de nuestro biografiado, que contaba a la sazón cuarenta y ocho años cumplidos.

Los sucesos más relevantes que podemos rastrear por la consignación del Secretario local y que pueden tener alguna concomitancia con la actividad y vida de nuestro Padre son los siguientes: El día 3 de febrero de 1881, el P. Manuel Pérez de la Madre de Dios, que había sido Rector de aquel Colegio, cuando tuvo lugar la expulsión de la Comunidad por los Cantonales, fue nombrado Asistente General por nuestra Provincia.

El día 9 de junio del mismo año es reelegido para el cargo de Provincial el M.R.P. Eugenio Caldeiro, que tuvo en notable estima, como religioso y hombre de ciencia, a nuestro P. Faustino[Notas 5].

De resonancia local tuvo cierta importancia la colocación de pavimento de mármol en la Iglesia de nuestro Colegio, sufragado por algunas personas devotas. El P. Manuel Pérez en nombre del Reverendísimo P. Vicario Juan Martra, que se hallaba enfermo de consideración, llevó a cabo la Visita canónica de la Casa en marzo de 1885. Nada tendría de extrañar que hubiera sido en esta ocasión cuando el P. Faustino solicitó el “PERMISO VERBAL “de que nos habla en sus cartas al P. General romano, RICCI, para disponer en favor de la Institución de las Hijas de la Divina Pastora de las limosnas que le ofrecían los enfermos por los medicamentos de su invención que les suministraba.[Notas 6].

Con fecha 7 de abril del mismo año, el cronista consigna la renuncia del P. Martra al Vicariato y subsiguiente elección, para sucederle, del tantas veces citado M.R.P. Manuel Pérez. Igualmente el mismo mes (25 de abril) hizo la visita a nuestro Colegio el P. Provincial Eugenio Caldeiro. Esta visita tiene gran importancia, porque no es improbable que en esta ocasión y por primera vez se pusiera el P. Provincial en contacto con la experiencia iniciada por nuestro P. Faustino en Sanlúcar y con las primeras Asociadas de la Institución. El día 31 de julio, el P. Vicario General solicita desde Madrid preces para contener el cólera morbo, que había estallado con virulencia en nuestra Patria, causando numerosas víctimas aún entre los nuestros.

Una noticia de interés más local fue la toma de posesión del nuevo P. Rector, José del Pozo de la V. del Pilar, el día 5 de agosto[Notas 7] . Muy efímera y breve fue la gestión del nuevo P. Superior, pues el día 17 de octubre abandona el Colegio, después de haber presentado su renuncia al cargo por enfermedad, y se nombra “Vice-Rector in cápite” al P. Alejandro Corrales, hombre de gran fecunda oratoria, llamado por el pueblo, a imitación del Crisóstomo, “Pico de oro”. Este Padre, por razones que nos son desconocidas, se opuso tenazmente a la experiencia y Obra del P. Míguez, y, haciéndose eco de las quejas de algunos religiosos, que no veían buenos ojos la actuación del Padre fuera del ambiente y obligaciones del Colegio y asimismo de las reclamaciones de los médicos de la población por la intervención del Padre en algunas curaciones llamativas, requirió de los Superiores el traslado del Siervo de Dios a otro colegio apartado[Notas 8].

Los acontecimientos más notables del año 1887 se reducen a los siguientes: el día 23 de febrero se pone en conocimiento de la Comunidad el nombramiento en Roma, como Prepósito General, del Rvdmo. P. Mauro Ricci de S. Leopoldo[Notas 9].

El día 3 de abril se inaugura en el Colegio una preciosa, aunque reducida biblioteca, en una pieza que servía también de habitación a nuestro P. Míguez y que se hallaba en la escalera principal, con entrada a ella por un descansillo. Instálase igualmente un observatorio astronómico.

En una comunicación desde Madrid se da cuenta del nombramiento como Provincial del P. Santiago Zatón.[Notas 10]

Y llegamos al año 1888, último de la estancia de nuestro Padre en la bella población sanluqueña, en el culminaron las medidas discriminatorias y de incomprensión con nuestro P. Míguez, provocando su salida, mediante obediencia, para nuestro Colegio de Getafe.

Vamos a consignar los Padres que componían la Comunidad durante estas triste incidencias, porque todos, más o menos, intervinieron en favor o en contra de la OBRA y merecen por ello una mención especial.

1° Padre Alejandro Corrales. Vice-Rector in cápite se puso enfrente del Padre y de su obra de una manera tenaz y sistemática, hasta conseguir su extrañamiento del Colegio. El Padre en alguna carta a Roma no alaba su reputación religiosa, a pesar de ello los Superiores le elevaron a cargos de responsabilidad. Fue orador de notable facundia.

2° Padre José Merry, Vice-Rector. A él hace referencia el Siervo de Dios en algunas cartas, desde Getafe, con afecto y estima.[Notas 11]

3° Padre Juan Antonio Herrero: Fue posteriormente Rector del Colegio Sanluqueño y trató al Padre y a las Religiosas con mucha deferencia.

4° Padre Cristóbal Ontiveros, Secretario de la Casa. Se desconocen las relaciones con nuestro Padre. No es de extrañar que se mostrara contrario porque tuvo roces con él siendo súbdito en Monforte.

5° Padre Luis Salmerón.

6° Padre Pedro Díaz de Santa Teresa. Fue el único que comprendió al Rvdo. P. Míguez, y le ayudó y consoló en aquellos días de zozobras y dificultades de la Fundación. Posteriormente llegó a ser Vicario General de España, con gran provecho y honra de toda la Orden. 7° Padre Enrique Caña

8° Padre Diego Medrano: De este Padre hace mención honorífica en diversas cartas desde Getafe, como colaborador y ayudante obsequioso de las religiosas de Sanlúcar, en los años posteriores.

9° P. Modesto García: No se conocen sus relaciones.

El día 24 de abril de este año hizo la Visita canónica de la Casa el M. R. P. Provincial, Santiago Zatón. Me sospecho que en esta visita se perfiló la salida del Padre de Sanlúcar ante la incomprensión y recelo del P. Rector y las quejas de algunos religiosos de la Comunidad, inducidas por las amenazas de los médicos de la población. Es verdad que en otro tiempo le habían apoyado y hecho objeto de cálidos elogios, pero ahora se sentían humillados y desprestigiados por las curaciones llamativas del Padre, que ponían, por desgracia, en evidencia su deficiente competencia profesional. No me resisto a consignar algunos testimonios de los Procesos que certifican cuanto acabamos de exponer. He aquí dos muy significativos: “Especialmente algunos médicos trataron de que se fuera de aquí y lo desprestigiaron, precisamente por el caso del muchacho, que se había roto un brazo, pero el Siervo de Dios mandó unos fomentos y medicamentos y a los pocos días estaba curado[Notas 12].

“Sé por referencias que curó el varazo de un niño, al que dijeron los médicos que había que cortárselo y el Siervo de Dios le curó en una noche con un líquido y dicen que esta curación del niño del brazo fue causa de que el Siervo de Dios tuviera que marchar a Getafe, porque los médicos se dieron cuenta del ridículo que habían hecho al decir que había que cortar el brazo[Notas 13].

Este bosquejo rapidísimo de sucesos acaso intranscendentes o de poco relieve histórico, ocurridos, según la consignación oficial en el Colegio, durante los nueve años de permanencia de nuestro Padre en Sanlúcar, tiene, sin embargo, una repercusión y entidad muy relevante en el ámbito religiosos religioso-nacional, la Congregación de Hijas de la Divina Pastora, dedicada fundamentalmente a la educación e instrucción de la niñez femenina, había brotado del seno fecundo de la Iglesia. Un nuevo retoño del añoso tronco de la Escuela Pía, bajo la protección de S. José de Calasanz, había surgido al conjuro de uno de sus hijos, corazón enamorado de la Gloria de Dios y beneficio de las almas redimidas, enmarcado, es verdad, en sufrimientos e incomprensiones. Como todas las Obras que llevan el sello de la predilección divina, surgía bajo el signo de la contradicción, pero pletórica de vida y esperanzas de un apostolado en pro de las almas y de la labor santificante de la Iglesia.

Notas

  1. Carta al Rvdmo. P. General Romano Calasanz Casanovas, del 22-XI- 1874. ( Reg. Gen. II 249 Roma).
  2. En la Congregación del día 16 de noviembre de 1880 se anota : “El M.R.P. Provincial manifestó a la Congregación la conducta que observaba el P. Faustino en Sanlúcar y las reclamaciones de algunos Padres de aquella Comunidad contra dicho Padre.” Santiago Satón de J. y Ma., Secrio. (Libro de Actas de la C. Provincial”, 1816-1918. fol. 143-b. Archivo de la Provincia .S. Antón, Madrid.)
  3. El día 24 de agosto de 1882 se reunió la congregación Provincial y el M.R.P. Provincial propuso la necesidad de nombrar Maestro de Novicios, por haber sido nombrado el que había Rector de San Fernando. La Congregación habiendo observado el caso detenidamete acordó la terna siguiente, para remitirla al Rvdmo P. General: R. P. Carlos Lasalde de la V. de la Paz R.P. Luciano González Solís de los Màrtires. R.P. Faustino Míguez de la Encarnación. Y no habiendo más asuntos que tratar se terminó la Congregación con as oraciones de costumbre. Madrid y agosto, 24-1884 (sic) (parece ser 1882). Santiago Zatón de Jesús y María. Secretario de la Congregación Provincial. (Libro de Actas de la Congregación Provincial, 1816-1918, fol.147)
  4. EL P. FAUSTINO MÍGUEZ DE LA E., Josè Cerdeiriña, 2ª edición., pág 43.1970. en el libro de Actas de la Congregación Provincial tantas veces itado poemos leer: “en la junta del 8 de septiembre se leyó una carta del Rvmo P. Vicario sobre si convendía admitir la renuncia del Rector, que por sexta vez había resentado el P. faustino Míguez; y se acordó dejarlo a la discresión de dicho Rvmo. (flolio 132b) Antonio Serna del J.C.”
  5. El P. Eugenio Caldeiro, madrileño de nacimiento (8-XI-1817) tomó el hábito el 13 de enero de 1833 e hizo su noviciado en San Fernando. “Dotado de penetrante ingenio y pronta y tenz memoria – dice su consueta”-, dominaba con soltura la lengua latina e hizo randes progresos en la filosofíay la Teología bajo la dirección del P. Pablo Alvarez”. Inició su apostolado escolar con la primera clase de escribir y leer en San Antón. Después, en Getafe, enseñó Latín, Historia y geografía. Aquí hizo de Procurador durante muchos años con gran diligencia y pretigio. Al fundarse el colegio de Granada fue su primer Presidente y después, Rector efectivo. Durante muchos años ejerció también el cargo de Procurador, Prefecto de las Escuelas y Director del internado hasta el año 1869. Gran orador y director de conciencias, principalmente de religiosas. Fue muy apreciado por el Arzobispo de Granada, D. Salvador de Reyes Marín, y lo mismo por su sucesor, Ilmo Sr. D. Bienvenido Monzón. En 1868 fue trasladado a Alcalá como Maestro de Juniores y después fue presidennte y Rector de Toro. (1870). En el año 1875 fue nombrado Rector del Clegio de El Escorial, y clausurado éste, fue nombrado Maestro de Novicios por 3 años. Habiéndose introducido un nuevo régimen en la elección de vocales y nombramientos de cargos en las E. P. de España, fue elegido Maestro de Novicios y Provincial, y en este cargo fue confirmado dos veces. Exonerado del provincialato por debilitación de las fuerzas y principalmente de la vista… habiéndole batido las cataratas, sin embargo interinamente tuvo que ser otra vez elegido Vicario Provincial para sustituir al P. Santiago Zatón, que también había reninciado al cargo. Murió en San Antón de Madrid el 23- XX- 1889.
  6. El muy reverendo P. Manuel Pérez de la Madre de Dios, madrileño de nacimiento (3-I-1830). Fue sin duda ninguna uno de los grandes próceres de nuestra Orden. Hizo sus primeros estudios en el colegio de San Fernando. Le inculcó el aprecio a las matemáticas el P. Feliú, y después le enseño él a su vez a nuestros juniores en Albarracín. Ordenado sacerdote, fue trasladado al Colegio de Getafe, donde durante 16 años trabajó denodadamente, como laboriosa y hábile abeja que no conoce reposo, ejerciendo el crgo de Maestro de Juniores. En este tiempo escribió y publicò 4 tomos de la CORONA CALASANCIA de los 12, que según su propósito, tendría que constar toda la obra. Publicó también leciones compendiadas de Religión y Moral. En el año 1872 fue nombrado Restor de Sanlúcar, donde tuvo que soportar los tiempos difíciles de las turbulencias Cantonales con gran entereza de ánimo y dignidad. Pasada la revuelta volvió al colegio y entonces dio a laluz pública la Vida del V. Pompilio Ma Pirrotti. Posteriormente fue Rector de San Antón 2 trienios y preparó con gran perspicacia una especie de Residencia para recibir a los Prelados que pasaban o tenìan que detenerse en Madrid. (en esta residencia murió en años posteriores el famoso Cardenal de Tarragona López Peláez) y de esta suerte conquistó la benevolencia de altas personalidades y jerarquías eclesiásticas para nuestra Orden. Habiendo renunciado al Rectorado, por obediencia marchó a Lisboa, donde los Lusitanos pedían con insitencia el establecimiento de nuestro Instituto. No dieron resultado sus pretensiones, por falta de seriedad en los peticionarios. Vuelto a la patrisa continuó ejerciendo el rectorado de San Antón hasta las elecciones de 1881. Por esta época sufrió una enfermedad grave que le puso en trance de muerte. Superada providencialmente, marchó a Roma para ejercer el cargo de Procurador General y, según los designios del P. General Casanovas, para presentarle y prepararle como sucesor en el generalato. Nombrado posteriormente Asistente General, volvió a España donde ayudó extraordinariamene con su consejo, prudencia y sabiduría al Rvmo P. Juan Martra, que a su muerte le nombró sucesor por cédula secreta, el 4 de abril de 1885. En el Cpítulo General de 1888 fue nombrado Vicario General “jure pleno”, y en el ejercicio de su misión fundó el Colegio central de Irache para los estudios filosófico de los clèrigos neoprofesos y para Noviciado General, con escuelas públicas de los niños de la región. Fundó también el coegio de Sevilla, apoyo de las casas de Ultramar, y trasladó a Cardeña el Colegio Central deLeón para los estudios superiores. En América bsjo su mandato se levantaron las casas de Concepción, Copiapó y Tucumán… etc. Murió en Sevilla, 26-I- 1884, y está enterrado en la Iglesia del Colegio, con elogiosa lauda sepulcral.
  7. P. José del Pozo de la V. del Pilar fue natural de Alcázar de S. Juan (Ciudad Real). El primer colegio donde ejerció su apostolado docente fue fue Granada, enseñando Lengua Latina y después también retórica y Filosofía. Posteriormente fue Vicerector in capite de Archidona Habiendo sido nombrado Rector del Coegio de Sanlùcar, renunciò a los dos meses, por enfermedad.Trasladado a Navarra, desempeñò el cargo de Maestro de Novicios en Irache, por seis años. Vuelto a la Provincia, fue destinado a Alcalá, donde permaneció por espacio de siete años. Desde aquí se trasladò a Getafe exonerado ya de la enseñanza por padecer sordera. Añade la necrología que “fue amantísimo de la paz y de su celda, y muy estimado por todos”. Murió el 19-VI-1902, a los 59 años.
  8. P. Alejandro Corrales de la Virgen del Rosario nació en Caraballo (Oviedo). A los 21 años ingresó en la religión, una vez que perdió a sus padres. Tomóel hábito en 1864. En Yecla llevó la clase de escribir de los niños externos e internos.
  9. M.R.P. Mauro Ricci nació en Florencia el 14 de junio de 1826. Tomó el hábito escolapio en 1843. Famoso y conocido humanista, fue ayudante de cátedra del célebre retórico P.A. Checucci conocedor muy profundo y completo de las lenguas clásicas, Latín y Griego, que enseñó en el colegio Ptolomeo y en Florencia. Pasó después a Urbino a enseñar Filosofía. Se granjeó la amistad de los más famosos literatos de su tiempo, con su obra V”Varia Latinitas” colección de poesías y composiciones en distintos metros y variedad de versos, alcanzó justa celebridad de literato de primera fila. Escribió la vida del V, A. Bartolomé Guidi y otros muchos opúsculos. Fue nombrado Asistente General. En 1884 asumió el mando de toda la orden como Vice. General, siendo elegido general “sede plena” en el Cap. De 1886 y reelegido posteriormente en 1892 y 1889.
  10. Santiago Zatón nació en Bóveda de Rivera (Burgos) e hizo su noviviado en Vilacarriedo. Fue después destinado a San Antón para cursar los estudios eclesiásticos Superiores y las Ciencias, gozando del trato y ayuda de quellos venerables varones que se llamaron PP. Pedro Alvarez, Ramón del Valle y Mariano Castro. Pasó después a San Fernando y más tarde de nuevo a San Anton, sobrellevando siempre una salud endeble y precaria. Acompañó el mismo P. Eugenio Caldeiro cuando fue nombrado Superior del Toro y después ejerció el cargo de Vicerrector “in capite” de Alcalá. Nombrado Rector de San Antón, promovió con todo interés la observancia regular.elegido Prepósito Provincial, reniunció al ver que no podían sus débiles fuerzas soportar una carga tan pesada. Murió el 30de diciembre de 1899.
  11. El P. José Merry nació en Sevila. Después del decreto de Isabel II, en 1845, restableciendo nuestra orden, ingresó en el Instituto. Durante 16 años enseñó Latín y Retórica, en San Antón, con notable aprovechamiento de los alumnos. A finales de 1868 fue enviado a Sanlúcar como uno de los primeros fundadores. Allí desempeñó el cargo de Procurador y Director de internos. En Alcalá fungió de Vicerrector. Desplazado a ubeda como Rector en 1872, tuvo que soportar los inconvenientes del incendio, que casi destruyó el colegio en junio de 1873; pero cn interés, celo y trabajo, logró su restauración y esplendor primitivos. Fue posteriormente destinado a Getafe y otra vez a Sanlúcar, donde durante 8 años enseñó Agricultura. Murió el 2-XI- 1889, a los sesenta y tres años.
  12. Testimonio de Doña Josefa Delgado Otaolaurruchi , de setenta y siete años. (Proceso de Beatificación pág. 312-r)
  13. Testimonio de Doña Basilia Argüeso González, natural de Llano (Santander), de setenta y un años de edad. (Proceso de Beatificación . Sum… proc. Ord.Matriten, pág.197)