DelAlamoBiografia/CAPITULO XIV: TOMA DEL SANTO HÁBITO (2 DE AGOSTO 1885)

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CAPITULO XIII: NACIMIENTO Y PRIMERAS VICISITUDES DE LA OBRA (1885)
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DelAlamoBiografia/CAPITULO XIV: TOMA DEL SANTO HÁBITO (2 DE AGOSTO 1885)
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CAPITULO XV: DEFINITIVA RESIDENCIA DEL PADRE EN GETAFE.
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CAPITULO XIV: TOMA DEL SANTO HÁBITO (2 DE AGOSTO 1885)

Acompañamos a la protagonista en este itinerario descriptivo de la Crónica en los primeros balbuceos de la piadosa Institución.

“Un día nos dijo fuéramos pensando en el hábito que fuéramos a vestir y pasamos una tarde de mucha risa, por las variaciones que se nos ocurrían, pero él dejó que un par de ellas lo pensáramos. Hicimos una pequeña muestra(o diseño). Desde luego en negro. El Padre quería algo en azul, y pusimos un cuello pequeño, el escapulario largo y una estampa de la Divina Pastora. No decía bien el conjunto, y por entonces ocurrió que reunidas con él, tuvo de pronto una idea de cómo le gustaría; lo cortamos la estampa se puso sobre azul y vivos azules en el escapulario y mangas. No le parecía mal, pero le faltaba el tocado, que lo quería con las orejas fuera. Muchas pruebas hicimos porque quedaba muy feo, pero a él le gustó y así nos lo pusimos y muy contentas. La toca grande fue determinada en Comunidad y llevó muchas formas hasta ahora.[Notas 1]

Todo preparado, discutido y con los consiguientes permisos, se presentaron al Sr. Arcipreste D. Francisco Rubio y Contreras y se fijó el día para la toma de Hábito, que fue el 2 de agosto del mismo año, celebrado en la calle del Mar, primera Casa de la Congregación en sus principios, enfrente de la calle de la Luz [Notas 2].

Se invitó a los Señores Párrocos, Alcalde y Concejales y otras Autoridades. Asistieron todos menos los PP. Escolapios, que estaban disgustados. El Sr. arcipreste (que otras veces llama vicario, según la costumbre de Sanlúcar) impuso el Sto. Hábito a las cinco primeras que esperaban en la Capilla con sus madrinas. Una hora duró la ceremonia, con hermosa plática, glosando lo que significaba entrar en la vida religiosa y la constitución de una nueva Congregación, que desde este momento empezaba a florecer en la Iglesia de Dios. El Padre leyó el nombre de las agraciadas que fueron las siguientes:

“1° Hna. María de los Ángeles González León de Sevilla

“2° Hna. María de los Ángeles González Lozano, de Jerez de la Frontera

“3° Hna. Ceferina Herrero Fernández, de Córdoba

“4° Hna. Antonia García Marín, de Priego

“5° Hna. Matilde Sánchez Martínez, de Sevilla.

“Este acto imprimió a las nuevas novicias una especie de carácter, pues todos las respetaban y trataban como si fueran religiosas de muchos años”.

“Los asistentes quedaron tan complacidos que pidieron el libro de matrícula para ingresar a sus hijas. El acto terminó con grandísimo entusiasmo, dando la enhorabuena al Padre, y éste las gracias al público.

Terminado el acto el Padre, al quedarse solas, les dirigió una plática para que vieran los beneficios del Señor y la protección especial de la Stma. Virgen María, en virtud de las promesas que habían hecho de sacrificarse en lo sucesivo, “Para buscar la santidad, para llevar muchas almas por el buen camino y después al Paraíso”. Pero el Padre les advirtió que estuvieran preparadas y dispuestas contra los ataques y argucias del enemigo, que sin duda no faltarían en el porvenir. Les animó a confiar en Nuestro Señor y su Stma. Madre, bajo cuya protección quedaban amparadas.

DISTRIBUCIÓN DEL TRABAJO

Después ordenó los distintos oficios u ocupaciones para cada una y de esta suerte empezaron a ejercitarse en la vida de obediencia y humildad que habían abrazado. Quedaba todo ordenado y distribuido de esta forma: Hermana Mayor o primera, Ángeles González León, tenía que ordenar y supervisar el trabajo de toda la Casa y llevar la clase de pago con una ayudante que, aunque no lo consigna debió ser Ángeles González Lozano. Hermana Ceferina quedó encargada de la clase de las gratuitas, que entonces se abrió; hermana Antonia quedaba al frente de la portería y cuidado de la Casa, y por último, Hermana Matilde se empleaba en la cocina y en la compra.

REZO DEL OFICIO PARVO

Igualmente se trató de ordenar y determinar los rezos que debían hacer el entramado de su vida religiosa por la mañana y por la noche. Cada una escribió las Normas que sabía o se le ocurrían, según recordaba de su Colegio. Se aprobó el horario de prácticas de la Hermana Primera, por parecer al Padre el más apropiado y acomodado a la vida religiosa. El día 15 de agosto, Asunción de Nuestra Señora se dio comienzo al rezo cantado del Oficio Parvo de la virgen en latín, una vez que la Hermana directora se lo enseñó a las demás, pues ella lo había practicado con otras niñas en su Colegio de Sevilla.

NORMAS PEDAGOGICAS.

Poco a poco se fue formalizando la vida religiosa de aquella pequeña Comunidad. El Padre venía todas las tardes, después de sus clases en el Colegio, y les explicaba las distintas asignaturas que daban en las clases y la manera de enseñarlas con normas pedagógicas particulares. Después se colocaban a su alrededor y las platicaba sobre el espíritu religioso que debía informar su vida y sobre las distintos ejercicios de virtudes que suelen practicarse en el Noviciado. No olvidemos que en el año 1882 fue propuesto el Padre en la terna de maestro de Novicios y conocía perfectamente todas las vías de la vida espiritual y las prácticas de las Casas de Formación. Igualmente les daba lecciones de Catecismo que luego les obligaba a repetir para ver como se lo debían transmitir a las niñas. Los resultados espectaculares y llamativos que después cosecharon en la enseñanza tienen como causa inmediata estos métodos de Pedagogía Calasancia, que el Siervo de Dios, gran pedagogo y profesor, les inculcó desde el principio.

EL CARÁCTER DEL PADRE.

Continúa la exposición de M. Ángeles:

“Me cuesta mucho decir algunas imperfecciones que se le notaban al Padre y que nos hacían sufrir mucho; un carácter duro y sostenido”. “Si se hacía alguna cosa que le mortificaba, fruto de la inexperiencia o de las contradicciones que provenían de la niñez o de ellas mismas, se sentía disgustado y no iba al Colegio en unos días. En estos días de enfado, nadie se atrevía a hablarle y solamente la Primera había encontrado la manera de entrarle. Era suficiente pedirle una explicación en la pizarra o enseñarle alguna plana de escribir de la que todos los días les obligaba a escribir para que pasara la tormenta y renaciera el contento y mutua estima. Porque otras veces se pasaba temporadas tan hermosas y complacientes que el padre más enamorado y cariñoso no tendría tantas y tan delicadas muestras de afecto y satisfacción para con sus hijos. “Esto no quiere decir que no fuese menos perfecto; que no eran esos nuestros pensamientos, puesto que tenía cosas de Santo .Sin duda lo permitió el Señor por la disparidad de caracteres y temperamentos, él gallego y ellas andaluzas y “para que no se apegaran demasiado a él como criaturas jóvenes y solas”.

NUEVA DEFECCION

“Por el mes de septiembre (del 86) se puso enferma la Segunda (o sea, Hna. Ángeles González Lozano) y sin saber la causa empezó a echar sangre y a decir disparates, como si hubiera perdido la cabeza, resultando que se quería marchar a su casa, y para conseguirlo tomaba polvos de anilina que disolvía en la boca con la saliva y lograba engañarnos. El Padre, que conoció la astucia diabólica, dispuso se escribiera a su familia y que viniesen por ella. Cuando se enteró de la orden de su salida daba unos gritos que parecía un energúmeno. Los días y las noches eran horribles. Así se pasaron tres días, hasta que vinieron por ella de Jerez. Cada vez que sentía la voz del Padre, saltaba de la cama y se sacaba o arrancaba los cabellos. ¡Una cosa nunca vista y horrorosa! ¡Se puede pensar lo que trabajarían las otras para que no se apercibiesen las gentes! ¡Cuando se marchó nos quedamos tranquilas! ¡No pensamos nunca que el demonio podía trastornar a un alma de este modo!”

AYUDAS ESPECIALES

“En aquellos primeros tiempos todas ponían manos al trabajo en limpieza de clases, lavados, costuras y otras tareas extraordinarias, y el Señor hacía que las menos acostumbradas a estas ocupaciones se prestaban las primeras para echar mano en todo con diligencia y alegría. Una de las que se presentaron y ofrecieron sus trabajos de ayuda fue Ana Domínguez, dirigida del Padre y criada de doña María Ambrosy, que viendo desde la azotea de la casa de la señora los trabajos de las Hermanas, de lavar y tender la ropa, por la noche o por la mañana, antes de Misa, se ofreció, con permiso de su señora, para prestar ayuda a nuestras hermanas, hasta que entró, después de vencer algunas dificultades familiares, en nuestra Comunidad.”

QUEJAS DE LOS MEDICOS

“Los PP. Escolapios, viendo que prosperaba el Colegio y que el Padre trabajaba fuera con las familias, después de cumplir con sus obligaciones, no disimulaban su descontento. Además, el Padre se dedicaba con mayor actividad a las medicinas y atendía a muchos enfermos, por lo que los médicos de la población acudieron a dar sus quejas al P Rector, que lo era el P. Alejandro Corrales. Este lo puso en conocimiento de la Comunidad para saber su parecer y transmitirlo a su vez al P. Provincial. Mientras, estuvo el Padre suspenso, pero iba a vernos y nos contaba estas contrariedades, para que pidiéramos al Señor el arreglo de este tan delicado asunto. Como estaban en pleno curso, no pudieron hacer nada”.[Notas 3]

SATISFACCION Y BENDICION DEL PRELADO

Por aquellos tiempos fueron a Sevilla a presentarse con hábito al Sr. Cardenal, Sor Ángeles, la Directora, con una señora bienhechora del Padre. El Sr. Cardenal, Fray Ceferino González, las recibió muy complacido, preguntando por todo lo que se había hecho, “porque se interesaba mucho, según se decía, por el nuevo Instituto”. Hizo demostraciones de que no le gustaba el hábito, ni el escudo, ni el rostrillo, y la mandó dar vueltas por el salón y salir (para probarla). Después se quedó a hablar con la señora y le dijo: “Que en su nombre dijera al Padre que continuara en sus trabajos, que había probado el espíritu de humildad y resignación a la voluntad de Dios en la religiosa y enviaba con ella su bendición”. (pág. 19). El Padre y todas se pusieron muy contentas, animándose más y más a trabajar con entusiasmo en las clases, que iban aumentando tanto que la casa resultaba pequeña y no podía admitir internas, que ya pedían ingresar.

TRASLADO A LA CALLE DE LA BOLSA. (AÑO 1887-88)

“En la calle de la bolsa había una casa cerrada de D. Domingo Marín y se le alquiló por un año”[Notas 4]. Allí se trasladaron inmediatamente para poder admitir niñas internas que habían solicitado el ingreso. Fueron estas primicias: Rosario Delgado Ñudi, de las Cabezas[Notas 5]. La segunda interna fue Carmen de la Serna, tres hijas de los señores de Manjón, y dos de los señores de las Heras. Aumentaron igualmente las niñas de media pensión y las externas, de tal manera que era una hermosura ver las clases y la casa llena de niñas. “Como todo se iba formalizando y tenía ya la aprobación del Sr. Cardenal, el Padre se decidió a pedir el reconocimiento del Ministerio a Madrid, y el Ministro D. Alejandro Pidal y Mon lo envió enseguida.

La Obra tomaba notable incremento a ojos vistas y el contento y satisfacción crecía, porque teníamos a nuestro cuidado las niñas del señorío de la población y nos daban la enhorabuena por el éxito que habíamos obtenido en tan poco tiempo. “Todo se procuraba atribuir a Dios y darle gracias por tantos favores.

OTRA VEZ LAS DIFICULTADES Y CONTRATIEMPOS

“Para la tarea y trabajos que soportaban eran pocas religiosas y una enfermó de pulmonía y otra de un catarro bronquial grave. La primera se puso bien con las medicinas del Padre, pero la segunda no se le quitó el catarro y se hizo crónico y lo sufrió todo el tiempo que vivió, dando muchas Gloria a Dios (20). De nuevo empezaron otra vez los contratiempos sustos y malas impresiones. ¡Cuántas sombras de noche sustos y alaridos de perros y otros animales que no conocíamos! Lo más notable era que las niñas ni notaban ni sentían nada. Lo que pasaba solo nosotras lo pasábamos. En la capilla pasaban sombras y se perdían sin saber cómo. Por las tardes todo se lo contábamos al Padre y él se ría; entonces no comprendíamos estas cosas ni lo que significaban. El Padre nos decía que eran cosas del enemigo para asustarnos y para que no hiciéramos con devoción y tranquilidad la oración y demás ejercicios de piedad. Nos profetizó lo que más adelante nos pasaría y que no nos debía alterar la paz y tranquilidad que teníamos.[Notas 6].

PRIMERA COMUNNION SOLEMNE.

Durante el año de permanencia en la calle de la Bolsa”. Mucho gozamos pero mucho más sufrimos. Se ganó bastante y se pudo satisfacer el alquiler”. Pero todas querían rivalizar en dar realce a la Ceremonia de la Primera Comunión. Se empezó por comprar y confeccionar los trajes de las niñas y había que prepararlo todo, aún durante la noche porque durante el día tenían que atender a las escuelas. Se decidió que fuera el día de la Ascensión el señalado para tan solemne ceremonia. Salió por primera vez una magnífica procesión, con más de cien niñas de Primera Comunión, previamente preparadas y aderezadas con trajes convenientes y con preciosos estandartes. Siete niñas vestidas de FE, ESPERANZA Y CARIDAD, y las cuatro cardinales; PRUDENCIA, FORTALEZA, JUSTICIA Y TEMPLANZA, cada una con su distintivo. Se hizo el recorrido por la calle Ancha, hasta la Parroquia del Carmen, que era a la que pertenecía el Colegio. Todo el trayecto se llenó de público, puesto que el pueblo tenía a sus hijos interviniendo en tan piadosa manifestación de FE. Al retorno de la procesión era tanta la gente que no cabía en la casa y menos en el comedor, preparado al efecto en el patio. Por fin terminó la ceremonia con el mayor lucimiento y gozo, quedando todos admirados del número de niñas que educábamos en poco más de un año.

TECER TRASLADO EN LA CALLE DE S. JORGE.

El tiempo corría y el contrato de la casa tocaba a su fin y como eran tan elevado no era posible renovarlo, y a pasar de la búsqueda que hacían no encontraban ninguna casa a propósito para las clases y la atención a tan gran número de niñas Se lo decían una y otra vez al Padre, pero él callaba hasta que un día vino muy contento diciendo que ya había Casa. Los Sres. de Argüeso le habían ofrecido una que tenían en la calle S. Jorge o de González Hontoria. ¿Qué había ocurrido? Se puso enfermo de gravedad D. Juan Argüeso, notable hacendado procedente de las montañas de Santander y que poseía en Sanlúcar renombradas bodegas y destilerías de la famosa MANZANILLA SANLUQUEÑA. Los médicos dictaminaron tisis fulminante, y el Padre lo curó de lo que juzgó una simple pulmonía. En las diversas visitas recayó la conservación de la situación en que se hallaba la Institución, y le ofrecieron, en agradecimiento a la curación, la dicha Casa, sin gravamen ninguno y mientras existiera la Institución y la necesitaran las Religiosas.

Aceptó el Padre el ofrecimiento y así aseguró por de pronto el porvenir de la Institución, por lo que preveía podía pasar más adelante. Era en verdad más pequeña la casa y se gastó en acondicionarla 16.000 reales, pero ya tenían casa propia y el porvenir se hallaba despejado ante los acontecimientos que se avecinaban. Una vez más, la Divina Providencia había venido en socorro de los que tenían puesta en ella su confianza. Ordenó el Padre que se hiciera el traslado y mudanza cuanto antes, y aunque hubo de reducirse el número de internas, se hallaron las religiosas recogidas sin temor a la tempestad que se avecinaba y que ellas no podían sospechar. Una novedad que les proporcionó prestigio y que representaba un adelanto prematuro a la labor social que hoy día está en boga, fue la apertura de clases nocturnas para las muchachas de servicio, que acudieron en gran número. Doña Pilar Argüeso, sobrina de los bienhechores y que frecuentó las escuelas de S. Jorge, nos hace estas puntualizaciones sobre la disposición de la Casa. Había en la primera planta un salón bastante notable, que hacía de recibidor, y a continuación una habitación, que se habilitó para Capilla; entre ésta y el salón había una puerta, a la que se acondicionó rejilla, que hacía de confesonario. Alrededor del patio en este mismo piso estaban dos o tres habitaciones, que servían de dormitorio para las religiosas. Solamente había dos clases: una, arriba en el salón y otra, de párvulos, a la izquierda de la entrada, en la planta baja. La gracia de Dios se palpaba en una floración maravillosa de vocaciones excelentes. En los años de estancia de la Congregación en esta Casa, hasta su traslado al Picacho, ingresaron un conjunto de aspirantes de primera calidad, que fueron las que elevaron a la Institución hasta su mayor esplendor, tales las MM. Pastora, Araceli, Aurora, María Casáus, Julia Requena Natividad Vázquez, Luisa Villegas, etc. Esta última dotada excepcionalmente para las labores. M. Julia se especializó en los párvulos; otras atendían al piano y para la clase de inglés, en la Casa de la Bolsa tuvieron a una señorita llamada Mary Lambert, protestante convertida, y aquí, a la Srta. Mary Gadner para el mismo cometido, que tuvo pretensiones de ser religiosa, Hija de la Divina Pastora, con el nombre de Sor Sacramento.

SOBRESALTOS Y ZOZOBRA.

Por aquellos días se nos dijo muy en secreto que el Padre se marchaba y que por eso era la prisa de dejarnos en una Casa, donde no nos molestaran”. Mucho nos preocupó la noticia y nos hacía temer por los resultados. Sin embargo, la esperanza de que no fuera verdad, no la perdíamos; así que una de las veces que vino a vernos se lo preguntamos. Como siempre refería a Dios todas las contrariedades que se nos presentaban, creíamos que sería una de tantas. No nos dábamos cuenta de los males que sus ausencia traería sobre el Colegio, que se puede decir estaba en sus principios; pues éramos novicias. Una tarde, hablando como siempre de lo que las señoras y niñas decían, nos dijo que no estaban equivocadas y que su estada aquí tocaba a su fin, porque le habían destinado a Getafe. Se puede suponer la impresión que llevamos, todas llorando y él con nosotras; no teníamos consuelo; tres años de novicias; estaba formándonos; no se hacía nada sin preguntarle; no teníamos pensamiento que no se le consultase; era nuestro Padre y él nos consideraba como a hijas muy amadas en Jesús, por Jesús y para Jesús. Estas eran sus fervorosas palabras, cuando nos veía fervorosas y contábamos nuestras fechorías espirituales de mortificaciones con deseos de santificación y aspiración de ganar almas para Dios. Sin embargo, lo esencial era lo solas que nos quedábamos. ¿A quién acudiríamos, si todos estaban en contra? Con los PP. Escolapios no podíamos contar, porque no nos quería el Rector y los demás temían algo ir a nuestro Colegio. “Solo uno se prestó a confesarnos en la Iglesia, porque hubo de darle lástima nuestra situación.” “Antes de marchar el Padre ocurrió que vino el P. Filipense D. Manuel de la Oliva, confesor de la primera novicia, que desde pequeña la conocía. La animó mucho y después de examinar bien como marchaba todo, quedó muy complacido y dio cuenta al Prelado de lo que ocurría, pero antes en pláticas nos animaba a seguir el camino trazado por Dios, que sin duda nos ayudaría en la lucha, persecuciones y males que nos vendrían, para que resplandeciera más la gloria de Dios.”

“Una vez terminados los meses de vacaciones se decidió por fin la marcha a Getafe del Padre, y entre otros muchos consejos de unión, caridad y amor de unas con otras para trabajar por el Instituto, que se formaba, nos dijo que convenía que se ausentara para que vieran que era la obra de Dios (pág. 22). No apurarse, confiad en que Dios cuidará más que nunca de vosotras. Esta trama que nos armó el enemigo fue de mucho sentimiento y pena grandísima, aumentada en la última Misa que le oímos y el último desayuno que tomó. Nos animaba mucho en la lucha y nos consolaba en la protección de la Stma. Virgen, que desde un principio bien demostraba el cuidado que tenía en todos nuestros asuntos. Vinieron a despedirlo algunas señoras, Doña Francisca de Argüeso, Doña Trinidad Trechuelo, Vda. de Pastrana, que fueron a la estación. ¡Qué día y qué mañana pasamos! ¡Dios mío! Todo era preguntarle tantas cosas, que terminó por no decirnos más. Nos bendijo y abrazó, hechas un mar de lágrimas todas las presentes, y marchó con un criado que le trajo el equipaje.”

MARCHA DEFINITIVA DEL PADRE

“Al sentir el pito del tren todas nos echamos a llorar, y en medio de tanto desconsuelo sentimos una voz desconocida, pero tan bondadosa que todas nos dimos cuenta: AQUÍ ESTOY CON VOSOTRAS, SEDME FIELES Y CUMPLIR CON LAS OBLIGACIONES QUE OS HABEIS IMPUESTO Y OS ASISTIRE COMO UNA MADRE. MAS TARDE VERÉIS LA RECOMPENSA (pág. 23). ¡Qué ánimos teníamos en aquellos triste momentos, sólo lo puede explicar quién en ellos se encontró! Salimos de la pobre capillita, que se había preparado en una habitación para los rezos y más tarde se arregló para celebrar la Sta. Misa y funciones de novenas, triduos y culto para las niñas.”

EXAMENES ESTRAORDINARIOS

En el tiempo oportuno, antes de la marcha del Padre… Se anunciaron los exámenes como de costumbre y se invitó a las autoridades eclesiásticas y a los padres de las niñas. Los exámenes resultaron lucidísimos, pues podían todos preguntar por los programas, y el Padre les invitaba y hacía fuerza para que otros preguntaran, para que todos quedaran satisfechos de la preparación de las niñas, como así sucedió. Se hizo una pequeña exposición, preparada en muy poco tiempo, con planos de Geometría, Geografía y escritura; no faltaron asimismo modelos de costura, zurcidos y muestras de pespuntes y vainicas, etc. Todos quedaron muy complacidos por haber trabajado tanto y obtener tan buenos resultados. El Padre quedó muy satisfecho con este remedo de los famosos certámenes habidos en otro tiempo en nuestros Colegios Escolapios y que tanta fama y nombradía de competencia en la enseñanza alcanzaron.

ACONTECIMIENTO SUGESTIVO

“Ocurrió por aquellos días un acontecimiento que nos produjo gran disgusto y nos dio mucho que pensar. Teníamos una Inmaculada preciosa regalo de la Condesa de Monteagudo y del Conde de Bustillo. Don Fernando y Doña Matilde. Estábamos haciendo la oración y sentimos un fuerte golpe. Era la imagen de la Stma. Virgen caída en el suelo .La cogimos y cuál sería nuestra sorpresa al notar que sólo por la mitad estaba rota la cabeza; en lo demás no había ocurrido nada. Unimos las dos partes, sin ponerle nada, y quedó perfectamente. Cuando llegó el Padre, le contamos nuestra pena. Cogimos la Virgen y después de registrarla muy bien, sólo se le vio una rajita de todo lo que había sido roto; pero nada más. Cuando el Padre lo vio, dijo: que igualmente sería dividida la cabeza, pero como se había unido milagrosamente, así ocurriría con nosotras, estaríamos unidas a él hasta la muerte, por mucho que trabajase el demonio en desunirnos” (pág. 25).

NUEVAS AYUDAS

Por aquel entonces ingresaron dos nuevas pretendientes, confesadas del Padre, las señoritas Concepción Hidalgo y Ana Domínguez, que a su tiempo no pudo entrar por oposición de su madre; ambas fueron ejemplares religiosas que dieron mucha gloria a la Corporación (pág.24).

Notas

  1. Es curioso a este respecto lo que nos refiere Doña Manuela Parejo Pérez , de Sanlúcar, como oído a su tía Dña Manuela Parejo Pérz que era costurera y asistió a esta reuniones previas para la toma del Santo Hábito en casa de la Señora de Pastrana, Dña Trinidad Trechuelo. Allí discutieron sobre la forma del Hábito y el Padre quería el escapulario azul, pero al probar el Hábito M. Ángeles, el Siervo de Dios, riendo, decía que tanto azul con la atracción que tenía ella iba a resultar demasiado llamativo. Testimonio de Dña Manuela Parejo Pérez que obra en mí poder.
  2. Creo haber localizado con la máxima probabilidad esta primera CASA de la naciente Institución en la que hoy día está señalada con el n° 31 del Carril de San Diego y que tiene en un mosaico la leyenda Ave María, frente a la calle de la Luz. La descripción que hace la m. Ángeles de su ubicación es un tanto confusa y se presta a desorientación.
  3. Se refiere sin duda a que el Padre dejó “en suspenso” el tratamiento de los enfermos. Este mismo extremo lo confirma en sus deposiciones del proceso D. Jerónimo Angulo Martinez a sus ochenta y tres años de edad, natural de Sanlúcar de Barrameda cuando precisa:“ Llegó a nuestro conocimiento que el Siervo de Dios, a pesar que no quería ver enfermo alguno, entre otras cosas porque era perseguido por algún médico…”(Summarium Matritense pág. 200)
  4. Esta casa, mucho mas amplia y acondicionada que la anterior, había formado parte del Convento de Dominicos, con dependencias que fácilmente fueron acomodadas para clases y dormitorios y un patio porticado, que utilizaron para recreo y expansión de las niñas. (Cf. Declaraciones a la Vida y Virtudes de S. de Dios, por A. del Álamo pág. 68).
  5. En la actualidad todavía sobrevive, con sus noventa y tres años en plena actividad física y mental. Nos ha proporcinado noticias y datos muy curiosos e interesantes que hemos utilizado en diversos pasajes de esta histotia. Rosario Delgado Ñudi nacío en Sanlúcar de Barrameda en 1877 y a los ocho años ingresó como interna en la Calle de la Bolsa, esquina de la calle de Mar. Fue secretaria y presidenta de las Conferencias de S. Vicente durante sesenta y ocho años, y también de la Cruz Roja. Hizo la Primera confesión con el Siervo de Dios P. Faustino Míguez , al que conservó veneración y gratitud toda su vida y con el que mantuvo correspondencia frecuente, considerando al Padre como miembro de su familia. Como dato anecdótico que conserv del Siervo de Dios y que éste le recordó con frecuencia, relata que al confesarse con él por primera vez a los 8 años, el P. le preguntó: “Dime hija tus pecados”, y ella, en su ingenuidad e inoencia, le respondió: “espere Padre, que se lo voy a preguntar a mi madre”.
  6. Pág. 20 del cuaderno de M. Ángeles . sin descartar la posibilidad de estas manifestaciones de pretendido aspecto pretenatural ya hemos indicado anteriormente que debemos ponerlas en tela de juicio, debido al carácter sumamnete impresionable y sensiblero de M. Ángeles…ya que ninguna otra religiosa de las primitivas se hace eco de estos fenómenos ni nos ha dejado constancia de ellos. Por el contrario, algunas nos ha manifestado personalmente su escepticismo acerca de los mismos.