DelAlamoBiografia/CAPITULO XXIII: LICENCIAS Y EMPLEO DEL DINERO PROVENIENTE DE LAS MEDICINAS

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CAPITULO XXII: DIMISION DEL PADRE COMO DIRECTOR DE LA OBRA (AÑOS 1891 – 1897)
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CAPITULO XXIV: BOSQUEJO ESPIRITUAL DEL SIERVO DE DIOS
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CAPITULO XXIII: LICENCIAS Y EMPLEO DEL DINERO PROVENIENTE DE LAS MEDICINAS

Vamos a intentar recapitular todo el problema concerniente a la Actuación del Siervo de Dios sobre este particular, ya que a juicio de algunos “críticos” constituye el problema más espinoso y grave de los presentados en el Proceso de Beatificación incoado en Roma.

Está suficientemente probado que el Padre nunca cobró nada por las visitas que se le presentaban o por el tratamiento que proponía a sus solicitantes. Igualmente es notorio que las limosnas que le ofrecieron espontáneamente nunca las utilizó en provecho propio, hasta la exageración más extrema. Pero la mayor parte de las veces los interesados, por gratitud, cuando recuperaban la salud o experimentaban algún alivio, le ofrecían algún obsequio o limosnas a las religiosas .Otras veces correspondía con alguna gratificación por las medicinas que recibían gratuitamente o le ofrecían su amistad desinteresada y recuerdo agradecido. No faltaron tampoco los ingratos y olvidadizos. El mismo Padre nos narra dos hechos muy significativos a este respecto que vamos a transcribir a continuación. El primero se refiere al rico hacendado sanluqueño, oriundo de la Montaña santanderina, D. Juan Argüeso.

“No tenía recibos, relata el Padre de D. Juan Argüeso, sino cartas, que no encuentro ahora con tantos trastornos como he tenido, y entre ellos una de Dña. Francisca, para que procediese cuando gustase a la venta de la Casa. Esta me la ha regaló D. Juan después de que la curé de una pulmonía, que los especialistas calificaban de tisis fulminante; me dio a escoger entre varias y preferí esa que compró a D. Plácido, Notario. No se hizo la escritura a su nombre, porque no se echasen encima al salir yo de ahí. Así lo pretendieron para convertirla en enfermería y se llevaron chasco al ver que no estaba a mi nombre; yo no quise recibo ni podía pedírselo a una persona como D. Juan (q.s.g.h.), valía más que su palabra que todos los recibos. No creí muriese antes que yo y estaba cierto que nunca reclamaría lo que una vez había dado o regalado. Yo quería írselo pagando y se resistió hasta ofendido y en cierto modo con razón; la misma Dña. Francisca estaba enterada de todo y me vio entregarle de una vez 30.000 reales en oro, en su mismo comedor y delante de Dña. Francisca. Antes le había entregado, esto al tiempo de la compra, 20.000. Luego entregué a Muñoz para el arreglo de la casa unos 13.000 y al venir para Sevilla pagué 1.200, que debía por aparatos de luz…, etc.

Es lo que puedo decirte a largos rasgos; tengo nota de todo, pero no sé dónde.[Notas 1]

Y en otra carta, quizá algo anterior puntualiza:

“Accedí a vuestros píos (debe referirse a la construcción del Colegio de Chipiona; los subrayados y este inciso es nuestro), esperando cumpliría un magnate la palabra que me dio repetidas veces de hacernos la Capilla y…curar se curó, pero no se acordó de cumplir lo prometido, “dejándome a mí en la estacada “o como dicen por ahí “En los cuernos del toro”.[Notas 2]

De donde se colige que algunos de los beneficiarios correspondían espléndidamente y otros con un olímpico olvido o desagradecimiento. Pero la mayor parte ofrecía algunas cantidades en forma de limosna, que al principio fueron módicas, de manera especial en los primeros años de Sanlúcar. Estas ayudas primerizas las empleaban, según el testimonio del mismo M. Ángeles, en comprar material escolar para las clases y en pagar los alquileres de la Casa; nunca en la mantención de las Asociadas, quería que vivieran de su trabajo. Si había alguna necesidad perentoria, les había inculcado que acudieran a algunas dirigidas suyas que les proporcionarían algunas limosnas. Estas fueron principalmente: Dña. Trinidad Trechuelo, Vda. de Pastrana; Dña. Francisca Argüeso, Sra. de Ambrosy; los Srs. de Ruidrejo, notables banqueros…, etc.

Posteriormente, en carta al Rvdo. P. General, Adolfo Bráttina, le expone su conducta en ese asunto con las siguientes palabras:

“Pregunté al Rmo. P. Manuel Pérez si le parecía bien que yo emplease en beneficio de la referida Congregación (sic) y en otras Obras de caridad y beneficencia lo que empezaban a producir mis específicos y me respondió textualmente: “En ninguna cosa mejor”. En su vista determiné hacer de aquello tres lotes; uno para misas por las benditas almas, otra para gastos de elaboración de los específicos y el tercero para los referidos fines de caridad y beneficencia”.[Notas 3]

Como se colige palpariamente, el P. Míguez tuvo desde el principio un permiso verbal para utilizar legalmente los donativos o limosnas que le entregaban generosamente los beneficiarios de sus curaciones y específicos, que con mucha frecuencia el Siervo de Dios regalaba a los necesitados, pero que ellos, agradecidos, correspondían con la liberalidad del pueblo español, nunca desmentida.

Sin embargo, posteriormente, sobre todo desde su estancia en el colegio de Getafe, al prodigarse los específicos y acercarse al Siervo de Dios verdaderas avalanchas de enfermos, según sus mismas palabras de toda clase y condición y expenderse ya los específicos en las farmacias públicas, alcanzaron volúmenes muy sustanciales de cuantía muy respetable.

Entonces surgió en algún religioso la duda de que el Padre pudiera utilizar aquellos beneficios, no pequeños, en las prestaciones que hacía a la asociación y que no revertían a su Familia religiosa y menudearon las críticas… de que aquellos emolumentos no ingresaban en la caja de la Casa o Provincia religiosa a la que pertenecía. Por otra parte, el P. no era nunca muy explícito en dar explicaciones de su comportamiento, creyendo que no eran los eternos murmuradores los que tenían que pedirle cuenta de su conducta, sino los legítimos superiores, si creían que él se extralimitaba. Ante estas actitudes, sobre todo al principio de siglo, y quizá algo preocupado por inquietudes del medio ambiente, que los mismos superiores no se atrevían a despejar, inhibiéndose, en lo que para ellos constituía un problema enojoso (de manera especial desde que en 1904 había quedado la Vicaría General de España reintegrada a su verdadero tronco Romano y muy limitada en sus privilegios y exenciones), decidió el Padre, aconsejado quizá por alguno de los nuestros, de manera especial por el P. Rector del colegio, P. Hipólito Guijarro, emplear en favor de esta comunidad una parte notable de estos emolumentos. Queriendo justificar su conducta, continúa nuestro Padre en su exposición al citado P. Brátinna:

“Así lo vine haciendo hasta finales del año anterior (1904), que supe trataba alguno de comprar las eras contiguas a la huerta del Colegio, que fiscalizarían cuanto se hiciera en esta y que el Colegio, no podía o quería comprarlas, por lo cual determiné comprarlas yo, de acuerdo con el P. Rector y cercarlas con una verja, y cediendo por escritura pública en uso perpetuo a esta Comunidad, que la aceptó con sola la excepción de un voto y las convirtió en parque de recreo de la misma y de los colegiales exclusivamente”.[Notas 4]

La adquisición de estos terrenos estuvo formada por tres parcelas, que constituyen en la actualidad una tercera parte del hermoso parque y complejo deportivo de que disfruta el Colegio. También sufragó con las ganancias provenientes de la venta de los específicos la elegante y vistosa verja que circunda nuestra posesión. Entonces importó la no despreciable cantidad de once mil pesetas.

Visión previsora de las necesidades pedagógicas de un Colegio a la altura de los tiempos modernos y que algunos miopes y sin perspectivas de la lejanía no acertaron a comprender, colocando a nuestro Padre entre los más aventajados oteadores de un porvenir que, hoy día, es una gozosa realidad.

En aquellos tiempos de principio de siglo, se adelantó en ésta como en otras cuestiones, muchas décadas a sus contemporáneos y se aventuró a dotar a nuestros centros educativos de exigencias entonces impensables y que importaban dispendios cuantiosos de más de 25.000 pesetas, en transacción ínfima, para no pagar impuestos o gabelas elevados.[Notas 5]

El P. General Romano emitió un laudo favorable a la gestión del Padre en este asunto. “A mi juicio y según mi intención, no obré mal”, escribe y se sincera con su Superior Jerárquico; “Pero no san todos del mismo parecer y por esos ruego a Su Rvcia. se digne manifestarle el suyo y decirme al mismo tiempo”. Si puedo seguir, o no, haciendo uso del permiso que me dio el Rvdmo. Vicario General “, no conocemos la respuesta del P. Bráttina, pero es de suponer que desde esta fecha (de 1905) el Padre gozaba de la confirmación tácita de Roma del permiso oral de que antes disfrutaba, pero no consta oficialmente nada en concreto, ni se conservan estas cartas. Todo nos induce a pensar en una inhibición de las Jerarquías por el desarrollo y tramitación posterior (1912) de esta situación.

No queremos dejar sin comentarios la carta que remitió al P. Bráttina con motivo de la explicación del origen de los específicos y los emolumentos de ellos provenientes, porque nos proporcionan sobrada luz sobre algunos puntos determinados que conviene dilucidar para presentar una idea exacta de esta espinosa cuestión que, como hemos indicado aparecía bajo el aspecto más sombrío ante las perspectivas del Proceso Apostólico. No tenemos que perder de vista, sin embargo, tres determinantes, que suelen olvidarse frecuentemente: 1ª) el P. contaba desde el principio con un PERMISO VERBAL para utilizar aquellas limosnas, del superior competente y además había recabado su confirmación de los superiores de Roma. 2ª) aquellas limosnas y obsequios se elevaron, andando el tiempo, hasta cantidades muy voluminosas, con las que compró parte del parque del colegio nuestro de Getafe, la finca llamada “el Pensamiento” y huertas colindantes para las Religiosas Pastoras, la hermosísima finca del “Picacho” en Sanlúcar y unas láminas de la Deuda Perpetua del Estado, que alcanzaron las 150.000 pesetas, con objeto de tener una renta segura y permanente para el sostenimiento del Noviciado de las Religiosas. 3ª) él era un religioso que estaba ligado por el voto solemne de pobreza, pero entonces estaba muy mitigado por el llamado peculio. Corruptela que la malicia y necesidad de los tiempos calamitosos que habían sufrido las Instituciones Religiosas había introducido, y que utilizaban como legalizado y permitido por los Superiores los religiosos nuestros y de otras Congregaciones, aún de las más Observantes.[Notas 6] ¿Erase capaz en estas circunstancias de discernir con claridad lo que estaba permitido o hasta dónde podían los religiosos y Superiores usar y utilizar esa costumbre? He oído a varios religiosos contemporáneos del P. Míguez que él había intentado buscar una solución y que hasta se lo había suplicado de rodillas a algunos de ellos, pero unos con unas excusas otros con otras no querían o no se atrevían a poner sus manos en la solución de ese problema. Quizá ni los mismos Superiores Mayores tenían jurisdicción, según Derecho, para resolverlo, y se necesitaba autorización de la Santa Sede, por medio de la Congregación de Religiosos, hay, sin embrago, que tener muy presente que el Padre, personalmente vivía POBRÍSIMAMENTE, y nunca hizo uso a título particular de las cantidades más pequeñas, de tantas como manejó y distribuyó a manos llenas a la Escuela Pía y, sobre todo, para su amada Congregación de la Divina Pastora.[Notas 7]

Una vez hechas estas salvedades que colocan el problema en sus límites oportunos, vamos a terminar de transcribir el ante dicha carta dirigida al P. Bráttina:

“Después las Hijas de la Divina Pastora a quienes he venido cediendo irrevocablemente para después de mi muerte mis Específicos, según los inventaba, seguirán haciendo la distribución que en conciencia les he prescrito y hacen ya de los que ellas elaboran y venden por sí mismas. Al efecto les mandé elegir una de entre ellas que sea la depositaria del secreto de la composición de los Específicos y la única encargada de la preparación de sus extractos, asociándole otras que ayudasen a la presentación de aquellos. Hasta ahora lo han hecho en pequeña escala en su Casa Matriz de Sanlúcar de Barrameda, pero se trasladarán pronto D. m. a ésta dónde tienen casa interina, y que debieran haberlo hecho ya para mejor enterarse y encargarse desde luego de la fabricación y Administración de todo[Notas 8]. Lo ha entorpecido la ausencia del Sr. Obispo y que por cierto, tiene más empeño en que se establezcan en Madrid, contra lo que a mi modo de ver les conviene por ahora… Muchas y muy grandes satisfacciones me han proporcionado, g. a Dios, los buenos resultados de mis específicos, pero han sido tantas y tan grandes las amarguras, que me han hecho devorar (los nuestros especialmente), que varias veces, Rvdmo. Padre, estuve por dejarlos, y lo hubiera hecho a no prever la avalancha de grandísimos compromisos que vendrían sobre mis Superiores, que me imputarían desde luego. “Con lo dicho, creo haber contestado a todos los extremos de la inmerecida de S. Rvcia. 28 pp° y que sólo me resta pedirle, su santa bendición y el cumplimiento de la promesa que me hace en aquella de ponerme a cubierto de nuevos disgustos por parte de otras personas.”

De V. Rvcia, humilde hijo en J. C. Faustino Míguez de la Encarnación.

Agosto, 3 - 1905 Getafe.

Por fin, el P. Luis Latorre, Rector que fue de este Colegio de Getafe y que estimaba y comprendía al P. Míguez, al asistir al Capítulo General a Roma, como vocal de la Provincia de Castilla, puso el problema sobre el tapete y consiguió que se interesara el P. Procurador José Calasanz Homs para suplicar a la Congregación de Religiosos una sanación in radice de los supuestos actos ilegales contra el Voto de Pobreza, pero de buena fe, por la administración de dichos bienes. En los años 1910- 12 mantiene con el P. Homs alguna correspondencia muy cordial y comprensiva por ambas partes, sobre las gestiones para que fueran reconocidas las Religiosas Hijas de la Divina Pastora, de Derecho Pontificio, gracia que se obtuvo por el interés e intervención del citado P. Homs y del P. Enrique Torres, Secretario del P. General, el 6 de diciembre de 1910, bajo el Pontificado del Papa S. Pío X. En el epistolario del Padre se encuentra otra carta del P. Homs, la única que se conserva de su puño y letra, en la que ya en 29 de octubre de 1907, le expone la tramitación a seguir para conseguir la aprobación que se pretende”. Para que Vd. sepa lo que se debe hacer para pedir y obtener la aprobación Apostólica de la Congregación; el 4 de noviembre pediré a la Congregación OO. RR. Un ejemplar de las Normas Publicadas expresamente para ello. Cuestan dos liras. Advierto que si las Reglas de una Congregación no están conformes a las Normas, es inútil que las presenten. Modifíquenlas antes y eliminen lo que no quepa dentro de dicha Norma. Hagan doce copias a máquina de escribir u otro procedimiento de reproducción y presentándolas serán fácilmente aprobadas en Roma”. A este interés y éxito, obtenido por su mediación, responde el P. Míguez con esta hermosa misiva:

Bte. M.R.P. Procurador General José C. Homs.

Mi muy venerado Padre:

¡Dios y la Stma.Virgen le paguen lo que por las Pastorcitas ha hecho y está haciendo y lo colmen de tantas gracias y bendiciones como de corazón le piden para S. P. aquellas Religiosas y éste su inútil hijo en J.C.; que no de otro modo pueden corresponder a tan señalados beneficios! ¡Dios se lo premie con gloria, le conceda felices Pascuas, salidas y entradas de año, y por las que le convengan y al Señor plazca, para hacer tanto bien! Mil y mil gracias por todo le da en nombre de todas las Religiosas y en el propio, éste su humilde hijo en Ch.

Antes de tomar una determinación el Rvdmo. P. General quiso asesorarse del P. Rector del Colegio de Getafe, para explorar los sentimientos y disposición del P. Míguez y la situación del problema. A esta doble finalidad responden estas tres cartas que he encontrado en el Archivo de s. Pantaleón.

Colegio de E.P.

Getafe.

Rvdmo. Padre:

En cumplimiento de la comisión de que V. Rvdma. encargó al infrascrito por conducto del Rvdmo. P. Vicario General de España en oficio fechado en Madrid el día 16 de septiembre del corriente año; puesto de acuerdo con el Rvdmo. P. Vicario General y con el M.E. P. Provincial de Castilla; oída con todo detenimiento la relación del P. Faustino Míguez de la Encarnación y utilizando noticias fidedignas que sobre el asunto que se trata tenía el que suscribe; somete a la consideración de V.P. Rma. los siguientes puntos: El referido P. Faustino Míguez reconoce que necesitan subsanación por ser nulos ”ipso jure” los actos de propiedad por él ejecutados y que se expresan a continuación: 1° La cesión del Secreto de los productos de sus específicos a las Religiosas de la Divina Pastora, mediante escritura pública en que se nombra a un farmacéutico de Getafe para estar al frente del negocio, consignándose en la misma que la Congregación de Hijas de la Divina Pastora y la tercera se ha de emplear en sufragio de las benditas almas del Purgatorio.

2° La compra y adquisición de edificios en Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Monóvar, Getafe para residencias de Religiosas de la Divina Pastora. Estos Edificios constan de Casa, Iglesia o Capilla, huerta o jardín y algunos como el de Sanlúcar de magnífico Pabellón, separado para escuelas.

3° Adquisición y compra de varias parcelas de terreno de las que forman el Parque de recreo del Colegio E. P. de Getafe.

4° El sostenimiento de pleito ante el Juzgado de esta villa y ante la Audiencia de Madrid con un vecino de Getafe sobre propiedad de terrenos. De todas estas adquisiciones se ha reservado la propiedad el P. Faustino con el fin de que no figuren como propietarios ni la comunidad de E.P. de Getafe ni la Congregación de Hijas de la Divina Pastora y para evitar de esa manera el pago de derechos reales a que sujeta el Gobierno Español los bienes de personas jurídicas.

Está sin embargo, dispuesto a hacer cesión de esa propiedad a quién y cómo y cuándo los Superiores determinen. Este es, Rvdmo. Padre, el estado presente de un asunto que mucho apasiona los ánimos de nuestros Religiosos, que cuenta ya muchos años de fecha, que da ocasión a muchas faltas de caridad y a no pocos juicios temerarios que ceden en desdoro de nuestra Orden, y cuya resolución todos esperamos del celo y sabiduría de V. Paternidad Rvdma. , aprovechando las felices disposiciones en que al presente se encuentra nuestro buen P. Faustino Míguez de la Encarnación.

Lo que tiene el honor de manifestar a V.Rma. el último de sus hijos en J.C.

Rvdmo. P. Prepósito General de las Escuelas Pías. Luis Latorre de la Santísima Trinidad.

Escuelas Pías de Getafe, 15 de octubre de 1912.


Getafe, 15 de octubre de 1912.

Benedicite:

Mi muy amado Padre Prepósito: Adjunto remito a V.P. por conducto del Rvdmo. P. Vicario ese documento en que consigno el resultado de mis conferencias con el P. Faustino. Diferido tanto el cumplimiento del encargo de V. P., lo uno por mis muchas ocupaciones y lo otro, y sobre todo, por el miedo que experimentaba en poner manos en asunto tan enojoso y difícil .

Dios ha hecho que la ocasión fuera propicia y suplico muy encarecidamente a V. P. que resuelva pronto y definitivamente este negocio en que se hallan interesadas la Gloria de Dios, el bien de las almas y la honra de la Corporación.

La resolución rápida está exigida por la edad avanzada de nuestro P. Faustino que, aun cuando aparentemente se halla bien, cualquier indisposición, por ligera que sea, ha de ser de fatales resultados por sus ochenta y dos años. (No tenía los ochenta y dos cumplidos, sino ochenta y uno y seis meses). Por otra parte, urge también la resolución con el fin de atajar la maledicencia de propios y extraños. Estos últimos en su mayoría creen que el Colegio de Getafe tiene una mina de oro con los beneficios del Padre y muchos de los propios no tienen reparo en afirmar que los Superiores no se atreven con el P. Faustino porque es hombre de dinero. Además, la resolución de privar de sufragios después de la muerte está visto por experiencia que no surte el efecto que se intenta.

Me atrevo a suplicar a V. P. que en la resolución que adopte no se consigne nada de censura, castigo, etc., contra el P. Faustino. Aun cuando parezca inconcebible, él cree o ha creído al menos que todo lo que hacía era bueno, santo, del agrado de Dios; se ha creído hasta autorizado para hacer lo que hacía, aunque ahora ve y lo confiesa que se ha extralimitado; es necesario que no se le haga experimentar sacudida alguna fuerte que parecen rechazar su ancianidad, su carácter inflexible y cierta especie de manía persecutoria por parte de los Superiores, que siempre ha padecido.

Con mucha insistencia me ha dicho que si los Superiores deciden que él ceda la propiedad de los terrenos, que él compró para que formaran parte de los Parques del Colegio y algún trozo no incluido en él, está dispuesto en eso, como en todo, a acatar las disposiciones de la Superioridad Yo le he indicado que mi opinión personal es que debe ceder las que V.P. dispondrá. Sobre la propiedad de los Colegios de las Hijas de la Divina Pastora, si se la ha reservado ha sido con el fin indicado en el adjunto oficio. El P. pregunta si en lo sucesivo y para evitar molestias a las Religiosas en las nuevas fundaciones que ocurran, pueden seguir la misma norma de reservarse la propiedad, según él desea, pero siempre dispuesto a hacer lo que determinen. Dispense V.P. la molestia que con esta pesada carta le haya podido causar.

Vuelvo a repetirle mi deseo sobre la pronta resolución de este asunto y queda de V.P. afmo. y humilde Hijo en J.C.

Luis Latorre de la Santísima Trinidad.

Madrid, 17 – 10- 12-

Vicaría General de las Escuelas Pías de España. Particular.

Mi muy apreciado y venerado Padre: Adjunto van un oficio y carta del P. Luis Latorre, en las cuales manifiesta y con él P. Provincial y yo, el juicio que ha formado sobre la situación en que se encuentra el P. Faustino. Con respecto al parque, cuyo solar en su mayoría es del Colegio, formando todo un cuerpo, cuya verja ha sido costeada por la Casa o Comunidad, claro que sería de pésimo efecto que después de estar usándolo nosotros, y pasar por nuestro, fuera a parar a manos extrañas, lo que aún está a nombre del P. Faustino. Pediré a Dios que se solucione pronto y del modo más acertado ese delicado asunto… (Siguen a continuación otras noticias diversas).

De V.P. afmo. hijo en J. C., q. b.s.m. Melchor de la Virgen del Carmen[Notas 9]

El Padre Procurador General recibió de la Rvdmo. P. General a la sazón P. Tomás Viñas, el encargo de arreglar con la Santa Sede la subsanación de lo hecho por el P. Faustino con respecto a los emolumentos provenientes de los específicos.

“De varias cartas que aquí tenemos, dirigidas al P. Bráttima y al P. Sánchez, haciendo la historia de lo ocurrido, se deduce que procedió con recta conciencia y autorización de los respectivos Superiores. En este sentido parece que está el P. tranquilo; pero en vista de las muchas sumas que en ello intervienen, pareció a algunos Superiores que no podía haberlo hecho…En cuanto a la cuestión del Parque de Getafe, está registrado como cosa de su propiedad. ¿Se puede o se debe pedir permiso a la Sta. Sede de que haga testamento a favor de la Comunidad? ¿Lo querrá él hacer así? Se lo podemos preguntar… Supongo estarán interesados, como los de aquí, en que el Padre de ochenta años, pueda morir tranquilo y en paz y con buen nombre… En la carta le digo, respecto a lo de haber registrado la propiedad del Parque a su nombre, que si eso puede hacerlo ante la Ley civil, pero no ante la Ley eclesiástica, sin permiso de la Santa Sede; y este permiso de los Superiores no pudieron dárselo, sin dicha autorización, por rescripto de la Santa Sede, etc… Por eso que escriba el mejor modo de arreglarlo. ¿Podría ser pedir a la Sgda. Congregación subsanación de lo ya hecho y el permiso de dejarlo en testamento (el Parque) a la Comunidad o Colegio?…”

Esta es la minuta o borrador que se conserva del P. Homs sobre el problema y su solución, que no ve clara ni él mismo[Notas 10]. A esta responde el Siervo de Dios con una carta, fechada el 1 de mayo de 1912, y que aunque es algo extensa, en gracia a la gravedad del asunto y a la clarificación y postura del P. Míguez, nos vamos a permitir transcribir íntegra.

Faustino Míguez de la Encarnación. Diciembre, 21- 1910

“Bte.”

Muy Rvdo. P. Procurador General José C. Homs:

Mi amadísimo Padre:

Confirmo mis anteriores y paso a decirle que antes de inscribir a mi nombre lo del Parque de este Colegio y las Casas y Huerta de las Hijas de la Divina Pastora, consulté con Letrados y Registradores muy competentes sobre el mejor medio de evitarles la usurpación de dichas fincas.

Después de pensarlo mucho y de proponerme algunos, convinieron en que lo menos expuesto era el de inscribir la finca a nombre de una persona de mucha conciencia y confianza; pero que este recurso a su vez presentaba la dificultad de encontrar quien reuniese estas condiciones y caso de hallarla, la tuviesen igualmente sus herederos.

Que lo más seguro era hacerlo a mi nombre con unas condiciones que nunca mis lejanos herederos pidiesen el derecho de reversión ni pudiesen recabarle mientras subsistiese la Comunidad de Escolapios y la Congregación de las Hijas de la Divina Pastora; pero sí, en el momento que el Gobierno pretendiese usurpar dichas fincas, a no venir el reinado del Comunismo.

Que por lo tanto, sí quería asegurar al Colegio y a las Pastoras lo que tanto había costado, que no había de aprovecharlo para mis legítimos herederos, debía de asirme de ese cabo suelto que dejó la Ley; porque así , sólo en el caso de que triunfase el Comunismo, despojarían a los usuarios de lo que les perteneciese.

Objetado por mí que yo en conciencia no podía figurar como propietario, se me repuso que yo en todo rigor no sería más que una pantalla, para evitar un despojo injusto el día menos pensado. Fuera de que si, ante la Ley civil y para los fines que se persiguen, apareciera como propietario, porque no conviene descubrir el objeto verdadero; no lo sería en realidad por la cesión inmediata a dichas entidades jurídicas del Uso Perpetuo de las referidas fincas, que sería un verdadero dominio, sí para el fin que me proponía, no lo hiciese con esas condiciones, que la Ley permite.

Oponiendo yo el “Non sunt facienda mala, ut eveniant bona” me replicaron: que no había mal alguno, sí no que los prevenía y grandes para el futuro y que además siendo el dinero de las Religiosas, por serlo los Específicos de que procede, aunque lleven mi nombre, no hay propiedad más que aparente y ante la Ley civil que lo autoriza, y que de no hacerlo así, tendrá la Congregación de las Pastoras que figurar como propietaria con peligro mediata o inmediatamente probable de que todo se lo enajenasen, o valerse de otra persona, como se ha dicho y con todas sus consecuencias.

Así las cosas y urgiendo la necesidad de aprovechar la ocasión, que no volvería a presentare, hice la Escritura de acuerdo con dicho parecer y apenas las inscribí en el Registro de la Propiedad, cedí el Uso Perpetuo con las que impiden la prescripción, a las Entidades jurídicas consabidas, por documentos públicos, que también inscribí, entregando a aquéllos las respectivas copias literales y legales.

Presentada la de esta Colegio, que parece no estaba seguro, de lo que tanto había deseado, a un eminente Letrado, éste después de leerlo y releerlo muy despacio, me dijo: Que estaba perfectamente claveteado, que la Comunidad podía hacer todo lo que quisiese del Parque, excepto venderlo: en fin que estaba en toda forma conforme con la Ley.

Que el medio adoptado produzca los efectos que se persiguen, acaba de verse en la Dirección Provincial de Hacienda, donde el Abogado del Gobierno, vistas las Escrituras de la Propiedad y de Cesión de Uso informó: “No haber lugar a incluir las fincas de referencia entre las de personas jurídicas”. Esto es M.R.P. lo ocurrido; al exterior he faltado; no al interior, que nunca he tenido tal pensamiento por la misericordia de Dios. Merezco castigo y estoy dispuesto a cumplirlo con la gracia del Señor, ¿Es preciso subsanación? Tenga la bondad de pedirla en mi nombre.

¿Es necesario rectificar algo por Testamento o de otro modo? Sírvase obtenerme la licencia para hacerlo, que yo no alcanzo más. Lo dejo todo en las manos de Dios que ve mi corazón y buena voluntad y las de S. P. que como Padre no puede por menos de desear el bien y tranquilidad de este su indigno hijo en Ch.

Faustino Míguez de la Encarnación.

Getafe, mayo, 1 de 1912.

El P. Homs, con estas cartas y deseos en sus manos, hizo un borrador para presentar a la Congregación de Regulares y Religiosos, con la firma del P. Míguez y recomendación por su parte de la rectitud de intención del interesado y la súplica humilde de la sanación correspondiente o solución apropiada a juicio de la Curia Romana, para obtener el rescripto resolutivo. Este borrador, que se conserva en Roma, con multitud de enmiendas y tachaduras, está en el Archivo de S. Pantaleón, sin fecha.

¿Qué resultó de todo esto? ¿Vino el anhelado rescripto? ¿Quedó el Padre tranquilo? Estos eran los enigmas que nos atormentaban y que podían ser un óbice no pequeño para el Proceso de Beatificación. En Roma no existía tal rescripto, pero había razones y motivaciones suficientes para creer que todo había quedado felizmente zanjado y legalizado. Díez o doce años antes de su muerte, el P. Míguez obraba con toda serenidad y tranquilidad sobre este problema, y decía a personas solventes que poseía todos los permisos pertinentes para comportarse y actuar con la conciencia absolutamente tranquila.

A este respecto, veamos lo que nos transmite el Arcipreste de Daimiel: “También en alguna ocasión oí criticar la actuación del S. de Dios, no a los seglares, sino a los religiosos de su misma Orden. El motivo en que se apoyaban los Escolapios para criticar la actuación del Siervo de Dios era que ignoraban que contaba con la Licencia de la Sta. Sede, para emplear los productos de sus específicos según sus fines. (Proc. f, 96).

A pesar de este testimonio tan explícito, no quedaría resuelto el problema si ciertamente no se hubiera tramitado y obtenido el Rescripto de Subsanación. Pero, por desgracia, este rescripto y su resolución pertinente no aparecían en el Archivo Generalicio de Roma. Esto dio pie para que algunos de nuestros investigadores se sintieran embarazados al pretender clarificar la conducta del Siervo de Dios en un asunto tan delicado. ¿Qué hacer, pues? Providencialmente, revisando los libros de la Secretaría de Getafe, topé afortunadamente con dicho rescripto, que parece debió ser tramitado para su publicación en España desde Barcelona, donde lo intima el Rvdmo. P. Tomás Viñas el 25 de diciembre de 1912., actuando como secretario el Padre Valverdú (registrado folio 62). Quizá después por olvido, no quedó constancia de él en el Archivo de Roma, pero el P. David Álvarez, Secretario del Colegio de Getafe, contra su costumbre, que no suele consignar más que el anuncio de los decretos y, en todo caso, la materia de que tratan, lo transcribió literalmente, a pesar de su extensión. De aquí hemos sacado copias legalizadas y las hemos remitido al P. Postulador para la tramitación del Proceso, y ahora aparece en el Sumario super Dubio, que ha visto la luz en Roma en el mes de marzo de 1971.

Notas

  1. Carta sin fecha, dirigida a M. Julia Requena, hacia 1909,
  2. Carta del Padre a M. Concepción, Superiora de Chipiona, 9-VIII- 1905
  3. Carta al P. General de las Escuelas Pías, Adolfo Brattina 17 de julio de 1905. Regestum Provinciarum, carp 61. Archivo General S. Pantaleon. Roma.
  4. Carta anteriormente citada al P. Adolfo Brattina, 17 de julio de 1905. Regestum Provinciarum, carp 61. (Provincia Castellae) (Universum et domus omnes). Archivo de San Pantaleón, Roma. Existe en el archivo del Colegio de Getafe la Escritura de Cesión del Derecho de uso del parque a favor de la Comunidad, ante D. Felipe Valdés y López, abogado y notario con residencia en Getafe, y siendo rector el P. Hipólito Guijarro. Getafe, 14-V-1905. Según la tradición, este único voto en contra fue del famoso P. Carlos Lasalde, que en su austeridad proverbial no le parecía consecuente transigir con lo que creía disconforme con las exigencias de la extricta pobreza.
  5. Los planos y escrituras de todas estas operaciones se conservan en el archivo de nuestra casa de Getafe, así como los demás documentos legalizados de que hablaremos más adelante, por los que la comunidad entró en posesión total y legítima de todas las adquisiciones del Padre.
  6. El P. en su oficio dirigido a la Corporación Municipal de Sanlucar, agradeciendo el donativo de los mil ejemplares de su Obra sobre el análisis de las aguas, costeada por el Municipio, ingenuamente les expone que no admite ninguna compensación pecuniaria por los gastos que ha tenido que hacer de su peculio particular. “Profundamente reconocido a tan señalada atención, debo manifestarle que aún de no haber sido de poca importan, y no formando más elevadas proporciones por haber tenido que elaborarlas por mi, no solo consultando la mayor economía, sino la imposibilidad de encontrarlos puros en droguerías y farmacias, no puedo consentir en las difíciles circunstancias que atraviesa la corporación Municipal, que se impongan mayores sacrificios, cuando yo, inspirado en el deseo de ser útil a esta población, por la que tan vivamente me intereso, simpre fue mi propósito costearlo de mi pobre y exhausto bolsillo.” Sesión Ordinaria 11-II-1873. Asunto 3° Actas. Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda.
  7. El mismo P. Homs reconoce que acudió a los Superiores Mayores en demanda de solución.Cita al P. Brattina y Sánchez. Del P. Sánchez no he encontrado documento alguno referente al P. Míguez. Personalmente oí al P. Oscar Fidalgo que tenía entendido que el P. Míguez había suplicado hasta de rodillas la solución de sus problemas al General de nuestra Orden, Card Mistrángelo, en su estancia en Madrid en 1904. Posteriormente ha llegado hasta mis manos una brevísima referencia del general Rvdmo P. Manuel Sánchez de la Dolorosa sobre estas gestiones planteadas por el P. Míguez en la Visita general del año 1909. En la lista que tuvo delante al hacer la visita de los individuos, a continuación del P. Faustino Míguez de la Encarnación pone un paréntesis que dice:. Compensación con la santa sede (c) , y hace esa llamada, que luego en la parte inferior del mismo pliego explica: “c” “trataré de arreglar el asunto en Roma”. De donde clarísimamente se deduce que el P. Míguez le había planteado la cuestión del uso de emolumentos producidos por sus específicos, en el año 1909. ( R.G. 1ª y 2ª parte del folio. Archivo de S. Pantaleon, Roma.)
  8. El P. Míguez dejó consignadas en un Cuaderno especial las fórmulas de la composición de sus específicos. Hoy día se conserva en poder de las Madres que trabajan en el laboratorio de Específicos “Míguez”, en Getafe.
  9. Cfr. Regesta et negotia. (cuaderno Cast.) (Altre pratiche minori) Vice Procurationis Hispanicae. Reg. Gen. A. 63 Dos documentos del P. Luis Latorre (16 de octubre 1912) y otro del P. Melchor Rodríguez. (17-10-12). Archivo de S. Pantaleón Roma. Se hallan en la carpeta arriba consignada.
  10. Transcribimos por su importancia el borrador de las preces que nos dejó el P. Homs para presentar a la Santa Sede con el fin de obtener la sanación “in radice” de la actuación del P. Míguez en este asunto de tanta trascendencia. No lleva fecha y existen en él varias tachaduras y enmiendas. Las copias que habían llegado a mis manos eran muy incorrectas y de difícil interpretación. Esta la he ehcjho con el máximo cuidado ante el mismo original. Faustinus Míguez ab Incarnatione sacerdos Scholarum Piarum, Provinciae utriisque castellae. De familia domus Getafiensis, ab B. V. pedes provolutus, humiliter postulat subsanationem quarumdam operationum quae, etsi optima voluntate et máximo religionis zelo effectae, nullae ipso jure sibi et ordinis Superioribus videntur; scilicet: 1.º Cessio secreti et productuum medicinalium monialibus a Divina Pastora per publicam scripturam facta. 2.º Emptio et adquisio quattuor aedificiorum, quibus anexa sunt sacellum, viridarium sive hortus et unum, pro scholis lacunar. 3.º adquisitio et emtio aliquarum soli partium, pro recreationis loco, in collegio Schorarum Piarum Getafiensi. 4.º Litis actio coram Tribunali Gatafiensi et Audientia Matritensi contra civen Getafii super soli propietati. Et Deus. Infraescriptus Procuratus Generalis oratorem enixe commendat, simulque super praedictis operationibus sequentia exponit. 1m Praefatus P. Faustinus Míguez studiis analiticis in re medicinali peritissimus régimen sororum a Divina Pastora succepit ab Emmo., Archiepiscopo Hispalensi qui de Superiorium Ordinis consensu eum vei invitum quasi Fundatorem constituit. De hac P. Faustini circa moniales cura Superioris Ordinis in Hispania certioris fuerunt consentientes. (en el original este útimo párrafo está tachado). Quamobrem eidem Patri permisum fui tea Omnia agere quae ad vitam et progressum Sororum pertinerent, ea tamen conditione ut minime Religiosis (?) oneribus deficeret, quod ipse fideleter tenut. 2m Processu vero temporis cum proventus medicinalium et Sororum incrementum in diez augerentum operationis aeconomice ita magni momento fuerunt ut Superioris Hispani contrarii viderunt rationi se agendi Patris Faustini. 3m Proventus ex medicinalibus subsequentes P Faustinus divisit in partes tres: 1º pro expensis medicinalium elaborationis; 2º pro Congregatione Filiarum a Divina Pastora et 3º in suffragium animarum in purgatorio detentarum. 4m Propietatem rerum ómnium ut supra adquisitarum sibi P. Faustinus reservavis ne sive Congregatio a Divina Pastora sive communitas Scholarum Piarum Gietafensis earum usufructu gaudentes, hispánico Gubernio tractu temporis usurparentur. 5m Sacrae Congregationi de Religiosis dicere libet in P. Faustini favorem eam iam a Ductus Praepositis Generalibus huius negotti resolutionem petiisse, ut consttientiae tranqullitate prospiceret (eumque jam 82 annun agere semper que visum esse recta intentione ductum, superiorum consensui innixum et legisperitorum consilio) (este paréntesis lo escribe en otro folio) Quae cum ita sint, huie Sacrae Congregationi proponerem, salvo meliori. Quod H. Faustino Míhuez de consilium tum P. Vicarii Generalis Hispani, tum P. Provincialis Utriusque Castellae, vel viri religiosi ab his electi, auditio etiam viro catholico in rebus forensibus perito testamentum condat in quo confirmet: 1º Cessionem secreti et productum medicinalium Sororibus a Divina Pastora Hispalensibus jam factam, pariterque emolumentorum divissionem in partes tres, prout supra. 2º cedat legaliter et modo quam viru periti indicabunt bona stabilia, sive emit sive adquisivit tum pro praefatis monialibus (sic) tum pro Collegio Scholarum Piarum Getafiensi”. En confirmación de estos asertos y resoluciones, encontramos en sus cartas estas relaciones: “aún no he pasado en tu cuenta corriente lo que figuraba en la mia; pero te dej un pagaré firmado y en blanco, para que a mi muerte lo llenes con la cantidad que arroje mi carpeta o asiento, lo saques de mi cuenta y lo pases a abonar a la tuya, para el Instituto de Hijas de la Divina Pastora. Esta es mi voluntad y asi quiero que se haga… (carta 19-13-1908) “Debe constar en dicha erelación la existencia de 40 dotes de 2.500 pesetas en papel de la deuda perpetua de 4% depositado en el Banco de españa y sus resguardos en la Caja General del Instituto”. (Carta 12-9-1908)