DelAlamoBiografia/CAPITULO XXVI: SUCESOS MAS NOTABLES DE 1900 A 1907

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CAPITULO XXVI: SUCESOS MAS NOTABLES DE 1900 A 1907

Nos vemos precisados necesariamente a retrotraer nuestra narración a fechas anteriores para dejar en claro los sucesos de este sexenio, lleno de incógnitas, que comprende la segunda Crisis que padece la Institución. Ya hemos indicado que según se desprende de los escasos documentos que poseemos, durante este período de 1891- 1897 el Padre presentó la dimisión ante el Cardenal de Sevilla y no ejerció el cargo de Director que le había impuesto el Cardenal Ceferino González. Durante este período el Padre fiel a su idiosincrasia y manera de proceder se abstiene de dirigir ni siquiera una sola carta a sus queridas Hijas. No existe ni una sola carta de este período. Sus émulos podían decir con verdad que el “castillo del P. Faustino se había venido abajo “pero es palabra de Sagrada Escritura”. De Dios nadie se ríe” (Galat. 6,7), y la Obra florecería, en su momento, más pujante y fecunda. El Arcipreste de Sanlúcar, Rubio y Contreras, se encargó durante este tiempo de inhibición del Padre Fundador, de los asuntos de las Religiosas. Era su Confesor Ordinario y solucionaba los negocios externos en lo que buenamente estaba a su alcance. Pero hombre tan celoso y expansivo no podía atender como era debido a tantos y tan diversos problemas, máxime cuando tomó bajo su protección y paternidad la Fundación de otra Institución en Sanlúcar, las Hijas de la Compañía de María, que también se dedicaban a la enseñanza. Es natural que mirara con mayor predilección su parcela, que la parcela ajena. En esta situación es lógico que las Hijas de la Divina Pastora se sintieran algo abandonadas y huérfanas y que surgieran otras influencias, como la del P. Oliva y D. Antonio Suárez, tan compenetrados con M. Ángeles. Esto, como es natural, repercutió en algún enfriamiento respecto del Padre y que quizá también en el fervor con que habían iniciado su vida religiosa. Parece ser que al hacer una Visita Canónica D. Santiago Magdalena, muy devoto del P. Míguez y Provisor de la Diócesis, que tuvo intervención notable en la tramitación de la Fundación de la Obra en sus comienzos, aconsejó a la Curia Hispalense, la vuelta del Padre a la Dirección de la Obra. Pero en estos primeros tiempos hay otra Religiosa sobre la que queremos fijar la atención. Se trata de M. Antonia García Marín, de Priego, la cuarta de las aspirantes a la nueva Institución y que tomó el santo Hábito con las cinco primeras pretendientes. Parece que era algo mayor que las demás y conocida del Arcipreste Rubio y Contreras. Ignoro hasta el momento por qué razones, casi desde el principio, el Padre, en su correspondencia, la llama señora de Arcos. Con frecuencia, en sus primeras cartas desde Getafe, años 1889- 1890, tiene que reconvenir su actuación repetidas veces y finalmente ordena que sea privada de voz activa y pasiva y que se la exonere del cargo de Maestra de Novicias, que debió ejercer a los comienzos. Tuvo, como hemos visto anteriormente, una destacada actuación en la Fundación del Colegio de Chipiona, donde sufrió muchísimo en el primer conato de escisión habido entre M. Ceferina y M. Ángeles[Notas 1].

Después fue nombrada Superiora de Villamartín, donde debió ejercer su cargo algún tiempo. M. Corazón fue la Superiora hasta su salida y el cierre de este Colegio en 1905. En 1899 hizo su Profesión Perpetua en manos del P. Fundador, como hemos relatado en capítulos precedentes. Parece un alma singular, de profunda vida interior, pero de una sensibilidad extraña y quizá con algún desequilibrio psíquico. Unas veces muy unida a M. Ángeles, otras veces distanciadas por causas baladíes o de poca trascendencia. Da la impresión que tampoco conocía M. Ángeles su psicología y que quizá extremó sus quejas sobre su comportamiento y fue motivo para que el Padre tenga con ella desde el principio reacciones muy fuertes y perentorias. En realidad nunca agradó al Padre Fundador su carácter y manera de comportarse y el tiempo abonó las reservas que siempre tuvo con ella.

Vamos a transcribir algunas de las referencias que exterioriza el Padre sobre ella a su llegada a Getafe.

“No sé qué le pasará a la castigada… Bien claro le hablé. Que ella vea, pero que vea pronto, antes de que vayan las Reglas (que estaba escribiendo) que ahora aprietan un poco más y sin remedio. Por de pronto prohíbo que haga de Primera hasta nueva orden, advirtiendo que no admito dispensas. Así está escrito y así ha de cumplirse… (Carta de mayo 2—1889).”

Y añade conminatorio (esta amenaza) el día 16 de enero del año siguiente:

“En el Capítulo sobre el deber de la Maestra de Novicias, art. 8. ° dice al terminar “excepto el Director o la Superiora”. Cuando así lo creyeren conveniente o necesario” ¿Querrá esa infeliz (parece con toda probabilidad que se refiere a la misma M. Antonia), quitarme las atribuciones que me dio su Eminencia y que ahora tienes tú también, según el artículo transitorio sobre el Gobierno de la Corporación? ¿Quiere que se le apliquen los principios de Gobierno por la última causa que cita el artículo 8. °?[Notas 2] Que vea lo que hace y que no se deje cegar por la soberbia. ¡Ya me he arrepentido del primer perdón que le concedí! ¡Qué no lo espere ahora! Con un oficio a Sevilla y otro a esa tengo bastante para aligerarla el peso del Hábito. A ti y a las demás moderadoras (MM. Ceferina y Concepción) os mando terminantemente en nombre del Señor me digáis en el plazo de todo el mes corriente de enero, si ha dado satisfacción y se enmienda” (Carta. 16—1—90).

Pocos días después vuelve el Padre sobre el asunto que le angustia (falta de unión entre ellas y poca consideración y obediencia a M. Ángeles que es más joven que ellas y todavía Novicia, como las demás).

Hasta que no recaiga resolución sobre la conducta que viene observando la Hna. Antonia, qué cese en los cargos qué tenía y qué dé todos los descargos que tenga para así haber obrado remitiéndolos en carta cerrada. Su Reverencia puede emplearla en lo que guste: pero con absoluta sujeción sin órdenes o a las de aquellas que designe para reemplazarla, mientras no se justifique o condene su proceder. Mando a su Reverencia y a las dos Moderadoras, me avisen de cualquier falta notable que en ella observen y del modo qué tenga de cumplir en todo, para juzgar con más acierto; que es cuestión de mucha trascendencia para el cuerpo y para el miembro. En el interín les bendice el que pronto sucumbirá a estos disgustos.

Sin duda para provocar un celo mayor en la guarda de la observancia y fiel respeto a la autoridad, que entonces por delegación tiene M. Ángeles y para que se conserve mejor el espíritu de caridad y unión entre ellas, ya que cualquier desavenencia notable entre las Cinco Novicias podía dar al traste con toda la Obra, exagera el buen Padre estas manifestaciones. Pero conocedor perfecto de la debilidad de la Obra quiere prevenir cualquier desvío en la forma y organización que le ha impreso, y por eso, tanto a la Superiora como a las súbditas, les exhorta a que por amor a él y para evitarle disgustos que se mantengan unidas y observantes. ¡Qué gran milagro de equilibrio se necesitaba para lograr este objetivo! Así, en el mes de octubre les anuncia:

“Si el Sr. Obispo quiere cambiar de Director que os nombre al P. Oliva… (17- 10-90).

“Me llama la atención que tanto te sorprenda lo que te digo de nombrar Director al P. Oliva, caso que el Sr. Arzobispo quisiera variar. ¿No recuerdas que os dije que antes de pedir o autorizar la petición a Roma, para que apruebe la Congregación suelen variar al Director y Confesor a ver como se conforman las religiosas y como obedecen y sobrellevan las pruebas? Pues nada más fácil que el día menos pensado os encontréis con eso. Y llegado que sea ese día ya no puedo daros ningún consejo, ni escribiros para nada, nada, nada. Dime ahora si es mejor prevenirte o que luego te lamentes” (Carta. 10-24-90).

En forma de oficio le envía a finales de año una Comunicación, donde se muestra verdadero maestro en psicología y ambigüedad galaica que en tantos trances le dio un buen resultado y no dejó de utilizar hasta el fin de su vida.

“He resuelto enviar copia de este oficio, y en breve plazo la Renuncia del Cargo de Director de esa Institución, que tantos sacrificios, disgustos y persecuciones me causado, al Excmo. Sr. Obispo de esa Diócesis para que le provea en otro que tenga más acierto y sea más afortunado, de paso pido a todas perdón de cuánto les haya faltado, que habrá sido mucho y me hagan el favor de creer que no habrá sido de mala intención, sino siempre con el mejor deseo de su bien y el de la Corporación, hijo cuando más de mis escasísimos alcances y escasas o nulas dotes de Gobierno; que por consiguiente no me privan de sus oraciones, cuando sepan de mi muerte que no se hará esperar por mucho tiempo. Getafe, diciembre, 25 de 1890”. Faustino Míguez.

A los pocos días, una vez que obtuvo el resultado que esperaba y promesas de mayor unión y entusiasmo en la entrega del Señor, les remite la siguiente carta:

“En vista de las nuevas promesas que esa Comunidad me hace y temo serán tan eficaces como las pasadas, de observar una inquebrantable unión entre sí y con su Superiora, con estricta sujeción a sus Reglas; aplazo la Ejecución del Partido que había tomado y le comuniqué de oficio el 25 pp° y pensaba ejecutar el 2 de enero próximo en que hace 6 años fui nombrado Director. Pero les apercibo que al primer síntoma de División; falta Caridad o Sumisión que advierta, realizaré sin previo aviso, lo que ahora sólo aplazo por consideraciones, que preveo se me convertirán en nuevos desengaños. Dios guarde a VV. muchos años. Getafe, diciembre 30—90. Faustino Míguez.

En enero del año siguiente continúa preocupado por las reacciones de M. Antonia y escribe el día 16:

“Quiero saber pronto lo que hay respecto a Antonia y cómo se conduce estos días o desde mi última”

Y el día 22 del mismo mes continúa intrigado con su comportamiento y puntualiza:

“Te encargo me enteres de lo que diga y haga esa Señora de Arcos, que ya no está el horno para bollos”;

Y al final del mes vuelve a indicar:

“Ya sabes que la Señora de Arcos no tiene ni voz ni voto y qué os guardéis de concedérselo; díselo a las Hnas. Ceferina y Concha. Si esto no basta, lo mandaré por oficio, que habrá de inscribirse en el Libro de Comunidad o Secretaría. La Ley, La Ley, La Ley, y no paso por otra cosa. O ser como debéis ser o no ser” (20-- 1 –91)

Refiriéndose a la conducta de M. Antonia responde a algunas sugerencias de M. Ángeles y expone:

“Dolorosísimo me será, como me lo ha sido el saber la solemne e ignominiosa expulsión de una profesora, en una Comunidad ya antigua y aprobada por Roma, cerca de ésta (Getafe)… Perezca el miembro no el cuerpo… Grandísimo será el escándalo, pero que lo lleve en su alma” (16—1—90). Con lo dicho queda respondido en parte el empeño que manifiestas por Antonia…”

“Me dices que está reconocida, y me has de dispensar que asegure que ni ella ni tú sabéis la falta por la que está castigada y menos todo su alcance y lo que más sentiré es que no se lo haya manifestado a su Confesor; TAL FUE LA DE ACONSEJAR A UNA QUE NO CUMPLIESE LO QUE MANDABA … EN EL ACTO Y SEGÚN LAS CONSTITUCIONES Y REGLAS, DEBÍ PLANTARLA EN EL ARROYO, PERO FALTÉ A MI DEBER, PORQUE NO SE PERDIESE, Y TAL VEZ TENDRÉ QUE RESPONDER ANTE DIOS, SI ELLA SIGUIESE CON DESATENTADA CONDUCTA; YA PUEDE VER LO QUE HACE Y AÚN ESTÁ LA PELOTA EN EL TEJADO. (3—21—91).

Pasaron los años… la Obra siguió su desenvolvimiento con la expansión de la Casa de Chipiona, en cuya fundación y afianzamiento tuvo M. Antonia un papel destacado, como quedó en la narración de los sucesos de esa Fundación, en la que seguimos la Crónica que de ello nos dejó dicha M. Antonia. Por fin tuvo lugar también la Profesión de Votos Perpetuos en noviembre de 1899, con asistencia del Fundador. Tres fueron las primeras religiosas que coronaron esta etapa definitiva de la Corporación, de entre otras varias que habían quedado en las encrucijadas del camino y tanteos y titubeos de primera hora. Fueron estas, como ya se indicó: M. Ángeles González León, cofundadora; M. Concepción Hidalgo y Antonia García Marín, que en algunas cartas llama Sra. de Arcos. Como la Institución había pasado de carácter de Pía Unión a Congregación de Derecho Diocesano (En la terminología del Derecho Canónico posterior), con Estatutos y Constituciones aprobadas por el Cardenal Arzobispo de Sevilla F. Marcelo Spínola en 1897, se eligieron entonces los primeros cargos de nombramiento oficial y fueron: Superiora General a favor de M. Ángeles; Vicaria, a M. Concepción Hidalgo, y Secretaria a M. Antonia Arcos, respectivamente[Notas 3]. En este tiempo tuvo lugar otra fundación que no llegó a cuajar en definitiva en la villa de Villamartín (provincia de Cádiz y no muy lejos de Sanlúcar), donde el Sr. Cura y Alcalde, con otros vecinos, pidieron la apertura de unas Escuelas, prometiendo casa y ajuar. Pasado el plazo de dos años que había estipulado el Padre para que hicieran efectivo el Contrato y Promesa, ante el incumplimiento de ellas, hubo que abandonar la Fundación con muchos disgustos: “Dejamos la Fundación y las Religiosas se volvieron a casa (Sanlúcar), menos una que enfermó y allí murió”. Esto nos dice M. Ángeles en sus notas autobiográficas. (Pero queda sin dilucidar algunos extremos que no podemos concretar) ¿Qué religiosa fue la que dice enfermó y murió allí y cómo se llamaba? Parece un poco raro que la primera difunta de la Congregación no se la llegue ni siquiera a nombrar y no se indique la causa de la muerte. También añade que sufrieron disgustos para salir de la Congregación la que allí hacía de superiora y no quería pasar por los mandatos del Padre y éste escribió diciendo fuese expulsada por rebeldía en la obediencia y así se hizo.

Sabemos que la primera Superiora de esa casa de Villamartín, por testimonio de ella misma fue la famosa M. Antonia Arcos: “El día 2 de febrero de 1901 fui nombrada Superiora de Villamartín y entregué a Sor Concepción de Jesús esta amada Casa”[Notas 4]. Pero no sabemos si llegó a tomar posesión efectiva. Es muy probable que fuera nombrada Vicaria en el Capítulo de 1901. Cuando menos, así figura en la Crónica de 1905-6. Parece que M. Corazón ejerció el cargo de Superiora durante algún tiempo y fue expulsada de la Congregación, quedándose de maestra en la misma localidad. Es cierto que murió allí la primera difunta de la Congregación, pero ignoramos hasta ahora nombre y demás detalles.

Vamos a seguir el proceso de los acontecimientos más notables de estos años de principio de siglo.

En 1900 se celebraron las primeras elecciones canónicas. Los nombramientos anteriores habían sido de oficio y por el Prelado.

Fue nombrado Presidente del Capítulo el segundo Párroco de Sanlúcar, D. Antonio Suárez, porque el Arcipreste D. Francisco Rubio y Contreras, que tanto había ayudado anteriormente y había ejercido las Funciones del Padre Fundador durante seis años, se hallaba empeñado en la Fundación de las Religiosas de la Compañía de María, “Y las atendía –dice M. Ángeles – con algún perjuicio para nuestra enseñanza”. En estas primeras elecciones salieron las mismas religiosas por un mandato de seis años, y el Padre quedó satisfecho por la unión y conformidad que habían demostrado en esta ocasión. Antes de pasar adelante queremos hacer una estampa elogiosa a la que creemos sinceramente le corresponde por propio derecho, no regateado por nadie, pero que después no supo mantener impoluto en su actuación y de manera especial en su correspondencia al Padre Fundador, que la había amado con verdadera ternura de Padre y la había profetizado como “la columna de la Institución”. Nos referimos a M. Ángeles, Primera Superiora General y la única de las Cinco Primeras Novicias de la Institución que perseveró hasta la muerte. Verdadera heroína en los primeros años de la consolidación de la Obra, digna de toda alabanza y gratitud por todas las Religiosas que vistan el Hábito de las Hijas de la Divina Pastora, aunque su personalidad y fama sufrieran posteriormente serias fisuras del amor propio y la intemperancia en el uso de licores, que rebajó su prestigio ante sus Hermanas y ahondó un abismo en sus relaciones con el Padre Fundador. Las futuras pretendientes, en estos primeros años de fervor generoso al ideal de su entrega a Jesucristo por amor a la infancia desvalida, fueron muchas y excelentes: Tales las MM. Pastora de Jesús, núm.5; Luisa Villegas, núm. 6; Rosa Machado núm. 7; Purificación López núm.8; María Casáus núm. 9; Julia Requena núm. 10; Auxilio de Jesús núm.11; Teresa Fernández núm.12; Consuelo Miranda núm. 13; y Matilde Pujazón núm. 14; en la lista de las religiosas antiguas, sin contar las que no perseveraron. Hubo por consiguiente, que poner al frente a una de las primeras religiosas, Sor Antonia de Jesús, que llevaría el número 3 de haber perseverado. Esta expansión y floración de vocaciones trajo consigo algunos inconvenientes no pequeños, pues no cabían en la casa de la calle S. Jorge y por lo tanto hubo que alquilar los altos de una casa contigua, perteneciente a Doña María Manjón, para establecer en el piso superior los dormitorios de las Novicias y Profesas. En la casa no cabían más de dos clases, una arriba, en un salón, para las mayores, y otra en el piso bajo, para párvulas; después en el primer piso había otro salón que hacía de recibidor y otra habitación amplia con balcón a un patio que se utilizaba como Capilla, y en el salón había una rejilla que hacía de confesonario”[Notas 5].

Como no había capacidad para más se vieron obligadas a abrir Sucursales en dos Barriadas de la ciudad, una en el Barrio Alto, calle S. Agustín, núm. 15, en el edificio entonces más pequeño y que después ocuparon los Hnos. de la Salle, y otra en la calle Barrameda, en los altos de una bodega de D. Benito de Celis, cedida al Padre por sus propietarios para este menester.

En las primitivas Reglas estaba consignado, quizá con exceso de rigor que no emitirían los Votos Perpetuos hasta transcurridos veinte años de los Simples. Pero, pareciendo el plazo para Consagrarse Definitivamente a Dios y dar Estabilidad al Instituto, escribió M. Ángeles al Padre, exponiéndole sus deseos y razones. No respondiendo a sus propósitos y haciéndose el desentendido, se atrevieron a optar por una decisión verdaderamente audaz por aquellos tiempos. Tomaron la determinación de marchar a Getafe, exponerle directamente su pretensión y cambiar impresiones. Hacía ya bastantes años quizá ocho que el Fundador no se acercaba por Sanlúcar, fiel a su propósito de no pedir permiso que se le había de negar o interpretar en sentido torcido a la pureza de sus intenciones[Notas 6]. Creyeron en un principio las Religiosas que esta audacia iba a sentarle mal, pero se equivocaron radicalmente. Las recibió con toda cordialidad, se alegró sobremanera de volver a verlas y poder charlar con ellas de múltiples asuntos. De estas entrevistas y cambio de impresiones surgió la idea de una Fundación en Getafe. Idea luminosa Ya que el Siervo de Dios no podía ir a Sanlúcar…, vendrían sus Hijas junto al Padre para recibir más directamente sus directrices y enseñanzas. Además estarían diversas religiosas siempre a su vera, en contacto inmediato y podrían establecer un botiquín y Laboratorio Permanente bajo su cuidado, superando las dificultades que hallaba el Padre en el Laboratorio—Piloto que había montado en su propia celda, ayudado de un sirviente gallego llamado Víctor González. Consultó el Padre el negocio con algunos religiosos de su confianza y se lanzó a la aventura de comprar terrenos para establecer una Fundación. Ordenó, mientras tanto que Tres religiosas y una Hermana acudieran a Getafe, donde de momento quedaron de huéspedes en casa de D. Enrique Cifuentes, hasta que se hizo con la finca llamada”. Pensamiento”, muy cercana al Colegio de los Padres Escolapios. Esta finca se amplió después con otras parcelas que forman hoy día el hermoso complejo Getafiense de Hijas de la Divina Pastora, trasladando allí posteriormente los famosos”. Laboratorios Míguez”, Que gozan de justa nombradía en toda la geografía patria[Notas 7]. La primera Directora de esta Nueva Residencia fue M. Natividad Vázquez, que se hizo desde entonces depositaria de las Fórmulas de la Elaboración de los Específicos, según el Siervo de Dios las iba descubriendo. Total que en el año 1898 tenía ya el Instituto tres Casas funcionando, con toda independencia y un porvenir halagüeño.

Continuemos jalonando la vida de nuestro biografiado con las relaciones que nos transmite la Crónica Oficial de la Congregación, tomo 2°, que comprende desde el 25 de junio de 1903 hasta el 25 de abril de 1914. Vamos a espigar en dicha Crónica las noticias referentes al P. Fundador y los sentimientos de las Religiosas respecto a su persona, por ser altamente reveladoras del aprecio y estima que sentían por él[Notas 8].

1903. —Ya vimos las trazas que hubo que poner en juego para comprar la hermosa finca del “Picacho”, en Sanlúcar, y trasladar definitivamente el Colegio e instalar el Noviciado, ya que la penuria de local y clases era evidente. Ahora había que levantar unos pabellones para que sirvieran de clases. Los locales de la antigua bodega, aun adaptándolos, no serían nunca un modelo para la labor educativa. Podían, sin embargo, servir de alojamiento a las Religiosas. El Padre se encarga de la obra y de sufragar los cuantiosos gastos que originaría, además de pagar el importe de la compra de la finca tan hermosa, con la que nunca hubieran podido soñar las pobre Religiosas. Pero estaba el Padre en todo su apogeo de hombre excepcional en Medicina y ya hemos visto en otros lugares la cantidad ingente de personas de toda clase social que acudían a él ininterrumpidamente para alcanzar la salud. Por lo tanto las entradas por los específicos fueron en este período muy cuantiosas, pese a lo módico del precio, que no pasaba nunca de 4 pesetas el frasco, descontando de ello el tanto por ciento que había de abonar al Farmacéutico—Expendedor, el recipiente y el valor de los ingredientes. El día 10 (de febrero) llegó a Sanlúcar el Padre Fundador con el Sr. Arquitecto traído de Madrid para encargarse y señalar las clases y el lugar más apropiado para levantar la Capilla. “La alegría de que estaban llenos todos los corazones de las Religiosas, no es posible que haya pluma que lo pueda demostrar; por lo que se deja a la consideración de quién esto lea. Pero si grande fue la alegría por su venida, mucho mayor, sin comparación, la pena que nos causó al ver que no estuvo con nosotras más que un día, no pudiendo ni hablar, ni tratar, ni consultar nada, tanto como esto tranquilizaba y más que nos encontramos muy solas: Pero no sería voluntad de Dios, pues bastante que se rogó y no alcanzamos nada, pues el día 13, en el primer tren, salió para Getafe con el dicho señor”.

Como hemos indicado anteriormente, en el sexenio 1891—1897 ejerció de Director oficialmente D. Francisco Rubio y Contreras. No podemos señalar mayor precisión, por movernos en el terreno de las conjeturas, ya que nos faltan los documentos oficiales de este período, con sospechas de ocultación interesada. Por lo que pueden tener de sintomáticos y esclarecedores para explicar los sucesos de épocas posteriores ofrecemos al lector estas consignaciones de las Crónicas. Día 2 de Agosto,-- “Se celebró con mayor regocijo el Santo de la Superiora General, Madre Ángeles. Por la mañana, Misa cantada de tres, oficiando el Confesor de la Casa, D. Antonio Suárez, con dos Padres Escolapios. Se colocó en la galería donde se hallaban los regalos una mesa para que los PP. almorzaran, y después se retiraron muy complacidos quedándose D. A. Suárez y el P. Nicolás Gallego, que había venido de Getafe”. “Por la tarde, toda la Comunidad tomó una gran merienda, que nos sirvió Ntra. Reverenda Madre, ayudada de D. A. Suárez, por lo que nosotras no cabíamos de gozo. Cuando concluimos, pasamos al jardín, donde estuvimos hasta la hora de la comida (cena), que, como en estos días todo se trastorna, por no poder ser otra cosa, no fue hasta las siete. Nosotras rogamos y pedimos al P. Confesor se quedara con nosotras a comer (cenar) y nos lo concedió, trayendo esto, sin justa causa, disgusto. Pero como el demonio no puede con la tranquilidad y unión, y nosotras, gracias al Señor, todo el día la habíamos tenido, a última hora intranquilizó los espíritus de algunas religiosas graves, con el pretexto de que había estado el Padre hasta tarde. Por lo que, después de haber pasado el día en completo regocijo, permitió este sufrimiento a nosotras y mayor a nuestra Rvda. Madre, viéndose precisada en el primer capítulo que nos tuvo a prohibir se celebrase más su día”[Notas 9].

Día 4. —Llegó de Madrid, con objeto de empezar las clases y Capilla. D. Ángel Gómez con toda su familia; vinieron también seis operarios de la misma sociedad. Tanto la familia de D. Ángel como los operarios se hospedaron en nuestra Casa de S. Jorge, pues nosotras no teníamos ocupado más que el local de las clases, y también porque nuestro Padre así lo mandó”.

Año 1904. —“El día uno celebramos, según costumbre, el Santo de nuestro Reverendo Padre, por la tarde tuvimos una merienda en el jardín”.

“17 de abril, Fiesta de Ntra. Madre la Divina Pastora, lo celebramos, como es de suponer…” “Por este tiempo, viendo nuestra Rvda. Madre lo atrasadas que seguían las clases y no gustándola la obra que estaban haciendo en la Capilla, escribió al Rvdo. Padre para que decididamente determinara lo que se debía de hacer”.

Junio – “En vista de las cartas tan desagradables que N.R.M. escribía a N.R. Padre respecto de la obra, determinó éste ir a hablar con el principal de la sociedad y tomar sus determinaciones; resultando de esta entrevista que viniera uno de ellos y se encargara y tomara nota del estado en que estaba todo y con la responsabilidad de terminarla para el día que fijara N. Rvda. Madre”.

Agosto. —“Y fue la inauguración y bendición de las clases. Su aspecto en general resultaba hermoso por los salones tan grades, pero no reúnen las condiciones necesarias por no haberlas construido con los planos que N Rvdo. Padre dio.” “A las cinco y media fue la bendición por el Sr. Vivario, y las niñas cantaron unas coplas a la Divina Pastora, que estaba colocada en un ángulo del vestíbulo, adornada con macetas y luces, hojas grandes de palmera, resultando un paso majestuoso y elegante. Terminada la Misa, todas pasaron al salón, que estaba preparado para las funciones de comedia que, como recuerdo, iban a ejecutar las internas y los parvulitos. Como el Sr. Vicario quería verlas, se tuvo que empezar en seguida; siendo lo primero una felicitación a nuestra Rvda., Madre por catorce parvulitos vestidos de pastores y pastoras, pues queríamos unir en una dos fiesta. Después salieron las internas para ejecutar la Saboyana, comedia compuesta por la M. Vicaria sor Antonia de Jesús. Fue tan bien ejecutada, que muchos de los circunstantes derramaron lágrimas y elogiaron mucho a las niñas”[Notas 10].

Agosto. 2 – “El mismo día de la Madre tuvimos Misa cantada y pasamos el día, gracias al Señor, sin disgusto alguno, por lo que N.R.M. complacida, nos dio las gracias y nos levantó la prohibición del año anterior de que no volveríamos a celebrar su santo ni regalarle nada; con la condición que teníamos que evitar hasta la sombra de disgusto, pues más le complacía la paz y la unión que siempre debía reinar en nuestra Casa que cuantos regalos pudiéramos hacerle”.

1905. marzo. 18—“Fue nombrada Maestra de Novicias Sor Julia de Jesús”

Día 26 del mismo. – “Concluimos los siete domingos a S. José. Este mismo día recibió la Rvda. M. un parte de N. Fundador para que se le mandase un presupuesto para terminar las clases y la Capilla. Grande fue la alegría que sentimos, cuando N. Rvda. Madre para que diésemos gracias al Señor y también a S. José, pues con este objeto empezamos los siete domingos, nos dijo la carta que había mandado nuestro Padre; por lo que de lo íntimo de nuestros corazones dimos mil gracias al Señor por haberse dignado escuchar nuestra oración; y prometimos serle cada día más fieles”.

Abril. 23 – “Con grandísima alegría vimos entrar, a las seis de la mañana a N. respetable y querido Fundador. Aquí para la pluma; pues no puede trazar la alegría de que nuestro corazón estaba lleno.”

Día 27 – “Dio la Profesión y el Hábito a algunas Hermanas el Reverendo P. Fundador.”

Día 28. —“Hicieron la Primera Comunión cincuenta niñas. Diez de las de pago y cuarenta gratuitas. Como se ve, se adelantó el día para que celebrara el acto N. Rvdo. P. Fundador. Este mismo día estrenó una hermosa casulla, pintada por la alumna Srta. Aurora Ruidrejo, que sus padres quisieron regalar a la Casa.”

Agosto. Día 1 – “Se celebró una veladita para obsequiar a la Rvda. Madre. Todo lo arregló la M. Antonia, Vicaria General, resultando perfectamente…” Agosto. Día 30. – “Salió para Monóvar, con objeto de arreglar una fundación pedida a N. Rvda. M. y a la Superiora de la Casa de Chipiona, Sor Concepción de Jesús[Notas 11].

Año 1906. – “Reunida la Comunidad el día 1 del año 1906 e invocando la asistencia del Espíritu Santo por nuestra Rvda. M. y amada sor Ángeles, pasó toda la Comunidad al salón de Capítulo y hecha una animosa exhortación la Secretaria General Sor María, leyó los nombramientos de las Religiosas que debían marchar a la nueva Fundación (de Monóvar).

“Fue nombrada como Superiora Sor Julia de Jesús, dejando el cargo de Maestra; 1° Moderadora Sor Natividad Vázquez; 2° Moderadora, Sor Araceli de Jesús, y Sor Matilde, auxiliar para las Clases. Y Sor Faustina para l trabajo; quedando nombrada para Maestra de Novicias en ésta (Sor Consuelo de Jesús, y como suplente en el cargo de Procuradora, Sor Guadalupe de Jesús)”.

Febrero. 23. – “Llegó de Monóvar nuestra Rvda. M., siendo esta venida gran contento para todas sus hijas, a más porque nos traía agradables noticias de la reciente Fundación”.

Abril. 27 – “Fecha hermosa en verdad, que está grabada en el corazón de cada una de la Hijas de la Divina Pastora, día de nuestra amantísima Madre. Tuvimos a las siete la primera Misa, que la dijo el R. P. Salvador del Oro, escolapio, que había dirigido los Santos Ejercicios un mes antes a las Religiosas y habían quedado muy complacidas, “Entendiendo el buen espíritu y santidad y prudencia que resplandece en este Padre”[Notas 12].

Mayo, Día.3 – “Continuaba la Novena y pedíamos con fervor a la Stma. Virgen viniera Ntro. Sto. Fundador, y en este día la Rvda. M. Sor Ángeles de Jesús, acompañada de una religiosa y una niña de la clase, fueron a la estación, pues muy en duda se figuraba Ntra. Madre que en este día llegaría nuestro Rvdo. Padre, que nadie le esperaba y se metió en un coche. Cuando lo divisó nuestra R. Madre, se dirigió a él y fue indescriptible la entrevista entre nuestro amado Padre y Rvda. Madre. Todos dieron gracias a Dios; llegaron por la puerta del Pinar, y como aún estaban en la Novena, todos presintieron la llegada del Rvdo. P. Fundador, y a las niñas no podíamos contener. Estuvo escuchando en la galería del jardín y después pasó al refectorio, llegaron a saludarle el P. Rector de los Escolapios, acompañado de otro Padre. Terminada la Novena y colocadas las niñas en dos filas, pasó Ntro. Rvdo. Padre a saludarlas, con gran gozo y alegría de cuantas aquí se encontraban, y después se marchó con el Padre que hacía la Novena, Manuel Giménez, Escolapio”.

“El 7 del mismo mes, todas las Religiosas que lo desearon hablaron con nuestro Rvdo. Padre cuánto tiempo quisieron gozar de tal dicha; nos habló de la enseñanza; del amor con que debíamos tratar a las niñas, para de este modo ganar sus corazones para Dios; en fin, ampliar con su palabra lo que en la Sta. Regla nos dice; y nos advirtió el mal efecto que hacía a las alumnas ver a una profesora preguntar o dar explicaciones con el libro; nos dijo que esto jamás se hiciera”.

Día 9, -- “El mismo día por la mañana nos dio la Sgda. Comunión y dijo la Sta. Misa, y en el tren que marcha para Sevilla marchó y dejó aquí estas sus Hijas otra vez solas sin Padre, pero llenas de mucho amor a Dios y santas esperanzas, infundidas todas con su presencia y santas palabras”.

Julio, Día 4 – Marchó la Rvda. M. Sor Ángeles de Jesús a Monóvar con Sor Teresa; fueron a despedirlas todas las Profesas, con su Superiora, la M. María.

Agosto. 1 -- Rifa y función de teatro, y el 2, día de N. Madre Sor Ángeles, como no estaba ésta, no tuvimos ni misa cantada ni Comunión General[Notas 13].

Diciembre. 26 – “Fue las votaciones de la Superiora General; saliendo otra vez Sor Ángeles de Jesús”. (Así de escueta la noticia de la Celebración del Capítulo General, sin más explicaciones. ¡Parece que flota en el ambiente algo de misterio![Notas 14]

Día 17. – Nombramiento de Superiora local y demás personal, todas interinamente…” (Sin dar los nombres ni la razón por qué son nombradas interinamente…En estas lacónicas palabras se esboza ya la tragedia que se está incubando con la destitución de M. Ángeles, después de incurrir en una irregularidad mal solucionada…)

Abril. 13 – Empezó la Novena de N. Stma. Madre. El día 14 celebramos su fiesta con gran alegría, como siempre acostumbramos. Día 12; Votación y vestición del Hábito de postulante de la Srta. Margarita Artime. (Más tarde, en 1924, sería una de las protagonistas de la escisión).

Mayo. 19 – “Reunida la Comunidad a las 8 de la noche para la votación de varias novicias; una vez terminado el acto y retiradas las novicias, se procedió, previa una hermosa aunque breve exhortación de nuestra Rvda. M., a la Lectura de una Circular dada por ella a sus Hijas de toda la Congregación, para lo cual se hará extensiva a todas las Casas. Está concebida en hermosos términos nacidos de un corazón de verdadera Madre; Nos exhorta a la unión y obediencia. Fijándonos en un estudio detenido de estos dos capítulos de nuestras sagradas Reglas. El Señor dé luz a nuestros corazones y docilidad a nuestras voluntades para cooperar a tan santos esfuerzos inspirados por Dios a nuestra Rvda. Madre”.

Después del mes de junio no vuelve la cronista a consignar noticia alguna hasta el 25 de enero de 1908; ¿Qué significado tiene este prolongado mutismo? Sin duda ha estallado ya la tormenta y su fragor no deja los ánimos serenos para poder exponer con sinceridad los acontecimientos ocurridos…, máxime que se vislumbra en la Cronista una apoyatura muy significada de la Superiora. Tendremos que hacer nuestras averiguaciones en busca solícita de la verdad por otros derroteros[Notas 15]. Hagamos un repaso, aunque sea ligero, de las cartas del Padre correspondientes a esta misma temporada. Quizá ellas nos aclaren los horizontes borrosos que la debilidad humana de un agradecimiento mal entendido dejó en la penumbra o el silencio de acontecimientos poco edificantes.

Notas

  1. “En efecto, en su relación de la fundación de Chipiona escribe: “yo tenía el Noviciado, el cual aunque pesada cruz, me era dulce por el orden y el espíritu que merced a los consejos del buen padre rector había en él”. (Relación de la fundación de Chipiona, pág 8)
  2. Cf. Regla de las Hijas de la Divina Pastora, pág 143, Madrid, Imprenta de Gabriel L. del Horno, S. Bernardo, 92, 1906. “Tener por razón suficiente de expulsión cualquier manejo ambiciosos y cuanto pueda alterar la paz y buena armonía que deben reinar siempre en tre las Hijas de la Divina Pastora”.
  3. Al llegar la Profesión Perpetua aparece, en efecto, M. Antonia después de M. Concepción, que era posterior en la entrada de Religión y toma de Hábito. Siempre me había llamado la atención esa anomalía, pero se ve que hubo sanción con pérdida de puesto, cuando menos temporal.
  4. Cf. Narración de los hechos más notables en la Fundación de Chipiona. Cuaderno sin numerar. Crónica debido a la pluma de M. Antonia García Marín. Las primeras gestiones sobre la Fundación de Chipiona tuvieron su comienzo en 1892, pero transcurrieron varios años hasta que cuajó definitivamente en Colegio nuevo y propio, como ya hemos consignado en capítulos precedentes.
  5. Testimonio de Dª Pilar Argueso, que asistió durante dos años a este colegio y era sobrina de D. Juan Argueso, que les había hecho donación de la Casa por curarles de una enfermedd. (Crf. Aclaraciones sobre la vida y virtudes del Siervo de Dios P. Faustino Míguez, trabajo mecanografiado enviado a Roma a petición del P. Postulador de la causa, por el P. A. del Älamo, pág. 77)
  6. A esas insinuaciones debió responder el P con estas palabras que hallamos en una carta del 26 de noviembre de 1897: “Ya os guardaréis de venir por ésta, si no queréis llevar la penitencia en el pecado. Ya veríais lo que es un pueblo, donde no hay siquiera una fonda ni posada, ni casa de alquilar”
  7. Fueron compradas a D. Emilio Esteban García, D. Segundo Benavente Butragueño, D. Tomás de la Torre Chacola, D. Ricardo Aparicio Soriano y Dña. Carolina Benavente.
  8. Ha desaparecido el primer volumen de estas Crónicas Oficiales de la Congregación, que podía ser tan interesante para coocer esas viscisitudes de la Obra. Pero, ¿Quién lo ha hecho desaparecer y por qué? ¡Enigma y misterios de la vida!
  9. Es de suponer que no todas se regocijaron tan plenamente como relata la cronista, y que ese grupo de madres graves pensaba de manera distinta a sus sentimientos y manifestaba su desagrado por la conculcación de las leyes y prácticas recibidas. Indicio muy significativo de lo que representa D. Antonio Súarez para M. Ángeles y de lo que ésta había aflojado en la exigencia. Téngase presente para lo que después hemos de relatar.
  10. No deja de extrañar que aquí dice la cronista que M. Antonia era la vicaria, cuando M. Ángeles nos dijoque el nombramiento había recaído en M. Concepción…No podemos explicarnos este trueque, pues no se había celebrado Capítulo. ¿Podría ser un fallo de su memoria?
  11. En este tiempo se tramitó la impresión de las reglas en Madrid. A este respecto son muy interesantes estas palabras del Padre por la luz que proyectan sobre sucesos posteriores era entonces obispo de Madrid don Victoriano Guisasola y Menéndez, que tuvo contacto con nosotras y posiblemente con el P. Míguez en el colegiode Getafe, en el mes de febrero de 1902. Aquí permaneció desde el miercoles de ceniza hasta el domingo de pasión, en que hizo su entrada solemne en Madrid. En una carta del 27 de septiembre de 1905 estampa el P. estas significartivas palabras: “Nada he hecho respecto a la impresión de las Reglas, el Sr.Obispo, apenas llegó, salió de visita y no volverá hasta noviembre. No se si querrá mandarlas revisar o corregir “…Yo no quiero pedirle favores.Le negué uno que no podía hacerle y se tomará la revncha..”
  12. Era tío carnal de M. Soledad Sanfeliz, que luego entró religiosa de la Divina Pastora, y honró al Instituto con diversos cargos y cometidos, “y a las nueve, función solemne, en la que ofició la misa D. Anselmo Bracho, asistieron y tuvieron comunión general todas las alumnas”.Este sacerdote fue el director Espiritual de Margarita Artime,
  13. Día 29 .—Salieron de ésta por orden de nuestr Rvd. M. dada por Nuestro P. Fundador. Sor Consuelo (M: Maestra de novicias) y las religiosas sor Magdalena y sor Purificación, la primera maestra de novicias en ésta y las dos novicias. (En esta fecha quizá trasladaron sin los permisos pertinenetes el noviciado a Getafe. Dudamos si esto se llevó a efecto o fue más tarde, poruqe no compaginan las fechas.)
  14. Véanse los sentimientos del Padre en esta ocasi´pn:””Que Dios os ilumine en las elecciones y en cuantoacordéis para honra y gloria suya, bien de vuestras almas, honra de la Congregación y provecho del prójimo. )Carta del 21 de Diciembre de 1906). Pero M. Ángeles, que llevaba en el superiorato desde 1885. Excepto el breve intervalo de su renuncia, no se avenía a ser desplazada y se dejó arrastrar de una debilidad de funestas consecuencias.
  15. Los dos últimos documentos oficiales que hemos podido conseguir casualmente sobre estos incidentes son estos: 1º (va dirigido al colegio de Chipiona). “se han celebrado las elecciones de Superiora General y Moderadoras Generales ante el Sr. Arcipreste como delegado del M. I: Vicario Capitular, resultando elegida Superiora General la Rvda M. Sor Ángeles de Jesús, y Moderadoras Generals las MM. Sor Julia, 1ª; Soe Concepción 2ª, y Sor María, 3ª. Lo que participamos a VV. CC. para los fines consiguientes. Sanlúcar de Barrameda, 28 de diciembre de 1-906, Superiora General, Sor Ángeles de Jesús. Sor Julia de Jesúa, 1ª M G; Sor Concepción de Jesús, 2ª M. G.; Sor Ma de Jesús, 3ª M. G.; Rvda. M. superiora del colegio colegio de Chipiona”. (A continuación, con otro tipo de letra, se lee lo siguiente: Respetamos lo hecho y reconocemos como Superiora General a la M. Sor Ángeles de Jesús”. Sor Concepción de Jesús, Superiora local; Sor Pastora de Jesús, secretaria local”. (estas palabras: respetamos y reconocemos, inducen a sospechas de anomalías en la tramitación de las elecciones, según mi modesto entender. Así lo confirman algunas religiosas y lo tendrían que clarificar los famosos documentos que se han extraviado o hecho desaparecer). El segundo documento es del año siguiente y copiado a la letra dice: “Por motivo del ascenso de la 1ª moderadora General a Superiora General que por circunstancias especiales ha ocurrido: el Consejo General nombra de 3ª moderadora a la religiosa Sor Luisa de Jesús. Lo que le participamos para su conocimiento, Sanlúcar, 22 de diciembre de 1.907. Sor Ma de Jesús, Sria General. R. M. Sor Luisa de Jesús “ Documento del archivo general de la Congregación de Hijas de la Divina Pastora. Martínez Izquierdo, núm. 8. Madrid