DelAlamoBiografia/CAPITULO XXVII : LA CRISIS DE 1907

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CAPITULO XXVI: SUCESOS MAS NOTABLES DE 1900 A 1907
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DelAlamoBiografia/CAPITULO XXVII : LA CRISIS DE 1907
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CAPITULO XXVIII : FENÓMENOS CONCOMITANTES DE LA SANTIDAD
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CAPITULO XXVII : LA CRISIS DE 1907

Hemos intentado hacer historia de estos años y sus diversos aconteceres a través de la Relación que nos legó M. Ángeles, que, como hemos señalado, es bastante deficiente en cuanto a la objetividad y verificación de muchos sucesos y actitudes.

También hemos utilizado las relaciones de las Crónicas de Chipiona y Sanlúcar, aunque incompletas, como hemos podido comprobar por lagunas informativas en la consignación de varios acontecimientos de los que estamos explorando.

Nos resta por investigar otra fuente informativa importantísima y quizá mucho más objetiva y realista. Se trata del Epistolario del Padre, tan rico y denso, aunque por desgracia no tengamos la seguridad de su integridad. La transcripción de estos percances con su vivo realismo nos dispensa de otros comentarios. Por la llaneza, espontaneidad y casi crudeza podíamos considerarlos como unos fragmentos de una autobiografía.

Parece que el Padre tuvo intención de trasladar el Noviciado desde Sanlúcar a Getafe, por hallarse esta población más céntrica y para poder controlar mejor la Formación de las pretendientes. La idea era muy racional y positiva, pero tardó muchos años en cuajar como realidad por circunstancias imponderables de la vida. El Padre tenía arreglado todo, pero se olvidó, en su buena fe, de solicitar los permisos correspondientes de las Curias de Sevilla y de Madrid, creyendo que era cuestión de trámites y se arreglaría todo en pocos días.

Fallaron los cálculos, y el Sr. Obispo de Madrid se retrasó en su incorporación a la diócesis después de una temporada de descanso. Mientras tanto surgió imprevisiblemente el trastorno provocado por la intemperancia de M. Antonia.

Ha estallado, por consiguiente, la tempestad en toda su virulencia. Intentaremos resumir y concretar todos estos acontecimientos de una manera casi esquemática, que juzgamos será suficientemente orientadora para los lectores.

Antes de pasar adelante tenemos que declarar que en muchos trances e incidencias nos tenemos que declarar que en muchos trances e incidencias nos tenemos que mover en el marco de las meras conjeturas, porque ha desaparecido la 1° Carpeta de la Congregación del Archivo del Arzobispado de Sevilla, donde tenían que encontrarse todos los documentos principales y primitivos de la Obra. Difícil y penoso ha sido el intento de encontrarlos, pero no cabe la menor duda de que, “una mano negra” ha pretendido quizá borrar para siempre muchos vestigios comprometedores, y hasta el momento actual lo ha conseguido.

El 29 de julio de 1906, según la cronista de Sanlúcar, se traslada la M. Consuelo, maestra y dos novicias para Getafe, por orden de la Rvda. Madre, insinuada por el P. Fundador.

En las Navidades de ese mismo año, día 26, tuvo lugar el 2° Capítulo General para la elección de superioras, saliendo otra vez proclamada la misma amanuense, el M. Ángeles de Jesús. Pero aquí empieza el enigma. Parece ser, según el testimonio oral y escrito de numerosas religiosas, que hubo alguna irregularidad en la tramitación de las votaciones. Había habido empate entre las dos primeras candidatas (que serían, muy probablemente, MM. Ángeles y Julia Requena). Por consiguiente hubo que abrir las cédulas de ambas, quedando en evidencia que M. Ángeles se había dado el voto a sí misma, en cuyo caso deberían entrar en juego las determinaciones de las Reglas, cuyo número 221 señalaba: Si tuviese un voto más de la mitad, se abrirá su papeleta, para ver si se ha votado a sí misma, en cuyo caso quedaría por aquella vez inhábil al cargo. ¿Qué determinación se tomó? Lo ignoramos. Por las Crónicas conocemos que el 1° de febrero salió M. Ángeles como General para la inauguración de la Capilla de Getafe. Hasta el día 17 de febrero de 1907 no se publican las listas de los nombramientos de Superioras, pero con este estrambote: “Todas interinamente”.

El día 12 de abril vuelve la cronista a consignar: “Vestición del Hábito de postulante de la Srta. Margarita Artime”. Según conocemos por declaración de ésta un mes antes, a su llegada a Getafe ya no era M. Ángeles General y que hacía sus veces M. Antonia, que debía ser la Vicaria. Sin embargo hasta el 19 de mayo no aparece una declaración taxativa sobre este asunto, como hemos indicado antes. “A las ocho de la noche se procedió a la votación de las novicias, previa una hermosa aunque breve exhortación de nuestra muy amada y Reverenda Madre (Ángeles) a la lectura de una circular, dada por ella a sus Hijas de toda la Congregación, para la cual se hará extensiva a todas las casas; está concebida en hermosos términos nacidos de un corazón de verdadera madre y nos exhorta a la unión y obediencia…

Necesitaríamos conocer esta Circular, así como las actas del Capítulo, etc. pero por las causas apuntadas anteriormente nos tenemos que conformar con estos retazos de cartas y crónicas y algún otro testimonio de personas extrañas al Capítulo.

Tenemos, sin embrago, que exponer que no solamente hay que lamentar la desaparición de la Carpeta del Archivo del Arzobispado, sino que también en las casas que entonces existían no han quedado vestigios. Pues aunque algunos dicen que el Archivo de la Casa de Sanlúcar fue trasladado a Madrid al instaurarse la Casa Generalicia en la capital en tiempos de M. Natividad Vázquez (1934), no obstante hay dos objeciones que oponer a esta aserción:

1. ° Que dado que hubieran trasladado los libros y documentos correspondientes a la Congregación, lo que sería muy lógico, no es convincente que hubieran perecido unos en la Revolución y no todos. Porque ha desaparecido el primer cuaderno de Crónicas, que sería el más interesante, por iniciarse al comienzo de la Obra, como atestigua el Padre en algunas de sus cartas que está preceptuado y que hayan quedado los posteriores que no son comprometedores, 2. ° Qué hayan dejado de existir también en Chipiona, donde no triunfó la Revolución y, por tanto, no hay motivaciones para que haya esas extracciones tan sospechosas. Hemos de tener, sin embargo, presente y muy en cuenta que en Chipiona estuvieron de Superioras muchos años algunas religiosas muy adictas a M. Ángeles, por ejemplo, la M. Casáus, que después tenía también que abogar por su causa en un Incidente de mucha mayor trascendencia y consecuencias lamentables.

El 28 de junio de este año queda truncada la relación de la cronista y no se reanuda hasta el 25 de enero de 1908. ¿Qué había ocurrido? En esta fecha otra mano, distinta de la precedente, inicia la narración con la noticia de la llegada de la Superiora General (ya M. Julia Requena, aunque no lo expresa y se saca la impresión que no es recibida con mucho agrado, si recordamos las frases adulatorias que le dedicó a M. Ángeles en su última alocución. Quiere decir que por las referencias de la Crónica no nos podíamos enterar quién era la nueva Superiora General, ni cómo había sido elegida). Señala que llega con dos postulantes, sor María Amada y sor Laura, que son las dos jóvenes dirigidas del P. Fundador en Getafe y discípulas de las Ursulinas. Vuelve a interrumpirse la crónica desde el 25 de marzo de 1908 hasta el 22 de mayo.

Después del Capítulo y deposición de M. Ángeles fueron trasladadas ella y M. Antonia a la residencia de Getafe; ésta última como Superiora y maestra de novicias. Pero M. Antonia está muy disgustada por el traslado del Noviciado, por la renuncia de M. Ángeles y porque se considera fiscalizada por el P. Fundador. En esta situación tuvo la mala ocurrencia de escribir al Obispo de Madrid, pidiendo una Visita Eclesiástica, exponiendo que no se atiende a las enfermas y que hay deficiencia en la comida y el vestido. El Padre, en vista de la situación anterior, había suplicado a M. General que la sustituyera en el cargo, porque no llevaba vida de Comunidad y decía que se encontraba enferma y fue nombrada superiora M. Consuelo Miranda, que había sido ya Maestra de Novicias. La visita la hizo el Visitador el 16 de octubre de 1907. Sus incidencias las expondremos posteriormente, y como resultado M. Ángeles tiene que salir para Monóvar y M. Antonia vuelve a Sanlúcar contra las intenciones del Fundador, prevaliéndose de un certificado que arranca al sr. médico después de muchas instancias importunas. El Padre escribe al arzobispo de Sevilla, ya D. Enrique Almaraz, solicitando el expediente de expulsión. Y así se tramita y sale M. Antonia con unos familiares. Allí murió unos meses después. Previene también al Arzobispo sobre los manejos de M. Ángeles y sus confidentes, sin duda ninguna el P. Oliva del Oratorio, el principal, que había tenido mucha preponderancia e intervención en la Curia.

Los Principios de Gobierno con los que el venerado padre quiso atajar toda indisciplina y relajación del Instituto, son un mural firmísimo para mantener a la Congregación en toda su pureza y perfección. Si con frecuencia entonces y ahora no se hubieran olvidado, habría que lamentar menos desvíos y fracasos en las Congregaciones Religiosas. He aquí los principales puntos: A ) Consentir que dicho Instituto deje de existir, antes que de ser como debe, ni transigir nunca con nada que a ello se oponga, o tienda a variar o mitigar el espíritu que se revela en las Constituciones.

B) Preferir siempre la vida del Instituto a la de alguno o de algunos de sus miembros, por muy esencial o esenciales que parezcan.

C) Acudir, por consiguiente, a cortar la gangrena a los primeros síntomas que presente alguno de dichos miembros, sea el que fuere, y a separarle al punto del cuerpo, si continuase amenazando su existencia.

D) Tener por motivo suficiente para cuanto queda dicho (En párrafos anteriores suprimidos) toda grave infracción de un Voto, cuando puede menoscabar el prestigio del Instituto o minar su existencia, cualquier manejo ambicioso y cuanto pueda alterar la paz y buena armonía que debe reinar siempre entre las Hijas de la Divina Pastora[Notas 1].

Con estos antecedentes, en agosto del mismo año nos encontramos con una carta perentoria y violenta. Inicia su misiva con esta advertencia grave:

“Reserva absoluta bajo la más estrecha responsabilidad”.

Sor Concepción de Jesús. A grandes males, remedios radicales, Sor Julia te remitirá el Acta de Deposición de Sor Ángeles. Si quieres firmarla sin protesta, bien. – Si con protesta, fúndala en razones bien expuestas, para no salir complicada con la Depuesta. También debes Firmar los Oficios. Basta de paños mojados y de respetos humanos. O sea la Congregación como debe – o no sea --, es decir o todas a la calle. Ninguna transigencia más; aquella a quién pese el hábito, que se vaya a la calle”. Agosto 17-1907. Faustino Míguez.

¡Cómo tenía que quemarle las entrañas la caída ruidosa de aquella hija, que había constituido todas sus esperanzas, y que había dado lugar a que la relajación hubiera invadido las de su amada Obra! Pero era hombre rectísimo y tenía que sobreponerse a todas las incidencias, vinieren de donde vinieren. ¡Cuánta fe, cuánta constancia, cuántas amarguras, siempre vencidas y siempre renovadas, que iban cincelando el espíritu del Siervo de Dios y cimentándole en la única verdad y fundamento inconmovible: Su unión con el Señor, “Que era su fortaleza”!

Escribe ahora a M. Julia, ya Superiora General, sin que podamos de las escasas fuentes que nos restan las providencias tomadas, puesto que las Crónicas callan y las Determinaciones Oficiales o Decretos han Desaparecido ¿Misteriosamente?

“Amada Hija en el Señor. Julia: Mucho me alegró lo de Chipiona, pero bien pronto me agrió esa satisfacción lo de Sanlúcar. No podían ni hacer nada que me hiriese más profundamente mi amor propio, que siempre lo he tenido en no querer deber nada a nadie y precisamente fuese una de las cosas que más recomendé; no se contrajesen ninguna deuda. Trata hija de vender el pinar y de ver si puedes borrar esa ignominia que pesa, como un plomo, sobre la Congregación. ¿A cuánto asciende todo? Ya llevo dos noches sin dormir; ayer lo pasé, casi todo, en cama. Eso me mata…de vergüenza… Aún no he podido ver al Sr. Obispo. Tan pronto lo vea y sí da tiempo pondré un parte, diciendo solamente: Conseguido, Vengan – Lo consabido – Viejo. (Carta 9 de septiembre de 1907. El viejo).

Aunque no indica destinatario esta carta que vamos a transcribir, se deduce que va dirigida también a M. Julia.

“He estado en Madrid a ver al Sr. Obispo, que decían los periódicos que había regresado de Mondariz, y no era cierto; qué está en Lourdes y no vendrá a lo menos hasta el 25. Lo que puedes hacer es traer las Novicias y Aspirantes y si puedes la licencia para darles el Hábito y Dios dirá: Que traigan los libros y objetos de estudios para no tener que gastar tanto. Lo mismo la ropa de cama… Quiero que me mandes una nota exacta de lo que se debe, para ver de pagarlo, si es posible, antes que salgan de ahí…

También antes que salgas debéis tener Consejo General para incapacitar para siempre y privar de Voz Activa y Pasiva a la causante de tanta deshonra. Ya mandaré el Acta redactada y la razón por qué no se ha complicado al Consejo y demás que debían haber denunciado tales abusos y aplicado los principios de gobierno[Notas 2].

Quiero que todas sepan que están obligadas a cumplir o hacer cumplir de arriba abajo –ser como se debe o no ser. Fíjate también cómo anda lo de las misas. No quiero quede un cabo suelto- y caiga quien caiga. D.m. mandaré una carta para todas, recordándoles sus deberes y de lo que se hace responsable la que no cumpla, pese a quien pese…

Ya puedes suponer cuán poco gusto tendré para nada ¡Trabajar tanto para que el diablo se lo llevase! ¡No hay castigo suficiente! (Carta. 12-9-907).

Continúan los desahogos del Padre con alguna de sus confidentes:

“A todo trance quiero saber a cuánto asciende la deuda total O pagas todo o levantas el campo y que se apoderen de todo. ¡Qué responsabilidad tenéis cuantas ahí habéis estado y no habéis avisado! ¿Constan en los libros las cantidades que yo entregué? ¿Y las de las medicinas que ahí y en Sevilla vendía la…? Haré lo que dices de Consuelo- Del P Anselmo tuvo carta Sor Ángeles. Antes la leí – opina como nosotros que es preciso lo desee y SEPA LO QUE HA HECHO. Que no la ha hablado todavía y tiene la ropa empaquetada…

No me has dicho nada de la entrevista con el Vicario y quiero me lo digas o cuando vengas… Esta noche pasada a las 11 tuve que tomar medicinas para echar sangre y poder vivir – si no me muero de vergüenza. Ando mal, creo que eso acaba conmigo. En cambio la… regalándose lo que puede… Te bendice el Mártir sin corona. Septiembre 15- 907.

Algunos Recursos y Remedios:

Amada Hija Julia en J.C. Ayer te mandé certificado un reguardo de 4.500 pesetas para que las cobre en Casa del Sr. D. José Florido y pagues cuánto se debe. Te adjunto ese croquis del Acta que debéis levantar en Consejo General, para que quites o añadas lo que no esté conforme con la realidad, que yo no quiero aumentar ni disminuir. ¡Qué se vea lo que se hace en el leño verde, para que teman los secos! El Mártir sin corona. 19-9-907.

La minuta que mandó el Padre para que les sirviera a las Madres del Consejo General en las determinaciones que debían tomar con M, Ángeles aparte de haber sido Suspendida del Cargo (A lo que aquí no hace referencia por ser cosa ya juzgada y realizada, es un poco larga y de su puño y letra).

Desconocemos en absoluto lo que en definitiva Decretaron Públicamente las MM. General y Moderadoras; nos resistíamos a publicarla, pero la Historia no tiene otros caminos para descubrir la verdad[Notas 3]. En la famosa carpeta desaparecida deberían encontrarse todos estos documentos.

“Mis amadas Hijas en J.C. que nos ha llamado a trabajar para su gloria, bien de las almas y salvación de las nuestras.

“Terminada la Visita que después de tomar posesión de mi nuevo cargo, me ordenó nuestro Fundador girase a las Casas para enterarme de su estado moral y económico y poderle hacer una relación verídica de ambos; toda la satisfacción que tuve al ver el excelente espíritu que observan y buena administración de las Casas de Monóvar y Chipiona, se me aguó al llegar a la de Sanlúcar, cuya presión de espíritu y mala administración saltaba a los ojos – Bien a mi pesar, por el disgusto que preveía, hube de ponerlo todo en conocimiento de nuestro P. Fundador, que dice no se podía figurar tan vergonzosos abusos de quién viste un hábito religioso y menos ejerciendo la Autoridad Superior de la Congregación, cuya honra debía procurar más que la suya propia y con cinismo sin igual rebajó ambas hasta la ignominia.

“Lleno de amargura nuestro Fundador al verse herido en la fibra más sensible de su decoro, que siempre le ha llevado a no deber un céntimo a nadie y ofendido de que se hiciese todo lo contrario de lo que tantísimo encargó y precisamente por la que mayor empeño y obligación tenía de así hacerlo y obligara a que así lo hiciesen; me ha mandado reunir al Consejo General y proceder al examen de los libros de cuentas de ese Colegio de Sanlúcar y si no estuviesen en la forma que nuestras Reglas prescriben, se apliquen éstas y los Principios de Gobierno, a la culpable y sin miramiento alguno, so pena de hacernos cómplices y como padrón de ignominia entre las Hijas de la Divina Pastora.

“En cumplimiento de lo ordenado por el referido Padre, nos reunimos en el día de la fecha en este Colegio de Hijas de la Divina Pastora de Sanlúcar de Barrameda y empezando el examen por el libro de entradas, notamos: 1° Qué desde un principio no figuran varias cantidades que sabemos de cierto han ingresado. 2° Qué tampoco constan algunas que nuestro. Fundador mandó para Misas, que debían aplicarse en este Colegio; 3° Que hay meses en que no consta nada apuntado de cuánto ha ingresado.

“Pasando luego al libro de Débitos, observamos: 1° Notamos que desde 1904 nada se halla anotado. 2° Que hay deudas desde 1903; 3° Que ni aún se ha pagado la Contribución desde febrero del año corriente, dando lugar al enorme recargo de la misma; 4º Que aún de Misas que el Padre Fundador mandaba al Colegio, se están debiendo muchos meses… Aparte de otras mil cosas que después de las otras ni mentarse deben, por graves que sean, como entre otras el Haber dispuesto del Dote que trajo alguna Postulante.

Por todo lo cual y prescindiendo del tiránico proceder de no dejar durante su malhadado Generalato, de que por desgracia tan tarde se la ha depuesto, que sus súbditas pudieran enterar de todo al referido Fundador.

“Viene así a declarar y por la presente declaran a Sor Ángeles de Jesús privada por siempre de voz activa y pasiva e incapacitada para ejercer todo cargo honorífico y administrativo en nuestra Congregación y que debe ocupar para siempre el último puesto entre las Profesas, sin que por nadie ni por ningún concepto puedan levantársele estos castigos, que por la autoridad que abusivamente ejercía, esquivó por tanto tiempo.

“Y puesto todo en conocimiento de nuestro Padre Fundador, se dignó aprobarlo y ordenó se comunique a todas las Profesas, para que sepan que las Reglas obligan a todas, tanto a las que mandan, como a las que obedecen y que deben aplicarse y se aplicarán lo mismo a las que quebrantan que a las que, sabiéndolo, no procuren poner remedio según está mandado.

Sanlúcar, septiembre 23.907. Aprobado todo lo acordado. Faustino Míguez”.

Continuamos copiando algunos párrafos de cartas que ilustran perfectamente este entramado de sucesos, actitudes, incongruencias y desfogues del amor propio.

“Mis amadas Hijas en J.C. que nos ha llamado a trabajar para su gloria, bien de las almas y salvación de las nuestras. “Sor Antonia como hiena en jaula, mordiendo el hierro. Le sabe mal que no haya visiteo. No lo consentiré ni aquí ni en parte alguna. ¡Ojo! Sor Ángeles tan formal y ocupada con las clases de las jóvenes postulantes y siguiendo la marcha ordenada que marca la Regla. Creo está mejor. Hoy de retiro. Sor Antonia no baja ni yo quiero suban las Novicias. Suspira por el Picacho…; Si Sor Antonia siguiese así, pronto la depondré. Ya le dije el otro día que la que es de hecho Superiora lo será de derecho. No quiero lleve siquiera el nombre de Superiora no presidiendo la Comunidad y haciendo vida común. Ya te lo escribirá Sor Julia. Que conmigo no se juega, octubre 6- 907. Reviejo”[Notas 4].

El día 8 del mismo mes escribe el Padre a M. Julia y se expansiona con estas novedades:

“Celebro llegaseis bien y fuese así recibida. Aquí tirandito. De Sor Antonia ya sabrás por ella misma que te ha escrito y de que no quise enterarme. Supongo lo que te dirá. Está como hiena en jaula, mordiendo el hierro. Suspira por volver al Picacho. Le dije: “nones y renones”. No ha vuelto a bajar; ya le dije que la que es Superiora de hecho lo será de derecho. Yo no quiero aquí una Superiora que no hace vida común ni preside la Comunidad. He prohibido suban las Novicias a su habitación. No quería respetar la distribución de horas que dejaste. Mandé que no hiciesen caso y que Sor Ángeles cuide de las Novicias, además de darles las clases, como lo está haciendo y siguiendo la vida común… Si Sor Antonia no cambia, en esta misma semana, la depongo, para que no se crea con derecho a mandar y a poder escribir a ceca y meca, que para eso no está mala. Preveía la infeliz que aquí no puede andar de visiteo y de aquí su disgusto. Sepan todas, todas, que no quiero visiteos y aquí de ningún modo ni por nada ni para nada. Tengo un gran disgusto y es que no sé si el Sr. Obispo dará licencias para el Noviciado. Fui a verle y me contestó: que ya lo pensaría: Que le presentase la solicitud. No se la he querido presentar hasta que me vea con la Reina Madre para que la apoye. Ya pedí audiencia al efecto a dicha Señora. Veremos cuando puedo verla. Por aquí conoceréis cuánto tengo que sufrir. Octubre 6 –907. El Abuelo[Notas 5].

Y a la Madre María (Casáus) al tener que abonar otra deuda contraída durante el mandato de M. Ángeles le escribe:

“Se me cae la cara de vergüenza. Guardaos bien de contraer más deudas; por mi parte no abonaré ninguna más. Las que esto contrajeron ni tuvieron ni tienen vergüenza, ni la conocen ni tienen conciencia. Ayer tuvimos aquí una Visita Eclesiástica provocada por una hijastra de la Congregación. Desgraciada ahora y para siempre. Dios os bendiga como en su nombre os bendice. El Abuelo. Escarmentar en cabeza ajena y no olvidéis que la espada de la Justicia Divina está pendiente sobre las infieles a su profesión”[Notas 6].

SE ACRECE EL FRAGOR DE LA TORMENTA.

Amada Hija en J.C. Julia de Jesús: Recibí la tuya del 16/c con las adjuntas que te entregué, Sor Consuelo la recibió con la igualdad de ánimo que todo. (Se debe referir al nombramiento de Superiora de la Casa). Sor Antonia nada manifiesta hasta ahora; la tiene tragada – pero dudo deje de indigestársela ---. Su último acto ha sido digno de ella y tal vez de funestas consecuencias.

Escribió una carta al Sr. Obispo de Madrid, la letra parecía suya y sólo firmaba Superiora, pidiendo una visita Urgentísima a esta Casa… el 16 del corriente se presentó muy de mañana el Visitador Eclesiástico, diciendo tenía que visitar a las Religiosas. Víctor le dijo que tenía orden mía de no pasar recado, sin mi permiso, y añadió iría a buscarme y le dijo fuese. Acudí al punto, entró por la Iglesia y preguntó: quién era la Superiora: Le contesté: Sor Consuelo, que vayan viniendo por orden a la Capilla… ¿Qué ha pasado o pasa aquí, dijo a Sor Consuelo? Le enseñó la carta dicha. ¿Dónde está la Superiora General? ¿Dónde la anterior? ¿Y la Superiora local es usted? Después dijo que la que quisiese fuese al confesonario. Sólo fue Sor Antonia… Después estuvimos un poco en una clase y se marchó en el tranvía de las 10h. 50 minutos; las consecuencias pueden ser funestísimas para lograr el permiso del Noviciado. Esto no puede quedar impune, pero dejaremos pasar algún tiempo para aplicarle lo que merece. Conste, sin embargo, que es una deuda contraída y que debe pagarse a todo trance… Ayer mismo mandé a Sor Consuelo a Madrid para que comprase varias cosas y abrigo para todas y más para las enfermas; la entregué 200 pesetas. Únase a esto el gasto diario y se verá los sacrificios que se hacen por almas más negras que el demonio por ingratas. Amada hija: Aquí llegaba cuando recibí un Oficio del Obispo en estos términos (adjunta copia). Ya ves si por el mismo contenido del oficio sobre las enfermas y que vuelva cada una a la Casa de donde proceden es o no de la CONSABIDA. Ni ella ni otra pueden ni deben volver a su procedencia: piense lo que más convenga. Las postulantes y Novicias si tienen que volver Sor Ángeles puede sustituir a una súbdita ahí o en Aspe. A sor Antonia veremos de empujarla al arroyo de donde ha sido recogida… Figúrate como estará EL VIEJO.

“Te devuelvo la de Sor Antonia. No me extraña cuanto dice. La conozco demasiado. ¡Ojalá no tuviera tantos motivos para conocerla! Si varias veces que la quise expulsar lo hubiera hecho, no me arrepentiría tan tarde[Notas 7]. No irá a Sanlúcar ni a parte alguna. Si quiere a su casa que vaya, pero sin hábito – y para no volver—al menos mientras yo viva. Se figura que sólo vino a la Congregación para gozarla -- bastante la ha gozado – Todo cuanto tiene se le quitaría si la dejasen salir por todas partes de visiteo, como en Sanlúcar. La estorban las rejas – que se aguante. No las franqueará mientras yo viva, si no fuese de una vez para siempre. (Ni palabra quiero contestar a la suya—sólo diré que su franqueza debe traducirse por descaro y cínica desvergüenza) que no tolero por nada ni por nadie. Confirmo todo lo dicho en mi última del doce y no revoco ni rectifico una palabra, salga el sol por Antequera o salga por donde quiera. Casi estoy seguro que el genio y soberbia que la hizo campar por sus respetos, la podrá muy pronto en el arroyo ; el tiempo; que no cae bien al humilde hábito de Hijas de la Divina Pastora en persona de tal calaña. Tú, hija, harás lo que gustes; yo he tomado mi resolución irrevocable. Te bendice en Jesús y a todas. El Viejo. (Octubre 14-907).

El 4 de noviembre vuelve a aparecer en una carta del Padre a M. Julia otra referencia sobre el caso de M. Antonia:

“Lo de Sor Antonia… convendría se hiciese lo que indicó el Sr. Arzobispo; mandarla otra vez aquí y si no quiere venir, como no querrá, que tú con tu Consejo pidieses la dispensa de los votos a Roma, previa aprobación y recomendación del Sr. Arzobispo, etc. que ella seguramente no lo pide (o sea la exclaustración), sino que quiere seguir gozando y arruinando a la Congregación”.

“Amada Hija en J.C. Julia de Jesús: Quieres que te conteste pronto y lo hago: la parricida debe ser expulsada, cuanto antes, considerando los sobrados motivos que hay para ello y por su NEGATIVA A ESTAR DONDE LA MANDAN, tomando vosotras de acuerdo con el Sr. Arzobispo y suplicándole se digne informar y tramitar la petición a Roma para la dispensa de los VOTOS SIMPLES PEPETUOS, según se indica al final del Art.9° de los PRINCIPIOS DE GOBIERNO[Notas 8].

El retrato que de ella se haga ha de ser de cuerpo entero, manifestando su carácter insufrible y su indignísima conducta, perjudicialísima a la observancia religiosa que se hace imposible donde ella se encuentre. Lo que ha sido en esa ya lo sabéis y lo que hizo en ésta tampoco lo ignoráis; pero agrava su criminal conducta el haberlo hecho cuando más enferma se fingía, durante la Misa y Oración, tan de mañana, la cual sólo se levantaba cuando quería, abriendo puertas que cuestan tanto trabajo a las sanas, la que fingía no poder moverse (y de acuerdo con Sor Ángeles que lo supo no lo manifestó como mandan las Reglas, consta de sus cartas… (9). Apuntes para cuando llegue su turno y para escribir su Historia. Tan descocada e indecente se mostró Sor Antonia con el Médico, pidiéndole el certificado, que conservo de su enfermedad y necesidad de irse a su país para curarse, que ya no quiso verla por cuarta vez” Noviembre, 6 – 907). EL VIEJO.

Para proyectar más luz en este problema tan espinoso y difícil que tuvo que solucionar la Congregación con repercusiones a distancia en los acontecimientos posteriores de 1.924, vamos a dar a conocer también la carta que el siervo de Dios escribió al Exmo Sr. Arzobispo de Sevilla:

“Permítame V.E.I. a un afligido viejo expresarle el más profundo agradecimiento por la benévola y paternal acogida que se dignó dispensar a las verdaderas y atribuladas Hijas de la Divina Pastora en las tristísimas circunstancias creadas por dos hijastras, cuya permanencia en la Congregación es incompatible con la vida y prosperidad de la misma .

Sofocando las más humildes súplicas y reiteradas protestas de las que deseaban la honra de su Congregación, sólo se preocupaban de gozarla, hasta que ellas mismas se desenmascararon y fueron llamadas al orden, según prescriben las Reglas y era de justicia; mas avezadas a lo contrario, trabaron amistad a lo Herodes y Pilatos y fraguaron la ruina de la Congregación a beneficio de su amor propio. Dejo a la recta ilustración y prudencia de V.E.I. la iniciativa de la única medida que convenga tomar con dichas parricidas que ni han cesado ni cesarán de atentar contra la vida de su Madre, Soy de V.E.I. el más inútil humilde de S.Q.B.E.P.A. de V.E.I. F M”.

El 13 de noviembre escribe otra vez a Sor Julia y le comunica:

Escribí al Sr. Arzobispo, dándole las gracias y poniendo en su lugar merecido a las consabidas.

Me alegra fuese por Antonia su familia y creo pueden darse por bien empleados los disgustos a cambio de su salida. Muy bien me parecen sus informes, si bastasen; si no siempre la verdad, que quién así se portó, no tienen derecho a más. Y también Sor Ángeles puede ver lo que hace, que ya tiene el pie en el estribo… ya dije, escribí o 1° hablé con el Presidente del Senado, General Azcárraga, para que lo hiciese al Obispo de Madrid sobre lo del Noviciado. Lo hizo; me contestó que el Sr. Obispo le dijo que no podía, quería, porque la Sta. Sede lo prohibía. No hay tal cosa. Lo que prohibió fue admitir fundaciones de nuevas Congragaciones, sin permiso de la Santa Sede. Esta no es nueva, lleva 22 años… No sé si me llamará la Reina Madre; sí lo hiciese lo haré y le contaré todo; pero no insistiré, por no proporcionarle un disgusto por la negativa… El Abuelo. Noviembre.23—907 (10)[Notas 9].

Y en otra del 16 del mismo mes podemos encontrar tres líneas muy significativas, que al final de la carta inserta.

“Te remito copia de la que escribí al Sr. Arzobispo (de Sevilla). Quiero esté enterado para prevenir los MANEJOS OCULTOS DE SOR ÁNGELES o AGENTE[Notas 10].

Por fin, en la última carta que poseemos de este año, fechada el 16 de diciembre, encontramos esta pequeña referencia a todos estos sucesos, que sin duda trajeron alguna turbación de manera especial entre las amigas y confidentes de estas dos religiosas que no en vano habían estado en el candelero durante veintidós años:

“Sé qué hay en ésa algo o algos de cizaña. Mucho lo siento y más por lo que al fin traerá consigo. No será porque no se advierta; pero de gustos no hay nada escrito; decisivo. ¿Quieren que la pelota caiga del tejado? Pues caerá, pese a quién pese; que no es cosa de estar siempre con las mismas. O ser cada una como debe ser o de lo contrario no podrá ser el Instituto como debe…”

En otra misiva sin fecha (pero sin duda de finales de año) dice a M. Julia:

“hoy escribo a Sor Ángeles una que arde en un candil – contestación a otra suya que si es sincera, indica mucho. Hago referencia a su encuentro con el Visitador, como que me enteré en Madrid. Le añado que obre si quiere, como le aconsejó aquél; pero que se atenga a las consecuencias… Que dejo al tiempo el ver si hay simulación o sinceridad. Por mí no hay inconveniente en que siga en ésa hasta Pascua. Entrega a la parricida a su familia. Parece que tiene bastante dinero: no será del que ella ganó. ¿Cómo no había de haber deudas? ¿Cuánto tendrá la A.? (¿Ángeles?) Apuntes para un libro y para lo que se necesite. ¡Pobre viejo! ¡Para qué trabajar!

Por lo que recibirás de Sor Natividad creo debes presentarte al Sr. Arzobispo y referirle todo lo ocurrido ahí y aquí – debes ir con Sor María.

Me llama la atención el encuentro de Sor Ángeles con el Visitador. Tal vez fuese a buscarlo. ¿Andará el P. Oliva y Suárez de por medio? Visita al Sr. Vicario y refiérele lo que hay”.

Pero tenemos una carta singular por su importancia y por demostrar palmariamente esas intrigas y desahogos de M. Ángeles “ante sus confidentes”[Notas 11]. Es muy difícil comprender como cayó en manos de los Superiores; pero ahí está con el desciframiento para siempre, de muchos enigmas, y que dan al Padre plenamente la razón de su trato y distanciamiento con la que había sido su HIJA PREDILECTA. Vamos a copiarla íntegramente, porque es de una importancia suma para demostrarnos el carácter de M. Ángeles, como mujer sensiblera, sagaz, simuladora y poco amante de la verdad[Notas 12].

J.R.E.N.C. Monóvar 23 de octubre de 907.

Mi muy amado Padre en Jesús y mío Que sorpresa tan grande va a recibir cuando vea le escribo desde Monóvar.

Recuerda que le decía en una mía (luego quiere decir que se escribían con frecuencia) que la M. Antonia había hecho una cosa; pues bien esta era escribirle al Prelado de Madrid para que mandara un Visitador, que envió enseguida. Puede comprender, cual habrá sido la sorpresa de todas y más del Padre que nada esperaba.

Hubo un exploro general y en conciencia todas tuvimos que decir lo que ocurría[Notas 13]. Se puso las manos en la cabeza asombrado de ver todo lo que estaba pasando. Además me dijo iba a enterarse de Sevilla, si tenían el permiso para el traslado del Noviciado a Getafe y para lo que han hecho CONMIGO, pues del señor Obispo no lo tenían. Esto fue el miércoles de la semana pasada y el sábado vino una comunicación donde manda el señor Obispo que a mayor brevedad se levante el Noviciado y vuelva a Sanlúcar.

El disgusto y el escándalo han sido tremendo. De seguida fue llamada la M. Julia y ésta determinó que viniese una hija suya, P. mío a esta Casa de Monóvar. Salí ayer 22 y como pasaba por Madrid y tenía tiempo fui a hacer una visita y me encontré al Visitador (¡qué casualidades hay en la vida!) que me detuvo y me preguntó si se había hecho lo ordenado; le contesté que sí, pues yo era la primera que salía para ésta. No puede figurarse lo interesado que está por mí asunto y lo mucho que se ha explicado el señor Obispo, tanto que por su consejo ha escrito al VICARIO CAPITULAR (de Sevilla), enterándolo y veremos lo que resulta.

¡Qué escándalo P. mío! hoy llegarán a esa las Novicias, menos la Hna. Purificación, que le han puesto un velo negro y es la que me ha acompañado, pues está aquí destinada, después de la orden de que todas las Novicias a Sanlúcar[Notas 14].

Mi llegada aquí ha sido atroz; figúrese Sor Araceli y Teresa al verme abrazadas a mí, yo que poco me faltaba, no tenía ojos para llorar, pues es preciso ser de bronce o estuco para no sentir tanto como me estoy venciendo y por las humillaciones que estoy pasando.

Cada día doy más gracias a Dios que mi P. de mi alma me ha enseñado a sufrir con tranquilidad y paciencia (¡a buen seguro que no la habría enseñado a ambicionar cargos y a dilapidar dineros!). Sus buenos consejos y reprensiones hoy me sirven, pues yo misma no me conozco. He recibido la suya del 17 y no puedo expresarle cuánto me consuelan, pues estoy como en una cárcel; siempre espero la visita de un amigo y cuando veo su letra ¡Ay Padre mío, que mi corazón se desahoga, que mi corazón se ensancha, mi P, sí, mi Padre de mi alma que no olvida a ésta su desgraciada hija, pero afortunada, sí como espero me sirve esto de satisfacción por mis pecados! P. mío, déjeme que le diga una vez más que le quiero con toda mi alma y que le viviré siempre agradecida.

Creo que como quien no quiere la cosa, enteré al Sr. Vicario de lo ocurrido, pues debe estar en antecedentes por si le piden informes de mí en Sevilla, como si lo supiera de otra persona no de mí (simulación se llama a esta figura).

Veremos si a ésta me contesta pronto y debe hacerlo si algo sabe, poniendo dos sobres, como ahora, pero el de fuera dirigido al Administrador de Correos, para que no le cueste el sello (¡Pobrecillo se iba a empobrecer!). La M. Natividad, Ana y Teresa me dan sus recuerdos y su hija le pide oraciones con creces y que no le olvida y B.S.M.S.A.D.J. Estoy dando clase a las niñas con Sor Araceli”[Notas 15].

Varias veces intentó M. Ángeles volver a su antigua supremacía en la confianza y valimiento con el P. Fundador, pero él, que se había entregado a la verdad y al único Amigo que no engaña, no picó en el anzuelo y aunque la trató con deferencia, estas defecciones de las criaturas le habían inmunizado contra los halagos y artilugios del corazón humano. En cierta ocasión escribió al Padre: “Que también el Buen Ladrón había pecado y se había arrepentido. Y el Siervo de Dios le respondió: “Es verdad que el Señor le perdonó pero no le bajó de la cruz”[Notas 16]

Oigamos para terminar este asunto tan ingrato a dos de los testigos del Proceso: 1º El P. José Olea Montes, Delegado General d las Escuelas Pías: “Entre las Religiosas que traté en Sanlúcar y que no eran muy afectas al Siervo de Dios, como he dicho, la principal y la única de la que conservo el nombre era M. Ángeles, ya fallecida. Y el motivo de esa desafección al Siervo de Dios fue porque entendió, en unas elecciones para Cargos en la Congregación, que el Siervo de Dios se inclinó a un determinado partido. Yo personalmente depuré los hechos y pude comprobar que el Siervo de Dios procedió siempre con gran altura de miras, con gran imparcialidad y sin tener en cuenta personalismos, buscando únicamente el bien de la Congregación fundada por él”.[Notas 17]

El otro testimonio es del venerable sacerdote tantas veces citado y que penetró como nadie en el interior del Siervo de Dios, don Tiburcio, que testifica : “Con respecto a las Religiosas observó siempre la más estricta justicia; y en una ocasión que una religiosa en una ELECCION DE SUPERIORA GENERAL, SE DIO EL VOTO A SÍ MISMA, para continuar en el Generalato, el Siervo de Dios inmediatamente que se comprobó esto, de acuerdo con el Consejo de la CONGREGACIÓN la depuso, inhabilitándola para desempeñar cargos durante cierto tiempo, a pesar de que era una religiosa que valía y sin tener en cuenta los prejuicios que pudieran venir a la Corporación que estaba en sus comienzos. Esta Religiosa fue luego Superiora de la Casa de Daimiel (donde él era párroco y por lo tanto la tuvo que tratar suficientemente). Siempre conservó algún rencor al Siervo de Dios hasta que murió. Él, sin embargo, como puede verse en una carta que dirigió a esta Religiosa y que se ha entregado al Vicepostulador, le escribía en tono cariñoso y festivo”[Notas 18].

El P. Fundador tuvo que sufrir un verdadero calvario en estas incidencias con las intemperancias de M. Antonia y las argucias y resentimientos de M. Ángeles, capeando el temporal con su diplomacia galaica y su unión con el Señor, tratando de aplicar el remedio a aquella borrasca que se había desatado contra la estabilidad y observancia de la Congregación. M. Requena poco a poco con su virtud, paciencia y compenetración con su P. Fundador fue restableciendo la tranquilidad y ganándose los corazones de sus religiosas. Después del fragor de la tempestad el P. le escribe: “Me dices que no sufra; qué ¿voy a desesperarme? Ya lo estoy de mí mismo y muy confiado en Dios” (Carta. enero 17- 1908).

Notas

  1. Cf. Reglas de las Hijas de la Divina Pastora, pág. 87. Imprenta de Gabriel del Horno. Madrid, 1906.
  2. Para conocimiento del lector exponemos lo establecido por las reglas respecto a esta posibilidad del voto a sí misma: “Si la mayoría fuere de solo un voto, la elegida tendrá que presentar o indicar su cédula para probar que no se eligió a sí misma” (pág. 12) “Si resultase que se ha elegido a sí misma será juzgada por los principios de gobierno y si se reconociere, será privada de voz activa y pasiva seis años y ocupará el último puesto entre sus hermanas (pág. 139. Cf. Reglas de las Hijas de la Divina Pastora. Imprenta del Gabriel del Horno. Madrid 1906).
  3. Como era natural que las MM del consejo no supieran redactar un acta de esta naturaleza, dada su inexperiencia en esas lides leguleyas, el P. fundador les manda un borrador que es el único que conocemos, porque todos estos documentos que debían encontrarse en la carpeta primera de la Institución han desaparecido. Ignoramos por lo tanto, los términos definitivos en que fue redactado el documento. Parece ser que las últimas determinaciones no se aplicaron, sino que se atuvieron a lo taxativamente determinado en las Reglas. A los seis años volvió M. ängeles a ser superiora local y no se sabe nada de que ocupara el últimolugar de las profesas.
  4. Esta carta parece va dirigida a Sor Concepción. Como se ve por ella MM. Angeles y Antonia han sido trasladadas a Getafe. M. Antonia tiene el nombramiento de superiora y M. de novicias. En la transcripción que hicimos de la segunda llegada de Margarita Artime así nos lo asegura también; pero ambas, por lo que se deduce, muy disgustadas, la una por la deposición del cargo y demás penas impuestas; laotra porque aquí se veía fiscalizada por el Padre y ya sabemos que tenía motivos para no sentirse tranquila..
  5. Laramente se comprueba el malestar del Padre ante esta situación y que el Sr. Obispo no concederá el permiso solicitado para trasladar el noviciado a Getafe por motivos especiosos. Pero el caso es que las novicias están ya aquí, desde abri. La referencia que hace a la Reina Madre es un testimonio indirecto de la intervención del P. en la curación de A. XIII. ¿de dónde si no, podía venir al Padre esa familiaridad y confianza con la augusta señora?
  6. Esta carta está sin fecha, pero por el contenido se deduce que es de octubre de 1907. ¡Quién le había de decir a él que años después, esta misma hija, María Casáus, le iba a proporcionar un disgusto y humillación muy superior a la que ahora comenta con ella! Juicios de Dios para la purificación de sus elegidos y una muestra característica de la actuación del enemigo de las almas para deshacer y echar por tierra toda obra que se dirija a la instrucción y salvaiónn de los pequeñuelos como quedó bien patente en las asechanzas y persecuciones de todas clsaes que tuvo que sufrir su santo padre José de Calasanz.
  7. En la declaración de sor Antonia que no conocemos ¡también se ha extraviado!; también se queja de que se trata mal a las jóvenes novicias y enfermas por deficiencia en la comida y abrigo y que se había hecho el traslado del noviciado sin permiso de la curia, por lo que todas han de volver a su procedencia, que es lo que ella deseaba. En este paso parece que esuvo complicada también sor Ángeles que respiraba por la herida de su deposición, como veremos después.
  8. Téngase presente que hasta 1897 en que fueron aprobadas las Reglas por el cardenal F. Marcelo Spínola el Fundador por los poderes que le confirió el Card. Ceferino González en el primer reglamento, tenía potestad para expulsar de la Pia Union a cualquier religiosa que en conciencia viese no era apta para la Institución; posteriormente estos poderes pasaron a la M. General y su Consejo que canónicamente no fue nombrada hasta 1900, con el asentimiento del Prelado Diocesano o de Roma.
  9. Éstas palabras del P. Míguez que encontramos en una carta del 29 de octubre de 1.907, no nos aclaran a quien se refieren, si al Sr. Obispo o al Ministro.(falta la 1ª parte de dicha carta). Lo que queda bien patente es que la planta del olvido y el desagradecimiento aflora en todas las cumbres. “Sobre lo de la recomendción del Ministro, si sabe que será poderosa (para el obispo), que la ponga en el sentido de que “se sirva indicar al Sr. Obispo que tendrá como mucho gusto y mirará como hecho a él, lo que hiciere en mi obsequio; si algo le pidiere el P. Míguez. – que de otro modo será pretender se pusiera a los pies de Aquel,- Yo también le conozco y le serví aguna vez que vino a consultarme; pero no quiero diga que se lo quiero cobrar”. Ya se refiera al Obispo de Madrid, ya a un Ministro,, son otro índice claro y fehaciente de los múltiples personajes que acudieron al P. Míguezen demanda de la intervención de su carisma medicinal. El obispo de Madrid era en estas fechas el Excmo. Sr. D. José MA Salvador y Barrera, que tomó posesión el 10-05-1906, hasta el 7-12-1916 en que fue trasladado a la silla de Valencia.
  10. Buen olfato tenía el padre para prevenir lo que intentaría M. Ángeles y sus confidentes o agentes. ¿A quién se puede referir? No es difícil dilucidarlo, pues con mucha probabilidad puede sospecharse del P. Oliva y de don Antonio Suárez. Sobre M. Ángeles encontramos estas referencias muy significativas en dos de sus cartas: “Nada me extraña lo de Sor Ángeles. Dios castiga sin palo ni piedra. Mucho te resta que ver. Yo (sic) ya poco me resta…,bastante he visto. ¡ Que Dios me lleve en su gracias es lo que le pido, después de tantos desengaños! (Carta 12-23-912). “Y también Sor Ángeles puede ver lo que hace, ya que tiene un pie en el estribo…” (carta 13-907) En el cuaderno de crónicas de Sanlúcar encuentro estas referencias sobre las elecciones de la Superiora General, saliuendo otra vez Sor Ángeles de Jesús” (drsconocía la cronista el resultado y tramitación de la votación anómala del Capítulo). Año 1907, 1 de febrero: salieron para Getafe N. R. M. General – sin duda, M. Ángeles todavía- y M. concepción y Sor Purificación, para la inauguración de la Iglesia de la residencia en dicha población. Día 17 de febrero: Nombramiento de la superiora local y demás personal, todas interinamente. (cosa rara e inexplicable sin tener en cuenta los precedentes del Capítulo). Día 19 de mayo: a las 8 de la noche “a la votación de las novicias se procedió previa a una hermosa, aunque breve, exhortación de nuestra muy amada y Rvda Madre a la lectura de una circular dada por ella a sus Hijas de toda la Congregación, para lo cual se hará extensiva a todas las casas. El 29 de junio de este año queda truncada la relación de sucesos en la crónica hasta el 25 de enero de 1.908, en que, con letra de otra mano, expone: 25 de enero de 1.908: ha llegado nuestra Superiora General, acompañada de las religiosas Hnas. sor Purificación de Jesús y las postulantes Sor Amada, Sor Laura y Sor Inmaculada; fueron recibidas todas las novicias con grande alegría”. (a estas postulantes sabemos que las lleva ya desde Getafe, M. Requena. Actuando de General) (se interrumpe de nuevo la crónica desde el 25 de marzo y no se renueva hasta el 22 de mayo por la misma amanuense de los años anteriores).
  11. Quedan plenamente confirmadas nuestras sospechas con las líneas de esta carta sin datación que hemos hallado últimamente. Ellas confirman los indicios que formulabamos sobre la actuación muy probable del P. Oliva en la desaparición de documentos, que ponían en evidencia a su patrocinada M. Ángeles, por la facilidad de ingreso en las dependencias de la curia sevillana, ya que durante varios años fue confesor del Sr. Arzobispo. Son también muy reveladoras estas líneas de una carta posterior (16 de agosto de 1.913) sobre el comportamiento del Sr D. Antonio Suárez ante la expulsión de una religiosa que a juicio de las superioras no tenía vocación: “de la casa no te muevas, y su usan de la fuerza llama al juez para que defienda tu derecho y no te atropellen. Yo no pongo los pies en esta casa. (Sanlúcar) ni ahora ni nunca” (Archivo del arzobispado de Sevilla, carp. 2ª de la Congregación de las Hijas de la Divina Pastora.)
  12. No queremos de ninguna manera desvirtuar los méritos contraídos por M. Ágeles González Leon, y no se los hemos escatimado nunca, pero la Historia no es literatura como estas frases alusivas a ella; “hemos perdido en la tierra una de nuestras mejores prendas; ha caido la más antiguas de las columnas que se habían formado en el espíritu de nuestro amantísimo padre Fundador viviente…corazón, dulzura y y compasión, reflejo de la del Buen Pastor a quien tan de veras siguió… la madre que formó en el amor y celo santo de Cristo a varias generaciones”. Ante estas palabras tan elogiosas se nos vienen a la mente aquellas otras tan sensatas y responsables de Miguel de cervantes: “Qué uno es ecribir como poeta y otra como historiador; el poeta puede contar y cantar las cosas, no como fueron, sino como debieron ser; el Historiador las ha de escribir no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna”.
  13. Según el P.adre, no se presentó a hablar ninguna más que M. Antonia. Uno de los dos no dice la verdad.
  14. ¡Grave pecado!, según la referente. Podía como es natural, la Curia de Madrid hacer salir a las novicias de su jurisdicción; lo que no podía, por no tener facultades, era obligar a que todas volvieran a Sanlúcar.
  15. Con cuanta razón decía Sta Teresa que era muy difícil conocer a las mujeres y ¡que esta no se acordara ya para nada que había llegado a escribir al siervo de Dios que le quería tanto como a Dios! ¡No deja de ser una paradoja inconcebible! M. Virtudes Cid de Jesús, residente en el colegio de Almaza´án, me ha entregado un certificado en el que confirma que a la muerte de M. ängeles González León quemó en la huerta de Sanlúcar una cantidad muy notable de papeles y cuadernos pertenecientes a M. Ángeles, por orden y mandato de la Rvda M. Gemma Martínez y en preencia de M. Ma Amada. ¡Qué pena de este auto de fe” cometido en la clandestinidad y prevaliéndose del cargo y autoridad! ¡Podían haber sido muy interesantes para la Historia de la Corporación esas fuentes históricas! Literlamente expresa el certificado: Yo, Sor Virtudes Cid de Jesús, certifico que siendo novicia en la Congregación de las Hijas de la Divina Pastora Calasancias de Sanlúcar de Barrameda en el año 1948, al fallecimiento de M. Ángeles fui encargada de Quemar por orden de la Rvda. M Gema un saco de escritos de la Congregación, cuyo contenido ignoro, pudiendo encontrarse entre ellos datos referentes a los asuntos de la Congregación, que tal vez serían necesarios para ayudar a aclarar hechos en el momnento actual de la Causa de nuestro Fundador. Sor Virtudes Cid de Jesús Almazán, 20-9-70
  16. Las palabras textuales del siervo de Dios fueron: “También me escriibió Sor Ángeles en igual sentido y como ella era de San Dimas, le dije la perdonaba como Cristo a éste…, a quien ofreció en premio el Paraíso. Pero no lo bajó de la cruz… A buen entendedor… (Cf. Carta del 2 de abril de 1908.)
  17. Testimonio del P. José Olea Montes. Summarium , proc. ord. Matriten. pág. 18
  18. Testimonio de D. Tiburcio Ruis de la Hermosa. Sum. pro. ord. Matriten., pág. 96. Muy esclarecedores resultan estos párrafos de dos misivas de esa época, donde el Padre se expansiona ya con la nueva Superiora General, M. Requena: “si, que se recibió aquí el acta. Ignoro los comentarios. (se refiere sin duda a a la expulsión de la ex M. Antonia). Estuvo bien el encargo que ahí hiciste. Ni convienen hablar palabra de la muerte. Dios la ha juzgado. Si conviene te enteres de todo lo que pasó en Sevilla para contestar con datos y no con embolorios. No vonciene entregar esa carta, a su tiempo vendrá bien.(debe, sin duda, referirse a la carta que hemos transcrito anteriormente de M. Ángeles. Carta 2-13-1908). “Tampoco yo estoy porque la famosa salga de ahí (parece se refiere a M. Ángeles, que se hallaba en Monóvar), que a mi ver no cabe ni cabrá en parte alguna que no sea el arroyo. La escuece el trabajo, después de acostumbrarse a no hacer más que por su bienestar” (cart2-21-1908). M. Ángeles intentó por todos los medios a su alcance reconquistar la primacía que tuvo en el corazón del siervo de Dios, pero no lo consiguió a pesar de sus astucias. He aquí una de varias muestras: “He tenido carta de Sor Ángeles, pidiéndome primero, permiso para venir a consultarme para primeros de mes. Respuesta: nones. ¿Cuándo cerrarras la puerta que no quise abrir a otras?” (Carta a M. Requena, Octubre, 6-1909)