DelAlamoBiografia/CAPITULO XXXI: MUERTE DE LA RVDMA. M. JULIA REQUENA Y CISMA PROMOVIDO A SU MUERTE. AÑOS 1923 A 1924

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

CAPITULO XXX: EL GENERALATO DE M. JULIA REQUENA
Tema anterior

DelAlamoBiografia/CAPITULO XXXI: MUERTE DE LA RVDMA. M. JULIA REQUENA Y CISMA PROMOVIDO A SU MUERTE. AÑOS 1923 A 1924
Índice

CAPITULO XXXII: ¿AMAGO DE CISMA?
Siguiente tema


CAPITULO XXXI: MUERTE DE LA RVDMA. M. JULIA REQUENA Y CISMA PROMOVIDO A SU MUERTE. AÑOS 1923 A 1924

La muerte prematura de M. Julia Requena, falleció a los cincuenta y un años, en plena juventud y madurez de gobierno, trajo una perplejidad grande en el porvenir de la Congregación, que a muchas almas desconcertó. ¿Quién iba a suponer una muerte tan inesperada y conexa con unas consecuencias tan imprevistas y trascendentales?. Los dieciséis años del Generalato de M. Requena fueron de una importancia decisiva en la consolidación del Instituto. Callada, prudente, sencilla, de noble presencia y mortificada en sumo grado son cualidades que prodiga con mucha parsimonia la misma Naturaleza. En su Generalato se fundaron los Colegios de Daimiel, Monforte de Lemos, Beas de Segura y Martos. De manera especial, todas las religiosas del Instituto habían gozado de una paz interna y de una formación sólida y profunda, una vez superada la crisis provocada por M. Ángeles y Antonia, que ya hemos descrito en capítulos anteriores. El P. Míguez se había compenetrado con ella de una manera absoluta y ella correspondía a ese afecto con amor y devoción reverencial. El Padre la consideraba como el “eco de su corazón”. Por eso su muerte fue para él una prueba lacerante, porque preveía en lontananza que podía desencadenarse una tormenta de resultados imprevisibles [Notas 1]. He aquí el testimonio de una religiosa verdaderamente devota del Padre y muy estimada por él, sobre este acontecimiento: “La muerte de la Rvda. M. Julia Requena de Jesús fue sentidísima por todas y mucho mas especialmente para nuestro V. Padre Fundador, que la “lloró como un niño”, y por todas fue muy sentida. Era de cualidades extraordinarias, poseía todas las virtudes y llevaba su cargo a satisfacción. El Padre decía debemos someternos (A la voluntad de Dios). Como el Padre era un Santo y un Sabio, decía : “Hijas mías ahora es cuándo peligra la Congregación” [Notas 2].

El día 28 de agosto de 1919 se había celebrado Capítulo General, como era preceptivo, en la Casa Madre de Sanlúcar y había salido por segunda vez Superiora General, la Rvdma. M. Julia Requena, y Vicaria y Primera Consejera, Sor María Casáus; segunda Consejera, Sor Concepción de Jesús; tercera, Sor Natividad de Jesús, y cuarta Sor Luisa de Jesús. Para el cargo de Procuradora fue designada Sor Matilde de Jesús y M. Natividad Vázquez hacía también de Secretaria de la Congregación.

Ya hemos consignado anteriormente los hechos mas salientes y trascendentales ocurridos en ese lapso de tiempo… Pero lo mas agobiante para las que seguían la marcha de la Congregación era que M. Requena no disfrutaba de buena salud… En estos últimos años estas deficiencias se habían manifestado por los ataques de frecuentes cólicos hepáticos y nefríticos, que dejaba su naturaleza muy averiada y sin reservas defensivas.

Debido a esta situación tan precaria de salud se vio obligada M. Requena, en el mes de septiembre de 1923, a marchar al Balneario de Cestona, con el fin de someterse a una cura de aguas, acompañada por la M. Margarita Artime, Superiora de Monforte de Lemos.

Para conocer el proceso de estos sucesos y evitar tergiversaciones, que a nadie puede interesar y muchísimo menos al que pretende historiar unos acontecimientos tan controvertidos y hasta ahora no clarificados, pretendo servirme de apoyatura en la relación escueta de los sucesos que nos relata el Libro de Crónicas de la Casa Madre de Sanlúcar de Barrameda, haciendo algunas aclaraciones, cuando lo exija la necesidad y dejando la interpretación de sus presupuestos y consecuencias a la recta conciencia del lector.

1923. Octubre. 24—“Después de haber regresado de Sevilla la M.R.M. General, donde pasó unos días para tratar de los negocios referentes al Instituto, incansable siempre, el día 24 , habiendo pasado las horas de recreo mas alegre y risueña, por haber escuchado las frases mas cariñosas y delicadas de una Madre buena y ejemplar, a las ocho de la noche escuchó por última vez sus últimos consejos, advertencias y ejemplos Sor Manuela de Jesús; además de madre tan buena recibió su bendición.

Todas las frases de cariño y amabilidad y sobre todo el deseo que tenía por dar gusto a todas sus Hijas antes de su enfermedad, se consideran como sucesos extraordinarios, dispuesto todo por Dios para presagiar después una funesta desgracia, que ocurrió la misma noche del 24.

A las once menos cuarto despertó de un sueño tranquilo a causa de gravísimos dolores hepáticos y nefríticos que sufrió hasta las dos de la madrugada, en que descansó hasta el día siguiente, jueves, a las nueve y cuarto que le repitió el dolor todo el día…, el viernes empezó la gravedad, que siguió su curso; este mismo día se avisó a la M. Vicaria General, Sor María Casaús de Jesús, Superiora del Colegio de Chipiona, y llegó por la noche en el tren de las nueve. El sábado sufrió un colapso del que se recuperó con unas inyecciones de alcanfor, administradas por el médico… Viendo que seguía tan mal avisaron al confesor extraordinario, que era el Rector de los Escolapios P. Juan Mármol y a este acompañó el P. Galán; le administraron los Stos.Sacramentos, porque le repitió de nuevo el colapso, a las tres menos cuarto, pronunciando antes de perder el sentido estas últimas palabras: Silencio, mucho silencio, espíritu religioso y no habló mas; únicamente rezó algunas jaculatorias y el salmo”. Miserere”, y con mucha fe y fervor grande expiró a las tres de la madrugada del 28”.

Día 29. –A las doce se hizo el entierro, siendo éste modesto y sencillo, según mandan nuestras Constituciones. El Rvdo. P. Rector (de los Escolapios) hizo las veces del Rvdmo. P. Fundador, con los PP. Emilio Galán y Santiago Yañez, etc.

Día 2 de noviembre.—Conmemoración de los Fieles Difuntos. Después de pasar unos días en la Casa Madre. previo aviso del M. R. Padre, salieron para Getafe Sor María de Jesús, Sor Concepción de Jesús Superiora de Getafe Sor Luisa de Jesús Superiora de Daimiel y como las anteriores Consejeras Generales y las Religiosas Sor Carlota de Jesús (era portuguesa) y Sor Encarnación. En esta ocasión parece que el Padre Fundador planteó la cuestión legal de la ilegitimidad de M. María Casáus.

Día 5 de diciembre. – Llegó a la Casa Madre la R.M. Vicaria General, Sor María de Jesús Casáus y Sor Adelaida de Jesús, que ha sido destinada al Colegio de Chipiona.

Hagamos un alto en el camino. ¿Qué ocurrió desde la muerte de la Rvda. M. Julia Requena hasta el día 10 de febrero de 1924? Pongamos algunos jalones en esta intrincada selva enmarañada de pasiones. Inexactitudes, opiniones preconcebidas, noticias parciales y muy incompletas, y a las veces demasiado interesadas por el afecto particular o el paisanaje, constituyen el panorama de fondo.

Comencemos por la transcripción de algunos testimonios que hemos podido recabar de religiosas, que mas o menos se llegaron a enterar de estos tristes acontecimientos. Ellos llenaron de congoja los últimos días del Padre y pusieron a la Institución en trance de Cisma, con gran perturbación de los ánimos. Ya conocemos como en septiembre de 1923, M. Requena había acudido a tomar las aguas del Balneario de Cestona acompañada de la Superiora de Monforte de Lemos, M. Margarita Artime, a la que apreciaba por sus talentos, lo mismo que el Padre Fundador, y hacía las veces de secretaria particular. Es un hecho igualmente cierto que M. María Casáus, que había salido Primera Consejera y, por tanto, Vicaria, últimamente no disfrutaba de las simpatías del P. Míguez, por diversas motivos, y parece que tampoco congeniaba con la Rvdma. Superiora General, a la que se había mostrado esquiva en distintas ocasiones.¿Qué ocurriría si, por mala ventura, M. Julia hubiera de pagar tributo a la muerte en estas circunstancias y sabiendo algunas religiosas que pesaba contra ella uno de los impedimentos mas graves señalados por el Derecho Canónico para ocupar la suprema Magistratura de la Institución? “Allí en Cestona la vi llorar muchas veces, pero no sabía la causa ni me dijo nada que se refiriese a M. María Casáus, pues yo no era Consejera. Al morir M. Julia fui a Getafe con idea de continuar viaje a Sanlúcar para asistir al entierro y el Padre Fundador me dijo que no fuese. La M. Concepción, que era Consejera ( y superiora de Getafe) debió ser la que enteró al Padre de lo que ocurría con la M. Maria Casáus. Yo había vuelto a mi destino de Monforte y me llamaron a Getafe sería el mes de febrero y entonces supe lo que pasaba. Conste que no volví a ver al Padre ni a las otras tampoco. Todas sus decisiones y escritos venían por el P. Gonzalo Etayo. En sus escritos, que fui la encargada de copiar, aseguraba el Padre, interpretar los sagrados cánones, cuyos números citaba” [Notas 3].

Otro testimonio nos pone en los siguientes antecedentes: “M. Margarita Artime reveló al P. Faustino un motivo cierto que hacía ilegítima, según las leyes, no sólo el cargo de Vicaria General de la M. María Casáus, sino su admisión a M. de Coro. Pero llevada de motivos pasionales, según revelan los modos y resultados. El Padre trató que dimitiera la M. María Casáus y ella se negó, no sólo a dimitir, sino a ir a Getafe al ser llamada. Creyendo el P.que procedía de buena fe o causa justa se procedió a la creación de un Nuevo Consejo General, quedando M. María Casáus depuesta y castigada por su rebeldía ante el P. Fundador, dando por resultado un cisma en la Congregación.La Madre María aceptó con humildad y sumisión la destitución y penitencia permaneciendo separada. Sé que ella reconoció y pidió perdón al Padre y que éste la perdonó. Una vez perdonada y repuesta en el cargo de Vicaria General mandó una Circular a todas las Casas, manifestando que había sido recibida y perdonada por el Padre. Y al mismo tiempo pedía perdón por lo que había escandalizado con su proceder. Perdonando ella al mismo tiempo a todas las causantes de lo ocurrido. Aconsejándonos que perdonásemos y olvidásemos todo. (sería muy interesante conocer esta circular, pero hasta ahora no hemos podido hacernos con ella.¡Quizá se ha extraviado, como otros muchos documentos de interés histórico!),

“Es de su poner que el Padre ignoraba la ilegitimidad de M. María Casáus, pues de haberlo sabido se hubiera opuesto a su ingreso como Madre de Coro, como se opuso con otra. Pero como a los principios de la Congregación necesitaban títulos y ella lo tenía,(era maestra) quién la recibiera lo ocultó”[Notas 4].

Oigamos a otra religiosa, que ha tenido a bien exponernos sus recuerdos sobre estos acontecimientos: “La M. Ángeles González León, primera Superiora General, admitió a M. Casáus y tuvo que saber que era ilegítima; pero quizá lo calló, porque tenía el título de Maestra e interesaba admitirla. Ocupaba el n° 9 de la Congregación.[Notas 5] Tenía buena cabeza, buen espíritu, buena educación, la honraron con todos los cargos”.

“M. Julia al acercarse las elecciones, estuvo hablando con M. Ángeles (la que la admitió) y dijo la Madre: “Bueno ¿a ver qué pasa? pues es ilegítima. La nombraremos superiora de cualquier Casa y ya está todo arreglado. La M.Julia, después de salir Vicaria la M. Casáus se puso grave y murió. Entonces la mandaron por una parte, que fuera a Getafe ante el Padre, y por otra, que fuera a despedir a las primeras religiosas que iban a América, a Cádiz. Entonces ella no podía hacer las dos cosas al mismo tiempo… Entonces vino un Decreto que leyó la manifestante estando en Beas, y que decía en sustancia: Que M. María Casáus tenía que dejar los cargos que tenía; empezar un nuevo Noviciado para Lega y ponerse la última de todas. Ella acudió al Cardenal Almaraz de Sevilla y después acudió a presentarse al Padre y la castigaron a estar encerrada en Getafe. Hasta que llegaron las elecciones, la M. Casáus hizo de General. Salió la M. Natividad; ella del Consejo y las cosas se serenaron”.

El Padre tuvo intervención en estos sucesos, porque lo ponía así (sin duda se refería a los escritos que ella leyó). La M. Casáus pidió perdón; la primera vez no la recibió el Padre, pero la segunda le dio el crucifijo. La M. Margarita tenía el título de Maestra Elemental, muchas aptitudes y mucha cabeza, muy amable y muy querida de todas. Estuvo de Superiora en Martos y Monforte. Era algo mundana y usaba frascos de colonia. La M. Requena la quería muchísimo. (Todas las aclaraciones que van entre paréntesis en éste capítulo son nuestras).[Notas 6]

Completamos esta panorámica con algunas precisiones para salvar tantas lagunas como hay en estos lamentables sucesos y que con grandes dificultades hemos logrado obtener. “El P. Faustino Míguez se vio privado de la comunicación con sus religiosas Hijas de la Divina Pastora un tiempo, no recuerdo cuánto, por intrigas habidas entre dos de ellas; María Casáus y Margarita Artime, Superiora de Monforte de Lemos. Esta aspiraba al cargo de General, por la muerte de M. Julia Requena, y María trataba de evitarlo, pareciéndole no tener buen espíritu religioso. Margarita me contó que apreció mucho a María; pero desde que se enteró que se había opuesto a que la nombraran Superiora de Sanlúcar de Barrameda, como ella deseaba, por residir allí M. Julia Requena, a quién apreciaba, quizá demasiado, sus relaciones se enfriaron. Se enteró porque el día que el Consejo General se reunió para nombrar Superioras, ella escucho en la habitación contigua por el tabique, oyó como María Casáus se oponía enérgicamente a dicho nombramiento. También me contó que el P. Faustino llamó a María Casáus para comunicarle, antes del Capítulo y de la manera más prudente, que renunciase al cargo de Vicaria General y se evitaba que se enterasen que no era hija legítima y no podía ser nombrada General. Ella creyó, según dijo, que la llamaba para expulsarla de la Congregación y no acudió, sino que marchó a Sevilla, para hablar con el Sr. Cardenal, y éste la mandó al Sr. Nuncio. M. María estuvo separada de la Comunidad porque temían pusiese a las religiosas en contra del Fundador. El Sr. Nuncio, después de hablar varias veces con María Casáus, mandó a nuestra casa de Getafe al Visitador de Religiosas con la orden de que quedáramos incomunicadas con los PP. Escolapios de toda la Orden Escolapia”.

M. Natividad Vázquez, Consejera General, estaba en Santiago de Chile haciéndose cargo de una Fundación. Al enterarse de lo que pasaba en España se vino y trató de que se convocara cuánto antes el Capítulo Extraordinario. Se celebró en noviembre del mismo año 1924, saliendo elegida Superiora General ella misma. Desde esa misma fecha quedó restablecida la paz en nuestro Pio Instituto”.[Notas 7]

Vamos a continuar transcribiendo algunas de las referencias que directa o tangencialmente hacen alusión o clarifican estos acontecimientos, según la relación oficial de la Cronista de Sanlúcar, Casa Madre, y por tanto donde mejor se reflejaban los vaivenes de la marcha de la Congregación.

1924. Día 19 de enero – A las siete de la mañana marcharon a Getafe, la Vicaria General, Sor María de Jesús; Superiora local de Chipiona, Sor Luisa de Jesús; Superiora local de la Casa de Sanlúcar, a estas acompañaba Sor Encarnación de Jesús.

Día 22 de enero – A las ocho de la noche llegaron a Sanlúcar, la M.R.M. Vicaria General, Sor María de Jesús; Sor Adela de Jesús, Sor Dolores de Jesús; religiosas legas y una postulante que se llama Sor María Salesa.[Notas 8]

1924. Día 2 de febrero.—A las ocho y media llegaron a Sanlúcar la M. María Amada de Jesús, Superiora Local, Sor Teresa de Jesús, religiosa de Coro; Sor Rosario María de Jesús.

Día 5. —Regresaron ambas religiosas en la mañana del día 5; después de cenar volvieron a marchar dicha M. con Sor Adela de Jesús en dirección a Cádiz para arreglar allí algunas cosas y esperar allí a cinco religiosas que, acompañadas de M Ma Amada, Superiora local de Sanlúcar, debían llegar el día 6 a dicha población, para embarcar con dirección a Buenos Aires a una nueva fundación…

Día 8.- Salió para Getafe a las siete y media de la mañana la M. Ma Amada, Superiora de Sanlúcar con Sor Micaela de Jesús.[Notas 9]

Día 9 .—Llegó por la noche a las ocho y media Sor María Casáus, Consejera General, con Sor Dolores de Jesús, religiosa lega, y por la tarde, el día 10, regresaron a Chipiona .[Notas 10] (Nótese que ahora no le da el título de Vicaria. ¿Qué ha pasado? ¡Ya se estaba incubando la tormenta! ).

Día 13. —Inesperadamente, y sin tener noticia alguna, llegaron a nuestra Casa de Sanlúcar las Rvdas. MM. Concepción Hidalgo de Jesús, Luisa Villegas, Margarita Artime de Jesús, Anunciación Merino de Jesús, Dolores Acózar de Jesús y Sor Julia de Jesús, religiosa lega. Fueron recibidas por las religiosas con grande alegría y no pequeña sorpresa.[Notas 11]

Día 14. —Después de la Misa de Comunidad fue leída por la Rvda. M. Margarita Artime de Jesús un Oficio nombrando Vicaria General a la Rvda. M. Concepción Hidalgo de Jesús, en sustitución de la que venía ejerciéndolo contra el Derecho Canónico. Seguidamente todas las Religiosas prestaron obediencia a la nueva Vicaria General y después se cantó el Te Deum en acción de gracias. A continuación leyó la citada Madre un Segundo Oficio nombrando Consejeras o Moderadoras:

1° Rvda. M. María Amada de Jesús

2° Rvda. M. Luisa Villegas de Jesús

3° Y Vicesecretaria a M. Margarita Artime de Jesús

4° Rvda. M. Anunciación Merino de Jesús.[Notas 12]

Todas interinas hasta el nuevo Capítulo General. Después de comer marcharon a Chipiona la Rvda. M. Vicaria General con su Consejo y regresaron el mismo día a las ocho y media de la noche.

Día 17. —Marcharon a Chipiona la Rvda. M. Vicaría General y la Rvda. M. Vicesecretaria, M. Margarita Artime y el 19 regresaron pero volvieron a marcharse a las tres de la tarde en automóvil acompañadas de la M. María Amada, 1ª Moderadora; M. María Luisa 2ª Moderadora; y M. Anunciación, 4ª Moderadora. Hicieron su regreso por la noche.[Notas 13]

Día 21.—Por la mañana se leyó en Comunidad reunida al efecto por nuestra M. Superiora, M. María Amada de Jesús, y después de invocar al Espíritu Santo, una Circular convocando al Capítulo General para el 18 de agosto y al Capítulo Local para el 28 de mayo. Después de su lectura se dio gracias y toda la Comunidad con nuestra M. Superiora dimos comienzo a un triduo por la salud de nuestro amado P. Fundador, que hacía días que guardaba cama”.

Los días siguientes: 7 de marzo, 15 y 30 del mismo mes, menudeaban las visitas de las Consejeras a la Casa de Chipiona, donde se ha nombrado otra Superiora que sustituye a M. Casáus, M. Guadalupe de Jesús. (Se ve que había marejada) Pero el día 9 de abril, consigna la Cronista: Salieron para Madrid las Consejeras Generales: M. María Amada de Jesús; María Luisa Villegas; M. Anunciación Merino de Jesús. Estas fueron llamadas por la Rvdma. M. Concepción Hidalgo, Consejera General.[Notas 14]

Abril día 14.—Nos comunican por Oficio de nuestra Casa de Getafe, donde está reunido el Consejo General, que hasta nueva orden será Vicaria General, Sor María Casáus de Jesús. (Primera providencia tajante del Sr. Visitador, aunque tengan que quedar cesantes cuatro religiosas de las más antiguas y beneméritas de la Congregación).

Día 15. —A las diez de la noche recibimos con gran alegría a la Rvda. M. Natividad Vázquez de Jesús, Consejera General y Rvda. M Amparo de Jesús, que venían de Buenos Aires. Dios, providencialmente, venía en socorro de actuaciones precipitadas, de ambiciones humanas y desfogues del amor propio[Notas 15].

Mayo, día 21 .—A las ocho y media de la noche se reunió la Comunidad y leyeron una circular de Sor María Casáus de Jesús, Vicaria General, convocando el Capítulo Local para el 6 de agosto y el general para el 15 de noviembre.

Julio. Día 21. —Llegaron a nuestra Casa Madre, la Vicaria General, Rvda. M. María Casáus de Jesús, y la Secretaria General, Rvda. M. Natividad Vázquez.

Noviembre. Día 16. —Nos comunican telegráficamente el nombramiento de la Rvda. M. Natividad Vázquez como Rvdma. General.

Diciembre, 15. —Llegó a nuestra Casa Madre la Rvdma. M. General Natividad Vázquez de Jesús acompañada de la Vicaria General Sor Gema Martínez de Jesús. Aquí termina, pues, el drama que ha tenido a toda la Congregación en suspenso y a las religiosas en una ansiedad angustiosa, por ver el cambio y nombramiento sucesivo de Superioras, sin saber ni conocer la trama que había embrollado aquella madeja de episodios cómicos si no tuvieran consecuencias tan fatales y turbulentas para muchas religiosas, que sólo deseaban vivir su vida de consagración, y no los manejos subterráneos de suspicacias y ambiciones más o menos disimuladas

Resumiendo, podemos concretar las siguientes conclusiones: a la muerte de la M. Requena tenía que sustituirla como Vicaria M. María Casáus, que era hija ilegítima y, según el Derecho Canónico y las Constituciones de la Institución, no podía ejercer el cargo. Tampoco era del agrado del P. Fundador por su comportamiento durante el Generalato de M. Julia, y solía decir que “la Congregación se vendría abajo” si ella la gobernaba. En estas circunstancias, el Padre convocó a las Consejeras a que vinieran a Getafe. (Hemos visto como el 19 de enero de 1924 salieron de Sanlúcar).

El P. Fundador, con su prudencia y caridad suplicó a M. Casáus que renunciara al cargo voluntariamente y así se evitarían mayores males y quedarían en el sigilo sus antecedentes ilegítimos desconocidos por la inmensa mayoría de las religiosas. M. María Casáus no quiso hacer caso de las sugerencias del Padre y demás religiosas de la Congregación General, y sin resolver nada se volvió a su Colegio de Chipiona donde ejercía de Superiora. El Padre y demás Consejeras dejaron pasar algún tiempo para ver si reflexionaba. Pero al comprobar que no se solucionaba nada, después de tres meses que preceptuaba el Derecho Canónico, y que urgía tomar determinaciones en muchos asuntos de la Congregación, como la Fundación de la Casa de Buenos Aires, se la volvió a llamar para que acudiera a Getafe ante el Fundador con el fin de buscar una solución honorable. Ante su desobediencia formal y apoyándose en las determinaciones que regulaban en las Constituciones estos casos anómalos, el P. Míguez , aconsejado por el Rvdo. P. Gonzalo Etayo, que era su director espiritual, creyó en conciencia que debía intervenir para reunir a las demás Consejeras, deponer a la contumaz y nombrar interinamente un Nuevo Consejo, hasta que decidieran en Roma, adonde se acudió en petición de normas y directrices. Pero pasados los tres meses estas determinaciones no habían llegado, pusieron en práctica las normas del Código.

¡Cuántas angustias, malos ejemplos y trances poco apetecibles para todos se hubieran evitado si la M. Casáus hubiera dado muestras de un poquito más de humildad y comprensión! Parece que algunas personas, quizá el director espiritual de su alma, extraños al ambiente de la Congregación, dirigieron sus pasos por derroteros de intransigencia. Por otra parte, es comprensible que el P. Fundador, en estas circunstancias tan anómalas y delicadas para la buena marcha del Instituto, qué tantas fatigas y persecuciones le había costado, tuviera una INTERVENCIÓN SINGULAR tomando providencias y marcando directrices a las Consejeras Fieles, antes que ver naufragar la Obra de sus Afanes. De ahí las determinaciones que se tomaron en Getafe en presencia del Padre y bajo su dirección. Hubo un consentimiento tácito de no implicar al Padre en las responsabilidades de las resoluciones tomadas. Pero no parece tenga consistencia la afirmación de alguna testigo interesada, en el sentido de que M. Margarita Artime aspirara al Generalato, de que engañaba al Padre y que toda la tramoya levantada fuera obra suya. Pero a alguien había que echar la culpa, después del Alboroto y desaguisado que provocó el sr. Visitador especial y extraordinario con facultadas omnímodas. De tal suerte, que por no renunciar una religiosa al cargo, que por poco tiempo iba a ostentar, se llegó a la destitución de sus cargos de M. Concepción y M. Luisa Villegas, que habían sido elegidas en Capítulo Canónico y eran de las primeras y fundamentales columnas del Instituto y a las MM. María Amada, Superiora de la Casa Madre, y Margarita Artime, Superiora del Colegio de Monforte y fundadora de otros. ¡El éxito que se puede apuntar al Sr. Visitador es de los que hacen época! ¡Qué verdad es que más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena! Sin embargo las pobres religiosas pueden muy fácilmente servir de juguete del miedo provocado por el autoritarismo de algunos con vocación de déspotas!

La actuación del Sr. Visitador fue muy poco afortunada por apasionamiento desmedido en asuntos muy delicados en los que se ventilaban intereses muy legítimos para la paz de las almas y la buena marcha de una Congregación religiosa. Muchos testimonios orales y escritos que hemos recibido están conformes en que a base de gritos y actos destemplados quiso imponer un “Miedo servil” que apabullara a las que podrían discrepar de sus providencias o enfoque del problema. Volvemos a lamentar la desaparición del Informe de la Visita que dentro de su mayor o menor parcialidad podría descubrir muchas determinaciones y comportamientos de la responsabilidad de cada uno. [Notas 16]

Notas

  1. Que había cierta hostilidad hacia la Rvdma. M. Julia Requena y que no se escapaba a la perspicacia del P., nonos cabe la menor duda. En quénes se concretaba es más difícil dilucidarlo. Quizá estas palabras del P. a M. julia, en una carta sin fecha, puedan aclarar el enigma. Parece que se refiere a la casa de Chipiona: “creo que se quieren convertir en cantón independiente, y en su vista voy a pedirles un pagaréde todas las cantidades que yo entregué para criar cuervos.¡Se creen las infelices que porque allí hay tres Asistentes Generales ya son algo! Por lo pronto, creo debes negar la licencia para renovar los votos indefinidamente, hasta ver si entran en carril, y no a una sola, sino a todas”.
  2. Cf. Testimonio de M. Ma Amada de Jesús. Aclaraciones sobre la Vida y Virtudes del Siervo de Dios Faustino M íguez, por el P. Anselmo del Alamo, pág 85.
  3. Cf. aclaraciones sobre la Vida y Virtudes del S. de Dios P. Faustino Míguez, por el P. A. del Álamo, págs. 103-105.
  4. Testimonio de Sor María de la Caridad España, Religiosa Dominica, hoy día en el Monasterio de la M de Dios, de Sanlúcar de Barrameda, y que antiguamente fue religiosa Hija de la Divina Pastora. (cf. Aclaraciones a la Vida y Virtudes del Siervo de Dios P. Faustino Míguez, por el P. A, del Álamo, págs. 90-91).
  5. M. María entró ya de mas de 30 años y después de muchas súplicas importunas. No tendría nada de particular que se refirieran a ella estas palabras que encontramos en una de las cartas del P. desde Getafe”como el reglamento no especifíca lo de legítimas, creo que si hubiere algún inconveniente , podría dispensarlo el Sr. Arzobispo si la pretendiente lo mereciere por los demás conceptos. Eso vosotras lo veréis. Como no ha de ordenarse, no es obstáculo insuperable; pero conviene que no se divulgue”. (10 de febrero de 1891). Después el P. se mostró inexorable ante otros casos, no permitiendo que otras aspirantes fueran admitidas como M. de coro, según lo establecía el derecho canónico y las constituciones posteriores.
  6. Testimonio de la M. Fernanda de Jesús, a sus 80 años de edad. Ha sido superiora de varias casa y residió durante 20 años en América. Testifica también en en Buenos Aires, haciendo ella de M. Mayor, se hallaban en el colegio todos los decretos relativos a la escisión. Algunas religiosas indican que posteriormente han desaparecido. (Cf. Aclaraciones sobre la Vida y Virtudes del Siervo de Dios P. Faustino Míguez, por el P. A. del Älamo, página 91-92).
  7. Testimonio de la Rvda. M. Sagrario Martín, Consejera General de la Congregación en el periodo 1960-66. (Cf. Aclaraciones, etc., págs. 92-93).
  8. Se trata de la que después sería Superiora General durante doce años (1960-72) y que dejaría una impronta imborrable en el desarrollo del Instituto, tanto material como espiritual y científicamente.
  9. Téngase presente que, por hallarse ausente en América Sor Natividad Vásquez, Consejera y Secretaria, debía sustituírla en sus cometidos y obligaciones la Superiora de la Casa más antigua, según determinaban las Reglas y Constituciones; por lo tanto, M. Ma Amada, como superiora de la casa de Sanlúcar. Sin duda, acude a Getafe, reclamada por M. Concepción Hidalgo, para dar solución al problema planteado en la sucesión de M. Requena. Con la negativa de M. Casáus a renunciar voluntariamente al genrealato, a insinuaciones del P. Fundador, se complicó lacuestión y se enconaron las heridas abiertas por las suceptibilidades del amor propio.
  10. Sin duda que fue el día 10 en que aprovecharon estas dos religiosas para entrevistarse en Sevilla con el cardenal Almaraz, como veremos más adelante, en la relación que hace sor Dolores Carrillo, que acompañó a M. Casáus en esta entrevista. La razón que expone alguna religiosa, como hemos visto más arriba,, para que M. María Casáus no acudiera a la cita de Getafe, por tener que despedir a las religiosas que iban a América, no es válida. Son los días de la entrevista con el arzobispo de Sevilla.
  11. Esta era la nueva Congregación formada en Getafe, con M. Ma Amada ante la negativa y no asistencia de M. Casáus y bajo la supervisión del P. Fundador. ¿era válida y correcta esa determinación ante el recurso a Roma, no contestado?
  12. Como se ve, aparece en le Consejo General la M. Margarita Artime, como Consejera y Secretaria, en sustitución de M. Natividad Vásquez, que se hallaba en América (¿podían hacerlo jurídicamente?), y M. Anunciación Merino, para completar el elenco de la Junta Directora.
  13. Tantas idas y venidas a Chipiona parecen indicar que seguían gestionando la renuncia voluntaria de M. Casáus, buscando un arreglo honorable a la cuestión, pero M. Casáus continuaba irreductible.
  14. Había comenzado la actuación del visitador con plenos poderes, que surtieron efectividad inmediatamente. Reposición de la M. Casáus y destitución del Consejo anterior, con anulación de todas las actuaciones.
  15. Las normas que regulaban estas situaciones en las Nuevas Constituciones, acomodadas por la Santa Sede en 27 de julio de 1922, eran de este tenor:”Núm 200: la superiora general debe ser hija de legítimo matrimonio, tener cuarenta años de edad y diez de profesión a contar de los primeros votos…” (pág 88, edición de Sevilla, imprenta de la Divina Pastora, 1923). “La primera consejera será la Vicaria de la M. General y la sustituirá en caso de ausencia, enfermedad, muerte, deposición o imposibilidad” “Núm 209: las que así hayan sido elegidas (Consejeras) permanecerán en su cargo hasta el capítulo siguiente y solo por graves razones podrán ser depuestas del consejo general, advirtiendo que esta deposición de las consejeras debe ser confirmada por la Santa Sede…”…(pág 89). Núm 226: si por gravísimas causas se creyere necesario privar a la superiora general de su oficio y autoridad, el consejo general expondrá con toda veracidad a la sagrada congregación (de religiosos) la causa o causa que haya para ello y atenerse a lo que decida” (pág 94). Parece, por lo tanto, que se precipitaron en tomar una resolución al pasar los tres meses señalados por el Derecho Canónico sin respuesta de la Curia de Roma. Debían haber esperadola decisión de la Sagrada Congregación.
  16. M. Concepción Hidalgo fue extrañada al colegio de Daimiel y exonerada de sus cargos; M. Ma Luisa Villegas, superiora de Daimiel, quedó en Getafe, sin cargo ni oficio alguno, y después fue desplazada a América; M. Ma Amada, obligada a renunciar a su superiorato de la casa madre de Sanlúcar, fue relegada al minúsculo colegio de Beas de Segura (Jaen); M. Anunciación , reisdenciada en Getafe, sin cargo ninguno, y M. Margarita Artime, desterrada a Belalcázar (Córdoba) y sometida a vigilancia especial, con fiscalización de su correspondencia y privación perpetua de voz activa y pasiva. Por mas que hemos intentado seguir la pista del informe de la visita, que según M. Gemma, se encontraba en los archivos del obispado, nuestra búsqueda ha resultado completamente infructuosa, y de esta suerte es muy difícil concretar las motivaciones y actuación de los litigantes.