EP040

De Wiki Instituto Calasancio
Revisión a fecha de 12:48 29 dic 2016; Ricardo.cerveron (Discusión | contribuciones)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar


Carta 40 (AG 41)

Getafe 12 de febrero de 1.889

M. Ángeles González León

Sanlúcar de Barrameda

¡Qué ahora y siempre reine Jesús en nuestros corazones, Hijas!

Por la pretensión del gozo sensible en la oración, pierden los imperfectos la verdadera devoción. La mosca que a la miel se arrima impide su vuelo, y el alma que se quiere estar asida al sabor del espíritu, impide su libertad y contemplación. Muy incipiente sería el que faltándole la suavidad y deleite espiritual, pensase que por eso le faltaba Dios; y cuando la tuviese, se deleitase pensando que por eso tenía a Dios (San Juan de la Cruz). Yo no desearía otra oración, si no la que me hiciese crecer las virtudes. Si la oración es con grandes tentaciones y sequedades y tribulaciones, y esto nos dejase más humildes, esto debemos tener por buena oración. Hacer lo que más agradare a Dios, ésta será la mejor oración. Quien no hallase maestro que le enseñe oración, tome al glorioso S. José por maestro y no errará el camino (Sta. Teresa).

En mi anterior no hice más que contestar a las preguntas que me hacías y en la que acabo de recibir, añades que sólo trato de cosas indiferentes. Luego lo eran tus preguntas. Bien está; me servirá de gobierno.

Para eso están ahí esas jóvenes. No hay que precipitarse, pero la que no sea para eso, que se vaya en paz y la gracia de Dios, si es posible que así sea, volviéndole la espalda. Por las palabras que me puso una de ellas, conocí que no señalaba la hora que daba. Me dio lástima al ver que pretendía engañar a Cristo, dejando el corazón al mundo, cuando es el único que le pide. Pedid mucho por ella.

Sin tener en ésa la fe del Bautismo no mandes las solicitudes; es cosa en que no se puede dispensar. Cuando venga, que haga la solicitud guardando tú en ésa la partida del Bautismo y demás documentos no sea que se pierdan en el correo.

A las hermanas que no les escribo, porque ninguna pide contestación y necesito tiempo para otras cosas. No escribas las sentencias hasta que las mande ya ordenadas. Es tarea larga y tan costosa que sólo Dios sabe y sólo por El.

El Hno. enfermo ya, gracias a Dios, está convaleciente de lo que me alegro mucho.

¿Con qué también ahí hace frío para tener sabañones? Es aquí, y todavía no los tengo yo.

Apenas estén concluidas las instrucciones que te mando, y no Reglas, como tú las llamas y no pueden serlo hasta que sean aprobadas por S. Emcia., habrá que hacer dos coplas muy bien escritas para mandarlas a Sevilla precedidas de una solicitud firmada por vosotras y a vuestro nombre pidiendo al Sr. Cardenal su aprobación, si así lo estima conveniente.

Os bendice en el Señor.

Recuerdos a las niñas todas.