EP050

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Carta 50 (AG 51)

Getafe 19 de marzo de 1.889

M. Ángeles González León

Sanlúcar de Barrameda

Jesús reine en nuestros corazones. Días de tempestad, de viento, de frío y de calma hace por todas partes. Imitemos a la caña que se dobla para que pasen los huracanes; pero ni se mueve de su sitio, ni deja de levantarse apenas aquél ha pasado. El demonio hace su oficio; tú debes seguir haciendo el tuyo por más que cruja. Me gustan esos ensayos: humildad, humildad y franqueza en todo, sea lo que fuese; que más teme el demonio esa franqueza que todo cuanto hagas.

Alguna contra-regla has cometido y me figuro sería la de no pedir permiso a la más antigua para lo que debas hacer entre semana. Ese ensayo contra esa tentación, me ha gustado; sigue y conseguirás la corona. Te mando me lo digas todo, para que cuanto más te cueste más se confunda el demonio.

Sobre lo de las Reglas, yo no he de cumplirlas; he puesto lo que me parece conviene. O ser, o no ser. O ser purísimas y verdaderas Esposas de Jesús o simples cristianas. A la hora de la muerte ninguno se alegra de haber vivido holgadamente. Los que más han gozado o condescendido con el mundo, y con sus pasiones, son los que entonces más sufren.

Los que han estado siempre en la cruz con Cristo, son los que más gozan entonces.

Dile a la Hna. Concha que ya comprendo lo que le costará; pero que más costó ella a Jesucristo; que no quiera ser más que Él. A Dolores, que obras son amores que empiece por cumplir perfectamente la Regla y después hablaremos. Que cuanto le pasa es una prueba de que el demonio la teme y Dios la quiere santa y muy pronto; que ya no es una niña. A Josefa que se me pasó felicitarla, o mejor dicho, no estaba de humor, que imite al santo y que me ponga lo que su corazón le dicte, aunque sean disparates que ya los entenderé; que procure adelantar mucho en todo lo bueno. Cuantas más contrariedades, más pronto santa.

A la primera pregunta sobre los ejercicios de las jóvenes, los apruebo y autorizo y quiero que me mandes el plan y todo lo que después hiciereis, para si quieres ponerlos por Regla. Ya estuve por ponerlos; pero como sois tan pocas y tenéis tanto trabajo, no me atreví; pero la idea vino de arriba. Tenéis mi bendición, que creo sea la de Dios. ¡Ojalá pudieran hacerlos sin salir para nada!

Si Rosalía quiere asistir creo le convendrá y acabará de ser dócil a lo que hace mucho tiempo le está diciendo su divino Esposo. Que ellas y las demás digan de corazón: Señor, ¿qué quieres que haga? Sin inclinarse más a un lado que a otro y Dios les dirá lo que les conviene. Que empiecen el día que tú quieras; pero quisiera saber quiénes son.

A la segunda pregunta: Di a Rosalía que no le escribí, porque yo llegué con mis consejos hasta donde pude; que Dios no quiere privar a sus criaturas de su libertad y del mérito de usar bien de ella. Que la elección es suya para que lo sea el mérito, no sólo de ser o no ser religiosa, sino de una u otra religión. Que bien claro ve, gracias a Dios; pero teme la niebla, como los exploradores de la tierra de promisión. Yo no consulto con Dios lo que debo contestarle; lo tengo muy consultado; si le pido le dé fuerzas para romper con lo que hace tiempo le está deteniendo. En una palabra, que haga los Ejercicios y me diga lo que resuelve y, si quiere, que se quede ya en ésa, segura de que tiene que luchar mucho con el demonio, por lo que ella se ha resistido a Dios; pero que triunfará y será santa, que para eso le dio el Señor ese corazón de Ángel y la llama a ser cofundadora de esa Institución que vio nacer. Que confiese con el mismo que vosotras; y que me escriba cuando quiera. Que escriba ahí si no quiere en su casa, que vale más su alma que su cuerpo; que cuide desde hoy, aquélla más que hasta ahora de éste, que se lo merece, y más Aquel a quien pertenece su alma y cuerpo. Que su premio será: esta vida el ciento por uno y en la otra, la vida eterna. Que así lo dice Jesucristo. Que vale más la satisfacción de vencer una pasión que los gustos que puedan experimentarse de satisfacerlas todas. En fin, que desde hoy queda abierta la correspondencia de corazón a corazón, por tanto, que escriba, sin firma o nombre; no sea que se pierda; que ponga una cruz con dos patas duplicadas.


Las niñas que también tengan su número que debe ser el de orden de lista en que me las pongas para que nada se trasluzca, aunque se pierdan las cartas y que ellas no tengan reparo y que digan todo lo que quieran y sientan.

Que no se dejen llevar por fervorines, que miren mucho las cosas, que hablen mucho con Dios en el secreto de su corazón. Ojalá pudiesen comulgar todos los días; me alegraría mucho.

Que nada digan a sus compañeras de su resolución ni a sus familias hasta estar bien seguras. Que puchero destapado se evapora. En caso contigo y sólo así.

También pueden hablar entre sí las de los Ejercicios solamente con obligación de callar.

Todo lo otro si se portan tan bien como dices y con licencia de sus familias.

Las bendigo en el Señor y le pediré las inspire lo que más les convenga para gloria de Dios y bien de sus almas, y me uniré a ellas.