EP074

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Carta 74 (AG 75)

Getafe, 16 de abril de 1889

M. ANGELES GONZALEZ LEÓN

Sanlúcar de Barrameda

¡Dios nos bendiga y abrase en su Santísimo Amor! Si atada, charlas por los codos, ¿qué sería en otro caso?, ¡Santo Dios! Te pareces a Ovidio que, huyendo de su padre que le pegaba porque hacía versos, iba jurándole en verso que ya no haría más.

Deja todas las cosas en el claustrillo de ante el Oratorio, siempre que entres a la oración. David gustaba mucho a Dios cuando, no ocurriéndole otra cosa, se consideraba como un jumento en su presencia.

También aquí hizo buen tiempo unos días, bien pocos, y ya llevamos muchos de crudísimo invierno: así pasa al espíritu: cambia como la atmósfera. Constancia. Dios permite ciertas faltas aún en los que más ama, para que más se humillen y reconozcan lo que de si pueden confiar y sólo en El pongan toda su esperanza. ¿Por qué no llamáis a un Padre Capuchino para confesar las Niñas y os metéis vosotras de rondón? Todo es empezar, y si no el P. Bautista o el P. Merry, que no dejará de hacerlo.

Ahí va despachada la Solicitud de Dolores: creo podrá ser una gran cosa en la virtud, si continúa con esa franqueza.

Respecto a Paca Pérez, tú verás; si va adelantando, es muy aplicada y se ha seguido portando bien, además tiene permiso por escrito de sus padres, etc. Que entre y mande pronto la Solicitud, para que pueda usar el traje de Aspiranta; que ésa ya está conocida y se pueden dispensar los cuatro meses de postulanta. Que no reviente con el alegrón y vea de estudiar mucho y ser santa desde el primer día.

Los rezos que te preguntan las Niñas son vocales: lo que deben rezar por la mañana, por el día y por la noche. Que sea poco; parte de lo mismo que rezáis vosotras. Fíjales lo que debe ser.

Nada te puedo mandar de lo que me pides para copiar porque estoy modificando la forma en varias cosas y tengo poco tiempo, o mejor, ninguno para nada. Dios sabe cuándo será. Se me puede aplicar lo de la comadreja: Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas... además no puedo andar con muchas bromas, que la máquina no está para ellas. Ni el tiempo tampoco.

En lo de los Ejercicios se conoce te has concretado a los de este año y que los quieres fundir todos en ese molde. Ni digo, ni mucho menos, que hayan estado mal; si no que es preciso escribir para lo futuro y, en general, sin fijar ciertas cosas.

En cuanto a lo que me preguntas de las Flores de Mayo, soy de parecer que debéis hacerlas en las clases:

1º Porque sé por otros años que algunos interesados no llevan a bien que sus hijas vayan todos los días a la iglesia y menos si es a cantar.

2º Porque es en época muy próxima a los exámenes y precisamente en la hora que la mayor parte tiene para estudiar y, si se les quita, habrán de resentirse luego en sus asignaturas.

3 º Porque se concluye muy tarde y no dice bien que durante un mes anden a esas horas por la calle.

4 º Porque eso trastornará el orden de vuestros estudios y de vuestros Ejercicios y os haría faltar notablemente a vuestras obligaciones.

5 º Porque tal vez no lo llevasen a bien los Capellanes o Curas de otras iglesias y acaso os llegase a perjudicar eso en los informes que para ser aprobadas habrán de pedirles... Estoy porque condescendáis en cuanto no os pueda perjudicar, pero en lo demás debéis ateneros, a mi ver, a las Reglas de la caridad bien ordenada.

Una de las razones porque se suprimieron en el Colegio de los Padres fue por lo mucho que se distraían, cuando menos, los Niños y por lo que aflojaban en sus estudios. Aprender en cabeza ajena. Yo opino así y éste es el espíritu de vuestra Regla; vosotras, sin embargo, haréis lo que os parezca; pero os aseguro que os pesara si sentareis ese precedente y no os dejará el Señor sin castigo, si os sustrajereis por un mes, nada menos, a la observancia de vuestras Reglas. Siento tener que hablar así; pero ésta es mi obligación y quiero conste terminantemente que ésta y no otra es mi voluntad. «La obligación, antes que la devoción.» Y quede sentado para siempre.

A Ceferina, dale por la mañana, una vez, Acónito; otra por la tarde Belladona, y otra por la noche Camomila por dos o tres días; si mejora con alguna, sigue con ella.

Os bendice