EP087

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Carta 87 (AG 88)

Getafe, 30 de mayo de 1889

M. ANGELES GONZÁLEZ LEÓN

Sanlúcar de Barrameda

Jesús. Ya veo que hace mejor tiempo por ésta. Llovió algo el jueves anterior, mucho el viernes y poco el sábado, y desde entonces casi hace calor. Otros dicen que mucho; yo todavía llevo el balandrán o ropón, porque lo dejé un día y me acatarré un poco, que aún me dura.

Respecto a lo que me preguntas de los pobres, te diré lo del Evangelio: «Dad y se os dará.»

En cesando de llover, que ha de cesar, ya bajará el sumidero y compañía.

Ya suponía yo que no dejaba el P. General de devolveros la visita y que había de ir custodiado tanto ahí como a otras partes.

Siento lo de Pepita Delgado: encárgale mucho !as gárgaras bien cargadas y con frecuencia; y lo mismo a todas las que lo necesiten. Siempre debes tener ahí con qué prepararlas. Así, conviene que obres con las Terciarlas y con todas las que quieran enterarse.

Si a la inglesa le gustó el P. Guardián, convendrá siga con él, si le parece.

A Ana darás los adjuntos glóbulos, preparados como sabes; pero a doble cantidad 18 en nueve cucharadas de agua y dos por día, en ayunas y a las cuatro de la tarde. Mucho me alegro que así aumente la nueva Comunidad y con tan buen espíritu; allá veremos lo que dura.

De haber sabido lo de Dª Trini y del P. P., te hubiera dicho que hicieses el ofrecimiento en casa, pero ya es tarde.

Aún no he ido, ni sé cuándo podré ir, a Madrid para lo de los libros que pides; es tarea larga. Tal vez no pueda hasta después de concluir los exámenes, que será para fin de junio, a buen librar, y eso los ordinarios, que los del grado, Dios sabe.

Ya era tiempo que la de Casanova llevase la chica, pero si es la que yo supongo... ojo con la paga... Escarmentar en cabeza ajena.

Las cuentas de conciencia, lo mismo que las confesiones, cortas, muy cortas, que se acostumbren a no ser pesadas, o, como dicen las Reglas, a no hacerse fastidiosas por pesadas. La que no se dé por satisfecha que se quede con hambre, en castigo de su amor propio, a que casi siempre es debida esa pesadez. Que haya humildad, docilidad y obediencia y desaparecerán esos escrúpulos, o falta de franqueza. Soy atroz, pero aprendí a serlo a fuerza de desengaños.

No quiero gazmoñerías de ningún género: el pan, pan y el vino, vino. «Me pasa esto y esto.» «Pues haz aquello y lo otro» y Stas. Pascuas. ¿Qué replican...? Una senda penitencia por la primera vez y no volverán por otra.

Os bendice