EP089

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Carta 89 (AG 90)

Getafe, 2 de Junio de 1889

M. ANGELES GONZÁLEZ LEÓN

Sanlúcar de Barrameda

Viva Jesús: Ahí verás lo que son las cosas, tú alegremente sorprendida y yo con mala espina hasta ver lo que dice en la carta.

Cierto que yo mandé las Reglas a Sevilla y que sólo su certificado me costó tres pesetas, que cargo en cuenta, lo mismo que el porte de hoy, 1,10, pero si las hubiesen aprobado se quedarían en la Secretaria y habría que presentar una copia para que la autorizasen.

El Sr. Provisor, a quien se las remití, las presentó al punto al Sr. Cardenal, que nombró en el acto una Comisión que las revisase e informase, diciendo que aún tardarán, por ser voluminoso.

Añadióme dicho señor que estaría a la mira y me enteraría de todo. Nada me ha escrito y me extraña. Yo se las mande el 7 del pasado y entonces fue cuando te encargué pidieseis por mi intención.

Aquí se las di a revisar a dos, uno que fue mucho tiempo y otro que aún es Maestro de Novicios, y les gustaron muchísimo, añadiendo que si llegáis a cumplirlas, como están, os iríais con zapatos y todo al cielo. Dios lo haga y me llevéis con vosotras, siquiera por lo muchísimo que me costáis. Con tal que me seáis santas a proporción, lo doy por bien empleado.

No quiero que leas ni dejes leer las Reglas hasta que te avise. Hay que llenar antes muchas formalidades, precisas, muy precisas. Por tanto, como si no las hubieras recibido. Mortifícate y pide a Dios que todo se arregle, como más convenga a su honra y gloria.

Aún, dado caso que las hayan aprobado, se necesita dar muchos pasos o menear mucho los dedos y quebrarse la cabeza para otras cosas, sin las cuales de nada serviría lo hecho. Por buen estómago que tengáis, es preciso alimentaros con papilla y mirar más adelante, que eso no sería más que un paso.

Dios puede hacer que aún de las piedras salgan Directores que se interesen mucho por vosotras y hagan más sin comparación de lo que yo estoy haciendo e hice, que todo es nada, si vosotras fueseis santas; no está obligado, y por eso es preciso ir con mucha prudencia en todo, y a Dios rogando y con el mazo dando.

Como yo decía al Sr. Provisor que por ser un trabajo ímprobo el escribirlas y no contar yo con tiempo para ello, le mandaba solamente un ejemplar, pero que si las aprobaba, S. Emma., yo haría sacar pronto una copia para que la autorizasen y pudiese archivarse en el Colegio, como debe hacerse; tal vez lo haya mandado ahí para que hagáis esa copia. Si así fuese ya te avisaré, y trabajo te mando. Mientras tanto ¡chitón! y ¡chitón!

Me parece que de ir por ésa no podré hasta primeros de julio y por pocos días. Si fuese antes que salga el Sr. Cardenal, que lo dudo mucho, tendré que ir a verle y hablarle antes de pasar a ésa, para aprovechar tiempo. Si no pudiese ser, o se hubiera marchado ya ¡Dios sea bendito y nos dé paciencia!, me entenderé cómo y con quien pueda.

Yo no sé cómo voy a verme para el viaje, si voy; porque cuesta mucho y yo no tengo renta para eso, ni gano nada, ¿quieres creer que desde que vine he gastado mucho más que ganado? Yo no quiero empeñarme ni pedir, que me está prohibido. ¿Qué hacer pues? Si aún en 3 ª piden dinero, ¿qué haré? Si tuviese alas iría volando; pero, así las cosas, ayúdame a pensar.

Os bendice