EP104

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Carta 104 (AG 105)

Getafe, 3 de octubre de 1889

M. ANGELES GONZÁLEZ LEÓN

Sanlúcar de Barrameda

J.R.S.E. Nuestros Corazones

No me parece mal lo de Dª Trini y cuanto más le podáis sacar mejor; pero no sé qué ahora pueda el Sr. Cardenal hacer ya ninguna cosa, a no ser que siga como Administrador Apostólico, como la otra vez. En tal caso conviene cuanto antes verlo.

Me llamó la atención que en vez de 16 misas mensuales que dicho señor había ofrecido para ese Colegio, diesen 30 al P. Antonio en la última vez que se ha presentado a cobrarlas, que son las que te habrá entregado el P. Juan Antonio Herrero, como ya te decía en mi última.

No sé qué verdad tenga lo de la ida a ésa del Obispo de Calahorra. El domingo se decía en Madrid que sería el de Valladolid. No creo haya todavía nada de cierto. Dios dirá.

¿Qué voy a decirte sobre esas piezas de tela? Si son buenas y baratas, aprovechar la ocasión que pintan calva.

Ni tengo que decirte sobre esa pretendienta; que lo dices tú todo. Tiempo hay de probarla antes de ser admitida definitivamente, pero sin que se aperciba, ponga ahí los pies, ni tenga relación alguna con su antigua amistad. Sométela a votación y si sale bien, le escribes que puede entrar a prueba solamente como ella misma decía en su carta, prueba que se prolongará más por su edad, fuera de reglas.

¿Por qué no das mayor número de glóbulos de opio a Sor Ceferina?

En esas enfermedades de las niñas pobres ándate con mucho tiento porque las tifoideas piden mucho alimento y como las infelices no lo tienen, generalmente se desgracian.

Siento lo de Lolita Angulo y lo de Joaquina; creo y a Dios le pido que antes que se perviertan las lleve en gracia.

Me alegro de esa interna y deseo lleve muchas consigo, si ha de ser para bien de sus almas y gloria de Dios.

No sé a qué insistes en lo de la niña recomendada de Dª Trini; ya dije lo que podía decir, si has recibido mi carta. Si puesta a votación, tiene mayoría favorable, admitida; si no, no tengo que hacer, lo manda la ley y la tengo que observar.

Siento muchísimo lo del sevillano.

A la pretendienta, si entra, debes advertirle lo que prescriben las Reglas sobre lo que han de pagar durante ese tiempo de prueba, para que abone lo que pueda, los 60 reales mensuales y para suplir lo que falta, que se dedique al bordado en clase y antes abone los 50 reales de Pepita y no comerá la sopa boba si no fuese para eso. Esto sin perjuicio de ponerla a que estudie y enseñe también alguna otra cosa, si puede y sabe.

No está mal aplicado el castigo a la que así quiera fastidiar al confesor en pago del servicio que os presta. Si se empeña en ser desobediente, plántala en la corriente; que si por ese camino va, la Corporación nada perderá.

De ignorante ya no peca, de testaruda se pasa; no tardaría, si la dejas, en formarse su comparsa. Antes que esto suceda y os comunique su mal, que se ponga en polvorosa para hacer su voluntad.

Este es el fallo que doy.

No lo revoco por nada, si ella no cambia pronto.

Se lo pongo así en letrillas de ciego para que se le fije mejor en la mollera y no eche después la culpa a nadie.

¿Así se lo quiere? Así se lo tendrá.

Te bendice