EP138

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar


Carta 138 (AG 141)

Getafe, 1 de marzo de 1890

A LAS SRTAS. EJERCITANTAS

Sanlúcar de Barrameda

V.J.M. y J.

Srtas. Ejercitantas. Mis muy amadas Hijas en los SS. CC.: Mil y mil gracias a Dios y a su Santísima Madre debemos dar todos; vosotras por los infinitos tesoros de amor y especial predilección que os manifiesta, y los demás por la gratísima satisfacción que en eso nos proporciona.

Bendita sea ahora y siempre y haga por su bondad infinita os penetre bien de las verdades eternas que vais a meditar y que de tal manera se graben en vuestro espíritu que nunca las olvidéis, ni deis un paso siquiera que os exponga a perder la recompensa que por su observancia se os promete.

Dios, hijas mías, dice en las Escrituras que llevará las almas que más ama a la soledad y en ésta hablará a sus corazones. Esta soledad es el retiro a que os llama por estos días. Por el hecho de haberos elegido para eso, os manifiesta ya que sois de sus predilectas.

Para que hable a vuestros corazones es preciso que no os ocupéis de otra cosa que de escucharle con la mayor docilidad y sumisión. No despreciéis, os ruego, un favor tan señalado, que en ello os va vuestro bien temporal y eterno.

La Historia de la Iglesia nos enseña que la mayor parte de los santos debieron el serlo a unos Ejercicios bien hechos. Obligación tenemos todos de ser santos, porque ésta es la voluntad de Dios que así nos lo manda, y vosotras también debéis serlo, aunque estéis en medio del mundo, que tanto trabaja por frustrar estos deseos del Señor robándole las almas que más aprecia y distingue con extraordinarios favores.

Así como os retiráis del mundo con el cuerpo, salid también de él con esos excelentes corazones que Dios os ha dado, y veréis, como Jacob, al salir de su tierra, la gloria del Señor y confesaréis como él, que aquí está el dedo del Señor y ese lugar es santo y que a él os lleva para que en él os santifiquéis.

Renunciad, pues, a todo lo que no sea del Señor; purificad vuestros corazones aún de la sombra de pecado; humillaos mucho, muchísimo en la presencia de Dios, y rogadle os hable y manifieste su santísima Voluntad con una firmísima resolución de ponerla por obra, y seguras podéis estar de que, si ésos fueran vuestros deseos, El los fomentará con su gracia, os hará constantes en su servicio y vuestra santificación, y día llegará en que le bendigáis una y mil veces por ese singular beneficio, cuyo valor, tal vez, no comprendáis ahora.

Desahogad vuestro corazón en el Corazón Sacratísimo de Jesús. Pedidle su santo amor por el Corazón dulcísimo de su amantísima Madre; arrimaos a Esta, como ovejitas dóciles a su llamamiento, pedidle os cobije bajo su manto sagrado y os alcance especiales luces para conocer la voluntad de Dios y gracias eficaces para cumplirla ahora y siempre, como para sí y para vosotras todas se lo ha pedido, pide y pedirá en sus pobres oraciones y en el Santo Sacrificio de la Misa este vuestro inútil Capellán y amantísimo P. que os bendice en el nombre del Señor.

La bendición de Dios descienda sobre vosotras y permanezca siempre, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

Amén