EP146

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Carta 146 (AG 149)

Getafe, 1 de abril de 1890.

M. ANGELES GONZÁLEZ LEON

Sanlúcar de Barrameda

J. R. S. E. N. C.

Pipiola: No seas golosa, que son más sanos los dulces secos que los bizcochos borrachos.

Para los amantes de Dios, lo amargo es dulce y lo dulce amargo.

Y no hay cosa más a propósito para producir el amor de Dios que el madero de la Santa Cruz.

¡Cuánto mejor es estar con Cristo en la cruz que mirándola de lejos!

Tanto valemos cuanto Dios nos estima.

Y Dios estima a proporción de lo que se le ama; y no es mala señal el que sientas se te ha escondido.

Mejor es el humilde que sigue a Dios que el que hace milagros.

Los ángeles sólo nos envidian el que podamos padecer por Cristo.

La tentación, mientras nos desagrada, es materia de virtud, aunque nos moleste toda la vida.

¿De qué tiene que entristecerse una Religiosa sierva del que será para siempre su alegría?

Cuanto más lejos crees a Jesús, más cerca lo tienes. Gloríate en su Cruz.

La que busca consuelos en la oración y en cuanto hace, pretende convertir el maná en carne.

Un alma justa está más unida con Dios cuando padece abandono y desamparo, que cuando goza consuelos y consolaciones sensibles.

Las sequedades son el crisol en que se refina perfectamente el oro puro de la caridad.

La que besa igualmente la mano de Dios, lo mismo cuando da que cuando quita, ha llegado a gran perfección.

Las rosas secas tienen más olor y fragancia que las frescas.

El asado no es menos sabroso que el guisado.

Los estómagos fuertes se mantienen mejor con viandas sólidas que con líquidos y ligeros.

El amor de Dios no consiste en consuelos ni ternezas, de lo contrario J. C. no amaría al Eterno Padre al confesarse triste hasta la muerte y al clamar: Dios mío, Dios mío; ¿por qué me has abandonado?

Santa Catalina de Sena prefirió la corona de espinas a la de piedras preciosas.

Más vale una chuleta sin salsa que una salsa sin chuleta y una perdiz sin naranja que una naranja sin perdiz.

A otra cosa: Respecto a Sevillano, conviene probarla antes y bien, y en todo, todo. En la obediencia, humildad, quehaceres, estudios, etc., y aún soy de parecer que convendría asistiese a la oración cuando menos para ver si adelantaba. Que también se ejercite en las clases...

En cuanto a Mary, la has aconsejado bien. Que su tía vaya preparando a su madre. Si tiene padre, bastaría su licencia. De todos modos creo que la debéis admitir a la oración, siquiera, y si ella se resuelve a tomar el hábito en esa, creo la podéis ir admitiendo a lo mismo que una aspiranta, para que se anime y no decirla que el demonio ha de trabajar mucho por impedírselo. En fin, por las cartas que me ha escrito veo que tiene un excelente corazón y un alma angelical. Te la recomiendo como un pedazo de mi corazón.

Sin conocerla la quiero mucho, muchísimo, en Dios, de Dios y para Dios. Para mí tiene una excelente cualidad: una franqueza inocente sin visos de malicia alguna.

Que no se diga una palabra de su intento, que pudiera perjudicarla, hasta tanto que cuente con la licencia y con la fe de bautismo y de confirmación, si está confirmada.

Tú se lo insinúas todo que te entenderá mejor.

Quisiera que nueve niñas de las más inocentes de las gratuitas hicieran la adjunta novena al Beato Pompilio, si es que no pueden todas, pidiendo por la conversión de la madre de Mary y porque le conceda el permiso por escrito.

Y ahí pudierais hacer otra a la Divina Pastora, con igual fin, pero sin manifestarlo a nadie.

Adjunto, la estampa. No hay más por hoy en el Colegio y aún tardarán en venir.

Que no se pierda. Debíais ponerla en un cuadrito.

Infinitas bendiciones para todas, ya que las otras no alcanzaron para Antonia.

Que hoy no puedo escribir más.