EP165

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Carta 165 (AG 167)

Getafe, 16 de Junio de 1890

M. ANGELES GONZALEZ LEÓN

Sanlúcar de Barrameda

Hoy mismo, martes 16 acabo de recibir la tuya. Aún no sabemos cuándo vendrán los Examinadores; pero, aunque vengan pronto, es lo mismo. Me quedaré por estos barrios, tascando el tomo de las eras que rodean este poblachón, y nunca peor.

Como no sé a qué aludes en esas cosas prodigiosas, nada puedo decir. Ya suponía yo que se habían perdido los cuatro primeros números o que se estarán bañando en agua de rosas los que los interceptaron.

Si tuvieses valimiento con el Sr. Registrador de la Propiedad, el papá de Ana Fernández, y consiguieses diese algunos sobres con el sello del Registro, podrías mandar las cartas de balde y con seguridad de que llegarían pronto a mis manos, poniendo la dirección así: Provincia de Madrid S. N. Sr. Administrador de la Sucursal de Getafe. Y bajo este sobre podrías introducir la tuya con otro dirigido a mí: Para el P. Faustino Míguez. El mismo Administrador de la Sucursal me lo aconsejó. Es discípulo mío y de toda confianza. Haz lo que te parezca. De no poder hacerla así, la diriges con doble sobre al Administrador de aquí que ya me la entregará. Lo más seguro sería lo primero.

Como yo no sé cuáles son tus esperanzas, ni lo que pasa para no tener ahora los Ejercicios, como otras veces, y según está prescrito nada puedo decirte, so pena de equivocarme.

A Emilia Box le contesté lo que ya te dije y ni me ha vuelto a escribir ni yo a ella. Ya habrás leído lo que le dije.

Los rectores quedan los mismos, aquí, ahí y en todos los Colegios, excepto uno nuevo, nuevo que sustituye a otro que va a sustituir al P. Provincial, es decir, a su rectorado.

Por el tenor de la tuya colijo que me esperaban platos de gusto aún mejor aderezados que los del año pasado.

No hay mal que por bien no venga. Según dicen: ojos que no ven, corazón que... Era lo que me faltaba para enemistarme para siempre con el sueño y por consiguiente, con la vida o cuando menos con una salud regular.

¶Dios venga en todo, digo yo también y remedie lo que remedio necesita y sólo Él puede poner.