EP171

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Carta 171 (AG 172)

Getafe, 25 de septiembre de 1890

M. ANGELES GONZALEZ LEON

Sanlúcar de Barrameda

J.R.S.E.N.C.

A tu madre no le vendría mal un refresquito de agua fenicada, muy poco cargado. Debes seguir aconsejándole los apósitos de la misma. Deseo se alivie. No estaría mal fueses a dar el pésame a la Condesa, manifestándole el por qué no lo hiciste antes; porque no dijesen nada los padres de las otras, y se lo das también en mi nombre. El tónico de Isabel, del núm. 2 y Pulsatila y Bryonía, me parece.

Me alegro de que vayan acudiendo tantas por la noche.

Estoy por lo que dices de lo de Acquaroni y para lo bien que él cumple... Tampoco estoy porque adquieras más compromisos dc los que se puedan cumplir. Dios quiera salgas bien con lo de Pepe Bustillo, que ya lo dirá a su madre, para que baje un poquito la cabeza. No está mal la medicina de la chica del Registrador: es la más tónica para curarle esos sabañones.

Me alegro muchísimo de lo de Carmen Barrio. Dios haga que se aproveche. Ni por ésas se convencerá de quién las quiere y quién no.

Entrégale esa esquelita después que tú la leas, y aún será mejor que se la leas, pero no se la des, que no quiero que ande ninguna carta mía de mano en mano. Si ella me escribiese, ya veré lo que he de contestarle

Estuvo muy bien lo que le dijiste a la madre del Cura de la Merced. Dios dará por otro lado.

Respecto a la madre de Carmen G. ella se lo quiso, ella se lo tiene. No quiso privarse de su hija para dársela a Dios, y ahora a más tardar se la llevará El... Buena cuenta la espera y sólo pagará con su alma.

Estoy conforme con lo de los idiomas; pero no trataba yo de hacerlo al pronto, si no ir discurriendo un buen dibujo y viendo lo que costaría y dónde lo harían más barato.

El testamento de Mompr, ya se abrió y sabe con pelos y señales lo que pone y es, por lo que más os interesa. Que se distribuya la mayor cantidad posible entre los establecimientos de Enseñanza en Francia, Bolonia, en Italia, Sanlúcar y Sevilla, en España. Sé que a algunos establecimientos se ha prometido ya de cinco a seis mil duros. Me parece estoy mejor enterado que vosotras. Si la madre de Sor Sacramento te escribe en inglés, no contestes antes de mandarme la carta y ver lo que se le ha de decir.

Ya supongo habrás leído la nota que le puse, para que le contestase.

Como la hija se cuadre en no irse, nada podrá conseguir la madre. Vosotras no tenéis que meteros en nada, ni os pueden hacer cosa alguna. Si estuviera profesa, ya sería otra cosa.

Deseo que Encarnación y Dieguito se alivien por completo.

No me has dicho nada de Regla Barón, que es lo que le dan.

No sé por qué las quiero ver bien colocadas y que tengan un modo de vivir con decencia y honra.

Encárgales que se apliquen mucho, trabajen siempre por Dios y por el bien de las almas. Que sean muy buenas.

Ayer estuve en Madrid. Hoy saldrá en el Periódico el Anuncio por tres días. Pedid mucho que dé resultado.

Regalé a Mercedes y a Julia dos Devocionarios, los mejores que había o algo o nada.

Todos siguen bien, os saludan.

Lo del cólera en ésta es una alarma que ya disipó el Delegado que vino de resultas de un anónimo que mandaron al Gobernador, diciendo lo que había, gracias a Dios. Sí, es verdad, que murió aquí un Corredor de vinos que ni aún se sabe de dónde era y fue el que presentó síntomas coléricos.

Murió también un joven de viruela y dos mujeres, una, de un cólico y otra del susto que también ocasionó a su madre que sucumbió de un ataque al corazón. Pero sólo el vinatero que no se sabe de dónde vino cayó de síntoma colérico, después de tomar mucho melón y agua encima al tiempo de acostarse.

Gracias a Dios ya llevamos tres días sin ningún cólico ni virulento.

Los Periódicos son capaces de alarmar hasta al infierno.

Ya veremos si la cuenta inmediata tiene menos saldo en contra tuya.

Os bendice el Abuelo

Extraño mucho no me haya escrito D. J. Argüeso. Como si lo viera, se debe haber trabajado por enajenarme su amistad. Gracias a Dios, tengo tranquila mi conciencia. Dejemos al tiempo, que todo lo descubre, aunque yo supongo por dónde han corrido las aguas.