EP190

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Carta 190 (AG 190)

Getafe, 25 de diciembre de 1890

SRA. SUPERIORA Y COMUNIDAD DE HIJAS DE LA DIVINA PASTORA

Sanlúcar de Barrameda

Viendo hace tiempo en esa Corporación, con el más profundo dolor de mi alma, la desunión de espíritus y pluralidad de voluntades, que dan al traste con las Reglas y Votos y no tardarán en echar por tierra la Institución; notando la creciente guerra que, de tal discordia prevenido, la declara el enemigo y Dios permite, a mi ver, como un aviso del castigo que le espera por esa falta de unión que ya le devora y nunca, al menos, le permitirá levantar airosa la cabeza, antes le hará arrastrar en lo que le quede de vida, una existencia enteca: Había determinado fijar a esa Comunidad el improrrogable plazo de ocho días para que se reconociesen las que hubiesen faltado, sin necesidad de mentarlas, por no herir susceptibilidades e hiciese cada una en su espera y según la culpabilidad que tuviese, lo que la caridad manda y reclama el bien de todas, exigiéndoles un testimonio formal de así haberlo hecho y un compromiso jurado de cumplirlo en adelante.

Pero, recordando que ni la promesa que por escrito y bajo su firma me hizo de observar puntualmente las Reglas que terminantemente se la mandan, cuando se las envié para que las examinasen y viesen, si se sentían con fuerzas para cumplirlas; ni el voto que de ello hicieron y juraron sobre los santos Evangelios, ni todas mis exhortaciones y consejos de palabra y por escrito, tienen valor alguno para hacerles quebrantar su propia voluntad y deferir a lo que las Reglas mandan; comprendiendo que, a juzgar por el parecer de cada, sólo puede ser debida dicha desunión a mis desacertados consejos, disposiciones y parcialidades; siendo esto de una responsabilidad inmensa para mí y de no menos perjuicio para la Corporación y la sociedad, y no queriendo gravar con ello mi conciencia, por los muchos que de hacerlo saldrían perjudicados: He resuelto enviar copia de éste y en breve plazo, mi renuncia del cargo de Director de esa Institución que tantos sacrificios, disgustos y persecuciones me ha causado al Excmo. Sr. Arzobispo de esa Diócesis, para que le provea en otro que tenga más acierto y sea más afortunado. De paso, pido a todas perdón de cuanto les he faltado, que habrá sido mucho, y me hagan el favor de creer que no habrá sido con mala intención, si no siempre con el mejor deseo de su bien y el de la Corporación, e hijo, cuando más, de mis escasísimos alcances y escasas o nulas dotes de gobierno; que por consiguiente, no deben privarme de sus oraciones, cuando sepan mi muerte, que no se hará esperar por mucho tiempo.

Faustino Míguez