EP227

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Carta 227 (AG 227)

Getafe, 31 de marzo de 1891

M. ANGELES GONZÁLEZ LEÓN

Sanlúcar de Barrameda

Si tratas de servir a Dios, prepárate para resistir a la tentación satánica. El Señor no te dio las armas, si no para que pelees con ellas. El demonio no tienta a los que tiene por suyos. Labán persiguió a Jacob y Faraón a Israel, cuando se le iban, Holofernes no hace daño a quien sirve a Nabucodonosor. El demonio sólo persigue a los amigos de Dios (o que quieren serlo). Permite Dios sea tentado aquel a quien favorece para su honra y gloria. Dios a los suyos los visita de mañana y luego los prueba. Después que te honre Dios con su gracia te probará con tentaciones.

Cuando más rico estaba Abraham, mandóle Dios sacrificar a su hijo. Cuando más resolvió Dios favorecer a Israel permitió le persiguiese Faraón. Cuando más honró a Job, permitió fuese más tentado del demonio. Cuando más alabó el Eterno a J. C., permitió fuese tentado en el desierto.

Permite Dios seas tentada para ver si perseveras en el bien comenzado. Porque era Tobías acepto a Dios, convino fuese tentado o probado. No hay virtud que no sea probada en la tentación.

La tentación probó que no era verdadero el esfuerzo que manifestaban los Apóstoles cuando decían que morirían por JC. La tentación descubre la flaqueza o fortaleza de cada uno. La tentación descubre nuestra flaqueza y la necesidad de orar.

De nada sirven las chispas que saca el eslabón del pedernal si no tiene yesca.

En nada nos perjudica la tentación de la sensualidad, si no hay consentimiento. Si no fueres muy avisada, serás muchas veces engañada.

La tentación se viste a veces de oveja, siendo lobo para disimular su malicia. No hay mayor tentación que la que se viste con capa de virtud, para venderse por amiga.

No hay corsario más temible que el que iza bandera de paz.

También la tentación cambia de traje como la mujer de Jeroboán para engañar a Abdías.

No des crédito a cualquier espíritu sin probar si es de Dios. El demonio suele apuntar a una parte para herir en otra. Otras, tienta para impedir virtudes, cuando no puede hacer cometer pecados. Tienta a veces con tenacidad para inducir a desesperación o impaciencia. El alma entonces, debe manifestar conformidad y paciencia en ese trabajo. Más peligro corre la nave en calma que en la tempestad. No hay mayor tentación que no tenerlas. Nunca estarás en tantas tentaciones como cuando te veas sin ellas. El jugo estomacal sin alimento, digiere al mismo estómago; así si no tuvieres tentaciones exteriores, las tendrás en tu corazón.

No te pese de la tentación, si hicieses de tu parte cuanto puedas. Si no tuvieres exteriores tentaciones, espera cruda guerra interior. Todos los que quieren vivir en Cristo, padecen persecución.

Ni hay gloria sin victoria, ni victoria sin batalla. ¿Quieres no temer al enemigo? Ama a Cristo (S. Juan).

Cuanto creciere más en ti el amor de Dios menos temerás al enemigo (S. Pablo).

El que de veras ama a Dios sólo se teme a sí mismo. Una voluntad firme en Dios desvanece todo temor y engaño del enemigo. Di: Sedme Señor, torre de fortaleza contra la presencia del enemigo. Enclavad, Señor, mis carnes con tu temor, porque temo tus juicios. Cread en mí un corazón limpio y renovad en mí un espíritu recto.

En toda tentación: Bueno es llegarme a Dios y poner en solo El toda mi esperanza.

Creo haber respondido más de lo que me preguntas.

Os bendice,

El Viejo