EP241

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Carta 241 (AG 238)

Getafe, 8 de julio de 1891

M. ANGELES GONZALEZ LEON

Sanlúcar de Barrameda

¿No sabes qué pensar de mi silencio? Pues, que sólo respondo cuanto se me pregunta. Que yo no he dejado de contestarte una vez siquiera. ¿Tengo yo la culpa de que no las recibas? Los exámenes concluyeron el primero y hoy van a tomar el grado. Yo terminé el primer día, que fue el 29. Bien gracias a Dios. El 3 recibí las efemérides del 11 al 23 y el 4 las contesté. Si no las ha recibido ¿qué voy hacerle? No pienses siquiera, que yo vaya por ésa según te decía en la del 4. Aunque no ando muy allá tampoco, es la enfermedad lo que lo impide, y eso que ayer noche mismo recibí carta de mis hermanos pidiéndome que vaya a restablecerme y que al momento les ponga un parte para salir a la estación a recibirme, etc., etc. Hará catorce años que ni me escriben ni les escribo y me vienen con ésas. No sé por dónde habrán sabido mi indisposición, que yo no se los he participado. Como tengo que morir y pronto, y tengo ya la sepultura esperando el cuerpo de tierra, me es indiferente que sea antes o después, que al fin hay que hacerlo.

Disgustos no faltan, como podrás haber observado por la mía del 4, que no tengo para qué repetirlo.

Tampoco yo sé si es el demonio, si quien ha movido la lengua que más en el corazón pudo herirme. Lo que si te aseguro es que ni cien víboras pudieran hacerme tanto daño en todo y para todo, hasta el punto de mirarlo todo con asco.

Muchísimo deseo os aprovechéis bien de los Ejercicios y quedéis todo lo fortificadas que necesitáis estar para cuanto os sobrevenga, que no creo sea poco.

Yo ya no os puedo dar licencia para renovar los votos ni para nada. Mientras el Sr. Arzobispo no provea otra cosa, procura tú asumir las facultades que el Reglamento te concede. Que yo, ya no soy nada para vosotras, desde el 9 del pasado en que viendo no es la voluntad de mis Superiores que siga al frente de eso, mandé mi renuncia al Sr. Arzobispo por conducto del mismo P. Provincial que fue a llevárselo en persona, como ya lo habrás sabido y a disculparse, sin duda para con aquél, a su modo por supuesto.

Sí que vi a los Sres. de Argüeso y almorcé con ellos. También fueron a saludarlos D. Julián y Dª Paula.Después de almorzar, como estaban rendidos del viaje, y cayéndose de sueño, hice que echasen la siesta y en el ínterin me fui yo a rezar en casa de los Sres. de Ridruejo, y por la tarde volví a despedirme de aquellos. No volví al día siguiente, porque esperábamos los examinadores que por fin no vinieron hasta el día 29; día en que vino a verme D. Rafael García Gil a quien devolví la visita el primero, viendo también a su hermana la salesa y a su cuñada Dª Elena, y después a los tres de Ridruejo que están muy contentos por haber salido bien de las tres asignaturas Julián que ayer estuvo a despedirme para el Bierzo y almorzó conmigo. A fin de semana, se irá el resto de la familia al Escorial. No conviene que mandes esa historia ni me hace ya falta para nada. La joven de Almadén no ha vuelto a escribirme, ni yo a ella. Si la pobre no tiene con qué pagarse el viaje, ¿qué va hacer? Lástima me da pero... Dios le abra el camino. Me gustaba. No sé qué veía en ella. Si la quieres avisar para que salga a Córdoba y le pagas el viaje, ahí tienes las señas para dirigirle la carta que yo, ni sé cuándo irá la otra ni creo ya prudente escribirle.

Te repito que contesto todas las tuyas; en el mismo día, si las recibo por la mañana y al siguiente, si por la noche, como la última: Esta va a Juanita Miler a quien tengo que escribir al mismo tiempo. Como ahora vienen muchos Padres por aquí, hay que cumplir con ellos y quitan el tiempo. Ahora mismo vengo de la estación con un calor que asan los pájaros; a pesar de la sombrilla.

Me darían una grandísima satisfacción, si todas quemaseis hasta la última letra mía que tengáis en ésa y no sea oficial. Tuve intención de mandároslo antes de hacer la renuncia y se me pasó ahora solamente os lo suplica vuestro exdirector que se encomienda a vuestras oraciones y os pide perdón de todas sus faltas y escándalos que os haya dado.