EP420

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Carta 420 (AG 509)

Getafe, sin fecha.

M. JULIA REQUENA GARCÍA

Monóvar

A. Hija en Ch; Sor Julia de Jesús:

Fuera ilusiones. El mismo día que llegaron las Constituciones y otras cartas a Roma fueron entregadas aquéllas al traductor para que las pusiese en italiano; porque, a pesar de cuanto me dijiste, deben presentarse, como yo sabía, en latín, italiano o francés. Por de pronto después de tener el trabajo casi hecho, me perjudicaste en lo que importa a la traducción, que no será poco. Después pasarán a manos de un Censor y luego me las remitirán para que yo las corrija de nuevo, las copie en limpio y envíe de nuevo a Roma para que hagan doce ejemplares a máquina y las presenten a la Sagrada Congregación.

Esta las entregará a los Censores de la misma que se las devolverán corregidas y con su informe o censura. La Sagrada Congregación las examinará, Dios sabe en cuántas sesiones, pedirá los informes y Comendaticias secretas a los Obispos, donde radican vuestras casas, que serán o no favorables por lo menos (las del de Madrid, no por la dichosa carta de las...) y por lo tanto, Dios sabe lo que resultará. Las aprobaciones de las Constituciones no bastan por ser coplas y antiguas y no secretas.

Todas esas cosas suponen una cantidad muy respetable y no seguramente para obtener la aprobación definitiva, si no temporal. ¿Y, en qué circunstancias...? Precisamente cuando apenas los ingresos cubren los gastos de esta casa; pues hay días que o no se vende nada o uno, dos o cuatro frascos solamente.

Además de lo dicho del de Madrid, ha de haber dificultad en cuanto a la advocación del Instituto por haber ya otro aprobado con el nombre de la Divina Pastora y en segundo lugar, por lo poco extendido que está vuestro Instituto, a pesar de llevar tanto tiempo. Si no pasan el título, ¿cuál vais a tomar? Pensadlo con tiempo, por si acaso.

¡Por todo lo que precede y otras y otras muchas cosas podrás comprender las ganas y gusto que yo tendré de andar en viajes y meterme en líos, al final de mi vida! ¡Cuán descansada vejez pudiera haber tenido y cuán neciamente me he proporcionado este aperreamiento! ¿Y para qué, después de todo...?

Respecto a la Fundación de Alhaurín el Grande: 1º ¿Para cuándo? 2º ¿Tiene gente? 3 º ¿Dan casa propia, amueblada, con capilla y jardín o huerta tapiada o con tapia? 4 º ¿Es capaz para el objeto? 5 º ¿Proveen las ciases de lo necesario? 6 º ¿Cuántas ciases piensas poner? 7 º ¿Tienes alguna con título? 8.º Con las Novicias que puedan tomarlo, no creo debas contar hasta que lo logren; que, a mi ver lo primero es formar un buen personal y todas las que puedan con título y buen espíritu. También yo deseo que os extendáis; pero no a lo Villamartín, ni a lo Monóvar y Aspe, que ni casa propia tienen, y apenas ganan para pagarla y siempre en vilo, por si las hacen desocuparla. Así, no apruebo ninguna fundación y menos en pueblos chicos. Vosotras haréis lo que queráis: mi parecer es éste, porque sé muy bien que donde no hay harina, todo es moíña. Yo quiero que las Religiosas trabajen mucho a honra y gloria de Dios, bien de las almas y salvación de las suyas; pero que tampoco les falte lo preciso en todo y para todo, y conste así para siempre...

Siento llegue también por ésa la gripe. No te descuides en dar cuanto antes el número 1 contra Pulmonías y catarros fuertes, para que no degenere en Pulmonía larvada y cuando asome la oreja, como tal, no tenga ya remedio.

Cuando ésta llegue, habrá recibido ya el tónico, ¡qué os aproveche! No me permitas excesos en el ayuno; que la Iglesia obra como Madre y no como madrastra, que desee la muerte de sus hijos. La que tenga obligación, bien que ayune, si puede; pero con moderación. También al siervo hay que darle de comer para que pueda trabajar. El que lo mate de hambre no tiene derecho a su servicio, y siervo debe ser el cuerpo del alma, para que ésta lo trate como tal, pero sin faltarle a lo preciso.

Escribí a Madrid y aún no he tenido contestación. Para recibir están muy prontos y más de lo justo; para devolver, no. Son como los gatos que cogen las sardinas. Ya creo te vendría bien ese pico, como a mí otros; pero... no mandarán. ¿Te quieres ir a Sevilla? Pues vete. ¿Qué tienes ganas de verme? Que nos veamos en el cielo. Recuerdo del P. Hipólito y de Víctor. Ya sabes tienes que mandar el recibo de 50 misas que deben celebrarse en esa capilla de a 2 ptas. una. Ya me entregó las 100 que te remitiré, D, m., lo antes posible. Sólo espero saber a lo que sube lo de Chipiona.

No quiero morirme con deudas en lo posible, ¡que hartas tengo para con Dios que me perdone!

Ya no sé cuándo empecé ésta. Ni cuando irá. A las de la gripe el N º 1, contra Pulmonías, ante todo.