EP464

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Carta 464 (AG 470)

Getafe, 22 de octubre de 1909

R. P. MIGUEL SORIA

Chipiona

Mi venerado y estimadísimo P.: Ya suponía aprovecharía la ocasión el dueño de la casa, como suelen en casos parecidos. ¿Qué hacerle? ¡Medro de unos, sacrificio de otros! Por eso se lo había encargado ya M. Julia de Jesús.

Por manera que eso no me sorprendió, no así lo demás, paras lo que creí tendrían suficiente con los pellizcos que a cada paso me están dando; pero esas húngaras tienen unas tragaderas que nunca dicen basta; son a pedir, como gitanas al hablar. Que M. Julia se entienda con ellas, como tal para cual.

Siento mucho lo que me anuncia, acatando, sin embargo, lo que sea más del [Dios] divino agrado. Deseaba, sí, manifestarle algún día personalmente mi profunda gratitud; pero, que pueda hacerlo en el cielo donde le pagará al Señor cuanto ha hecho por esas pobres que además quedan huérfanas.

Mi buen P., verdad es que nadie le puede llamar pedilón porque nada pide para sí; pero... para esas que se ocultan tras la cortina... me inclino a decir que, si no es el más perfecto modelo, es tan parecido como dos huevos del mismo tamaño.

Pero... ¡con qué delicadeza se deja caer! ¡Cuán cierto sé que la virtud sirve, para todo! Tiene V. caídas que, pudieran figurar entre las gracias de los santos. ¡Qué los venideros puedan venérale como tal en la tierra y Dios me perdone mis pecados para darle la enhorabuena en el cielo!

En el ínterin, encomiende mucho a Dios y a la Stma. V. a este humilde siervo e indigno S.q.s.m.,

Faustino Míguez

¡Ya ve V. P. mío, que hasta la firma ha salido como la guadaña de la muerte! ¡Pobre viejo!