EP467

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Carta 467 (AG 473)

Getafe, 3 de noviembre de 1909

M. JULIA REQUENA GARCÍA

Sanlúcar de Barrameda

A. hija en Cr., Sor Julia de Jesús: Dices estás con cuidado porque nada sabes del Viejo. Descuida, que apenas muera, ya le darán tierra para que no hieda.

Dices que esperas cartas y a mí me sobran. Hay más que hacer y en qué pensar.

Celebro lo de los Ejercicios; Dios haga sean principio de vuestra santificación y de las jóvenes.

Ya suponía la salida del P. Rector y acompañante. No sé si vendrá por estos andurriales. De no hacerlo, tendré que mandarte por valores declarados lo que te soy en deber. Aún no me ha mandado la Gitanilla los recibos, ¡Se contenta con recibir!

¡Que el recuerdo del Extraordinario sea valioso y bienvenido! Y que no creí hierba el camino.

¡Que yo disponga, dices, sobre la Niña! Yo no puedo disponer ya nada. Desde el momento que las Constituciones han ido a Roma ya no hay más remedio que cumplirlas. Bien terminantes están, si las recuerdas. En las Votaciones de Novicias, según las Bulas Apostólicas, debéis de hacer juramento de no admitir la indigna y de no desechar la digna, entendiéndose por indigna la que no reúna las condiciones de cuerpo y alma que exigen las Constituciones para vuestro Ministerio.

Si la admitís débil, achacosa e inútil como es, tendréis que cargar con ella para siempre. Mirad que no está el bien del Instituto en tener mucho personal, inútil a su objeto, si no, bueno, útil Y que pueda honrarlo...

Más digo, y es, que la que no sea para bien del Instituto, cuanto antes se la desengañe y en los mejores términos se la despida. Muchas veces manifiesta el Señor, por esos medios que no llama a alguna a ese estado o Corporación. Lo hemos visto harto en muchos Santos. Hacer pues, lo que indicas y pronto... Yo vi era escrufulosa, y por consiguiente un pasto obligado a la tisis...

Tenedlo presente para otros casos: Joven escrufulosa, joven tuberculosa...

Me alegro lo de la Postulanta y no me extraña, porque su temperamento es muy sensible a la medicina. Que se valga pronto de ésas que le mandé, siempre que lo necesite; si no puede costarle.

Sor A. que siga todavía que mucho le interesa, ya Dios mediante, le diré por qué, si vivo y la veo y, si no, ya lo sabe.

Sor Margarita va a tener que hacer lo que Sor Amada para curarse de una vez. Lo siento por lo molesto, pero se lo digo por su bien. Que lo tome como una mortificación que es, y lo haga todo por amor de Dios y sola una vez al día, por más largo. 3/4 de hora, si puede. Primero que tome los anisitos que i.e. acompaño; seis en ayunas o a las tres horas de haber comido, y si no se sintiese mucho mejor que empiece las fricciones, cuanto antes y me diga lo que note con toda franqueza.

Las de aquí, bien, g. a D.; ei P. Hipólito lo mismo, recuerdos. Victor agradece tu pésame. Mandará por el P. Rector de esas 50 Misas de a dos pesetas para que se apliquen en esa Iglesia u Oratorio por el alma de su tía (q.s.g.h.). Eso me ha dicho, ya veremos. Yo cumpliré con enviarte lo que me dé.

Escribí al P. Enrique y al Prepósito General, con alguna puntada al mismo General comprometiéndome a pagar al punto la traducción e impresión de las Constituciones y todos los gastos que se originasen que no subirá poco. No puedo hacer más. ¡Dios sobre todo! Constantemente le pido: que si no ha de ser para su gloria y vuestra santificación y la de muchas almas... que lo desvanezca todo, como el humo en el aire.

Os bendice

El Viejo

Entrega a Sor Margarita esos 4 núms. y que los tome por orden y del mismo modo y me diga lo que sienta.

La adjunta, recibida esta tarde.

Sin tiempo para más.

Ya están en el Banco las 2.000 pesetas de Sor Amada.