EP495

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Carta 495 (AG 501)

Getafe, 3 de diciembre de 1910

M. NATIVIDAD VAZQUEZ ROMERO

Sanlúcar de Barrameda

Mi muy amada hija en Ch.: Mucho me satisface tu atenta 27 p.p., al ver tus sentimientos y resoluciones. Adelante, hija, adelante, que de los animosos y esforzados es el reino de los cielos. Sólo los que se hacen violencia, lo consiguen. Más todavía nos dice el Señor, y es: Que nuestro reino está dentro de nosotros; en nuestro corazón, de donde sale todo lo bueno y lo malo, según a quien sirve.

Con temor y con temblor hemos de trabajar en nuestra santificación. Temor y desconfianza de nosotros y firme confianza en Dios que nunca falta a los que de corazón le sirven, como amantísimos hijos suyos.

No debemos olvidar lo que el mismo dice y es que: A los que más ama más los pulimenta con los instrumentos de que suele servirse: Contradicciones, desprecios, disgustos, sequedades, tentaciones de toda ciase...; pero nunca abandona al que en El sólo confía, antes nos asegura que está con nosotros en medio de las tribulaciones gozándose en ver cómo las resistimos para premiarnos a medida de nuestros esfuerzos. De ahí la paz y tranquilidad que goza el alma que vive resignada a su santísima voluntad y la igualdad con que recibe así las caricias como los azotes del Señor.

Procúrame estar muy bien con Dios, amar en Cristo a todas, no familiarizarse con ninguna, cumplir exactísimamente con tus obligaciones, que sólo vean en ti una perfecta religiosa, un modelo de todas las virtudes que más agradan a tu amantísimo Esposo: Humilde, muy humilde, humildísima y no temas los rayos que sólo hieren las alturas más elevadas, imagen chica de la soberbia tan detestable a los ojos del Señor Jesús que se humilló hasta la muerte y muerte de cruz.

Ese cargo, hija mía, no lleva consigo la responsabilidad que otros. Que 2., mejor que 1.'; que nada, mejor que algo. Lo que hemos de procurar es, serlo en la presencia de Dios. Nada pedir, nada rehusar. Cuantas menos responsabilidades, mejor.

En todos tus trabajos ten siempre a Dios presente y nada hagas que por Él no sea y para su gloria: así todo te saldrá bien. Y en este caso, atribúyelo todo, cuando te salga alguna cosa mal, échate la culpa a ti misma; pide a Dios perdón y su gracia para mejor hacer las demás: y así siempre.

No te fíes de la zorra que finge dormir sobre la peña con eso espera cazar las aves de alto vuelo que la crean muerta; ¡ojo! Sentir no es consentir -es virtud heroica-. Contra eso... humildad, humildad;.. Sólo en este caso de no causarte daño, aunque algo te moleste te los permito. Sin condenar ésas, soy más partidario de las penitencias interiores.

Si no puedes hacer esa oración sin ser notada, hazla en la misma cama y la otra ídem.

Ya sé que lo mismo ahí que en Monóvar puede hacerse mucho, mucho bien que Dios os pagará.

Sean siempre esos tus deseos, aunque no siempre puedas realizarlo. Lejos de tener que perdonarte, te da un millón de gracias el que de todo corazón te bendice en el Señor.

El Sarra

Para mi pedidle me dé su santo amor y me lleve a su santo reino cuando le plazca.

Os bendice,

El viejo

Mis más expresivos y afectuosos recuerdos al Venerable Fr. José.