EP501

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Carta 501 (AG 507)

Getafe, 1910

M. NATIVIDAD VASQUEZ

Amada hija en J. C., Natividad: No me ha sido posible contestar antes tu lacrimosa 18/c hasta el viernes por la noche que se marcharon M. Julia, Purificación, Matilde, Laura y Concha, que tendrán hoy buena zambra en el Picachuelo. Después por consultas, cartas atrasadas y la mar... que aún no me ha permitido volver por el Pensamiento.

Mujer de poca fe, ¿por qué te apuras? ¿No tienes a Dios contigo? ¿No tomaste posesión en nombre de la Divina Pastora? ¿Y así le ofendes, creyendo te abandonará? Si algo presumieres de ti, en el pecado llevarías la penitencia. Creyéndote nada, como eres, y echándote en los brazos de tu Amantísimo y Divino Esposo. ¿Qué no podrás? Necesitas prudencia, fortaleza, sabiduría... Todo lo tiene y te dará, si con humildad se lo pides... Te ama infinitamente más que tú a Él. Procura corresponderle, aceptando y desempeñando sólo por El tu cargo, sin miras bajas ni respetos humanos, siempre atenta a cumplir su santísima voluntad y procurar su gloria a conducir a todas por la senda de la virtud, yendo tú delante... y así estarás tranquila y sentirás esa paz interior que experimentan los que cumplen con su deber.

Una carga tuviste y la desechaste y pronto sentiste las consecuencias; otra te han impuesto y te parece insoportable, porque miras demasiado a ti y poco a quien perteneces. ¡Ojo!, que hay mucho fuego bajo la ceniza. Mira en todo eso un ardid del enemigo que te quiere hacer ver fantasmas para que te asustes y huyas de lo que más te interesa soportar con absoluta confianza en sólo Dios y en su Santísima Madre. Desconfía de ti misma, ora mucho, consulta en la oración cuanto debes hacer y si no hicieses siempre lo mejor, nunca lo peor. Tendrás algunos tropiezos para que te humilles y deberás decir con David: ¡Bendito seáis Dios mío que así me habéis humillado para que reconozca tus justísimas disposiciones! ¡Conozco Dios mío que antes que me humillaseis, os he ofendido...!

No puedo seguir y no me dejan.

A Araceli que tome a todo trance el cocimiento de pez negra o rubia, que es lo mismo y el antidiabético, y que me diga sin reparo cuanto sienta.

A Sor Ángeles entrégale la adjunta y que su encargo a Sor Consuelo ya lo mandó.

Y tú, hija, prepara las orejas para cuando yo vaya por ésa, que buen tirón te espera, ya que tan cobarde eres.

Os bendice en el Señor,

El Carcamal

Mi bendición a las Niñas.