EP525

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Carta 525 (AG 531)

Getafe, 26 de octubre de 1911

M. JULIA REQUENA GARCÍA

Sanlúcar de Barrameda

A. h. en Ch , Sor Julia de Jesús: Vuelvo a escribirte hoy, indignado por lo que ayer a última hora me envió Sor Consuelo contra Sor Aurora, después de decirme la víspera que no quería escribirte, pidiéndote licencia para que Sor Aurora renovase los votos o dispusiese lo que creáis en conciencia.

Repito que me indignó el tono con que se negó y la inquina con que después de quedar yo en hacerlo, como lo hice, escribe y de la manera que lo hace. La dejé pasar, porque la mía había ido ya al correo y ella me mandó la suya a la hora precisa, cuando estaba yo muy ocupado y como para que no pudiera enterarme.

Por lo visto, quiere ser sola; nada quiere enseñarle; un día que fue S. C. a Madrid y hubo que hacer un análisis, lo hizo A. y dijo después aquella, ¿quién la mete en esto y quién la enseñó? Se toma C. ya bastantes libertades que ni le di ni doy. Después que lo ha dispuesto y hecho, pide permiso. No estoy por eso ni porque trate a las demás, excepto a las que a todo dicen amén, como no quiere la traten a ella. Ya sabes cómo respingó cuando me dijiste: que si yo la hubiera visto, le quitaría el hábito... Quiere ser sola y tal vez la única heredera. . Por eso no quiere enseñar a ninguna ni que aprendan. A la menor indisposición que tenga, habrá de ser Rafael el encargado y... ninguna queja tengo de éste; pero... al seguro llevan preso... Para que se sustituyan, vino una carta.

Han venido las mismas que ella ha pedido y ninguna quiere que aprenda y con ninguna se Lleva bien. ¿Qué es esto? ¿Qué miras se propone? ¿Perpetuarse en ésta? ¿Hacerse la necesaria? En tal caso hay que limpiarle el pesebre. Si mientras yo vivo, así, ¿que será después? Hay que pensarlo y si tanto se cree vale... que vaya a enseñar párvulos que le gustan, según dice y para lo que dice tiene habilidad y si conviene que le acompañen o siga alguna o algunas otras. «Que, murió nuestro P. S. Francisco y maldita la falta que nos hizo.» Ojos de lince para ver la paja en el ojo ajeno y de topo para divisar la viga en el suyo. Es mucho lo que me dice tanta saña contra las demás y tanto empeño en querer ser sola. Hay que cortarle las alas. Me gustaba por lo demás que es trabajadora; pero esto no puedo ni debo permitirlo por lo que vendría después. Tenéis que pensar mucho a quien ponéis aquí y no una sola y exclusivista, sino dos que puedan suplirse. Os lo prevengo para vuestro gobierno. Hoy o mañana o cuando la vea, le cantaré la cartilla, y que salte si quiere.

El V.