EP526

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Carta 526 (AG 532)

Getafe, 31 de octubre de 1911

M. JULIA REQUENA GARCÍA

Sanlúcar de Barrameda

A. h. en Ch., Sor Julia de Jesús: No extraño no sea tan completo el compendio; tampoco costó tanto. ¡Dios haga sepan manejarlo y utilizarlo! Que no sea un arma buena en manos inexpertas, como el menaje que hay en casi todas las casas, que está de respeto o para que las niñas, grandes y chicas lo destrocen.

De casa de Marras me dicen que la mejor de la Villa, lo que me parece mal es el precio y el tener que dar mil duros anuales por un decenio. ¿Quién me asegura que podáis sacarlos libres? Y, como la misma casa ha de responder del pago, si un año no se paga, se echará el dueño sobre ella y lo pagado perdido y lo cobrado, cobrado.

Además, siendo a pagar, debe constar en la Escritura todo su precio y entonces, sólo los derechos reales Suben a dos mil pesetas. Añádanse a éstas los gastos de Escrituras, Registros, arreglos de casa para habitarla y de ciase... y... Dios sabe.

Yo encargué viese, si había otra cosa de menos precio y que pudiese hacer avío para que no conozcan empeño por la otra. Nada me ha contestado. Supongo no habrá. No sé si podré ir, ni cuándo. Yo te avisaré D. m.

Al decirte lo de A. no reprobé el castigo ni pedí se le levantase. Si así lo has entendido, o yo me expliqué mal, o tú me entendiste peor. Quise decir y repito que, que si no había renovado los votos o no los renovaba, dado que no se ha cumplido el tiempo del castigo, no podía seguir así, y lo mismo si había cumplido ya el tiempo del castigo... si no, dentro o fuera para siempre. Mi modo de pensar ahora y siempre está bien determinante en los Principios de Gobierno y en las mismas Constituciones actuales y anteriores. La que no viva como verdadera Religiosa, apurados los recursos que la Caridad exige, cuanto antes fuera como miembro gangrenado.

Repito: prefiero mil veces pocas y buenas, a muchas y, no digo malas, si no medianas...

Deseo que vuestro Instituto sea siempre como el mar que arroja a la playa todo lo podrido.

Quiero a todas por igual, si me son buenas; prefiero siempre a las mejores. Conste para siempre. No quiero ninguna preferencia, si no que caiga la ley sobre la que la infrinja, sea alta o baja, joven o vieja. Cuanto más antiguas, más obligadas a conocer y a observar la ley y dar buen ejemplo.

En cuanto a Sor C. y compañía, he dicho bastante. Puedes disponer cómo y cuándo gustes...

No urge mucho... pero conviene haya dos enteradas y dispuestas para sustituirse. Quienes hayan de ser... Vosotras veréis, que sois las interesadas. Ya sabéis lo que aquí se necesita: Fidelidad, Disposición, Laboriosidad y Observancia... sobre todo.

Me parece no conviene cambiarlas todas de una vez, sin que antes se entere otra para no tener que empezar de nuevo.

Yo no puedo ir a ensenarlas todos los días y gracias a que vaya de tarde en tarde mientras pueda o viva...

Disponed como Dios os inspire, que es cosa de trascendencia y de que no pueden enterarse en un instante. C. ya ha probado que no quiere estar.

¿Quién pues si yo falto?

Lo dejo a vuestra consideración.

Si no obráis con tiempo, lo perderéis todo...

No puedo más.

Os bendice,

El S.