EP559

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Carta 559 (AG 566)

Getafe, 22 de marzo de 1912

SOR AURORA DE JESÚS

A. h. en Ch., Sor Aurora de Jesús: Hija de Eva. ¡Siempre disculpándote! Infeliz ¿hasta cuándo te has de olvidar que voluntariamente te consagraste a Cristo? ¿Qué te crucificaste con El mediante los tres votos?

¿Qué te obligaste a imitar sus virtudes? ¿A ser mansa y humilde de corazón? ¿A callar en las afrentas, baldones, calumnias y en cuanto más hiera tu amor propio, tu soberbia que tanta guerra te hace? ¿A recordar continuamente que te desterraste del mundo y te hiciste heredera casi forzosa del cielo...?

¡Que no sabes dónde meterte...! En ninguna parte mejor que en la llaga del Costado de Jesús, Desde aquí desafiaba S. Agustín a todos sus enemigos. Día y noche ahí encerrada, serás inexpugnable.

¡Que ya no quieres nada con el mundo...! Si eso hubieras hecho desde que profesaste, otro gallo te cantara. ¡Dichoso el que escarmienta en cabeza ajena! Bien está lo prometido y mejor si fuere cumplido, tu mayor enemigo eres tú misma y dos de tus mayores faltas tu resentimiento y no perdonar. ¿Cómo rezas el Padrenuestro...? Si no perdonas, no serás perdonada.

El examen particular sobre lo mismo que antes y el cumplimiento de lo prometido.

¿Que la madre te quitó los cilicios...? ¿Y con qué licencia los traías? Vale más un adarme de obediencia que cien quilates de penitencia por amor propio.

La tuya del 17 pasado está reducida a ceniza con todas las demás y la del 11 lo será pronto. Te digo lo mismo que la Madre: Nada borra lo pasado como una conducta intachable. Esta te encargo para tu descargo. Si lo prometiste y lo prometes, hicieres de corazón, ahí encuentras tu salvación.

Y para que hagas lo que te digo, en nombre de Dios te bendigo.

El Viejo