EP683

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Carta 683 (AG 694)

Getafe, 11 de noviembre de 1916

M. JULIA REQUENA GARCÍA

A. H. en Ch., Sor Julia de Jesús:

Habrás extrañado no contestase a lo que me decías sobre Martos que es medio de echar el muerto al prójimo y cuando menos de repartir la carga.

Como sabía que el P. Manuel López conocía un Notario de Martos que había estado de Juez en Yecla, le indique escribiese, preguntándole lo que aquello prometía y cómo caería allí un Colegio como los vuestros... y después de muchos días contesta con la adjunta... Nada, como el que dice, para lo que conviene saber antes de comprometerse. Que, para chasco, basta lo de Daimiel y Monóvar que gravan vuestros intereses, después de vuestro servicio y. un capital muerto... Si cuando pudieses quisieras informarte personalmente para obrar o desistir con conocimiento de causa, sería lo mejor; que es mucho lo que importa el edificio y lo que hay que gastar para ponerlo en condiciones antes de estableceros y para esto.

Ni hay que olvidar lo de la Argentina, si cuaja. Según he leído, Martos tiene igual núm. de habitantes que Arcos 16.000 y Ayamonte solo 6.000. En Arcos por de pronto no hay que gastar mucho. En Ayamonte, según tu última, aún no se sabe; pero en Martos sí y no poco. Pensadlo bien.

Hay quien opina os podíais establecer interinamente en Martos para ver si os convenía o no; pero esto, sobre poco honroso, exigiría gastos considerables e inútiles o tirados, si eso probaba.

No quiero molestar ni molestarme más. A buenos entendedores... y menos trabajo para mí que aún se me carga la vista, ainda mais. Ahora voy a ver a Las viajeras. ¿Cuándo inauguran la casa de Beas? Siento muerte de la Superiora de las Carmelitas que tanto os favorecía (e. p. d.)

Os bendice,

El Abuelo

M. María mi más sentido pésame por el fallecimiento de su Herma na (q. s. g. h.)

¡Dios quiera se haya reconocido de sus propósitos sobre sus hijas! Si ves o escribes a estas también mi parabién y que se arrojen en los brazos de la Providencia que no abandona a los que en ella confían y guardan la Santa Ley.

Vale.

Mis recuerdos al P. Rector y Abia, lo mismo que a los demás que por ahí viajan.

Todas las cartas que me han mandado las entregué M. Natividad para que te las vaya devolviendo.