EP772

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Carta 772 (AG 784)

Getafe, 16 de enero de 1924

D. TIBURCIO RUIZ

Daimiel

J.H.S.

Sr. Cura D. Tiburcio:

Muy Señor mío: ya no puedo más. Jamás hice otra. Con que ¡ahora! Chico ha sido el golpe. ¡Eso faltaba al Carcamal! Cada pésame agrava el mío hasta agobiarme. Mil gracias por el suyo y sus oraciones con las de su Santa madre. ¡Todos acordamos del Santo Job! Y en lo posible seguir sus huellas. ¡Qué Pascuas y Año Nuevo! ¡Qué despedida de ambos! ¡Qué buen guiso el de los buenos deseos, acompañados de las buenas obras! Ni huevos con torreznos. Lo del Beato Rojas: «Perdóname cuerpo mío, que ya descansaremos en el cielo.»

Cuidado con la broma del vidente, ¡pedir por lazarillo al ciego! Lo del brazo me pasó también a mí y lo tuvo por reúma. Supongo será todo... aunque sospecho que un café de tantos ingredientes puede ser la causa próxima a favorecer tantos otros daños. Los disgustos y sustos cortan digestión y excitan los nervios, para eso mejor Ipecacuana, y a veces contra las asfixias y contra pulmonías.

Dios creó las medicinas, y la persona prudente, no lo rechaza.

El esforzarse en cargar con el peso que el Amo le ha puesto es cumplir su santa voluntad. Si por ello te alaban: «Non nobis, Domine, sed nomini tuo da gloriam.»

Si le censuran: «Bendito sea Dios, que así purifica aquí...

Yo ya no puedo más, y que esto es prueba de mi buen deseo... prudencia para hacer todo...

Tengo las manos anquilosadas.

Con mis respetos a su Sra. Madre, y el... de su monacillo, que le encomienda en sus oraciones.

F. Míguez

He dicho le manden antirreumático y Antiotálgico para alternar.