Diferencia entre revisiones de «EspiritualidadCarisma/1. Introducción»

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{{Navegar índice|libro=EspiritualidadCarisma|anterior=La mujer en el Beato Faustino y la opción por el necesitado. Aportación a la liberación de la mujer hoy|siguiente=2. Faustino Míguez con una mirada mística, “con ojos abiertos”, da una respuesta}}
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{{Navegar índice|libro=EspiritualidadCarisma|anterior=Aportaciones de las calasancias a la evangelización. Julia García Monge|siguiente=2. Que cada uno con el don que ha recibido se ponga al servicio de los demás}}
  
 
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:Quiero expresar mi agradecimiento a las hermanas por invitarme a participar con esta reflexión sobre el carisma calasancio y la liberación de la mujer, es un trabajo que me ha posibilitado interiorizar en mi vida como consagrada y en mi identidad como mujer.
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:Quiero comenzar agradeciendo el que se me invitara a preparar mi aportación a este encuentro, porque ante todo me hace bien a mí. El hecho de tener que reflexionar para poder ofrecer algo, el tener que compartirlo suele dar, como fruto, el recibir mucho más. Y esto que para mí ha sido un bien, os lo ofrezco con la confianza de que yo pongo el agua y el Señor la pueda convertir en vino. Porque no tengo enseñanzas importantes que compartir con vosotras, excepto mi absoluto convencimiento de que la vida consagrada, y concretamente la vida consagrada calasancia, será siempre importante, significativa y profética en el presente y en el futuro si nos atrevemos a vivirla con pasión por Jesucristo y compasión creativa con todo el pueblo de Dios.
  
:El tema sobre la mujer tiene aún pendiente muchas tensiones y es un debate nada fácil y no está cerrado ni en nuestra sociedad ni en la Iglesia. Sin embargo existe un camino recorrido a nivel social que favorece la reflexión desde el género, además cabe recalcar que al siglo XXI los sociólogos le han denominado como el siglo de la mujer.
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:Estamos aquí hoy porque llevamos este futuro dentro de nosotras. El Espíritu Santo está guiando a la iglesia, y en ella a la vida consagrada, para hacer, en este tiempo, lo que tenemos que hacer para alimentar y renacer la vida consagrada en las realidades cambiadas y cambiantes de nuestra Iglesia y de nuestro mundo. Hay unos versos, no sé de qué poeta son, que dicen “es bello en la noche creer en la luz/ hay que ayudar a la aurora a nacer/ creyendo en ella”. Yo creo que ésta es la forma de situarnos hoy en el momento actual de la Iglesia, en este momento de cambio.
  
:Los interrogantes que me han servido de hilo conductor en esta reflexión son: ¿Qué rasgos nos definen como educadoras Calasancias y mujeres de fe?, ¿Cómo se percibe nuestra identidad femenina?, ¿Qué implica para una religiosa calasancia del siglo XXI educar por la liberación de la mujer hoy?
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:Se me ha pedido el tema: “Nuestra aportación, como Religiosas Calasancias, a la evangelización de los pueblos”. Cuando empezaba a prepararlo leí un cuentecito que recoge Joan Chittister: “Antes de morir, el rabino Zusya de Hanipol dijo: En el más allá no me preguntarán: ¿Por qué no has sido Moisés?, sino ¿Por qué no has sido Zusya?”. A nosotras, Calasancias, no se nos va a preguntar por qué no hemos aportado a la tarea evangelizadora de la Iglesia lo que aportan los jesuitas, los maristas, las hijas de la Caridad, las escolapias…Se nos va a preguntar sólo si hemos sido Calasancias, si hemos vivido en plenitud lo que somos, aquello que Dios soñó para el Instituto y, desde eso que somos, lo que hemos aportado a la misión evangelizadora de la Iglesia.
  
Para responder a estas preguntas me voy a mover en dos espacios temporales el siglo XIX, y el XXI, el uno como lugar de origen y respuesta carismática que da el P. Faustino y el otro como reto y desafío para nosotras hoy.
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:Por ello, reflexionar sobre lo que aportamos supone reflexionar sobre lo que somos, sobre aquello que hemos recibido. Lo que somos y tenemos es lo que podemos poner al servicio de los demás. En este Año de la Fe, a los cincuenta del Concilio Vaticano II, se nos ha repetido que era esencial para todo el Pueblo de Dios volver a la “fonte donde todo mana”<ref group='Notas'>S. Juan de la Cruz</ref> Y lo es para nosotras Calasancias porque podemos descubrir, en muchas ocasiones, cómo “gradualmente la vida se va diluyendo en mero compromiso”<ref group='Notas'>H. de Lubac</ref> y, por tanto, va disolviéndose lo nuclear de nuestro ser.
 
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:Hacer esta reflexión conlleva hacer una memoria agradecida para cada hermana, para las que nos antecedieron en esta misión y para las del “hoy”, y en este año de impulso de la fraternidad con la beatificación de Madre Victoria Valverde, es grato recordar nombres, rostros, gestos, presencias de tantas hermanas que fueron buscadoras incansables de nuevas respuestas. Ellas nos ha entregado la responsabilidad del presente y nos recuerdan la profecía de Joel: “En aquellos días derramaré mi espíritu… tus hijos y tus hijas tendrán sueños”<ref group='Notas'>Jl 3,1</ref>.
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:En esta reflexión vamos hacer un recorrido a nuestro carisma calasancio desde una perspectiva de género desde distintos campos.
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Última revisión de 21:30 30 dic 2017

Aportaciones de las calasancias a la evangelización. Julia García Monge
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EspiritualidadCarisma/1. Introducción
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2. Que cada uno con el don que ha recibido se ponga al servicio de los demás
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1. Introducción

Quiero comenzar agradeciendo el que se me invitara a preparar mi aportación a este encuentro, porque ante todo me hace bien a mí. El hecho de tener que reflexionar para poder ofrecer algo, el tener que compartirlo suele dar, como fruto, el recibir mucho más. Y esto que para mí ha sido un bien, os lo ofrezco con la confianza de que yo pongo el agua y el Señor la pueda convertir en vino. Porque no tengo enseñanzas importantes que compartir con vosotras, excepto mi absoluto convencimiento de que la vida consagrada, y concretamente la vida consagrada calasancia, será siempre importante, significativa y profética en el presente y en el futuro si nos atrevemos a vivirla con pasión por Jesucristo y compasión creativa con todo el pueblo de Dios.
Estamos aquí hoy porque llevamos este futuro dentro de nosotras. El Espíritu Santo está guiando a la iglesia, y en ella a la vida consagrada, para hacer, en este tiempo, lo que tenemos que hacer para alimentar y renacer la vida consagrada en las realidades cambiadas y cambiantes de nuestra Iglesia y de nuestro mundo. Hay unos versos, no sé de qué poeta son, que dicen “es bello en la noche creer en la luz/ hay que ayudar a la aurora a nacer/ creyendo en ella”. Yo creo que ésta es la forma de situarnos hoy en el momento actual de la Iglesia, en este momento de cambio.
Se me ha pedido el tema: “Nuestra aportación, como Religiosas Calasancias, a la evangelización de los pueblos”. Cuando empezaba a prepararlo leí un cuentecito que recoge Joan Chittister: “Antes de morir, el rabino Zusya de Hanipol dijo: En el más allá no me preguntarán: ¿Por qué no has sido Moisés?, sino ¿Por qué no has sido Zusya?”. A nosotras, Calasancias, no se nos va a preguntar por qué no hemos aportado a la tarea evangelizadora de la Iglesia lo que aportan los jesuitas, los maristas, las hijas de la Caridad, las escolapias…Se nos va a preguntar sólo si hemos sido Calasancias, si hemos vivido en plenitud lo que somos, aquello que Dios soñó para el Instituto y, desde eso que somos, lo que hemos aportado a la misión evangelizadora de la Iglesia.
Por ello, reflexionar sobre lo que aportamos supone reflexionar sobre lo que somos, sobre aquello que hemos recibido. Lo que somos y tenemos es lo que podemos poner al servicio de los demás. En este Año de la Fe, a los cincuenta del Concilio Vaticano II, se nos ha repetido que era esencial para todo el Pueblo de Dios volver a la “fonte donde todo mana”[Notas 1] Y lo es para nosotras Calasancias porque podemos descubrir, en muchas ocasiones, cómo “gradualmente la vida se va diluyendo en mero compromiso”[Notas 2] y, por tanto, va disolviéndose lo nuclear de nuestro ser.

Notas

  1. S. Juan de la Cruz
  2. H. de Lubac