EspiritualidadCarisma/1. La evangelización, vocación propia de la Iglesia

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Aportaciones de las calasancias a la evangelización. Mª Celia Pigretti Bofelli
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1. La evangelización, vocación propia de la Iglesia

“Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad. “He aquí que hago nuevas todas las cosas”[Notas 1]. La finalidad de la evangelización es, por consiguiente, este cambio interior”[Notas 2].
“La Buena Nueva debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio. No hay evangelización verdadera mientras no se anuncia el misterio de Jesús”[Notas 3]. “Evangelizar no es para nadie un acto individual y aislado, sino profundamente eclesial, se hace en unión con la misión de la Iglesia y en su nombre”[Notas 4].
Evangelización es el acto que provoca el encuentro real entre el Evangelio y la persona. Una “nueva”, es decir, un “anuncio”. El Evangelio no es un informe, o una suma, es una nueva: “Mirad, yo voy a hacer una obra nueva, que ya está comenzando”[Notas 5]. El Evangelio es anuncio de una salvación, de una plenitud para el hombre. El Evangelio no es una buena nueva, es la Buena Nueva destinada a cambiar radicalmente al que lo acoge.
¿Es una novedad, una noticia lo que presentamos o es un enunciado general? ¿Es la revelación de un misterio de salvación o un catálogo de ideas, de historias, de prescripciones? ¿Es un llamamiento decisivo a la conversión del corazón, o una información destinada a aumentar el caudal de conocimientos religiosos? Preguntas que merecerían entrar en un examen de conciencia pastoral, porque sólo hay evangelización donde hay Evangelio.
Es la Verdad viva que trata de encontrarse con el hombre, que se abre camino no sólo hasta los oídos, no sólo hasta las zonas superficiales de su razón, sino hasta lo más profundo de su ser, ese centro que Pablo llama “las profundidades”, el “interior”, lo de “dentro”, el “pneuma”, “el corazón”.
Y por esto la evangelización consistirá esencialmente en “cooperar” con Dios, para hacer presente el Evangelio al “espíritu”, al “corazón”, para provocar este encuentro entre el Evangelio y el corazón.

Notas

  1. Is 43,19
  2. EN 18
  3. Ibid 22
  4. Ibid 60
  5. Is 43,19