EspiritualidadCarisma/2. Faustino Míguez con una mirada mística, “con ojos abiertos”, da una respuesta

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3. Resurgir de la mujer
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2. Faustino Míguez con una mirada mística, “con ojos abiertos”, da una respuesta

La mirada que realiza el P. Faustino a las mujeres- niñas de Sanlúcar de Barrameda a finales del siglo XIX, es una mirada que visibiliza las potencialidades de la mujer. “Su sensibilidad le hace captar la situación de abandono e ignorancia en que vive la mujer en la sociedad de su época”[Notas 1]. Esa mirada positiva le hace visualizar a la mujer como:
•Apóstol de la familia.
•Almas elevadas.
•El alma de la familia y sociedad.
•Salvación de la sociedad.
•La parte más interesante de la sociedad.
•Responsable de la prosperidad de la religión.
Pero es necesario aclarar que el contexto social, cultural, eclesial del siglo XIX, no era favorable a una mirada positiva hacia la mujer. El patriarcalismo y androcentrismo estaban fundamentados y sostenidos desde la academia. Así nos demuestran dos pensadores contemporáneos del P. Faustino: Miguel de Unamuno (1864-1936), intelectual español, rector de la Universidad de Salamanca, quien expresa: “Entre la mujer y yo no hay un campo común en el que podamos entendernos… ¿Educarla? Esto es imposible. Toda mujer es ineducable, la propia más que la ajena”[Notas 2]. Mientras que José Ortega y Gasset (1883-1955) filósofo y ensayista español escribe: “La mujer parece resuelta a mantener la especie dentro de los límites mediocres, a procurar que el hombre no llegue nunca a ser semidios. Tal vez el papel de la mujer en la mecánica de la historia es ser una fuerza retardataria, frente a la turbulenta inquietud del hombre”[Notas 3].
En un contexto social con unos paradigmas y prototipos excluyentes y discriminatorios hacia la Mujer, el P. Faustino capta la situación de abandono e ignorancia[Notas 4], y se acerca a las mujeres transgrediendo las normas de un sistema social y observa que el problema de la mujer es un problema de la sociedad. La mujer no puede liberarse si el hombre no se libera a la vez, la liberación de la mujer implica la liberación de la sociedad cuya base de promoción está en la educación; y da una respuesta desde el carisma educativo el mismo que nace con versión calasancia femenina. Para nosotras hoy esta respuesta carismática es una llamada a conjugar continuidad y discontinuidades, fidelidad y creatividad, tradición e innovación, memoria y profecía de nuestro carisma educativo liberador.
Como icono de fondo nos viene muy bien la parábola de la moneda perdida y encontrada: “Cuando una mujer pierde una moneda de las diez que tiene ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca con empeño hasta hallarla? Y apenas la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo, porque he hallado la moneda que se me había perdido”[Notas 5].
Al contar la parábola de la mujer que busca la moneda, Jesús quiere expresar la propia preocupación de Dios, preocupación que marca toda la praxis de Jesús, quien compartió su mesa con pobres y excluidos como las mujeres.
Pérdida de la moneda. Enciende la luz [recuperación de la luz]. Barre la casa. Busca cuidadosamente. Y reúne a sus amigas y vecinas para expresarles: “Alégrense conmigo porque hallé la moneda que se me había perdido”[Notas 6].

Notas

  1. C 4
  2. Juicios y prejuicios sobre las mujeres, Revista AMARC, N° 1, Quito, 1993. 4 Juicios y prejuicios sobre las mujeres, Revista AMARC, N° 1, Quito, 1993.
  3. Juicios y prejuicios sobre las mujeres, Revista AMARC, Nª 1, Quito, 1993
  4. C 4
  5. Lc.15, 8-9
  6. Lc.15, 9