EspiritualidadCarisma/3. Jesús, el Buen Pastor. Reflexión sobre esta alegoría o imagen

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2. Origen de la advocación de María como Divina Pastora
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4. Valores de la advocación de María, Divina Pastora y nuestra espiritualidad
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3. Jesús, el Buen Pastor. Reflexión sobre esta alegoría o imagen

La figura del pastor es considerada por la tradición bíblica, salmo 79, como una de las imágenes más bellas y conocidas de la predicación de Jesús. Aparece en la carta de Pedro. Pero quien más lo desarrolla es el evangelio de Juan.
Jesús se aplica a sí mismo la figura del pastor. No sólo se presenta como un pastor, sino como el Buen Pastor, el verdadero Pastor, el único pastor. Cristo no solo es el Buen Pastor, sino la puerta por la que han de entrar ovejas y pastores.
El Papa Francisco, siendo todavía cardenal de Buenos Aires, escribe una carta a la Archidiócesis con motivo del Año de la Fe, e invita a los fieles a atravesar la puerta que nos lleva a un nombre concreto, y ese nombre es Jesús. Jesús es la puerta. “Él, y Él solo, es y siempre será la puerta. Nadie va al Padre sino por Él”[Notas 1]. Si no hay Cristo, no hay camino a Dios. Como puerta nos abre el camino a Dios y como Buen Pastor es el Único que cuida de nosotros al costo de su propia vida.
Sólo desde Cristo se puede ser buen pastor, porque es el único que se preocupa de las ovejas “para que tengan vida”[Notas 2]. Es nuestro pastor entregado. Los otros no hacen sino robar y matar. Especialmente el capítulo 34 de Ezequiel constituye la base de la alegoría desarrollada por el evangelista Juan[Notas 3]. Hay una contraposición entre los falsos pastores, sacerdotes, jefes del pueblo…, que se aprovechan de su misión en beneficio propio y Yahvé que se constituye en el pastor verdadero de su pueblo elegido y suscitará un príncipe o mesías que ejercitará en nombre de Dios esta función.
Cristo es ese Pastor vigilante que solo vive para sus ovejas. El Pastor que no duerme, porque lleva a las ovejas en su corazón, aún en el sueño, vigila. Es el Pastor que defiende la vida de sus ovejas de todo peligro exterior: opresión de mercenarios, engaño de seductores, ataque de lobos, peligros de desunión y pérdida en el camino. Es el Pastor que no solo defiende la vida, sino que la da y la procura; Pastor capaz de dar su vida por las ovejas, para que ellas vivan.
El pastor llama a las ovejas una por una y las saca fuera del recinto donde estaban (el redil), y una vez liberadas las precede y guía con su voz. Los escribas y fariseos han perdido su liderazgo espiritual respecto al pueblo y se han convertido en extraños para él. No entienden la alegoría de Jesús.
Jesús es la puerta, el camino o mediador, el umbral a través del cual todo pastor se acerca a las ovejas. Para ejercer la misión pastoral (educadora, acompañante, catequista, monitora, etc… hemos de pasar por Jesús ¿en nombre de quién si no, nos acercamos a un niño? Él ha venido para dar la vida de Dios en abundancia.
Cristo es Pastor generoso porque está dispuesto a dar la vida afrontando cualquier peligro. Y en sentido más personalizado, es Pastor modelo porque conoce experiencialmente a sus ovejas, y ellas le conocen a él de la misma manera. Y este conocimiento mutuo es semejante al que existe recíprocamente entre el Padre y el Hijo.
Es verdad que Jesús nos conoce, pero ¿podemos decir nosotras que le conocemos suficientemente bien a Él, que le amamos y que correspondemos como es debido?
En el evangelio de Juan[Notas 4] se nos explicita la dimensión universal de la misión pastoral de Jesús y su disposición a morir por la salvación de todos, obedeciendo así a la voluntad salvífica del Padre.
La pregunta está en cómo debemos vivir nuestra misión ahora, para responder fielmente a nuestra vocación evangélica y calasancia. Nosotras participamos de la misión pastoral de Jesús cuando le “representamos” entre los niños y jóvenes con nuestros gestos y acciones, nuestros sentimientos y palabras, e igualmente cuando en su nombre y con actitud generosa, estamos con la gente y en nuestras comunidades.

El P. Faustino escribe: Esposas de Jesucristo, que pasó su vida haciendo bien y dándola, al fin, por sus mismos enemigos,…y estar dispuestas a sacrificarse por su prójimo, y a dar por sus almas hasta su propia vida[Notas 5].

Estamos salvadas porque Cristo nos ama. Estamos ilusionadas, porque Cristo nos está mirando siempre con gran cariño. Estamos esperanzadas, porque Cristo nos espera y nos regala. No tienes nada que temer, porque no hay nada que te pueda separar de Cristo y de su amor. Toda tu vida está en manos de Dios.

También sobre las virtudes que deben adornar a la maestra se nos invita a vivir con generosidad que la haga sacrificar voluntariamente sus intereses personales a los de las niñas[Notas 6]… que comprendan las aman de corazón, que su amor a las niñas despierte y arraigue en sus corazoncitos el amor de Dios[Notas 7].

Todas estamos llamadas a ejercer alguna función pastoral en relación con los hermanos. Porque todo ser humano necesita de un pastor, que alguien le vigile amistosamente, lo defienda y encauce positivamente. En cierto modo, Cristo delega en nosotras su ministerio pastoral. Somos su voz, sus manos, sus pies. Piensa en cualquier hermano/a que se relacione contigo. No seas hostil o indiferente. Tienes que pastorearlo, preocuparte para que crezca, para que no coma pastos envenenados, para que no sufra ningún tipo de heridas, para que no se descarríe locamente. Es decir, tienes que quererlos como a tu propia vida.
Jesús va en busca de la oveja perdida. Su solicitud está exenta de intereses personales. Va en su busca porque le necesita. Es la preferencia por el más débil. Acudirán al socorro del que las necesitare[Notas 8].
No podemos olvidar que Cristo es la puerta, tanto para ir al Padre como para ir al hermano. Por esta puerta hemos de entrar, afirmaba Santa Teresa. Si quieres llegar a Dios, tienes que pasar por Cristo. Y si quieres pastorear al hermano, tienes que ir por Cristo. Si quieres iluminar al hermano, tienes que encenderte en Cristo.
Entrar por la puerta-Cristo significa conformarse con Él, adquirir sus maneras y sus modos, compenetrarse con sus sentimientos y actitudes, cristificarse.

Persuadiéndonos al efecto, que debemos ser, en lo posible, una imagen de Cristo como Él lo es de su Eterno Padre, y así nos conduzcamos en todas nuestras acciones como lo haría Cristo en nuestro lugar[Notas 9].

En resumen, podemos decir que para ser pastor del hermano, de los hermanos (niños, jóvenes, hermanas de comunidad, padres de alumnos) hay que participar del amor de Cristo. Solo el que es capaz de amar como Cristo, hasta dar la vida, puede ser pastor. Al decir amor hablamos de generosidad, de gratuidad, de cercanía, de responsabilidad, de entrega. Somos pastores/as tanto en cuanto participamos de la caridad pastoral de Cristo.

Notas

  1. Jn 14,6
  2. Jn 10,10
  3. Jn 10
  4. Jn 10, 16-18
  5. BF 48, VIII
  6. CF XIV pág. 197
  7. CF XV y XVI pág. 206
  8. BF 45, I
  9. C 14