EspiritualidadCarisma/3. Presencia de María, Divina Pastora, en la obra de nuestro fundador

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3. Presencia de María, Divina Pastora, en la obra de nuestro fundador

“Nuestro Instituto nace en la Iglesia por la entrega del P. Faustino Míguez que movido por el Espíritu Santo, siente la urgencia de dar respuesta a las necesidades de los hombres en un servicio incondicional de caridad”[Notas 1].
El P. Faustino vive su consagración a Dios al servicio... de los más necesitados para liberarlos de la ignorancia y de la enfermedad... ignorancia en que vive la mujer en la sociedad de su época[Notas 2].
Algunos rasgos de nuestra espiritualidad son:
Tomar a Cristo por único y perfectísimo modelo en todo y renunciar por Él a todo lo que no sea para honra y gloria del mismo, que tenía por única comida el hacer la voluntad de su Padre.

Amar a María, primera colaboradora en la obra de la Salvación, sublime ejemplo, el más acabado y en el que se ven reunidos todos los rasgos de la perfección cristiana, bajo cuya protección nuestro P. Fundador pone el Instituto para que, tal fue la Madre, tales deben procurar ser sus hijas[Notas 3].

Temprano el P. Faustino, tuvo un encuentro profundo y transformante con Cristo a través de la oración, y un camino marcado por una devoción tierna y filial por María Santísima y por una entrega sin límites a Cristo, el gran amor de su vida.
El P. Faustino tuvo una disponibilidad absoluta frente a la gracia, su actitud lo transformó verdaderamente en arcilla en las manos del Alfarero Eterno. Fue Dios mismo quien transformó según su voluntad, haciendo de él un recipiente desbordante de amor del que pueden beber los más sedientos de la sociedad. Este misterioso designio divino condujo al P. Faustino por un camino difícil desde la perspectiva humana, sin embargo, fue justamente a través de ello que el P. Faustino alcanzó niveles altos de Santidad en una caridad que manifestaba el amor de Dios por los hombres.
El hilo conductor y el motor que impulsa la vida de nuestro P. Fundador es una caridad ardiente que lo hace particularmente sensible al sufrimiento de sus hermanos. Esta caridad lo llevó por una parte a incursionar fundamentalmente en el Proyecto de las Hijas de la Divina Pastora y por otra forjó en él un hombre de temple. En nuestra Congregación aparece el designio futuro del Señor para esta obra a través de la María, Divina Pastora, que con solicitud maternal conduce a este hijo suyo hacia su regazo.
María continuará intercediendo ante su Hijo por las necesidades más apremiantes de los hombres, sus hermanos. Por eso, las Calasancias, debemos ser en María y con María, las celosas vigilantes de las necesidades más hondas de la humanidad y particularmente sensibles hacia cualquier forma de esclavitud que se oponga al misterio de salvación y redención obrado por Cristo a través de la cruz. Debemos ofrecer nuestra vida con disponibilidad plena hacia la causa de los más pobres de cada momento histórico concreto.

Notas

  1. C 1
  2. Cfr. C 4
  3. C 6