EspiritualidadCarisma/4. Animadas por el amor

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5. El carisma al servicio de la evangelización
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4. Animadas por el amor

La partida de las primeras religiosas para América fue el 6 de agosto de 1923. A las 7 de la mañana salieron de la Casa Madre de Sanlúcar de Barrameda, destinadas a Chile: M. Natividad Vázquez, Superiora de la nueva fundación, M. Aurora Rea, M. Amparo Rodríguez, M. Milagros Herrero, M. Guadalupe García y M. Pilar Córdoba. Después de una feliz travesía arribaron a Buenos Aires, el 21 de agosto de 1923[Notas 1].
El P. Echarte era amigo de una familia chilena, Fernández de Santiago Concha, una hija, religiosa del Buen Pastor, residía en Buenos Aires en el Convento de Caballito Norte. A ella pidió hospedaje en el Convento para las seis religiosas, en él descansaron de su largo viaje, y se prepararon para emprender la travesía de los Andes. A tal extremo llegó la cuidadosa solicitud de M. San Agustín, que hasta se interesó para que más tarde fundaran en Argentina, como se realizó a los pocos meses.
El 31 de agosto, las religiosas emprendían viaje a Chile, llegando a Santiago, el 2 de septiembre, después de un viaje a través de las pampas argentinas y las elevadísimas cumbres de los Andes. Fueron recibidas en medio de manifestaciones de cariño. El P. Fundador animó a las religiosas:

Mucho me alegro estéis tan animadas para la empresa a que Dios os llama y sólo con sus gracias podéis llenar trabajando mucho: que no de otro modo se consigue aumentar lo que vais representando. No será pequeña vuestra responsabilidad, si por vuestra conducta y trabajo cerráis las puertas que ahí os abre la Providencia[Notas 2].

Estas jóvenes religiosas estaban configuradas con el auténtico espíritu evangélico. La tarea no fue fácil ya que algunos años después este Hogar que albergó a las primeras religiosas, desapareció dejándolas en una difícil situación económica. No obstante las religiosas con verdadero espíritu de sacrificio y entrega ayudadas por personas caritativas, logran abrir un colegio continuando la misión evangelizadora.
En 1924, recién instaladas en Santiago de Chile las Hijas de la Divina Pastora recibieron, por intermedio del P. Adolfo Echarte Sch.P., apremiantes peticiones para hacerse cargo del “Asilo de Nuestra Señora de los Desamparados” en Buenos Aires, Argentina, indicándoles que necesitaba religiosas para la dirección del establecimiento.
Mediante comunicaciones telegráficas con la Superiora General se consiguió el permiso para que, durante dos o tres meses, se redujera el personal en Santiago de Chile a cuatro religiosas. M. Natividad Vázquez y M. Amparo Rodríguez, fueron para aceptar la fundación. El 20 de enero de 1924 llegaron a Buenos Aires. Provisoriamente, ínterin arribaran de España las religiosas destinadas a atender de un modo definitivo la nueva fundación. Nuestro Fundador escribe:

Cumplida la fecha de los tres meses de la defunción de la M. General y recibido el parte de la fundación de Buenos Aires, se avisó a las Consejeras para su aprobación o negativa[Notas 3].

“En la mañana del 6 de febrero de 1924, después de participar en la Misa con una sentida despedida de todas las religiosas de la Casa Generalicia, y habiéndose encomendado a las fervorosas oraciones de la Comunidad y de las alumnas, salieron de Sanlúcar de Barrameda, con dirección a Cádiz, las Religiosas designadas para la nueva fundación”.
M. Vicaria General, María Casaus y la Superiora de Sanlúcar, M. María Amada García, las acompañaron. Al día siguiente, 7 de febrero de 1924, emprendieron el viaje en el barco “Infanta Isabel de Borbón”. A las diez de la mañana ofrecieron de nuevo las religiosas su sacrificio, había llegado la hora de partir el vapor de dicho puerto gaditano para recorrer la travesía marítima.
Durante los veintidós días que duró el viaje, no faltaron los medios necesarios para bendecir al Supremo Hacedor y Autor de tantas maravillas. Todos los días las religiosas participaron de la Misa, fortalecidas con la Comunión diaria, gracias a este alimento, se sintieron con valor para llevar a cabo tan heroico sacrificio de marchar hacia lo desconocido.
El 22 de febrero a las 12 de la mañana, atracó el vapor al puerto de Buenos Aires y las pasajeras, con sentimiento y alegría, pisaron tierra, se sucedieron los abrazos de paz y unión a la M. Natividad Vázquez, Superiora del Colegio de Chile y Secretaria General, que las esperaba en el puerto. Las seis religiosas fundadoras fueron: Madre Rosa Machado Superiora, M. Manuela López, M. Loreto Martín, M. Piedad Arias, M. Adela Gómez y M. Rosario Magdaleno. Más tarde llegan M. Fernanda Rodríguez y M. Encarnación Rodríguez[Notas 4].
Se realiza la Fundación de la primera casa en Argentina, respondiendo al objetivo de nuestro Fundador:

Acojan a niñas abandonadas o huérfanas para formarlas en el santo temor de Dios y ponerlas a disposición de ser útiles a la sociedad y honrar la Religión. Se pondrá especialísimo cuidado en que salgan buenas cristianas ante todo y después muy laboriosas, y bien formadas en la religión y en sus respectivos oficios[Notas 5].

En el año 1926 es nombrada Delegada General de América M. María Casaus, Consejera General, que viaja con M. Luisa Villegas para Buenos Aires, el 9 de diciembre de ese año.

En 1929 ingresan al Instituto las primeras religiosas de América y de Argentina: M. Ana Ghiglioni y M. Luján López.
En 1930 viajan a España para hacer el Noviciado las primeras vocaciones chilenas: M. Lucía Cea, M. Angélica Vicente, M. Adoración Cuesta, M. Adolfina Conde, M. Concepción Espeleta y M. Aurora Vicente y más tarde M. Basilia Espeleta.

Notas

  1. Libro Crónicas de Sanlúcar de Barrameda, 1922-1938, pág. 11
  2. Ep 771
  3. Archivo General del Instituto Calasancio HDP, Madrid, Documento 801, 1924.
  4. Crónicas Casa de Sanlúcar de Barrameda, 1924, pág.19 29 RF pág.170-171. N° IV y V.
  5. RF pág. 170-171, nº IV y V