EspiritualidadCarisma/4. El amor: razón que da sentido a nuestra misión

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3. Vocación y espiritualidad misionera
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Índice

5. Desafíos de la nueva evangelización
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4. El amor: razón que da sentido a nuestra misión

“Caritas Christi urget nos”[Notas 1]. Es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar[Notas 2].

…nosotras estamos convencidas de que nuestra adhesión a Cristo es la que hace fecunda la vida fraterna y la misión apostólica[Notas 3].

La fe, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y de gozo. El Apóstol Pablo nos ayuda a entrar en esta realidad cuando escribe: con el corazón se cree y con los labios se profesa[Notas 4].
La fuente de la misión es Dios Amor: “Dios amó tanto al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”[Notas 5].
Colaborar en la misión evangelizadora de la Iglesia, es consecuencia de la filiación divina del mismo Cristo. Es hacer efectiva la propia identidad de ser “hijas en el Hijo”[Notas 6].
“Cristo enviado por el Padre, proclama el Reino y realiza la redención. La Iglesia, continuadora de su obra, impulsada por el Espíritu, lleva a todos los hombres la Buena Nueva. Ella, al reconocer el Instituto, nos hace partícipes de modo especial de su misión evangelizadora, en la que colaboramos conforme a nuestro Carisma”[Notas 7].
Participamos en la misión evangelizadora de la Iglesia con la entrega de cada día a la Educación de nuestras alumnas, para hacerlas buenas cristianas, buenas hijas, buenas esposas, buenas madres, y miembros útiles de la sociedad y con la dedicación a los humildes y pequeños, como lo hizo nuestro fundador, para dar un sentido más humano al hombre y a su historia[Notas 8].
El fin último de nuestra misión es la educación en la fe. Con ésta buscamos que la niñez y juventud se hagan más conscientes del don de la fe recibido en el Bautismo, y que al mismo tiempo que se inicien gradualmente en el conocimiento del misterio de salvación, respondan con una adhesión personal a Cristo y sean testigos suyos ante los hombres[Notas 9].
¿Cómo? “Ofreciendo a nuestros alumnos y alumnas, la posibilidad de:
•Celebrar la fe en la vivencia de los Sacramentos y testimoniarla en su vida.
•Comprometerse en la construcción de un mundo más justo.
•Insertarse de forma progresiva en la comunidad parroquial”[Notas 10].
No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta[Notas 11]. La enseñanza de Jesús resuena todavía hoy con la misma fuerza: “Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna”[Notas 12].
La pregunta planteada por los que escuchaban a Jesús, es también hoy la misma para nosotros: “¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?”[Notas 13].
“En la actual situación, la Iglesia necesita transformar sus estructuras y modos pastorales orientándolos de modo que sean misioneros. No podemos permanecer en el estilo “clientelar” que, pasivamente, espera que venga el cliente, el feligrés, sino que tenemos que tener estructuras para ir hacia donde nos necesitan, hacia donde está la gente, hacia quienes deseándolo no van a acercarse”, son palabras del Papa Francisco.
“La fidelidad a nuestro ser de educadoras exige un continuo esfuerzo para abrirnos a nuevos modos de educar. Pretendemos que nuestra escuela sea creativa, agente de cambio y transformación en la sociedad”[Notas 14].

Notas

  1. 2 Cor 5,14
  2. Cfr. R IV n°48
  3. R 48
  4. Cfr. Rom 10,10; PF 7, 9
  5. Jn 3,16
  6. Cfr. Ef 1,5; DC 39
  7. C 76
  8. C 9
  9. C 79
  10. R 66
  11. Cfr. Mt 5, 13-16
  12. Jn. 6, 27
  13. Jn. 6, 28
  14. R 64