FeMaestro/IV. MISTERIOS DE LA INFANCIA DE JESÚS

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IV. MISTERIOS DE LA INFANCIA DE JESÚS

1. La Epifanía

“La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo”[Notas 1]. Es el gran misterio del universalismo. Los evangelistas Mateo y Lucas se complementan en sus relatos; en el primero se habla de magos; y en el segundo de pastores[Notas 2]. Faustino tiene pocas alusiones a este misterio; sólo un texto que menciona el universalismo de la misma:

Hay provincias que detestan a las demás, y otras, que sólo quieren las extrañas. Los pastores adoraron, pero no se arrodillaron ante el Niño Jesús porque era de su patria; y sí los Reyes Magos[Notas 3].

Este texto tiene mucha relación a uno de San Agustín: “Los pastores eran israelitas; los magos, gentiles. Estos eran vecinos, aquellos habitaban en regiones lejanas. Unos y otros vinieron a reunirse en la piedra angular” (Sermón 202).

2. La circuncisión y presentación en el templo

“La circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento (cf. Lc 2, 21), es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Ley (cf. Ga 4, 4) y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida”[Notas 4].

La circuncisión de Jesús expresa el sometimiento a la ley a fin de redimir a todos los que están bajo el yugo de la ley (cf. Ga 4, 4). Este es también el significado que resalta Faustino:

Para enseñar á los hombres la perfecta observancia de la ley santa de Dios, mi amabilísimo Jesús, casi recién nacido se sometió humilde y voluntariamente al misterio de la Circuncisión, por más que no le obligaba... Jesús, cual Redentor del género humano, se ofrecía anticipadamente víctima del amor á la eterna Justicia[Notas 5].
Quiso el impecable Jesús pasar por pecador, siendo circuncidado[Notas 6].

En la Presentación de Jesús en el templo resalta el encuentro de Simeón con María; éste es reconocido como “luz de las naciones” pero también “signo de contradicción”. En el presagio que se le anuncia a María se anticipa la entrega de Jesús en la Cruz por nuestra salvación:

María oyó ese tristísimo presagio al devolverle Simeón su divino Hijo con estas palabras: ¿Admitís como nodriza este niño que habéis presentado como Madre?, y María le recibe cariñosa. ¿Admitís como víctima consagrada a la salvación del mundo este hijo que ya no os pertenece?, y María lo estrecha amorosísima. ¿Admitís este dulcísimo fruto de vuestras entrañas, como el haz de mirra más amargo?, y María le besa con delirio santo. ¿Le lleváis de mis brazos para las manos de los judíos, y del templo para el calvario, y del altar para la cruz?[Notas 7]

3. La huida a Egipto

La huida a Egipto y la matanza de los inocentes (cf. Mt 2, 13-18) manifiesta la oposición de las tinieblas a la luz: “Vino a su casa y los suyos no le recibieron” (Jn 1, 11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Faustino recalca como Dios no privó a María ni a José de los avatares y sufrimientos de los hombres, de este modo Jesús entra en solidaridad con toda la humanidad: María huye y se esconde por las sendas más desusadas... y resuena en sus oídos los ayes de mil y mil madres que claman por sus hijos[Notas 8]:

Ya puedes suponer, hija mía, cuánto sufriría mi tierno Jesús en la huida á Egipto; mas Yo, y conmigo mi amado esposo José, al fulgurar de aquella luz que reverberaba de aquel Corazón divino, venido á la tierra para sufrir por los hombres, pacientes y con transportes de alegría soportábamos el peso de los trabajos de un viaje tan largo y de un destierro tan penoso[Notas 9].
Y el glorioso San José Esposo, cuando el ángel le mandó en sueños, huyese con Jesús y su Stma. Madre a Egipto y... a pesar de que nada podía temer contra su Dios y su Madre; nada se extrañara aguardase a la mañana para preparar lo preciso y para decírselo a la Virgen y... nada, nada de esto espera[Notas 10].

Del mismo modo que Lucas traza un paralelismo entre la infancia de Jesús y la de Juan Bautista, Mateo esboza un paralelismo análogo entre infancia de Jesús y Moisés. Faustino tiene un texto en que hace un cierto paralelismo entre ambos: el mundo sofoca a los tiernos en la virtud, como faraón en Egipto y Herodes en Belén a los niños inocentes[Notas 11].

4. Quiso vivir vida escondida: Misterio de la vida oculta

Estamos ante otro gran misterio de la vida de Jesús: los treinta años que Jesús pasó en la casita de Nazaret, llevando una vida oculta, escondida, humilde, perseguido y desconocido a los ojos de todos. Pasó como uno de tantos ocupado en el trabajo siendo el mismo Dios[Notas 12]. Estas son las características que Faustino más subraya en esta etapa de la vida de Jesús, de todas ellas, la lección principal que Jesús nos da es de pobreza y humildad: Por la humildad quiso vivir vida escondida en el taller de un carpintero, no desdeñándose de emplear sus divinas manos en trabajos humildes[Notas 13].


Faustino señala pues en ese largo período que precedió su ministerio público, la realidad humana de Jesús, y su abatimiento o humillación; en estos años no hay nada de brillante. Se expresa también la estima de Jesús por el trabajo ordinario de los hombres.

Advierte también la importancia de María y José en la vida de Cristo. Con la sumisión a su madre, y a su padre legal, Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento... La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inauguraba ya la obra de restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido (Rm 5, 19)[Notas 14]:

A ella (obediencia) vinculó Dios, por así decirlo, la justicia original en el paraíso y por ella bajó del cielo el Hijo de Dios; es decir para hacer la voluntad de su Eterno Padre, obedecer a su Stma. Madre y a S. José[Notas 15].
¿Sabes qué quiere de ti aquel Corazón que, no sólo a su divino Padre, sino también á mí su Madre y pura criatura, prestó siempre, cual hijo obsequioso, la más perfecta obediencia? ¿Sabes qué desea de ti aquel Corazón divino, que por largos años no se desdeñó de vivir sumiso á las más mínimas señales del humilde y castísimo José?[Notas 16]

El episodio del hallazgo de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 41-52), Faustino lo comenta en una plática sobre la vocación. Se apoya en el ejemplo de Jesús que sigue los planes de Dios consagrándose a la misión encomendada a pesar del sufrimiento e incomprensión de sus parientes para exhortar a seguir la vocación a que Dios llama a cada persona:

Sí Dios os llamó... no debe obstar el amor de los... Mucho amaba Jesucristo a María y José y se quedó en el templo sin decirles nada para enseñarnos que primero es la vocación divina que...[sic][Notas 17].

Notas

  1. CATIC 528.
  2. CF. PAUL FAYNEL: Jesucristo es el Señor, Salamanca 1968, p. 240.
  3. PE 141.
  4. CATIC 527.
  5. MSC 43.
  6. HPF 181.
  7. HPF 85, 115; Ep 626; PE 172; MSC 43, 271; CATIC 530.
  8. HPF 116.
  9. MSC 43.
  10. PE 127; cf. PE 141; HPF 103, 115.
  11. HPF 168; cf. L. BOFF: o.c., p. 183.
  12. MSC 43, 100, 177, 244.
  13. MSC 73-74.
  14. CATIC 532.
  15. PE 124.
  16. MSC 93-94.
  17. PE 159.