FeMaestro/SEGUNDA PARTE: HIJO REDENTOR

De Wiki Instituto Calasancio
Revisión a fecha de 20:54 3 jun 2019; Ricardo.cerveron (Discusión | contribuciones)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar

III. DIOS CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA
Tema anterior

FeMaestro/SEGUNDA PARTE: HIJO REDENTOR
Índice

I. CONFIESO QUE SOIS MI DIOS Y MI REDENTOR
Siguiente tema


SEGUNDA PARTE: HIJO REDENTOR

Faustino nos ha dicho quién es Dios y cuáles son sus obras. Pero será a través de su exposición sobre Jesucristo, el Hijo de Dios, donde realmente comprendamos un poco más el misterio de Dios Padre.

En la vida de Faustino, como en la de todos los santos, se fue dibujando la imagen de Jesús. Dios fue poco a poco entrando en su vida e imprimiendo en su alma los “sentimientos” de Jesús (Flp 2, 5). Así, este hombre, decidido a ser y conformarse con su Maestro, se fue “pareciendo” cada vez más a él en su espíritu, en su corazón, en su forma de hablar, de actuar, de juzgar y estimar[Notas 1]. En esto consiste precisamente la santidad que la Iglesia reconoce al beatificar. Así se expresa en el Decreto sobre las Virtudes Heroicas promulgado por la Congregación de la Causa de los Santos:

“Entre los religiosos que se han distinguido por su imitación a Cristo y por la práctica de los Consejos Evangélicos, hay que contar al Siervo de Dios Faustino Míguez, el cual, siguiendo el camino de la verdad y de la cruz llegó a ser digno discípulo del Divino Maestro”[Notas 2].

Como Faustino mismo expresa, Jesús y María constituyen sus dos amores[Notas 3]. Este amor grande por Jesús se refleja al tratar cada uno de los misterios de su vida. En extensión de textos supera los otros temas. La presencia de Cristo, en sus escritos, es una referencia esencial. En esta síntesis cristológica que presentamos a continuación se puede descubrir: qué rasgos de Jesús resalta Faustino, qué palabras o ejemplos de su vida rescata y hace de ellas una peculiar exégesis (para él los Evangelios narran auténticamente la vida de Jesús), cómo expresa la realización de la misión de Jesús, qué gestos de éste parece que le impactaron más etc. En definitiva, se trata de buscar cuál es la figura de Jesús que va dibujando Faustino, porque esta misma imagen, como hemos expresado antes, es la que se va “grabando” y “labrando” en su propia existencia. La misma variedad de nombres dados a Jesús, esparcidos a lo largo de todos sus escritos, es una muestra más de su amor por Él[Notas 4]. Describimos brevemente algunos rasgos de su concepción cristológica[Notas 5]:

-Cristología bíblica: basada en los Evangelios. Faustino conocía perfectamente la Sagrada Escritura[Notas 6]. Sus escritos están impregnados de citas bíblicas. Los datos sobre Jesús están fundamentados en los Evangelios. Distingue en la vida de Jesús cuatro etapas principales: nacimiento, vida oculta, vida pública y pasión y muerte. Éstas la presenta desde diferentes lecturas o claves de interpretación (la vida de Jesús desde la humildad y pobreza, el dolor y trabajos, el amor por nosotros...)[Notas 7]. No es una cristología especulativa sino que está orientada hacia el Jesús histórico y su seguimiento.

-Cristología del Ser. Centra su atención en las obras realizadas por Jesús y en lo que la humanidad recibió y sigue recibiendo de él. Jesús es el Salvador y Redentor, muestra en él al Dios que da la salvación a los hombres. Esta “cristología funcional” es, en definitiva, una cristología en realización. Expresa no solamente una función exterior de Jesús, sino que contempla su función, es decir, su servicio consumado y su obediencia respecto a su misión, como expresión y realización de su ser, o sea, del ser de Dios en él y por él. La llamada cristología funcional es, pues, figura de una cierta cristología del ser. Pero ser entendido como realización personal. El ser de Jesús se realiza a partir del Padre y con vistas a los hombres. De modo que esta cristología expresa la esencia de Dios como amor que se regala[Notas 8]. Se ve reflejada en esta cristología del ser ese principio o regla que Faustino insiste continuamente de cara a la Congregación[Notas 9]. Por otra parte, se trata de vertiente muy actual que conduce a hacer significativa la cristología.

-Cristología kenótica: Propia del s. XIX. El punto de partida es la kénosis de Jesús afirmada por Pablo (Flp 2, 6s). Esta kénosis expresa, no sólo, la condición de la vida terrena de Jesús, sino también pone de relieve virtudes cristianas como el amor (servicio, entrega) y la humildad y nos abisma en el misterio de un “Dios humilde”. Pero, quizás se insiste mucho en los “padecimientos”, “sufrimientos” y “dolores” de Jesús y poco en la Resurrección.

-Cristología existencial: basada más en la experiencia de Jesús que en los dogmas. Esta cristología no se opone a la cristología dogmática, sino que en cada época la Iglesia, y dentro de ella cada creyente, debe realizar la experiencia de la presencia interpelante de Jesús, una experiencia de fe iluminada por la revelación evangélica. De forma, casi machacona, repite Faustino, el por tí[Notas 10], acercando así a la propia existencia cada acontecimiento salvífico de la vida de Jesús e invitando a su actualización desde la fe: Reconoce ahora otro misterio, que se oculta tras el velo de estos hechos[Notas 11]. Como maestro y guía espiritual, Faustino, en sus cartas, pláticas y consejos, está queriendo conducir a la experiencia fundamental de personalización de la vida de Jesús desde el encuentro con él en la propia historia personal. Con la finalidad de llegar a la confesión de Pablo: “Me amó (buscó, invitó, visitó, escogió...) y se entregó por mí” (Ga 2, 20), y poder decir: “para mí la vida es Cristo” (Flp 1,21). La clave es la correspondencia. Responde así a una cuestión actual y, a la vez, antigua: la ruptura entre la fe y la vida.

-Cristología del seguimiento. Jesús, como Maestro y Modelo puede decir: “aprended de mí” y seguidme. Este es el querer del Padre que nos “conformemos” con su divino Hijo humanado que se convierte para nosotros en un deber absoluto y condición para entrar en el cielo o en la verdadera dicha[Notas 12].

Notas

  1. Ep 140; cf. Ep 109; RF XXI, 22s; CF XII, 58; MSC 30.
  2. CONGREGACIÓN DE LA CAUSA DE LOS SANTOS, Decreto sobre las Virtudes Heroicas del Siervo de Dios Faustino Míguez, Roma 1992.
  3. PSV 395.
  4. Reseñamos algunos de los que irán apareciendo: Modelo, Tipo, Maestro, libro y escuela, Camino, Vida, Verdad, Luz, Autor de la Dicha, Espejo, Fuente de Sabiduría, Imagen del Padre, Hijo de Dios, Hijo humanado, Hijo del Hombre, Hijo del cielo, Hijo virgen, Verbo humanado, Verbo encarnado, Reformador, Reparador, Legislador, Buen Pastor, buen Conductor, Ejemplar, Cordero, Defensor de la Pureza, Unigénito del Padre, Dulcísimo Jesús, Rey de todo lo creado, Rey de Reyes, Rey de la paz y del amor, Rey de las naciones, Varón de Dolores, Buen Señor, Redentor, Supremo Monarca del Universo, Príncipe, nuestro Bien, Señor del universo, hermano, compañero, amigo, precio, premio, Sol de Justicia, Luz indeficiente, Señor de los Señores, Segundo Adán, Juez, Soberano, Joven nazareno, Médico, Pontífice Supremo, Libertador, Salvador, columna, mano, norte, señal, refugio.
  5. J. GALOT: Cristología, en Diccionario de Teología Fundamental, Madrid 1992, pp. 249ss.
  6. CF 53; Ep 35; cf. CF 76 (Santa Escritura); Ep 107, 124, 138, 140, 143, etc. (Escrituras); Ep 139 (palabra de Dios) PE 101 (divina palabra).
  7. MSC 73-75; 100-101; 132-133; 176-177; 244; PE 155; HPF 37, 59, 103.
  8. cf. WALTER KASPER, Jesús, el Cristo, Salamanca 1992, p. 204.
  9. CF I, 141; Ep 78, 643, etc.
  10. MSC 177: Por ti me humillé, tomando la naturaleza humana y sujetándome a las penas y al dolor... por ti nací en un estable, por ti viví treinta años desconocido, perseguido, desterrado; y otros tres en continuas fatigas, sudores y trabajos, vilipendiado, escarnecido, maltratado de todos... (cf. MSC 6, 49, 50, 90, 93, 123, 131, 158, 225).
  11. MSC 246.
  12. cf. RF XXI, 22; Ep 70, 140; MSC 30.