HablaPadreFundador/03. ESPEJO DE LA VANIDAD DEL MUNDO

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03. ESPEJO DE LA VANIDAD DEL MUNDO

-Sed imitadores de Jesucristo como hijos muy amados. S Pablo. Ef. 5,1
-El ejemplo de la vida de Cristo debe confundir al que no vive como cristiano.
-Más sabiduría hay en la vida de Jesucristo que en la máquina del mundo.
-Mira cual mengua los regalos, viendo a Jesucristo en afrentas y tormentos.
-Es del mal soldado no arrostrar el peligro, viendo morir a su capitán.
-Tu afán por las honras viendo a Jesucristo deshonrado, manifiesta que no militas bajo su bandera.
-Debieras afrentarte, siendo cristiano, de amar las vanidades como infiel.
-Neciamente presumes de cristiano, si no imitas la vida de Jesucristo.
-Si midieses tu vida con la de Jesucristo pronto disiparías tus encantos.
-Como el sol deshace los castillos que el sello imprime en la cera, así la vida de Jesucristo tus locuras y vanidades: Ej. Magdalena, Zaqueo, Mateo, etc.
-Saca tu corazón al sol de Jesucristo y pronto amarás lo que Él amó y despreciarás lo que Él despreció.
-Cuanto más corres tras las riquezas y vanidades del suelo, tanto más te alejas del camino del cielo.
-El pesebre, en que Jesucristo se reclinó, condena las comodidades de tu vida.
-Tu lujo desmedido insulta los pobres pañales en que Jesucristo fue envuelto.
-Tus modas lunáticas reprueban la conducta de Jesucristo que no cambió de túnica en toda su vida mortal.
-Esa variedad de trajes condena a Jesucristo que no hubiera tenido con qué cubrir su desnudez si bajase de la cruz.
-¡Derrochas tanto en vestidos y no tienes con qué vestir a Jesucristo en los pobres!
-¡Codiciar riquezas en presencia de Jesucristo pobre y alabando la pobreza!
-Jesucristo no vino a obstruir, sino a enseñar el camino del cielo; si pues Él acertó, tú yerras; si Él eligió bien, tú mal.
-Si Jesucristo abrió las puertas del cielo con la llave de su ignominiosa pasión, tú franqueas las del infierno con tu desordenada afición a las vanidades.
-Si nombre mereces, si a tanto aspiras, haciéndose Dios pequeño.
-Apéate del camello de tu vanidad, como Rebeca al ver por tierra al divino Isaac, Jesucristo.

-Cubre con el velo de la vergüenza, viendo a Jesucristo despreciado.

Notas